↑ Los Levitas Carecieron De Herencia

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El libro de las Revelaciones O Apocalipsis de san Juan (en griego helenístico Ἀποκάλυψις Ἰωάννου Apokálypsis Ioánnou ‘Revelación de Juan’) es el último libro del Nuevo Testamento. Asimismo es conocido como Revelaciones de Jesucristo por el título que al comienzo se da a este libro (Ἀποκάλυψις Ἰησοῦ Χριστοῦ […])[1] y, en algunos círculos protestantes, simplemente como Revelación O Libro de las revelaciones. Por su género literario, es considerado por La mayor parte de los eruditos el único libro del Nuevo Testamento de carácter exclusivamente profético.[2]

El Apocalipsis Quizá sea el escrito más rico en símbolos de toda la Biblia. La cantidad de símbolos, acontecimientos y procesos complica la tarea de interpretar la totalidad del texto y, como tal, ha sido objeto de numerosas investigaciones, interpretaciones y debate Durante la historia.

1 Historia del libro 1.1 Autoría
1.Dos Contexto histórico de su escritura
1.Recitación Canonicidad 1.3.1 Reconocimiento y aceptación del Apocalipsis
1.3.2 Adversarios de la canonicidad del Apocalipsis

2.1 Escuelas de interpretación
2.2 Estructura 2.2.1 Estructura septenaria del Apocalipsis

2.3.1 La liturgia
2.3.Dos Números y colores 2.3.2.1 Números
2.3.2.2 Colores

2.3.4.1 Los 4 Jinetes del Apocalipsis
2.3.4.Dos Los 144 000
2.3.4.3 La Bestia y su número
2.3.4.Cuatro Babilonia y la prostituta
2.3.4.5 La Mujer vestida de sol y el Pequeño
2.3.4.Seis La Nueva Jerusalén

Historia del libro[editar]

El autor se identifica a sí mismo dentro del libro como Juan, y en condición de desterrado en la isla de Patmos (en el mar Egeo) por dar testimonio de Jesús (Apo 1:9).

La coincidencia de este nombre con el de Juan el Evangelista y el autor de otros escritos del Nuevo Testamento es en gran parte la razón por la que se atribuye el libro de forma tradicional al apóstol San Juan (a quien se le atribuyen Asimismo el cuarto Evangelio y 3 cartas: 1 Juan, Dos Juan y interpretación Juan). Sin embargo en el Apocalipsis, el autor Sólo menciona su nombre, sin identificarse Nunca con El mismo apóstol Juan de los Evangelios, O que se trate siquiera del mismo autor de los otros escritos atribuidos al apóstol.

La mayoría de los Padres de la Iglesia primitiva, O Padres Apostólicos, como san Papías, san Hipólito, san Ireneo, san Policarpo O bien san Justino y otros más, aseveraban que el autor de este Libro inspirado era el propio Evangelista, discípulo del Señor; en el año 633 el IV Concilio de Toledo procurando despejar la duda creada recién a partir del último tramo del siglo III, cuando ya no vivía ningún discípulo que hubiese tratado O bien conocido al autor del Cuarto Evangelio, afirmó que el Apocalipsis era obra del Evangelista y que debía tenerse por obra divina y efectivamente canónica, fulminando la excomunión para quienes lo negasen.[3]

De forma tal que la Iglesia Católica considera En general al Libro como de la autoría del Apóstol Juan, El mismo llamado Evangelista, que se trata de un libro divinamente inspirado y que forma parte de las Sagradas Escrituras que deben ser creídas con fe católica.

De cualquier manera, una corriente En las investigaciones modernas acostumbra a agrupar los escritos atribuidos a Juan y algunos llegan a afirmar que pertenecen a una supuesta comunidad denominada “joánica”. Esta postura no indicaría necesariamente la autoría directa del apóstol Juan, Pero sí que una comunidad ya sea fundada por él O fuertemente influenciada por él, sería la que generaría estos documentos (Hahn, 2001). Así, sostiene que, Aunque Juan no hubiera escrito de puño y letra el Apocalipsis, sería como si lo hubiera hecho A través de esta comunidad.

Además de esto, piensan que asignar como autor de las obras a un personaje con renombre era común en la tradición de la literatura apocalíptica, no para darle un crédito extra Si bien falso a la obra, sino más bien Pues De hecho el autor auténtico se identifica plenamente con el personaje que se marca como autor de la obra (Vanni, 1982: 18-19).

Contexto histórico de su escritura[editar]

Históricamente, se sabe que el Apocalipsis O bien Revelaciones fue escrito a finales del siglo I O bien principios del siglo II, cuando las persecuciones romanas contra los cristianos se hicieron más cruentas, en tiempos del emperador Domiciano (que fue César del imperio romano a fines del siglo I).[4] Este, como algunos otros emperadores, exigían (ya sea por simple vanidad O bien como estrategia de coerción a sus súbditos) que sus estatuas fueran adoradas Durante todo el imperio, cosa que los cristianos se negaban a hacer por motivos religiosos: los Césares se autoproclamaban ‘Señor de Señores’, además de ‘hijos de Dios’, títulos que los cristianos reservan exclusivamente para Jesucristo.[5]

Por este motivo, el Apocalipsis conllevaría Asimismo un trasfondo histórico que haría referencias múltiples a estas persecuciones y a los consejos que el autor daría a sus lectores, cristianos, de mantenerse en la fe para soportar las angustias, poniendo la esperanza final de la nueva Jerusalén como premio seguro para los que fueran firmes (Prévost, 2001: 27-32).

La siguiente es una lista (incompleta) de ciertas fechas esenciales a tener en cuenta en el contexto histórico de la escritura del Apocalipsis (Prévost, 2001: 27):

Luego del año 73: los enfrentamientos crecen entre cristianos y judíos.

– Década de los años 30: muerte (y resurrección para los cristianos) de Jesús.
Años 60: probables datas de las muertes de los apóstoles Simón Pedro y Pablo de Tarso. Persecución de los cristianos bajo el emperador Nerón.
70-73: destrucción por parte de los romanos del templo de Jerusalén, expulsión de los judíos de Jerusalén.
– Luego del año 73: los enfrentamientos crecen entre cristianos y judíos. Para los años 90, en que seguramente fue escrito el Apocalipsis, la separación es prácticamente completa.
81-96: Domiciano es emperador de Roma. Impone con fuerza el culto divinizante al emperador.

Canonicidad[editar]

El Apocalipsis es considerado uno de los libros más controvertidos y bastante difíciles de la Biblia, por la pluralidad de posibles interpretaciones en los significados de nombres, acontecimientos y símbolos que se narran. La admisión de este texto en el canon bíblico del Nuevo Testamento no fue nada simple, la polémica entre los Padres de la Iglesia con respecto a la canonicidad del Apocalipsis duró múltiples siglos.

Reconocimiento y aceptación del Apocalipsis[editar]

Al final del siglo II el Apocalipsis fue reconocido por los representantes de las iglesias principales como una obra genuina del apóstol Juan. En Asia, Melitón, obispo de Sardes, reconoció el Apocalipsis de Juan y escribió un comentario sobre él (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica, IV, 26).[6] En la Galia, Ireneo de Lyon creía firmemente en su autoridad divina y apostólica (Adversus Haer.,[1] V, 30). En África, Tertuliano citó habitualmente el Apocalipsis sin dudas aparentes sobre su autenticidad (Contra Marción, III, 14, 25).[7] En Roma, el obispo Hipólito asignó su autoría al apóstol Juan, y el Fragmento Muratoriano lo enumera así como las otras escrituras canónicas.[8] La Vetus Latina contenía el Apocalipsis. En Alejandría, Clemente[9][10] y Orígenes[11] creían sin vacilación en su autoría joánica. Orígenes aceptaba el Apocalipsis como inspirado, y lo catalogaba como una parte del Homologoumena. Atanasio, obispo de Alejandría, lo reconoció plenamente en su carta pascual treinta y nueve en el año 367.[12] así como Agustín de Hipona (trescientos noventa y siete d.C.) en su libro Sobre la Doctrina Cristiana (libro II, Cápítulo 8),[13] Rufino de Aquilea (400 d.C.) en su Comentario sobre los Apóstoles[14], el papa Inocencio I (cuatrocientos cinco d.C.) en una carta al obispo Toulouse[15] y Juan de Damasco en su libro Una exposición de la fe ortodoxa[16] (730 d.C.).

