Carl Gustav Jung

0
86

C.G. Jung-Institut Zürich

Carl Gustav Jung (AFI: ˈkarl ˈgʊstaf ˈjʊŋ) (Kesswil, cantón de Turgovia, Suiza; 26 de julio de 1875-Küsnacht, cantón de Zúrich, id.; Seis de junio de 1961) fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; Posteriormente, fundador de la escuela de Sicología analítica, Asimismo llamada Sicología de los complejos y Psicología profunda.

Se le relaciona a menudo con Sigmund Freud, de quien fuera colaborador en sus comienzos. Jung fue un pionero de la Psicología profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina más ampliamente leídos en el siglo XX. Su abordaje teórico y clínico enfatizó la conexión funcional entre la estructura de la psique y la de sus productos, Esto es, sus manifestaciones culturales. Esto le impulsó a incorporar en su metodología nociones provenientes de la antropología, la alquimia, la interpretación de los sueños, el arte, la mitología, la religión y la filosofía.

Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad onírica. No obstante, sus contribuciones al análisis de los sueños fueron extensas y altamente influyentes. Escribió una prolífica obra. Si bien A lo largo de la mayor parte de su vida centró su trabajo en la formulación de teorías psicológicas y en la práctica clínica, También incursionó en otros campos de las humanidades, desde el estudio comparativo de las religiones, la filosofía y la sociología hasta la crítica del arte y la literatura.

1 Biografía 1.1 Infancia
1.Dos Periodo escolar y universitario
1.Lección Actividad en el campo de la Siquiatría 1.3.1 Sobre el método

1.4.1 Freud, Jung y el psicoanálisis
1.4.Dos Sobre precognición y parapsicología
1.4.Ojeada Viaje a Estados Unidos
1.4.Cuatro Ruptura

1.8.1 África del Norte
1.8.Dos Indios pueblo
1.8.Recitación Kenia y Uganda[42] 1.8.3.1 Kenia
1.8.3.Dos Uganda

1.8.5.1 Rávena
1.8.5.2 Roma

2.1 Sicología junguiana
2.2 Perspectiva 2.2.1 Política y Estado

2.3.1 Alcohólicos Anónimos

2.4.1 Literatura
2.4.Dos Arte
2.4.Repaso Cine, T.V. y documental
2.4.Cuatro Música

Infancia[editar]

Carl Gustav Jung nació en 1875, en Kesswil (Suiza), un pueblecito junto al lago Constanza en el cantón suizo de Thurgau. 6 meses tras su nacimiento, la familia se trasladó a Laufen (junto al Rin), arribando por último en Kleinhüningen, junto a Basilea, en 1879.

Formará una parte del seno de una familia de ascendencia alemana y de tradición religiosa. Su padre era pastor luterano Dentro de la Iglesia Reformada Suiza, y sus padres pertenecieron a 2 importantes familias de la Basilea del siglo XIX.[1]

El abuelo paterno de Jung, Karl Gustav Jung (1794-1864), médico exiliado de Heidelberg, organizó la capacitad de medicina de la Universidad de Basilea, donde enseñó anatomía y medicina interna, y la ampliación de su hospital general. Todo esto gracias a su relación de amistad con A. von Humboldt. Sería También el rector de dicha universidad, conocido dramaturgo y Gran Maestre de los francmasones suizos. Asimismo dirigió una institución psicológica para niños con déficits psíquicos.

El abuelo materno, Samuel Preiswerk (1799-1871) fue arcipreste de la iglesia de Basilea, filólogo autor de una gramática hebrea, y precursor y promotor del sionismo. El Romanticismo estaba continuamente presente en el hogar, con aparición de espectros y demás fenómenos parapsicológicos.

El padre de Jung, Paul Achilles (1842-1896) abandonó su carrera de filólogo en lenguas semíticas para ejercer como clérigo en una iglesia reformada suiza. Ampliaría su labor en la clínica psiquiátrica Friedmatt de Basilea desde 1888. Fallecería meses tras que Jung iniciara su carrera de medicina en la Universidad de Basilea.

Su madre Emilie Preiswerk (1848-1923) se caracterizó por tener una personalidad marcadamente disociativa que determinó enormemente el rasgo intuitivo de Jung.

Un primer hermano de Jung, Paul, natural de 1873, fallecería al poco tiempo. En 1884, y con nueve años de diferencia, nacerá su única hermana, Johanna Gertrud, que moriría en 1935.

