Afirma Que Entonces Gritó “¡¿Hay Alguien?

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Muy buena historias. La de tanelorn ya la leí en su día.

La verdad es que antes a mí el tema de todo lo paranormal me fascinaba, Por eso este post me retrae mucho a mi adolescencia/infancia, en la que acostumbraba a comprar y leer tratados sobre la Qüija, vudú, misas negras, tarot, hipnotismo, y Todas y cada una de las mierdas de ese calibre que os podáis imaginar . Me lleva a una temporada en la que me interesaba en extremo todo lo relacionado con ello y con el esoterismo En general, Si bien del esoterísmo reconozco que me atraía más toda la superstición y simbolismo que tiene, que creer en Todas esas cosas que leía; como hacer pactos con el Diablo, invocar demonios, O bien hacer hechizos fatales para conseguir los propósitos propios.

En verdad mis “raras” aficiones y curiosidades por esos temas, me llevaron a llevar apodos como “el brujo”, O “el enterrador” en el instituto

Entonces con los años ese interés decreció muchísimo, así como mi cada vez más creciente incredulidad En comparación con tema, Mas Aun De esta manera me sigue atrayendo con bastante fuerza. Supongo que el perder la inocencia con el paso de los años tiene algo que ver, ahora me he vuelto terriblemente lógico y analítico. Y Asimismo Es cierto que Jamás me ha pasado nada paranormal en persona, menos las Dos cosas que he mentando páginas atrás.

Bueno, El día de hoy voy a contar la historia de una vecina. Como he dicho ya antes, a mi pocas cosas me han pasado, Pero si que conozco a mucha gente que sí, O Cuando menos eso afirman ellos.

Esta historia para más inri la contó mi vecina, una noche de tormenta, en que se fue la luz, y llegó a mi casa a Pedirle unas Velas prestadas a mi madre. Yo creo que tendría unos quince años por aquel entonces. El caso es que esta vecina se llevaba bastante bien con nuestra familia, y ya no Solo vino por la candela, y no sé a cuento de que, nos contó lo que le había pasado a un compañero de trabajo de su marido, el cual trabajaba en un supermercado que estaba al lado de mi casa, cruzando la calle prácticamente.

Este hombre, era el encargado del supermercado, y se afirmaba que en dicho supermercado En ocasiones pasaba ciertas cosas raras. Entre esas cosas raras, estaba que sin venir a cuento, la alarma saltaba sola cada 2 por tres, y el encargado era el que tenía que acercarse al lugar cada vez que eso pasaba.

Pues bien, una de las noches que saltó la alarma a las tantas de la madrugada, se acercó para echar un vistazo, y desactivar la alarma. Según contó mi vecina, dice que nada más entrar al supermercado, se encontró con todos los carritos de la compra desperdigados. Esto como es normal lo puso sobre aviso, Con lo que acojonado y con linterna en mano, siguió entrando y mirando, imaginaos, plena oscuridad, un sitio enorme, lleno de estanterías en la que cualquiera se puede ocultar y sorprenderte. Afirma que entonces gritó “¡¿Hay alguien?!”, y fue cuando escuchó algo que le heló la sangre; de la una parte de la carnicería pudo percibir con claridad como unos cuchillos se afilaban. El tío se acojonó, Aun se meo encima de la impresión, salió corriendo del sitio, dejando hasta las puertas abiertas.

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