En occidente, el libro fue claramente aceptado por el decreto del papa Dámaso I, en el año 382[17], confirmado Luego por el Sínodo de Hipona (393)[18], el Concilio de Cartago (397), el Concilio de Cartago (419)[19][20], el Concilio de Florencia (en 1442)[21] y por último por el Concilio de Trento (en 1546)[22] junto con todos los demás escritos del Nuevo Testamento. En oriente, fue incluido en el canon después de mucha polémica (que se prolongó hasta el siglo IX) Si bien es el único libro del Nuevo Testamento que no es leído como una parte de la liturgia en la Iglesia ortodoxa.

Adversarios de la canonicidad del Apocalipsis[editar]

Algunos, como el romano Cayo, a principios del siglo III rechazaron el Apocalipsis por fomentar el milenarismo. El antagonista más importante de la autoridad del Apocalipsis fue Dionisio, obispo de Alejandría, discípulo de Orígenes. Él no se oponía a la idea de que Cerinto fuese el autor del Apocalipsis como se puede leer en su obra Sobre las promesas:

Otro discípulo de Orígenes, Eusebio de Cesarea discrepaba de su Profesor alejandrino al rechazar el Apocalipsis como escrito bíblico, Si bien se vio obligado a reconocer su prácticamente universal aceptación. Afirmó lo siguiente:

Cirilo de Jerusalén no lo nombró entre los libros canónicos;[23] tampoco aparece en la lista del Sínodo de Laodicea,[24] O en la de Gregorio de Nacianzo. Otro argumento en contra de la paternidad apostólica del libro es su omisión de la versión Peshita, la Vulgata siria en arameo.

En el siglo IV, san Juan Crisóstomo y otros obispos argumentaban contra la inclusión de este libro en el canon del Nuevo Testamento, sobre todo debido a las dificultades que planteaba su interpretación y el riesgo latente que podía entrañar. Los cristianos de Siria También lo rechazaron debido a que los montanistas se apoyaban mucho en él.

En el siglo IX, fue incluido así como el Apocalipsis de Pedro entre los libros “discutidos” de la Stichometría de san Nicéforo, patriarca de Constantinopla.

Martín Lutero consideraba que el Apocalipsis “no es ni apostólico ni profético”, y decía que “Cristo no se enseña ni se sabe de él Acá”. (Tratado de Lutero de libros discutidos del Nuevo Testamento (en inglés))

La lectura del libro del Apocalipsis se puede hacer en varios planos (literal, simbólico, por su género literario, con el contexto histórico en que fue escrito, por el mensaje de fondo del que habla, etc.) Según Prévost (2001: 5-9) es necesario entender todos estos niveles para comprender el libro del Apocalipsis y para eludir interpretarlo solamente desde la perspectiva de actitudes de los movimientos apocalípticos que se centran únicamente en el terror que causaría un supuesto fin del Mundo:[25]

– Una lectura literal del libro puede dejar distintas impresiones en el lector, Pero es esencial no quedarse únicamente en este nivel, sino más bien ahondar más para una mejor comprensión. Hoy en día hay un enfoque cara la interpretación de un tema y la metodología que hizo posible dicho texto interpretativo, dicho enfoque implica que cuando un comentarista expone sobre la revelación de Juan, tiene que exponer el criterio y la metodología usada.
– El nivel de género literario es muy esencial, Pues deja ubicar al Apocalipsis en el contexto de otros libros (bíblicos y no bíblicos) que con una estructura O simbología similar puedan dar luz para entender lo que el autor del libro En realidad haya querido decir al escribirlo. El Apocalipsis de Juan pertenece En verdad al género Apocalíptico, Si bien presenta algunas características que lo diferencian del resto de la literatura apocalíptica.[26]
– El nivel histórico permite También ubicar la época del autor, así como las crisis y acontencimientos que podrían haber influido en la escritura tanto del libro Por norma general, como de ciertos pasajes particulares [2].
– A nivel simbólico es posible comprender También lo que para el autor representarían los Abundantes símbolos que aparecen en el libro.
– Es esencial no olvidar que, en último término, el libro es un escrito cristiano, y que como tal, lleva implícito el mensaje que se encuentra en los Evangelios, centrado en la figura de Jesucristo.[27]

Igualmente, se pueden incluir análisis que contemplen la estructura desde el punto de vista del idioma en que fue escrito el libro (griego). (Vanni, 1971: 236-247; Vanni, 1982: 12)

Escuelas de interpretación[editar]

Según Hahn (2001), básicamente existen 4 escuelas interpretativas del contenido del Apocalipsis, a saber:

Preterista. Subraya el cumplimiento de las profecías del Apocalipsis a lo largo del siglo I.[28] Tiende a identificar a los personajes del libro con personajes históricos de la temporada del siglo I.
Idealista. Ve al Apocalipsis como una alegoría del combate espiritual entre el bien y el mal que debe tener todo fiel.
Futurista. Conlleva la identificación de los personajes del Apocalipsis con distintos personajes que han surgido A lo largo de la historia humana, como la identificación de las Bestias del Apocalipsis con Napoleón Bonaparte, Adolf Hitler, Mao Tse-Tung O bien Joseph Stalin, etc.
Historicista. Sostiene que el Apocalipsis expone el plan Maestro de Dios para la historia, de principio a fin, incluyendo la historia particular de la Iglesia.[29]

Para Hahn, Todas y cada una estas escuelas tienen su razón de ser y su una parte de veracidad, y Aunque dicho autor favorece ante todo la visión preterista, no rechaza del todo ninguna de las otras escuelas.

Según Vanni (1982), desde esta misma perspectiva el mensaje de todo el libro del Apocalipsis puede actualizarse a la temporada de cualquier creyente cristiano, O más bien de cualquier comunidad de fieles cristianos (Puesto que Todas las citas del libro están Siempre dirigidas a un grupo de gente, no a alguien aislado). Y De este modo desde la perspectiva preterista, la Babilonia que podría haber representado para el autor la Roma perdida, una urbe dominadora, consumista, pagana, podría representar En nuestros días un sinnúmero de situaciones particulares similares, Pero teniendo cuidado de discernir adecuadamente cuáles son esas situaciones y de no llevar la interpretación al extremo de la identificación (O sea, en una suerte de perspectiva futurista Mas sin rayar en la identificación, evitando meditar que el Apocalipsis hubiera sido escrito explícitamente para “predecir” los hechos de alguna temporada y nada más). Por eso en el Apocalipsis el libro de los siete sellos no lo interpreta, ni lo puede interpretar O siquiera abrir, cualquiera, Sólo el Cordero (Ap 5:1-8), como diciéndole a la comunidad, que Siempre y en todo momento el Cordero debe ser su criterio de discernimiento. (Vanni, 1982: 137-139).

Además de esto, se pueden reconocer otras muchas escuelas de interpretación del Apocalipsis, como la visión esotérica y la propia de Iglesias como la Católica, la Ortodoxa oriental, la Anglicana O bien la Mormona, ciertas de las que incluyen elementos de las otras escuelas (de las anteriormente citadas y las de otras Iglesias), Pero se encuentran bien definidas en sus doctrinas y Por eso se diferencian.