De niño fue introvertido y muy solitario. Si bien la relación con sus progenitores era muy próxima y afectuosa, desde temprano sentiría cierta decepción por la manera en que su padre abordó el tema de la fe, a la que consideraba tristemente precaria.

Mal podía mi padre defenderse contra el ridículo materialismo del siquiatra.

La «religión teológica» no podía servirme para nada, Puesto que no correspondía a mi experiencia de Dios. Sin esperanza de saber, exigía creer. Esto lo había intentado mi padre con grandes dificultades y había fracasado en ello. Mal podía mi padre defenderse contra el ridículo materialismo del siquiatra. ¡Esto era Asimismo algo que debía creerse Exactamente como la teología! Yo estaba más seguro que Nunca que a ambas les faltaba tanto la crítica del conocimiento como la experiencia.

Jung no era, Sin embargo, hostil a la religión, sino que por el contrario declararía que el ser humano es religioso “por naturaleza”[3] y en su trayectoria resaltaría el valor de la experiencia religiosa para el entendimiento de la psique humana, rescatando simbolismos de la tradición cristiana y reinterpretándolos desde su perspectiva psicológica.[4] Por esto mismo, la religiosidad fue uno de los objetos primordiales de su estudio,[5] y Después mostraría interés por el misticismo.

Periodo escolar y universitario[editar]

Durante su adolescencia y juventud fue un lector entusiasta, En especial cautivado por la obra literaria de Goethe. También era profundo su interés por los ensayos de filósofos como von Hartmann y Nietzsche. En su autobiografía, describe el acercamiento a la obra de este último De esta manera habló Zaratustra como una experiencia conmocionante, Solo comparable a la inspirada por el Fausto de Goethe.

Jung anhelaba estudiar arqueología en la universidad, Mas su familia carecía de recursos para enviarlo más lejos de Basilea, donde no dictaban esa carrera, Por lo que (contra los deseos de su ambiente) decidió estudiar medicina en la Universidad de Basilea, entre 1894 y 1900, y pudo ingresar en una asociación estudiantil, la Zofingia, a la que había pertenecido. El estudiante, antes introvertido, se volvió considerablemente más vívido en el nuevo contexto académico. En 1898 empezó a reconciliarse con su futura profesión de médico con la convicción de que debía especializarse. Disponía de Dos opciones: cirugía O bien medicina interna.

Me inclinaba por lo primero a causa de mi especial formación en anatomía y por mi predilección en anatomía patológica, y lo más probable era que hubiese optado por ella si hubiera dispuesto de los necesarios medios económicos.

Se conformaría por último con la modesta posibilidad de trabajar como asistente en un hospital local con la finalidad de eludir contraer deudas para poder estudiar.

A lo largo de las vacaciones de verano, acontecieron 2 acontencimientos los cuales irían conformando el destino y evolución profesional de Jung. La ruptura por la mitad de una mesa redonda de nogal, con setenta años de antigüedad, en presencia de su madre, hermana y criada, y catorce días después, un aparador, mueble originario del siglo XIX. En su interior se hallaba la cesta del pan, rectangular, dispuesta De tal modo que en una esquina se encontraba el mango del cuchillo y en las otras 3, los 3 trozos en que había quedado dividido el utensilio. Descartándose causalidades al uso, supieron de ciertos familiares inmersos en prácticas espiritistas, y de una Ocultista de poco más de quince años, los cuales decían querer ponerse en contacto con él.

Todo ello atrajo el interés de Jung, generando Durante Dos años la elaboración de su tesis doctoral Sobre la Psicología y patología de los llamados fenómenos ocultos (Zur Psychologie und Pathologie sogenannter okkulter Phänomene), realizada con el Profesor Eugen Bleuler en la facultad de medicina de la Universidad de Zúrich en 1902.[7] Incluso cuando se aludía a una tal «señorita S. W.» Realmente se trataba de su prima Hélène Preiswerk.[8]

En la clínica, Friedrich von Müller sustituyó al viejo Immermann, se propuso a Jung el cargo de ayudante en Múnich, hacia el final de sus estudios. Todo parecía inclinarse cara la práctica de la medicina interna, si no fuera Por el hecho de que la mano del destino unida a la curiosidad le hicieron ojear el Manual de Siquiatría del siquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing.[9]

Me hallaba en la más viva excitación, Pues fue para mí como una fulminante revelación de que no había para mí otra meta más que la Siquiatría. Sólo Acá las 2 corrientes de mi interés podían confluir y hallar su cauce Por medio de un declive común. Aquí se hallaba el campo común de las experiencias de los hechos biológicos y espirituales, que por Todas y cada una partes yo había buscado sin encontrarlo. He Acá, por fin, el sitio en que el cruce entre mi naturaleza y espíritu era ya un hecho.

