Así Buscó Hitler El Santo Grial En España

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Las investigaciones que llevó a cabo la Ahnenerbe recuerdan al guión de alguna de las películas protagonizadas por Indiana Jones. La «secta» paracientífica creada por Heinrich Himmler recorrió el Planeta en busca del origen del pueblo ario, de pruebas de su superioridad racial y de «objetos de poder» que le permitiesen dominar el planeta. La organización ocultista También estuvo en España. Los nazis creyeron que en nuestro país podrían localizar alguna pista de esos preciados tesoros que los iban a hacer invencibles.

La Lanza y la Piedra

Conforme cuenta Janire Rámila en La Ahnenerbe y la busca de reliquias, la sección esotérica de las SS quiso robar de la abadía de Westminster la Piedra de Scone sobre la que se coronan los reyes de Inglaterra y que, creían los nazis, fue sobre la que Jacob se recostó ya antes de soñar con la escalera que llevaba a Dios. Mas el Tercer Reich no consiguió hacerse con esa «poderosa arma».

Horas ya antes del suicidio de Hitler, los americanos se hicieron con la Lanza

Himmler contra el padre Ripol

De entre todos los «objetos de poder» que buscó la Ahnenerbe, la pieza más codiciada por la sección ocultista de las SS era el Santo Grial, que utilizó Jesús en la última Cena y que recogió su sangre cuando moría crucificado. Se supone que José de Arimatea lo llevó a Europa, y que los cátaros fueron los últimos en guardarlo en el Languedoc francés. Allá, en las ruinas de Montsegur, lo buscó infructuosamente uno de los miembros más destacados de la Ahnenerbe, el ocultista Otto Rahn. Tras el fracaso de este gurú del esoterismo nazi, Himmler visitó el monasterio de Montserrat y preguntó por el Cáliz. Como señala Rámila, el «reichführer» quiso visitar los pasadizos subterráneos de la montaña, muy cercana a Montsegur, Mas el padre Ripol, que hacía de anfitrión, rechazó la solicitud.

Miguel G. Aracil cuenta en Himmler en Montserrat: en busca del Grial que el líder de las SS exigió ver todos y cada uno de los documentos del monasterio que estuviesen relacionados con el Cáliz. Ante la negativa del padre Ripol, Himmler gritó: «¡Todo el Planeta en Alemania sabe que el Grial está en Montserrat!».

Nazis en Toledo

Según cuenta Janire Rámila en Operación Trompetas de Jericó, otro de los tesoros que ambicionó la Ahnenerbe fue el Arca de la Alianza. Su búsqueda llevó a la sección arqueológica de las SS hasta España. Conforme las Sagradas Escrituras, Dios ordenó a Moisés construir un arca como símbolo de la Alianza entre Él y el pueblo de Israel. Los judíos la construyeron y guardaron en su interior las Tablas con los Diez Mandamientos, la vara de Aarón y maná en un jarrón dorado. Se trataba de un arma poderosa, Puesto que tocarla provocaba la muerte, y poseerla otorgaba la victoria. Con ella, 40.000 hebreos marcharon Durante 7 días alrededor de la urbe de Jericó, el séptimo día los sacerdotes tocaron sus trompetas y la muralla de la urbe se derrumbó.

«¡Todo el Planeta en Alemania sabe que el Grial está en Montserrat!»

Las expediciones al Tíbet y Sudamérica

Ciertas teorías de los racistas nazis sostenían que el Tíbet pudo ser la cuna del pueblo ario. Según cuenta Heather Pringle en El plan Maestro: arqueología fantástica al servicio del régimen nazi, «los investigadores raciales aseveraban que los antepasados de Alemania conquistaron Asia anteriormente remoto, dando sitio a una poderosa clase dominante de cabellos rubios».

Crímenes contra la Humanidad

José Gregorio González recoge en Arqueología «fantástica» estas palabras de Bruno Beger, miembro del equipo que la Ahnenerbe envió al Tíbet: «Soy de la opinión de que el completo exterminio de los judíos en Europa, y fuera de ella, en todo el mundo si es posible, no supondrá que los elementos espirituales del judaísmo, con los que nos encontramos a cada paso, sean plenamente erradicados. De este hecho se deriva el importante papel de la investigación de las almas raciales».

Ahnenerbe no fue Sólo una organización elitista de «arqueólogos» y «antropólogos» al servicio del ocultismo nazi. También surtió de humanos a la experimentación médica del Tercer Reich. En la entrevista que hizo González a Heather Pringle, la investigadora habla sobre las atrocidades médicas patrocinadas por la sección de las SS: «August Hirt y Bruno Beger seleccionaron prisioneros judíos para la “colección de esqueletos”. Hirt Asimismo los expuso a gas mostaza». La Ahnenerbe inoculó la vacuna del tifus a personas sanas, y También experimentó con gas fosgeno.

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