En primer lugar, se puede ver al Apocalipsis como compuesto por 4 partes:

Introducción y Cartas a las Iglesias (Ap 1-3). El contenido de la salutación está dirigido a una jurisdicción eclesiástica y representa una comunicación oficial de un dirigente a su cargo. Siguiendo el ejemplo de otros libros de la temporada, su distribución es local y luego de su inclusión en el canon, es distribuido a toda la Iglesia. Como si fuera una epístola (Mas sin serlo), se podría reconocer Acá a los destinatarios del libro.
El Cordero, los Siete Sellos y Trompetas (Ap 4-11). Se ven Aquí muchos símbolos que hacen alusión a la liturgia cristiana primitiva, y para Prévost (Prévost, 2001: 28) es También una forma de definirse frente al judaísmo.
El Dragón y el combate (Ap 12-20). La historia se vuelca ahora a un combate galáctico para explicar el sentido de la historia, y a la vez También simboliza -Conforme Prévost (Prévost, 2001: 28)- el enfrentamiento de los primeros cristianos con el imperio romano.
La Nueva Jerusalén (Ap 21-22). De forma conclusiva, como una despedida al final del libro, se menciona la esperanza que guía a todo el libro.
El libro del Apocalipsis presenta También secciones bien diferenciadas, en las que los símbolos cambian entre una y otra, Si bien conservando un mensaje principal idéntico de esperanza:

Introducción y Presentación (Ap 1). Presenta la visión de todo el libro Y también introduce la siguiente sección (el mensaje a las Iglesias) como venido de una parte de un …hombre de larga túnica, cuyos cabellos eran blancos. En su mano tenía 7 estrellas y de su boca salía una espada de doble filo…, en referencia a Cristo resucitado.
El mensaje a las Iglesias (Ap 2-3). Es una serie de evaluaciones, buenas y malas, a 7 comunidades, que acaban con un reto y la inspiración para vencer. Las comunidades tienen una relación específica en la época del autor.[30]
Las Teofanías de Dios (Ap 4). Se presenta un conjunto de símbolos que representan la majestad de Dios, haciendo alusión a las teofanías más esenciales del Viejo Testamento: la zarza ardiente, el monte Sinaí, la vocación de Isaías y la visión de Ezequiel en el río Quebar.
El Cordero (Ap 5). Se presenta, en contraste Pero en unidad con la sección anterior, la humildad y poder del Cordero (Cristo), como el único que es capaz de comprender al principio el designio de Dios y En consecuencia de abrir el libro de los siete sellos (sección siguiente).
Los 7 Sellos (Ap 6-8). En esta sección abundan los símbolos numéricos y cromáticos. La sección empieza con la famosa descripción de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, que llevan numerosas plagas a la humanidad. A lo largo de la apertura de cada sello, se desarrollan También las visiones de cataclismos naturales, que concluyen con el Juicio Final.
Las 7 Trompetas (Ap 8-11). Con la apertura del séptimo sello, empieza el desarrollo de un nuevo simbolismo numérico de catástrofes anunciadas por 7 trompetas, y el surgimiento de una primera Bestia que guerrea con Dos Testigos.
El Dragón y las Bestias (Ap 12-13). Después, en un cambio en el hilo de la historia, se narra el surgimiento del Dragón que combate con una Mujer que da a luz a un Niño. Después, el Dragón convoca a Dos Bestias que lo sirven.
Los Vencedores (Ap 14-15). Entran en escena los que van a ser vencedores del Dragón y las Bestias. Si bien en esta parte no se señala Todavía que los venzan, sí se indica que están de parte del Cordero, y que De hecho este los dirige, dispuestos a vencer.
Las Siete Copas (Ap 16). Nuevamente en un simbolismo numérico, se habla de catástrofes, y de la batalla final que comienza con la reunión de los ejércitos en un lugar llamado Armagedón.
La Prostituta y la caída de Babilonia (Ap 17-19). Entra en escena la Prostituta (denominada Gran Babilonia), que está sostenida por las Bestias y del Dragón. Entra entonces en escena Cristo montado en un caballo blanco, La enorme prostituta es vencida y las Bestias son capturadas y echadas al lago de fuego.
La Derrota (Ap 20). Se menciona que el Dragón queda encerrado por mil años Luego de la victoria de la sección anterior y que al final volverá a salir reuniendo a Todas y cada una de las naciones representadas por Gog y Magog para ser vencido De nuevo, esta vez de manera definitiva.[31]
La nueva Jerusalén (Ap 21-22). La visión concluye con esperanza: la tierra y el cielo son hechos Nuevamente, Jerusalén, como símbolo de la urbe de Dios, es toda la Tierra donde ahora Dios habita de manera directa en medio de todos los hombres. El libro, y Por tanto la Biblia cristiana concluyen con una bendición y una petición que apremian a Jesús a volver pronto.

Estructura septenaria del Apocalipsis[editar]

La estructura del Apocalipsis se puede ver También Conforme a septenarios: dividido en siete grupos, cada grupo por su parte puede subdividirse en subgrupos de siete así como preludios, interludios y otros excursos (Läpple, 1970):

– Título del libro y prólogo (Ap 1:1-3)

1. Las 7 cartas a las Iglesias (Ap 1:4-3:22)

– Destinatarios (Ap 1:4-8)
– Visión preliminar (Cristo resucitado) (Ap 1:9-20)

1. Carta a la Iglesia de Éfeso (Ap 2:1-7)
2. Carta a la Iglesia de Esmirna (Ap 2:8-11)
3. Carta a la Iglesia de Pérgamo (Ap 2:12-17)
4. Carta a la Iglesia de Tiatira (Ap 2:18-29)
5. Carta a la Iglesia de Sardis (Ap 3:1-6)
6. Carta a la Iglesia de Filadelfia (Ap 3:7-13)
7. Carta a la Iglesia de Laodicea (Ap 3:14-22)

2. Los 7 sellos (Ap 4:1-8:1)

– Visión preliminar (el trono de Dios, su corte, el Cordero, las oraciones de los santos, y el libro de los siete sellos) (Ap 4:1-5:14)

1. El primer sello (el jinete del caballo blanco) (Ap 6:1-2)
2. El segundo sello (el jinete del caballo rojo) (Ap 6:3-4)
3. El tercer sello (el jinete del caballo negro) (Ap 6:5-6)
4. El cuarto sello (el jinete del caballo verde O amarillo) (Ap 6:7-8)
5. El quinto sello (los mártires) (Ap 6:9-11)
6. El sexto sello (los desastres naturales) (Ap 6:12-17)

– Visión intermedia (los 144 000 y los que se salvarán) (Ap 7:1-17)

3. Las 7 trompetas (Ap 8:2-11:19)

– Visión preliminar (las trompetas y la purificación de las oraciones de los santos) (Ap 8:2-5)

1. La primera trompeta (desastres sobre la tierra) (Ap 8:6-7)
2. La segunda trompeta (desastres sobre el mar) (Ap 8:8-9)
3. La tercera trompeta (desastres sobre las aguas) (Ap 8:10-11)
4. La cuarta trompeta (desastres sobre el cielo) (Ap 8:12-13)
5. La quinta trompeta (el primer ¡Ay!) (Ap 9:1-12)
6. La sexta trompeta (el segundo ¡Ay!, que se prolonga A lo largo de los lectura excursos siguientes) (Ap 9:13-21)

– Excurso 1 (el ángel y el librito) (Ap 10:1-7)
– Excurso Dos (el librito) (Ap 10:8-11)
– Excurso repaso (los 2 testigos) (Ap 11:1-14)

4. Las siete visiones de la Mujer y el combate con el Dragón (Ap 12:1-14:20)

1. Visión de la Mujer (Ap 12:1-2)
2. Visión del Dragón (Ap 12:3-17)
3. Visión de la Bestia (Ap 12:18-13:10)
4. Visión de la Segunda Bestia (Ap 13:11-18)
5. Visión del Cordero y los ciento cuarenta y cuatro 000 (Ap 14:1-5)
6. Visión de los Tres Ángeles (Ap 14:6-13)
7. Visión del Hijo del Hombre y la Siega por una parte de 3 Ángeles (Ap 14:14-20)

5. Las siete copas (Ap 15:1-16:21)

– Visión preliminar (las copas de la ira de Dios) (Ap 15:1-8)

1. La primera copa (primera plaga) (Ap 16:1-2)
2. La segunda copa (segunda plaga) (Ap 16:3)
3. La tercera copa (tercera plaga) (Ap 16:4-7)
4. La cuarta copa (cuarta plaga) (Ap 16:8-9)
5. La quinta copa (quinta plaga) (Ap 16:10-11)
6. La sexta copa (sexta plaga, promesa de esperanza y Armagedón) (Ap 16:12-16)
7. La séptima copa (séptima plaga) (Ap 16:17-21)

6. Los 7 cuadros sobre la caída de Babilonia (Ap 17:1-19:10)

1. Visión de Babilonia (Ap 17:1-18)
2. Visión del Ángel anunciando la caída de Babilonia (Ap 18:1-3)
3. Recomendaciones al pueblo de Dios en Babilonia (Ap 18:4-8)
4. Lamentaciones sobre Babilonia (Ap 18:9-19)
5. La alegría en el Cielo (Ap 18:20)
6. La caída de Babilonia (Ap 18:21-24)
7. El triunfo en el Cielo (Ap 19:1-10)

7. Las siete visiones del fin (Ap 19:11-22:5)

1. Visión del Cielo abierto y del Verbo de Dios (sobre un caballo blanco) (Ap 19:11-16)
2. Visión del Ángel Exterminador (Ap 19:17-18)
3. Visión de la Bestia y de su Derrota (Ap 19:19-21)
4. Visión del Reinado de Mil Años y juicio a Gog y Magog (Ap 20:1-8)
5. Visión de la Primera Resurrección, el Segundo y Último Combate Escatológico (Ap 20:4-10)
6. Visión del Juicio de las Naciones (Ap 20:11-15)
7. Visión de la Jerusalén Celestial (Ap 21:1-22:5)

– Un epílogo (Ap 22:6-21) – Recomendaciones finales (Ap 22:6-21)

Simbología del Apocalipsis[editar]

El Apocalipsis cita O bien parafrasea a menudo al Viejo Testamento, Por lo que muchos de los símbolos presentes en este libro son sacados de una lectura cristiana del Antiguo Testamento (Vanni, 1982: 33).