El 10 de diciembre de 1900 ocuparía su puesto de ayudante en la clínica psiquiátrica de Burghölzli Durante 3 años, dejando atrás Basilea y marchando gustoso a Zúrich. Como comentará, «durante medio año me encerré para habituarme a la vida y al espíritu de un manicomio y me leí los cincuenta volúmenes de la Revista general de Psiquiatría desde sus orígenes, para conocer la mentalidad psiquiátrica». «En tales condiciones comenzó mi carrera de siquiatra, mi experimento subjetivo del que nació mi vida objetiva».[11]

Actividad en el campo de la Psiquiatría[editar]

Ante La pregunta «¿qué sucede en la enfermedad mental?», Jung se encontrará por entonces, dado el estado de avance de la disciplina a inicios del siglo XX, con una labor de abstracción de la personalidad enferma y un reduccionismo dirigido a diagnósticos, descripción de síntomas y estadísticas.

La Sicología del enfermo mental y su pertinente individualidad implícita eran inexistentes.

De ahí que el siguiente encuentro con Sigmund Freud le ayudase a revertir dicha tendencia, sobre todo Mediante la Sicología de la histeria y del sueño. Freud insertaba en la Psiquiatría cuestiones de la Sicología, Todavía siendo Realmente neurólogo. El síntoma para Freud era algo diferente que para la Siquiatría tradicional.

Va a ser en este contexto donde comience a elaborar y aplicar su famosa prueba de asociación O bien experimento de asociación de palabras que lleva su nombre,[12] recordando con ello el caso de una joven melancólica Y también infanticida, diagnosticada de esquizofrenia O bien dementia praecox grave. El resultado obtenido catorce días después fue el alta hospitalaria y que Jamás más fuera internada.

Recapitula Jung diciendo que la verdadera terapéutica comienza con la investigación de la «historia personal secreta» de la persona aquejada por su enfermedad; su averiguación debe remitir al profesional cara lo consciente, Mas También, y sobre todo, a lo inconsciente, con lo que el ensayo de asociación, la interpretación de los sueños y el contacto humano con el paciente son de vital importancia. Todo diagnóstico debe ir acompañado Por tanto de dicha historia personal ya antes de recabar en la correspondiente solución psicoterapéutica.

En 1905 se doctoró en Siquiatría, pasando simultáneamente a ser médico jefe de la clínica psiquiátrica de la Universidad de Zurich A lo largo de 4 años, hasta su renuncia en 1909, debido al exceso de trabajo. Conservaría Sin embargo su cargo de Profesor auxiliar hasta 1913. Por entonces focalizaba su interés en psicopatología, psicoanálisis y la Psicología de los pueblos primitivos.

Se interesó por su parte en la hipnosis, Como en las figuras de Pierre Janet y Théodore Flournoy.

El caso de la dama de cincuenta y ocho años en apariencia curada milagrosamente de su parálisis dolorosa en la pierna izquierda y en su espalda convenció a Jung de la inoperancia real de la hipnosis al descubrir que ésta podía explicarse en su mayor medida por la teoría de la transferencia. Y es que la madre proyectaba en la figura del psicoterapeuta el «ideal» de un hijo aquejado psíquicamente y que Además se ubicaba en la propia clínica.

El hecho de obrar a ciegas, y su consecuente inseguridad, aparte de incluir una postura «directiva» indeseada, hizo que Jung, Del mismo modo que hiciera Freud, descartase la hipnosis como método terapéutico y se dirigiese cara la interpretación de los sueños y de otras manifestaciones de lo inconsciente.

De 1904 a 1905 fundará en la clínica psiquiátrica un laboratorio de psicopatología experimental, de donde surgirán tanto la prueba de asociación como los experimentos psicogalvánicos, para ser Más tarde invitado, en 1909, por la Universidad de Clark a exponer sus trabajos. Asimismo Freud sería invitado de modo independiente, recibiendo los dos el grado de Doctor honoris causa.

Por entonces se iniciarían sus sospechas respecto del origen «psíquico» de la esquizofrenia. Distintos casos, sobre todo el de Babett S., le llevarían Incluso a comprender por vez primera el lenguaje de las personas aquejadas de dementia praecox.