La liturgia[editar]

Vanni (1982: 88) apunta que en el trasfondo del texto subyace el ritmo propio de la liturgia de los primeros siglos del cristianismo, liturgia que Hoy sigue vigente Aunque con Numerosos cambios (Hahn, 2001).

En algunos puntos, pareciera como si la pretensión del autor fuera que se leyera el libro en comunidad, con un lector que haga las veces de Cristo, otros haciendo las veces de otros personajes, y el resto de la comunidad respondiendo en las partes que les correspondan (alabanzas, doxologías, oraciones, peticiones, etc.) Véase Por ejemplo Ap 1:1-8; Ap 4-5; Ap 11:15-19; Ap 22:14-21, etc.

De hecho, tomando como contexto el “día del Señor”, en que el autor dice haber recibido la visión (Ap 1:9-10), puede verse una imagen de una liturgia cristiana primitiva en todo el libro. La parte penitencial (la que pide y mueve a conversión) serían las cartas a las Iglesias (Ap 2-3), Al paso que el resto del libro hablaría a la comunidad sobre la necesidad de hacerse actora en la historia, llena, sí, de malos momentos, Mas Siempre y en todo momento acompañada del Cordero (Vanni, 1982: 127). Para (Hahn, 2001) prácticamente todos y cada uno de los elementos de la celebración del sacramento de la Eucaristía en la Iglesia Católica son tomados de una u otra forma de figuras del Apocalipsis, convirtiendo De este modo al libro en una especie de guía figurada de la liturgia cristiana primitiva.

Por último, la liturgia se ve reflejada en muchos símbolos Durante los pasajes del libro. Por ejemplo, las oraciones. Al inicio éstas se presentan ante el trono de Dios en copas (Ap 5:7-8), Quizá inmerecidas, Pero purificándolas un ángel con incienso, adquieren su valor y su fuerza verdaderos (Ap 8:3-5). Y Exactamente estas mismas copas son las que Posteriormente llevan ahora la furia de Dios (ver el septenario de las copas), una contestación a las oraciones de los cristianos (los consagrados y los santos que elevaron en un principio sus oraciones). (Vanni, 1982: 143-148)

(Hahn, 2001) muestra la siguiente tabla, en la que el autor empareja múltiples pasajes del Apocalipsis con partes definidas de la Eucaristía:

Números y colores[editar]

Entre los Numerosos símbolos presentes en todo el libro, 2 peculiaridades destacan: los “números” y los “colores”. Muchos de los significados de estos símbolos son, En verdad, propios de la literatura apocalíptica, no únicamente de este libro (Prévost, 2001: 53,60).

Números[editar]

Prévost (2001: 39-43) menciona que los distintos números mencionados en el Apocalipsis tienen Siempre y en toda circunstancia un carácter simbólico. El significado de los números se daría en función del sentido que los cristianos de la época del siglo I les darían, y que estarían de manera directa influenciados por los significados que los judíos le darían a muchos de esos números:

Doce. Representa en primer lugar a las doce tribus de Israel, y por extensión al pueblo de Dios.

Uno. En general se usa para referirse a Dios. (p.ej. Ap 4:2)
– Un medio, 3 y medio. Parece que estos números están directamente heredados del libro de Daniel; representan un tiempo limitado y restringido, que no llegaría a ser uno (que significa la plenitud de Dios) O 4 (que significa lo terrenal O bien universal), Aun por ser la mitad de 7 (la perfección). El 3 y medio se ve reflejado Asimismo en la oración un tiempo, tiempos y medio tiempo. Esta división en 3 partes Asimismo se podría basar en una interpretación de la profecía de las setenta semanas de Daniel, con una división semejante en 3 partes: Cuarenta y nueve años + 434 años + 7 años, desde uno de los decretos dados por los reyes persas Para que los judíos salieran de la cautividad babilónica, de los que los más famosos fueron el de Ciro el Grande en el 538 a. C. y el de Artajerjes I Longímano en el 457 a. C., (2Cr 36:22-23), (Esdras 7:7), (Dn 9:24-27). Asimismo, los mil doscientos sesenta días mencionados en el libro, así como los cuarenta y Dos meses, son equivalentes a tres años y medio. (p.ej. Ap 8:1;11:2-3,9,11;12:6,14)
Cuatro. Se puede referir a lo terrenal O bien Universal, O bien Creación (por los cuatro puntos cardinales), Y también del mismo modo se aplica a los cuatro Vivientes que se encuentran con Dios al inicio de la visión, y que algunos identifican con los 4 evangelistas (Si bien esto último tiene escasa justificación[32]). No obstante, con base en el simbolismo de toda la Creación, los cuatro vivientes que están con Dios podrían representar más bien el dominio que tiene Dios sobre toda la Creación y la relación que ésta tiene con su Creador. (Vanni 1982: 50-51) (p.ej. Ap 4:6-8;7:1;20:8)
6. En ciertos contextos denota imperfección, Puesto que le falta uno para llegar a la cifra perfecta (ver símbolo siguiente) (p.ej. Ap 13:18). Por otro lado También, Cada uno de los cuatro Vivientes que están junto al trono de Dios tienen seis alas (Ap 4:8).
Siete. Para los judíos, el número siete (en hebreo, sheba) denota la perfección.[33] Este número está presente en muchos libros del Viejo Testamento y del Nuevo Testamento, Siempre y en todo momento con Exactamente el mismo significado.[34] (p.ej. Ap 1:4,12,16;4:5 y los septenarios)
Doce. Representa en primer lugar a las doce tribus de Israel, y por extensión al pueblo de Dios. De forma cristiana entonces, este número representa a los cristianos (que Conforme su interpretación son el nuevo pueblo de Dios), particularmente representados por el número de los apóstoles (p.ej. Ap 12:1;21:12,14,20,21). Otros números de manera directa influenciados por el doce son el veinticuatro (veinticuatro = 12 x 2), el cuarenta y ocho (48 = doce x 4) y el ciento cuarenta y 4 (144 = 12 x 12). (p.ej. Ap 4:4,10;5:8;7:4-8;11:16;19:4)
Mil. Este número no representaría la cantidad precisa de 1000, sino más bien la idea general de un enorme número (Por servirnos de un ejemplo, los mil años de encierro del Dragón antes de que se vuelva a levantar y sea vencido para siempre (Ap 20), no representarían un período de Exactamente mil años sino más bien solamente la idea general de mucho tiempo). (p.ej. Ap 5:11;7:4-8;20:2-7)

Del mismo modo, muchos otros números aparecen en el libro, que siguiendo la interpretación de la literatura apocalíptica, tienen Asimismo un significado simbólico. El 3 Por ejemplo puede representar a Dios, y Si bien para los judíos de por sí el número 3 es ya representativo de la divinidad, desde el punto de vista cristiano También lo hace tomando en cuenta la Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo. Por otro lado en el Apocalipsis, el 3 aparece como una fracción, en vez de como el número entero (una tercera parte, un tercio, indicando También que ni es el Uno pleno de Dios, ni el 4 pleno de la Creación, y que Dos tercios no se ven afectados Por lo que la tercera parte sí lo es). Aparecen También otros números como el Dos, el diez, entre otros.

Colores[editar]

Los colores También juegan un papel esencial y tendrían un significado propio (Prévost, 2001: 37-38).