Me di cuenta más de una vez que en tales pacientes se oculta en el trasfondo una «persona» que debe definirse como normal y que en cierta medida es testigo. (…) En los enfermos mentales Solo es visible exteriormente la trágica destrucción y Solo excepcionalmente la vida de aquel aspecto del Alma que se nos oculta.

Sobre el método[editar]

Enfatizará Jung la imposibilidad en dar una contestación terminante sobre el método analítico O bien psicoterapéutico ideal. La terapéutica En todos y cada caso es distinta y la curación debe surgir del propio paciente de manera natural.

Las reglas válidas Por norma general Solo se pueden Formular cum grano salis.

La psicoterapia y los análisis son tan distintos como los mismos individuos. Yo trato a cada paciente lo más individualmente posible, Pues la solución del problema es Siempre personal. Las reglas válidas Por norma general Solo se pueden Formular cum grano salis. Una verdad psicológica es únicamente válida cuando se puede Cambiar. Una solución que a mí no se me ocurra puede ser para otro Precisamente la correcta. Naturalmente un médico debe conocer los denominados «métodos». Mas debe evitar el anquilosarse en lo rutinario. Las premisas teóricas Solo deben aplicarse con mucho cuidado. Hoy Quizá son válidas, mañana pueden serlo otras. En mis análisis no juegan ningún papel. Intencionadamente no soy sistemático. Frente al individuo no hay para mí más que la comprensión individual. Para cada paciente se requiere un lenguaje distinto.

Se trataría en terminante de un vis-à-vis, un diálogo entre Dos personas que se interrelacionan e influyen mutuamente. Se eliminaría De esta forma un hipotético desequilibrio en favor del médico «sano» frente al «enfermo» al cual se le va a aplicar una determinada metodología. Ello requeriría, por una parte del terapeuta, alcanzar la madurez suficiente como para afrontar una psicoterapia, así como una apertura a toda expresión cultural que incluya la diversidad de lo humano: simbolismo, mitología, etcétera.

Es más prioritaria la entendimiento individual que la confirmación teórica, y como conditio sine qua non, «el propio análisis individual del psicoterapeuta», O bien «análisis teórico», huyendo Nuevamente de una aplicación metodológica aprendida. Se tendería De esta forma hacia la asimilación del conocimiento humano inmerso en un horizonte donde el Ánima incluye el Mundo y sus concepciones colectivas dispersas en el espacio y en el tiempo. En caso contrario, la persona analizada perdería un fragmento de su Alma, del mismo modo que el analista el fragmento de su ánima que no aprendió a conocer. En definitiva, el analista debe dejar que su análisis le afecte personalmente, descartando metodologías Y también incrementando su propia autenticidad.

A dicha autenticidad debe unírsele el hecho de que muchos casos podrán lograr la cura Sólo si Existe una entrega O renuncia absoluta a uno mismo, «entregarse con todo su ser»; el psicoterapeuta deberá decidir si implicarse O bien encerrarse en su propia autoridad.

Dada su implicación ineludible, no solamente debe atender la transferencia del paciente, sino También su correspondiente contratransferencia, O sea, De qué forma reacciona él mismo al proceso conjunto con el analizado, y todo ello desde 2 vertientes:

1. A nivel consciente.
2. A nivel inconsciente, observándose a sí mismo, sus propios sueños, etc.

De todo ello depende el éxito O fracaso del tratamiento, de ahí que cada terapeuta debería tener a su disposición el control ejercido por una tercera persona, para recabar De esta manera otro punto de vista. El mismo Jung alecciona a contar con «un padre O bien una madre confesora», preferiblemente mujer debido a su «mayor capacidad para ello, su excelente intuición y oportuna crítica. Ven aspectos que el hombre no ve».[15]

La relación entre analista y paciente puede generar en determinadas ocasiones fenómenos parapsicológicos, sobre todo ante la existencia de transferencia por parte del analizado, O una identificación inconsciente entre los dos.[16]

No Siempre y en toda circunstancia es correcta la «cooperación» del psicoterapeuta con el paciente y sus afectos, En ocasiones es necesaria una «intervención activa».