Blanco. Pureza, victoria. (p.ej. Ap 1:14;4:4;19:14;20:11)
Negro. Desgracia, miseria. (p.ej. Ap 6:5,12)
Rojo. Violencia. (p.ej. Ap 6:4;9:17;12:3)
Verde O bien Amarillo. Muerte. (p.ej. Ap 6:8)
Púrpura. Desenfreno. (p.ej. Ap 17:4;18:12,16)
Escarlata. Desenfreno. (p.ej. Ap 17:3-4;18:12,16)

Los septenarios[editar]

El libro del Apocalipsis contiene series del número siete Durante su corpus. Las más notorias se encuentran por la relación que guardan entre sí los tres septenarios de sellos, trompetas y copas.

El septenario de los sellos (Ap 4-8:2) se da conforme el Cordero va abriendo uno a uno los sellos de un libro que nadie podía abrir excepto él.[35] Antes de romper los sellos la visión se halla en el cielo, con las teofanías de Dios y el Cordero y la alegría que causa que éste sea capaz de abrir el libro. Los primeros cuatro sellos originan a los jinetes del Apocalipsis. Los sellos cinco y 6 originan cataclismos. Después del sexto sello se da una visión de esperanza (los 144 000) y con el séptimo sello empieza el siguiente septenario: las trompetas, y con ellas En realidad todo el resto del libro que concluye con la visión final de la Nueva Jerusalén.

El septenario de las trompetas (Ap 8-11) empieza con una visión celeste de esperanza (esencialmente los mismos ciento cuarenta y cuatro 000 que vienen antes del séptimo sello que coincide con la primera trompeta), después se tocan las trompetas, acompañadas de cataclismos. Entonces de la sexta trompeta, viene una visión de esperanza (el ángel y el librito, los 2 testigos). Al tocarse la séptima trompeta, hay un cántico de victoria.

Después las copas se derraman, acompañadas de cataclismos.

El septenario de las copas (Ap 15-22) aparece un tanto después. De nuevo, comienza con una visión celeste de esperanza (los Vencedores). Después las copas se derraman, acompañadas de cataclismos. Entonces de la sexta copa, Si bien sumergido en un ambiente de derrota, viene una promesa de esperanza. La conclusión de este septenario, Entonces de derramar la séptima copa empieza con la presentación de la Prostituta de Babilonia, Mas nótese que inmediatamente empieza su declive, e in crescendo desemboca hasta la visión gloriosa del final del libro.

Así pues, los 3 septenarios más importantes del Apocalipsis tienen aproximadamente exactamente la misma estructura: una visión celeste que es preludio de la esperanza, una serie de cataclismos terrestres, después del sexto símbolo hay un interludio de esperanza y al finalizar el séptimo símbolo hay un triunfo total de salvación. (Prévost 2001: 102)

Otros septenarios del libro, ciertos un tanto velados, se hallan en las iglesias a las que se dirige el autor (7, Ap 1:4), que son exactamente las mismas a las que se dirigen las cartas a las Iglesias de los capítulos 2 y 3; en las bienaventuranzas mencionadas (7, Ap 1:3;14:13;16:15;19:9;20:6;22:7;22:14); en las aclamaciones litúrgicas a Cristo (7, Ap 1:4-7;5:9-10;5:12;5:13;7:10;11:15;19:6-7); en los espíritus que están ante el trono de Jesucristo (7, Ap 1:4), etc.

En este contexto, Asimismo se puede analizar la estructura del Apocalipsis de acuerdo a septenarios.

Personajes y figuras en la simbología del Apocalipsis[editar]

Conjuntando el significado de la diversa simbología del Apocalipsis, se pueden localizar dentro del mismo una variedad de personajes y figuras a menudo analizadas y estudiadas. Además de esto del libro,[36] del Arca de la Alianza[37] y de los componentes de los septenarios (los siete sellos, las 7 trompetas y las 7 copas), en orden de aparición algunas de las figuras del Apocalipsis son:

Los 4 Jinetes del Apocalipsis[editar]

(Ap 6:1-8) La imagen de caballos viene desde el libro de Zacarias, en donde se establece que son enviados por Dios. Montando Cada uno un caballo con un color característico, estos jinetes llevan plagas a toda la humanidad (recordando que el número 4 representa a toda la Creación, Con lo que las plagas se extenderían entonces por toda la Tierra). Recordando el significado de los colores, la interpretación más común de lo que cada jinete representa sería la siguiente (Prévost 2001: 38; Vanni, 1982: 53-54):

Caballo rojo, representa la guerra.
Caballo negro, representa la hambruna, la pobreza.
Caballo verde O bien amarillo, representa la muerte O la enfermedad.
Caballo blanco, representa para ciertos la muerte, por el hecho de que vence Siempre y en toda circunstancia, Mas para otros, por el color, por el hecho de que porta una corona[38] y por el hecho de que los cristianos no creen que la muerte sea invencible, representaría más bien a Cristo (O bien a un jinete en su representación), haciendo referencia Asimismo a Ap 19:11-21, donde vuelve a aparecer el caballo blanco, con Cristo montándolo.

Los 144 000[editar]

(Ap 7:4-8) Hay que notar primero que 144 000 = doce x doce x 1000, O sea, recordando el significado de los números, es un número que representa un sinnúmero (1000), multiplicada por la totalidad (al cuadrado, O sea, Aún más grande) en relación al pueblo de Dios.

Esta cifra puede interpretarse literalmente a partir del libro del Apocalipsis como el número de las personas que quedarían salvadas al final, Mas leyendo más adelante, se puede leer lo siguiente: …vi Luego También una multitud que absolutamente nadie podía contar, de toda nación, raza y lengua… (Ap 7:9-17), lo que se puede interpretar También como el hecho de que el número ciento cuarenta y cuatro 000 no sería exacto ni literal, sino solamente representativo.

El total de 144 000 se da por la suma de doce mil miembros de cada tribu del pueblo de Israel. Conforme Prévost (2001: 105-106) Hay una curiosidad en este listado de las tribus, que no aparece en cualquier otro listado de las tribus de Israel en toda la Biblia. En primer sitio aparece la tribu de Judá, como sería lógico para quien tiene claro de donde viene el Mesías Según las profecías del Antiguo Testamento. Después viene la tribu de Rubén, que siendo hermano mayor de Judá no prevaleció. Por otra parte no aparecen las tribus de Dan,[39] ni la de Efraín[40] que en otros listados sí aparecen, en cambio aparecen las de Leví[41] y José.[42] Y después, la parte más extraña, si se recuerda que las tribus de Israel están asociadas a los 12 hijos de Jacob, y que este tuvo sus doce hijos a partir de varias esposas: Dos esclavas (Zilpa y Bilha) y 2 no esclavas (Lea y Raquel). Por lo general, uno esperaría, como En verdad sucede en los otros listados, que primero se enlisten los hijos de las esposas no esclavas, y por último los de las esclavas. En el listado del Apocalipsis, tras mencionar a Judá y Rubén, se enlistan primero las tribus de los hijos de las esclavas (Gad, Aser y Neftalí) y al último el resto (Manasés -hijo de José-, Simeón, Leví, Isacar, Zabulón, José y Benjamín).[43]

La Bestia y su número[editar]

(Ap 13) Este es uno de los símbolos más famosos heredados del libro del Apocalipsis. El número 666 se suele identificar con el Demonio (Si bien Acá el Dragón del Apocalipsis es representativo del mismo —Ap 12:9—) O bien con el Anticristo.

En el Apocalipsis, Sin embargo, solamente se menciona esta cifra una vez (Ap 13:18), para decir que es el número de la Bestia que sirve al Dragón (y después se le asocia con la marca de la Bestia que llevarían todos aquellos que concuerden con el Dragón y la Bestia). Hay que rememorar primero que el significado del número seis es de imperfección (por faltarle una unidad para la perfección del número 7), y el número 666 representaría entonces una imperfección llevada hasta el extremo.

Hay autores que procuran identificar el número 666 con un personaje histórico de la temporada en que fue escrito el libro En tanto que en Abundantes textos bíblicos sugiere que el Anticristo era un personaje de la temporada de los apóstoles:

Y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del que habéis oído que viene, y que Ahora está en el Mundo.