Respecto de los casos en que no resulta mejoría, todo juicio resulta bastante difícil dado que Muy frecuentemente el efecto acontece al cabo de los años. «Un juicio sobre el “éxito” es bastante difícil de emitir».[17]

Para muchos pacientes de nuestros días a los que se les ha calificado de neuróticos, tal denominación resultaría innecesaria si viviéramos en épocas donde el humano se vinculaba a través del mito con el Planeta del misterio, y Por medio de este con la naturaleza viva, aquella que no se contemplaba meramente desde lo externo. Tales «neuróticos facultativos» son víctimas del desdoblamiento anímico contemporáneo, no soportan «la pérdida del mito», ni la consecuente sustitución de la vivencia de la naturaleza por una cosmovisión externa definida en nombre de la ciencia, Como la confusión entre sabiduría y discurso intelectual. Su «cura» radica en cerrar el abismo entre el yo y lo inconsciente.

Quien ha experimentado de forma profunda en sí mismo este desdoblamiento es más capaz de lograr una mejor entendimiento para estos procesos anímicos inconscientes e impedir aquel típico riesgo de desorbitación que amenaza al psicólogo. Al que no conoce por propia experiencia la influencia nefasta de los arquetipos le Va a ser difícil sustraerse De tal influencia negativa cuando la confronte en la práctica con su experiencia. Sobrevalorará O subestimará todo esto, Porque tiene Solo una noción intelectual, Pero no una norma empírica. Aquí comienzan los peligrosos extravíos, el primero de los que es el intento de usurpación intelectual. Tiene por objetivo secreto sustraerse a la influencia arquetípica y en beneficio de la genuina experiencia de un Planeta conceptual aparentemente asegurado de modo artificial, Mas meramente bidimensional, que aspira a ocultar la realidad de la vida con las llamadas ideas claras. La desviación cara lo abstracto despoja a la experiencia de su sustancia y le presta el mero nombre, que desde entonces suplanta a la realidad. Nadie está obligado a un concepto y tal es Exactamente la conveniencia buscada que promete protección en frente de la experiencia. Pero el espíritu no vive de los conceptos, sino más bien de los hechos. Las meras palabras no sirven para nada, lo único que se logra es repetir este proceso hasta el infinito.

Sigmund Freud[editar]

Freud, Jung y el psicoanálisis[editar]

Desde el inicio de su carrera psiquiátrica se interesó por los estudios de Eugen Bleuler, Pierre Janet, y sobre todo, Sigmund Freud. La creación de un procedimiento de análisis de los sueños y su interpretación resultaron muy valiosos en la comprensión de la sintomatología psicótica.

A la edad de veinticinco años inició Jung la lectura de «La interpretación de los sueños» («Traumdeutung», 1900), confesando una insuficiente experiencia como para poder corroborar por entonces Todas las teorías de Freud. 3 años después reinició su lectura y pudo ya hilvanar la relación con sus propias ideas. Especialmente 2:

1. Lo que más le interesó a Jung fue la aplicación del concepto de represión como mecanismo de defensa, trasladado desde el campo de la neurosis al de los sueños. Y es que en sus propios experimentos de asociación de palabras, Asimismo Jung hallaba represiones en el momento de emitirse Contestaciones ante la sugerencia de determinados términos: O bien no se producían O bien el tiempo de reacción era comparativamente amplio. El experimentador se hallaba en este caso ante un complejo del paciente, lo que no hizo más que constatar las mismas conclusiones a las que llegara Freud desde lo onírico.
2. Sin embargo, ya desde sus inicios Jung mantuvo su oposición a que la causa de la represión se hallara en el trauma sexual. Constantemente podía corroborar en su consulta De qué manera existían Numerosos casos que no se avenían a la sexualidad como etiología.

En el contexto académico de aquella temporada, Freud era considerado persona no grata, con lo que Jung se hallaba en una bastante difícil situación si pretendía hacer explícitas sus coincidencias y apoyar De este modo la teorización freudiana. Podía proseguir con su trabajo y prometedora carrera sin Freud. A pesar de todo «me declaré públicamente a favor de Freud y combatí por él».

Lo hizo ante un congreso en Múnich sobre neurosis forzadas, dado que el nombre de Freud fue deliberadamente silenciado. Jung escribiría en respuesta en 1906 un artículo para el Münchner Medizinische Wochenschrift (Semanario médico de Múnich) ensalzando la teoría de la neurosis de Freud dada su contribución a las «neurosis forzadas», recibiendo como contestación sendas cartas de advertencia de que su futuro académico peligraría proporcionalmente a su persistencia. Jung continuó manifestándose a favor, Si bien manteniendo en discordancia la etiología sexual en las neurosis.

Sería por estas fechas cuando comenzaría el intercambio de correspondencia entre los dos autores, iniciando Jung el envío de su obra Diagnostische Assoziationsstudien (Estudios diagnósticos de la asociación, 1906). En 1907 le enviaría También Die Psychologie der Dementia Praecox (Sobre la Sicología de la demencia precoz). El intercambio epistolar proseguiría hasta la fecha de su separación, 1913.

Va a ser gracias a este último trabajo de 1907, incomprendido También entre sus propios colegas, el que propiciaría el primer encuentro entre Freud y Jung, a expensas de una invitación del primero en Viena. Es en este momento cuando se acostumbra a rememorar la sorpresiva Pero explícita circunstancia de que en fecha de febrero de 1907, a la una del mediodía, «hablamos A lo largo de trece horas ininterrumpidamente, por Así decirlo».[19][20]

Impresionó de manera profunda a Jung que para Freud la sexualidad significara un numinosum, impresión confirmada tres años después (1910) en una conversación De nuevo en Viena.

Mi querido Jung, prométame que Jamás desechará la teoría sexual. Es lo más importante de todo. Vea usted, debemos hacer de ello un dogma, un bastión inexpugnable contra la negra avalancha del ocultismo.

Su terminología específica era, Sin embargo, demasiado limitada para poder expresar esta idea.

Un rasgo de su carácter me preocupaba en especial: la amargura de Freud. Ya me llamó la atención en nuestro primer encuentro. A lo largo de mucho tiempo no logré comprenderlo Hasta el momento en que pude relacionarlo con su actitud respecto a la sexualidad. Para Freud la sexualidad significaba ciertamente un numinoso, Mas en su teoría se expresa exclusivamente como función biológica. Solo la inquietud con que hablaba de ello permitía deducir que en él resonaba más de forma profunda. En última instancia quería enseñar —así por lo menos me lo pareció a mí— que, vista desde dentro, la sexualidad implicaba Asimismo espiritualidad O bien tenía sentido. Su terminología específica era, Sin embargo, demasiado limitada para poder expresar esta idea. Así, me daba la impresión de que trabajaba contra su propio objetivo y contra sí mismo; y no existe amargura peor que la de un hombre convertido en el más encarnizado contrincante de sí mismo. Conforme su propia expresión, se sentía amenazado por la «negra avalancha», él, que había propuesto principalmente vaciar las oscuras profundidades.

Y prosigue Jung,

Freud no se preguntó Nunca Por qué debía Hablar continuamente sobre el sexo, Por el hecho de que este pensamiento le poseía. Jamás tendría consciencia de que en la «monotonía del significado» se expresaba la huida de sí mismo, O bien de aquella otra parte suya que Quizás pudiera definirse como «mística». Sin reconocer esta parte no podía sentirse acorde consigo mismo. Era ciego en frente de la paradoja y la ambigüedad de los significados del inconsciente, y no sabía que todo cuanto emerge del inconsciente tiene algo superior e inferior, algo interno y externo. Cuando se habla de lo externo —y esto hizo Freud— se considera Sólo la mitad de ello y, consiguientemente, brota en el inconsciente una fuerza antagónica.

Jung llegaría a decir de Freud que fue un prisionero de un punto de vista, «una figura trágica, Pero un enorme hombre».

Retomando la hipótesis del Poder de Alfred Adler, Jung establece una relación entre Freud y Nietzsche, De tal modo que si en Freud se produce una deificación de Eros, en Nietzsche ocurrirá lo mismo respecto de la voluntad de poder, dado que Eros y Poder serán 2 principios antagónicos Pero complementarios que el ardid de la historia del espíritu había querido que fueran ensalzados.

Mas toda numinosidad lleva implícita en su reivindicación su destrucción, toda numinosidad es verdadera en cierto aspecto e incierta en otro. «La vivencia luminosa se eleva y se hunde a la vez».

De esta forma, si Freud hubiera apercibido el carácter numinoso de la sexualidad no hubiera generado un reduccionismo biológico, y Nietzsche, al adentrarse en lo numinoso implícito a la Voluntad de poder, hubiera dado más importancia a los fundamentos de la existencia humana, sin la necesidad de un Superhombre.