Y sobre la base de esto procuran encontrar un juego numérico (conocido como gematría) con las letras del alfabeto griego (idioma en que fue escrito el libro) que pudiese dar la equivalencia para reconocer con este número a la principal Bestia del Apocalipsis. Estos juegos eran comunes a la época de la escritura del Apocalipsis, y se han encontrado vestigios de ellos Asimismo en otros escritos. Se asigna a cada letra (alfa, beta, gamma,… psi, omega) un número: las primeras del 1 al 10 (excepto el 6), Luego de diez en diez hasta el 80, Luego el 100 y de cien en cien hasta el 800. Una palabra O frase conocida tenía entonces un número asociado al sumar las cifras equivalentes a cada letra; el inverso de este juego consiste en dar un número (como es el caso del 666 del Apocalipsis) y tratar de identificar qué palabra O bien frase cumple También con estas peculiaridades. Siguiendo este juego numérico, se puede llegar a concluir que el número representaría a Domiciano, que persiguió a los cristianos en la temporada de la escritura del Apocalipsis, O bien Por lo general a los Césares romanos que se autoproclamaban dioses y que exigían a sus súbditos que De esta forma fueran adoradas sus estatuas. (Prévost 2001: 45-49)

Ciertas investigaciones También concluyen que el número 666 dado en este pasaje del Apocalipsis es erróneo, Ya que existen ciertas versiones del libro que datan del siglo II O bien III y que tienen como número de la Bestia al seiscientos dieciséis (y con el cual A través de los mismos juegos numéricos se podría relacionar a múltiples Césares romanos, Por servirnos de un ejemplo Calígula, emperador romano caracterizado por su crueldad). (Prévost, 2001: 46,48) [3]

Igualmente que con otros símbolos del Apocalipsis, hay otras muchas interpretaciones que identifican a la Bestia con personajes de distinta índole A lo largo de la historia (y que Por medio de otros juegos ingeniosos reconocen al 666 apocalíptico con ellos). Hay Aun interpretaciones que identifican al 666 con datas.

Otros manejan la posibilidad de identificar a la Bestia a la que históricamente se referiría el autor del Apocalipsis, con el emperador Nerón, que para la época de la redacción del libro, Aún dejaría un recuerdo de las torturas y persecuciones de su temporada. Tomando la frase ‘Nerón César’, en hebreo O bien en griego, considerando solamente las consonantes y tomando números Conforme a una numeración del alfabeto hebreo, similar a la anterior, la suma daría De nuevo el famoso número 666. [4] Es más, si se toma la frase ‘Nerón César’, Mas no en griego sino más bien en latín, el número resultante es el 616. [5]

Dentro del libro del Apocalipsis se menciona que una primera Bestia mata a Dos Testigos de Dios en una ciudad, los que, por cierto, Luego de muertos resucitan a los 3 días y medio y son ascendidos a los cielos a la vista de sus enemigos (Ap 11). La descripción de 2 testigos va Conforme con la ley judía que establece que Sólo se acepta el testimonio de 2 testigos. Algunos han querido reconocer en estos Dos Testigos a los apóstoles Pedro y Pablo, muertos A lo largo de la época de Nerón. Sin embargo, en el Apocalipsis no se reconoce que esta primera Bestia sea la misma que la del número 666.

Para (Hahn, 2001), los Dos testigos representan al profeta Elías y a Moisés, personajes en quienes a su vez se personificaría toda la Ley y los Profetas del Antiguo Testamento.

Otra interpretación que se da a los 2 Testigos es que corresponden a Elías y a Enoc, debido a que en toda la historia que relata la Biblia estos Dos personajes no han Fallecido: Elías fue llevado al cielo en un torbellino ante un carro de fuego que lo separó de Eliseo(2Kin 2:11), y Enoc: Caminó, Puesto que, Enoc con Dios, y desapareció, Pues le llevó Dios. (Gn 5:24). Debido a que todo hombre debe Morir, y estos Dos personajes no han Muerto, se presume que el evento relatado en el Apocalipsis sería el tiempo de la muerte de ellos.

Babilonia y la prostituta[editar]

(Ap 17) Para Prévost (2001: 32,124), en este símbolo podría verse la alusión política que en la temporada de la escritura del libro, el autor haría de sus enemigos:

Ya antes de nada, debe recordarse que para los judíos la ciudad de Babilonia representa el exilio, Entonces de que los babilonios exiliaron a la élite de la sociedad judía de Jerusalén en el año 587 a. C. Del mismo modo, significa para ellos la perversión de las costumbres judías, que se fueron mezclando con elementos de idolatría en esa ciudad, pecado fuertemente condenado por ellos. Así pues, Babilonia representa tanto el poder dominador extranjero, como la idolatría.

Por eso en el Apocalipsis (igual que en otros libros del Nuevo Testamento), Babilonia se suele identificar (siguiendo la línea de estas mismas investigaciones) con la Roma imperial que perseguía a los cristianos y que les exigía idolatrar al César como un dios. De hecho en el Apocalipsis, en la descripción de Babilonia con sus siete montes, podría reconocerse a la urbe de Roma. La prostituta del Apocalipsis tendría entonces Exactamente el mismo significado de perversión, idolatría y desenfreno característicos de la alta sociedad romana de ese entonces.

Por otra parte, otros identifican a Babilonia con la Jerusalén de los judíos (que del mismo modo tiene 7 montes), y que contrasta fuertemente con la Nueva Jerusalén del final del libro. (Por servirnos de un ejemplo (Hahn, 2001), que centra una gran parte de su interpretación de las catástrofes del Apocalipsis en una analogía con la caída de Jerusalén en el año 70, y Asimismo [6])

Existen otras muchas interpretaciones sobre la identidad de esta urbe calificada de perversa, desde el papado católico, hasta una pléyade de ciudades y personalidades Según se han presentado A lo largo de la historia.

La Mujer vestida de sol y el Pequeño[editar]

(Ap 12) La «mujer revestida del sol, la luna bajos sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas» aparece en Apocalipsis como la que engendra al Niño que el Dragón desea combatir. Este niño es ‘raptado’ al cielo para después reinar, Conque el Dragón se vuelca a combatir contra la Mujer y luego contra el resto de su descendencia.

Para Prévost (2001: 108), la clave para reconocer a la Mujer se halla primero en reconocer al Niño. Desde una perspectiva que considera al Apocalipsis como completamente cristocéntrico, se puede interpretar entonces que el Pequeño representaría efectivamente a Cristo.[44]

Desde una perspectiva de la mariología, se vería en esta Mujer un símbolo de la Virgen María. Sin embargo, son muchos los grupos cristianos (de distintas Iglesias, incluidos algunos católicos), que interpretan en este símbolo al pueblo de Dios, que antes del nacimiento de Jesús representaría al Israel fiel,[45] y después a los cristianos. Incluso la postura mariana, no dejando atrás el hecho de que la Mujer sería efectivamente María, lo hace Siempre y en todo momento desde la perspectiva eclesiológica, de comunidad. (Prévost 2001: 107-108)

La descripción de la Mujer en Ap 12:1 es muy parecida a la imagen de la Virgen de Guadalupe, quien está tapando el sol (Pues se ven los rayos amarillos desde atrás) y está encima de la luna, y en su cabeza hay un manto con varias estrellas (que no son Exactamente 12); esta imagen También es muy parecida a lo descrito en Ap 12:14, “Pero se le dieron a la mujer las Dos alas del águila grande A fin de que volara al desierto, a su lugar; allí Va a ser mantenida lejos del dragón por un tiempo, 2 tiempos y la mitad de un tiempo.”: en la imagen hay un ángel cargando la luna, además de que la persona a la que se le apareció la Virgen de Guadalupe se llamaba Juan Diego Cuauhtlatoatzin, nombre que significa “águila que habla”, y el viaje al desierto se podría entonces referir al proceso de reevangelización desde América a España. Pueden existir más semejanzas con con respecto a la Virgen de Guadalupe, No obstante esto no significa que la mujer de Ap 12:1 sea ella.

Para algunas corrientes protestantes el pequeño representaría a una sección minoritaria de la Iglesia que sería arrebatada al cielo ya antes de que comiencen los juicios del Apocalipsis (Ap 12:5), Mientras que La gran mayoría de la cristiandad se quedaría en la tierra a sufrir la persecución, y ellos serían el resto de sus hijos (Ap 12:17).