Siempre y cuando el Ánima debido a una experiencia numinosa es sometida a brusca oscilación existe el riesgo de que los hilos de los que cuelga se rompan. Un hombre cae en un «sí absoluto» y otro en un «no absoluto». Se tiende a los extremos como verdad. De ahí la necesidad del concepto de nirvana, dice el oriente: «libre de los dos». «No nos hemos dado cuenta Siempre de lo que significa que no exista nada en lo más mínimo, si una consciencia pequeña —¡oh, tan efímera!— no ha observado algo de ello».[23]

Sobre precognición y parapsicología[editar]

Cuando Jung visitó a Freud en 1909 en Viena le preguntó qué pensaba acerca de ello. Recibiría un más que predecible rechazo desde un prejuicio materialista que remitía al absurdo, todo ello desde el positivismo más superficial. Sin embargo, «…transcurrieron Todavía algunos años Hasta el momento en que Freud reconoció la importancia de la parapsicología y la autenticidad de los fenómenos “ocultos”».[24]

Tan fuerte fue el crujido.

Mientras que Freud exponía sus argumentos, yo sentí una extraordinaria sensación. Me pareció como si mi diafragma fuera de hierro y se pusiera incandescente —una cavidad diafragmática incandescente. Y en este momento sonó un crujido tal en la biblioteca, que se hallaba de forma inmediata junto a nosotros, que los Dos nos asustamos. Creímos que el guardarropa caía sobre nosotros. Tan fuerte fue el crujido. Le dije a Freud: «Esto ha sido un fenómeno de exteriorización de los denominados catalíticos».

«¡Bah —dijo él—, esto sí que es un absurdo!». «Pues no», le respondí, «se equivoca usted, señor Maestro. Y para probar que llevo razón le predigo ahora que volverá inmediatamente a oírse otro crujido». Y, efectivamente: ¡apenas había pronunciado estas palabras se oyó Exactamente el mismo crujido en la biblioteca!

Freud me miró horrorizado.

Viaje a Estados Unidos[editar]

El 27 de abril de 1908 Jung participó en el Primer Congreso de Psicoanálisis, realizado en Salzburgo, Asimismo denominado Primer Congreso de Sicología Freudiana O bien Primer Congreso Internacional de Psicoanálisis. Jung presenta la «teoría freudiana de la histeria».[25]

Exactamente el mismo año compra unos terrenos en Küsnacht, frente al lago de Zúrich y se propone la construcción de una casa de tres plantas. El veintiocho de noviembre de dicho año nace su único hijo varón, Franz.

En marzo de 1909 se publica el primer número del Anuario de investigaciones psicoanalíticas y psicopatológicas (Jahrbuch für psychoanalytische und psychopathologische Forschungen), siendo Jung su editor. Renuncia a la clínica Burghölzli y se muda a su nueva casa en Küsnacht donde residirá hasta el resto de sus días.

Y El mismo año, Jung es invitado a la Clark University (Worcester, Massachusetts) del seis al once de septiembre, para dar unas conferencias sobre los ensayos de asociación. Freud sería También invitado de forma independiente, acompañándoles Sándor Ferenczi. Recibirían el doctor honoris causa el día 11. Se encontrarían en Bremen. Allí acontecería otra famosa anécdota referente a un desmayo de Freud ante el interés puntual de Jung acerca de las «momias del pantano».[26] Freud creía que Jung le deseaba la muerte inconscientemente.

Un segundo desmayo acontecerá en el Congreso psicoanalítico de Münich de 1912, cuando se disertaba acerca de Amenofis IV. De nuevo revoloteaba la fantasía sobre el asesinato del padre, Dentro de la relación transferencial entre Freud y Jung.

Si a todo ello sumamos que Freud había aludido con anterioridad acerca de su deseo de que Jung fuera su «sucesor y príncipe heredero», y que éste no se hallaba en la tesitura que permitía satisfacer tal demanda, tanto por discrepancias teóricas como por el desinterés que le producía el prestigio personal consecuente, no es difícil recabar una explicación a tales desmayos de carácter «histérico».[27]

El viaje a Estados Unidos duró 7 semanas, Durante las cuales permanecían juntos todos y cada uno de los días y se analizaban sus sueños. Ante ciertos de los más esenciales de Jung, Freud no supo qué interpretación darles, Incluso uno de ellos parecía constituir una suerte de introducción a la obra Wandlungen und Symbole Der Libido (Transformaciones y símbolos de la libido), Como la primera ocasión que se le presentó a Jung para Elaborar su concepto de inconsciente colectivo.[28] Un concepto de inconsciente a priori del inconsciente personal, en el que, Al contrario de Freud, no cabía nada arbitrario ni intención engañosa alguna.