La Nueva Jerusalén[editar]

(Ap 21-22) Este símbolo, presente en los últimos 2 capítulos del Apocalipsis, se halla para muchos Dentro de los mejores descritos, detallados y bellos del Nuevo Testamento. Con una triple recurrencia, el autor habla de la salvación de Dios al final de los tiempos.

– Primero con la nueva Jerusalén propiamente dicha, que desciende del cielo a la Tierra. (Ap 21:1-8)
– Después con las bodas del Cordero y su Esposa (la Iglesia). (Ap 21:9-27)
– Por último con una visión que recuerda a los primeros capítulos del Génesis (el primer libro en la Biblia), hablando de ríos y árboles que dan fruto eterno.[46] (Ap 22:1-5)

Para Prévost (Prévost, 2001: 116), esta parte (así como el capítulo 20) es la única que En realidad tendría peculiaridades escatológicas, Mientras que el resto sería Solo un reflejo de los conflictos que la comunidad cristiana del autor estarían viviendo en su temporada y de la esperanza puesta en Dios Mediante Cristo Fallecido y resucitado en que esos conflictos no prevalecerían y Asimismo serían vencidos tarde o temprano.[47]

Hay otra curiosidad relativa tanto a la nueva Jerusalén (que simboliza a la urbe santa) y a Babilonia (que simboliza a la urbe perversa): en Ap dieciocho aparece un lamento por la Babilonia destruida; en Ap veintiuno aparece la descripción de la nueva Jerusalén. Se puede notar que los dos pasajes son paralelos e inversos, Es decir, que las descripciones de lamentación y de sentido negativo dadas a Babilonia, aparecen revertidas, en sentido de gozo y alegría para Jerusalén. (Prévost 2001: 117-119)

↑ Ἀποκάλυψις Ἰωάννου (en griego koiné)
↑ Aunque distintos pasajes de otros libros del Nuevo Testamento También pueden pertenecer a este género, solo el Apocalipsis en su totalidad se considera en esta clasificación.
↑ : Conf. Enchiridion Biblicum, Librería Vaticana, 1927, página 7 Archivado el cuatro de marzo de 2016 en la Wayback Machine. en formato PDF en latín.

↑ No obstante hay que apuntar que teólogos y erúditos de religión como Moses Stuart, Friederich Dhsterdieck, B. F. Westcott, F. J. A. Hort, Joseph B. Lightfoot, F. W. Farrar, Alfred Edersheim, Philip Schaff, Milton Terry, Augustus Strong, Albert A. Bell, F. F. Bruce, Rudolf Bultmann, C. C. Torrey, J. A. T. Robinson, J. A. Fitzmeyer, J. M. Ford, C. F. D. Moule, Cornelius Vanderwaal, Jay Adams, Adam Clarke y el D.R. Kenneth Gentry, creyeron que el Apocalipsis había sido escrito para el tiempo de la persecución neroniana, cerca del sesenta DC. Aun F. Engels se adscribía a esta opinión.
↑ Varios historiadores piensan que Exactamente esto causó gran parte de las persecuciones, Puesto que en el fondo, para los romanos, en ese gesto podría verse una actitud de rebeldía política contra Roma.
↑ «Church Fathers: Church History, Book IV (Eusebius)». Newadvent.org. Consultado el 10 de julio de 2010.
↑ Quinto Septimio Florente, Tertuliano. Contra Marción Libro 3:14 &25. Consultado el quince de octubre de 2017.
↑ Lietzmann, Hans. Fragmento Muratorio. Consultado el quince de octubre de 2017.
↑ de Alejandría, Clemente. The Stromata Libro VI Capítulo 13. Consultado el quince de octubre de 2017.
↑ de Alejandría, Clemente. The Paedagogus Book II, Chapter 11. Consultado el quince de octubre de 2017.
↑ Comentarios al Evangelio de Juan (Libro V, Capítulo3). Consultado el 15 de octubre de 2017.
↑ Athanasius of Alexandria, Excerpt from Letter 39
↑ of Hippo, Augustine. On Christian Doctrine Book II Chapter 8:2. newadvent. Consultado el 12 de octubre de 2016.
↑ of Aquileia, Rufinus. Commentary on the Apostles’ Creed #37. newadvent. Consultado el 12 de octubre de 2016.
↑ http://www.bible-researcher.com/innocent.html
↑ of Damascus, John. An Exposition of the Orthodox Faith, Book IV Chapter 17. newadvent. Consultado el diecisiete de octubre de 2016.
↑ Decretum Galasianum
↑ «Canon XXIV. (Greek xxvii.)», The Canons of the 217 Blessed Fathers who assembled at Carthage, Christian Classics Ethereal Library
↑ B. F. Westcott, A General Survey of the History of the Canon of the New Testament (5th ed. Edinburgh, 1881), pp. 440, 541-2.
↑ Council of Carthage (in 419) Canon veinticuatro
↑ Session 11—4 February 1442
↑ Session IV Celebrated on the eighth day of April, 1546 under Pope Paul III
↑ of Jerusalem, Cyril. Catechetical Lecture cuatro Chapter 35. newadvent. Consultado el 12 de octubre de 2016.
↑ of Laodicea, Synod. Synod of Laodicea Canon 60. newadvent. Consultado el doce de octubre de 2016.
↑ Prévost (2001), además de presentar el análisis de algunos pasajes particulares del Apocalipsis, se dedica sobre todo a plantear el análisis global del libro con base en cinco claves de lectura que tienen su símil con los puntos previamente expuestos: una clave cristológica (que se relaciona con centrar la lectura del libro en Cristo como personaje protagonista del mismo), una profética (que se relaciona con el contexto histórico del libro), una simbólica (sobre la interpretación de los Abundantes símbolos que aparecen en el libro), una apocalíptica (que se relaciona con el género literario) y una evangélica (O bien del mensaje central del libro).
↑ El autor escribe el Apocalipsis como una interpretación de la historia a la luz de un acontecimiento concreto ya sucedido: la muerte y resurrección de Jesucristo, a diferencia del resto de la literatura apocalíptica, que acostumbra a interpretar la historia a la luz de una intervención divina por venir, no de una ya sucedida, Esto es, Al paso que para la literatura apocalíptica la batalla entre los eones viejo y nuevo está por venir, producto de una intervención divina, en el Apocalipsis la batalla ya se dio (y De hecho el eón nuevo ya comenzó) con la intervención de Dios al resucitar a Jesús.
↑ De quien se dice ya en el primer versículo del libro: “Revelación de Jesucristo”, frase que semánticamente puede tener cualquiera de Dos significados (O bien Aun los dos): que es una revelación procedente de Jesucristo, y que el autor identificado como Juan solamente transcribió, O que es una revelación cuyo tema primordial es Jesucristo (Prévost, 2001:14).
↑ Ya sea como si el autor hubiese escrito el libro y sus premoniciones se hubieran cumplido casi de inmediato (a manera de predicciones), O bien tal y como si el autor hubiese escrito el libro basándose en acontecimientos que ya habían ocurrido y que estaban ocurriendo al instante de escribirlo (a forma de una escritura en “código” de los hechos actuales para el autor, muy probablemente para dar un mensaje más allá del predictivo a sus lectores).
↑ Algunas variantes de esta escuela la mezclan con la futurista, viendo la historia de la Iglesia como un cumplimiento de premoniciones “predictivas” que estarían escritas en el libro.
↑ Seguramente localizadas en Asia Menor en la actual Turquía, donde el inconveniente causado por la divinización al César fue crítico para los cristianos. Es probable que los Inconvenientes que se mencionan en esta sección hayan sucedido En realidad, No obstante la misma estructura de la sección Asimismo puede interpretarse como un artificio in crescendo de las exhortaciones y amonestaciones (Prévost 2001: 84). Si se toma en cuenta el simbolismo del número 7, esta sección se puede interpretar como un mensaje para la Iglesia entera, y no Solo para comunidades específicas.
↑ Nótese como el orden de aparición de los enemigos (Dragón, Bestias, Prostituta) es El mismo Pero inverso al orden en que son vencidos (Prostituta, Bestias, Dragón). (Prévost, 2001: 112; Vanni, 1982: 71)
↑ Aún hay dudas sobre la época en que fue escrito el evangelio de Juan, que podría Aun ser posterior al Apocalipsis, Con lo que los cuatro Vivientes no podrían ser los evangelistas.
↑ Cabe destacar que la raíz etimológica del verbo jurar (nisba, literalmente es sietearse) en el idioma hebreo es el número 7 (hebreo Shb)
↑ Se puede apreciar que recitación (número de Dios) + cuatro (número de la Creación) = 7.
↑ Prévost (Prévost, 2001: 95-96) identifica este libro con los escritos del Antiguo Testamento, Conforme a la interpretación cristiana de que es Jesús el que le da sentido y plenitud a las promesas veterotestamentarias. Otros simplemente interpretan este libro con el papel de Dios en la historia, Puesto que desde la visión cristiana (y judía También) Dios es el autor y directivo de la historia humana, y el Mesías viene a darle plenitud y sentido.
↑ (Ap 10:8-11) Puede tratarse del Evangelio. Según Vanni (Vanni, 1982:61) se trata simplemente de la Palabra de Dios. Conforme Läpple (Läpple, 1970) se trata de una anticipación del evangelio de San Juan.
↑ (Ap 11:15-19) El Arca de la Alianza se había perdido desde la conquista de Jerusalén por los babilonios. Una historia de leyenda afirmaba que el profeta Jeremías la escondió en una cueva del monte Sinaí y que volvería a ser vista cuando Dios interviniera de forma terminante en favor de su pueblo (II Mac 2,4-8). Conforme Vanni (1982:63-64) este pasaje del Apocalipsis hace alusión Exactamente a esta leyenda.
↑ Las coronas en el Apocalipsis Sólo se les dan a los fieles al Cordero.
↑ Seguramente debido a la mala fama que la zona de Dan tenía de darse a la idolatría.
↑ No obstante sí aparece la de Manasés.
↑ Los levitas carecieron de herencia.
↑ Los hijos de José fueron Manasés y Efraín.
↑ Quizás dando a comprender que Aun al antiguo Israel le toca Asimismo participar del orden nuevo del Planeta que en la visión cristiana Jesús viene a instaurar con el Reino de Dios que anuncia Y también instaura.
↑ Para Prévost (2001: 110) el nacimiento del niño no representaría necesariamente el comienzo de la vida terrenal de Jesús, sino Quizás su muerte en la cruz (aludiendo al título dado a Cristo de primogénito de entre los muertos de Ap 1:5), y su rapto sería su resurrección.
↑ El llamado pequeño resto que mencionan múltiples profetas del Antiguo Testamento (Is 4:2-6;10:20-22;11:10-16;28:5-6;46:3; Jr 6:9;31:7;50:4-6;51:19; Ez 6:8; Am 3:12;5:15; Sof 3:9-13; Mi 2:12;4:6-7;5:2-7;7:18; Zac 14:2).
↑ Solo que esta vez ningún árbol está prohibido a nadie, Al revés de algunos árboles descritos en el Génesis (los árboles del conocimiento del bien y el mal y el de la vida eterna).
↑ Aun De esta manera, en su totalidad, el libro es considerado profético en el sentido amplio del término, por incluir También una interpretación desde Dios de las realidades que el autor habría vivido en su época y que bien interpretadas pueden seguir dando un mensaje actual a los lectores de cualquier época.
Véase También[editar]

Autoría de los escritos joánicos
Cordero de Dios, título dado a Cristo y que prevalece como su título primordial en el Apocalipsis
Cielo (religión)
Epifanía
Juicio Final
Los 4 Seres Vivientes, personajes del libro del Apocalipsis
Parusía, O bien la Segunda Venida de Cristo
Armagedón, lugar en el que se desarrolla una de las batallas descritas en el Apocalipsis, comúnmente asociado con el acontecimiento del fin del Planeta
Abaddon, nombre de uno de los ángeles mencionados en el Apocalipsis
Marca de la Bestia, sobre el hecho de que el número 666 se usa como marca para aquellos que se alían con la segunda Bestia del Apocalipsis
Anticristo, personaje neotestamentario comúnmente asociado con la segunda Bestia del Apocalipsis
Escatología cristiana, rama de la teología que dedica su estudio a las realidades últimas
Apocalíptico (género literario), género literario relacionado con la literatura Apocalíptica
Agua de vida
revelación
revelación divina

Pantocrátor
Tetramorfos

Los 4 jinetes del Apocalipsis, obra del alemán Alberto Durero
Los 4 jinetes del Apocalipsis, obra del alemán Peter von Cornelius
Políptico de Gante, guardado en la ciudad de Gante, Flandes, Bélgica, retablo del flamenco Jan van Eyck
– El Castillo de Angers en Francia protege El día de hoy la Tapicería del Apocalipsis

El séptimo sello, película del sueco Ingmar Bergman
El día de la Bestia, película del Español Álex de la Iglesia

Apocalipsis Bamberg, guardado en la ciudad de Bamberg, Alemania, manuscrito medieval que contiene una copia del libro del Apocalipsis
Descubrimientos de todos los secretos del Apocalipsis de San Juan, por Dos tratados: uno que busca y prueba la auténtica interpretación, y otro que aplica al texto esta interpretación parafrásticamente Y también históricamente, del matemático escocés John Napier
Beato de Liébana, monje Español (del reino de Asturias) autor de los Comentarios al Apocalipsis desde los que se originaron los Beatos
Les trafiques, obra del francés Teodoro Agrippa de Aubigné
El nombre de la rosa, novela del italiano Umberto Eco
100 años de soledad, novela del colombiano Gabriel García Márquez

Quatuor pour la fin du Temps (Cuarteto para el fin de los tiempos) es una obra de Olivier Messiaen inspirada expresamente en el Apocalipsis
Visionen (nach der Apokalypse des Hl. Johannes) für großes Orchester, obra de música clásica moderna del alemán Bertold Hummel
666: The Apocalypse of John, álbum del griego Vangelis
Therion, nombre de un grupo de metal sinfónico cuyo nombre significa Bestia en griego, en referencia a la bestia del Apocalipsis
The Number of the Beast, álbum del grupo de heavy metal Iron Maiden (1982) que incluye la canción The Number of the Beast.
Apocalipsis de Jesus Torres (compositor). Obra estrenada en 2011 en la Semana de Música Religiosa de Cuenca en su 50 Aniversario. Para coro gregoriano, doble coro y ensemble

Catedral del Salvador de Zaragoza, catedral en Zaragoza, España, en donde se hallan ciertos restos de imágenes relativas al Apocalipsis
Santiago de Compostela, catedral en Galicia, España, donde aparecen imágenes relativas a pasajes del Apocalipsis
Santo Domingo de Soria, iglesia en Soria, España, donde aparecen imágenes relativas al Apocalipsis

Hexakosioihexekontahexafobia, la fobia al número 666
Ajenjo, planta caracterizada por su sabor amargo, que da nombre a la estrella caída del cielo Entonces de que un ángel toca la tercera trompeta en el Apocalipsis
Ragnarök, fin del Mundo Conforme la mitología nórdica
La última batalla, último libro de la serie Crónicas de Narnia de C.S. Lewis cuya trama se semeja con el fin del Planeta en Narnia
Dagor Dagorath, En las obras fantásticas de J. R. R. Tolkien, profecía que habla de la batalla que dará fin al Mundo de Arda y la Tierra Media
El Libro de Mozilla, un huevo de pascua virtual que muestra mensajes ocultos en los navegadores Netscape, Firefox y Mozilla, al estilo de citas del Apocalipsis.

Francia: Éditions du Cerf.

Castellani, Leonardo (2005). El Apokalipsis de San Juan. Buenos Aires: Ed. Vórtice. ISBN 987-9222-22-9.
Hahn, Scott (2001). La cena del Cordero: La Misa, el cielo en la tierra. Madrid, España: Ediciones Rialp. ISBN 978-84-321-3379-4.
Läpple, Alfred (1970). L’Apocalypse de Jean: livre de vie pour le chretiens. Francia: Éditions du Cerf.
Prévost, Jean-Pierre (2001). Para leer el Apocalipsis. España: Verbo Divino. ISBN 84-7151-918-6.
Vanni, Ugo (1971). La struttura letteraria dell’Apocalisse. Roma, Italia: Herder.
Vanni, Ugo (1982). Apocalipsis: una asamblea litúrgica interpreta la historia. España: Verbo Divino. ISBN 84-7151-312-9.

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