Sin embargo, Jung supo llenar el análisis de un sueño de Freud, para lo cual requería de su sinceridad y de la comunicación de algún detalle de su vida privada. Freud respondió: «El caso es que no puedo arriesgar mi autoridad».[29] Jung entendió con ello que Freud anteponía la autoridad personal a la verdad. El final de la relación estaba ya consolidada en medio de las aguas del Atlántico.

Del sueño de Jung emergió su antigua afición a la arqueología, derivando hacia el estudio del simbolismo y mitología de los pueblos viejos. De hecho, en octubre de 1909 Jung escribe a Freud: «La arqueología, O bien mejor dicho, la mitología, me ha atrapado», interés palpable hasta el final de la Primera Guerra Mundial.[30] A lo largo de dicho estudio hallará la obra de una joven americana, Mss. Miller, quedando impresionado por el carácter mitológico de sus fantasías. Conjuntamente a su conocimiento sobre mitos surgirá Transformaciones y símbolos de la libido.

Del 30 al 31 de marzo de 1910 se llevaría a cabo el Segundo congreso internacional de psicoanálisis, en Núremberg, siendo designado Jung presidente permanente de la recién fundada Asociación Psicoanalítica Internacional (API) (renunciará en 1914).

Ya en agosto de 1911 se publicó la primera una parte de Transformaciones y símbolos de la libido, contenido que en sí no conllevaría Aún ningún disenso con la ortodoxia freudiana, Pero ya Jung va dejando entrever en sus memorias lo siguiente: «Ahora lo veía claro. Él mismo (Freud) tenía una neurosis y en concreto simple de diagnosticar por sus síntomas bastante desagradables, como descubrí en nuestro viaje a América. (…) Había visto que ni Freud ni sus discípulos podrían entender qué significaba el psicoanálisis en la teoría y en la práctica, Puesto que Ni siquiera el Maestro había conseguido solucionar su propia neurosis. Cuando anunció su intención de identificar y dogmatizar la teoría y el procedimiento, ya no pude cooperar más con él, y no me quedó más opción que retrotraerme a mí».[31]

Hacia 1912, Jung acaba «El sacrificio», última sección de la segunda una parte de Transformaciones y símbolos de la libido, sabiendo de antemano que lo expuesto le costaría su amistad con Freud. «Tenía que exponer allá mi propia noción del incesto, la transformación decisiva del concepto de la libido, además de otras ideas por las que me diferenciaba de Freud».[31] Se lo comentó a su mujer, estuvo 2 meses preocupado y sin tocar pluma. Finalmente se decidió a escribir y le costó la amistad con Freud.

Freud se siente disgustado con los descubrimientos que Jung le va transmitiendo, y Así su correspondiente relación epistolar comenzó a reflejar la creciente tensión entre los dos.

El 25 de febrero de 1912 Jung funda la Sociedad de intereses psicoanalíticos, encaminándose con ello hacia su versión del psicoanálisis. En septiembre pronuncia unas conferencias en la Universidad de Fordham de Nueva York. El tema Va a ser el psicoanálisis y sus diferencias con Freud, fundamentalmente:

1. la represión no da cuenta de todos y cada uno de los estados,
2. las imágenes inconscientes pueden tener un significado teleológico,
3. la libido, O bien energía psíquica, no es exclusivamente sexual.

A su vez, y A lo largo de El mismo mes, se publica la segunda una parte de Transformaciones y símbolos de la libido, donde Jung propone que el incesto alude más al simbolismo que a la literalidad.

Ruptura[editar]

En el año 1913 se producirá la rotura terminante con Freud. La separación afecta de forma profunda a Freud; Jung está destrozado. Consecuencia directa de dicho estrés fue la contribución a un colapso nervioso que amenazaba ya desde 1912. Renuncia Por ende a su puesto en la Universidad de Zúrich, aparentemente Pues su consulta privada ha aumentado mucho, Mas es más factible que fuera debido a su estado de salud. A lo largo de dicha época se instalarán en Zúrich Edith y Harold McCormick, Dos filántropos norteamericanos, siendo ella analizada por Jung, y transformándose en la primera de múltiples patrocinadores ricos y muy generosos.[32]

A continuación se reproduce un extracto de la carta que Freud envió a Jung en 1913, en medio de la crisis que afectaba la relación entre los dos: la imagen de abajo corresponde Precisamente a esta carta; parte del texto traducido es aquél que aparece resaltado en el original.

Su alegato de que trato a mis seguidores como pacientes es Evidentemente falso…. Es una convención entre los analistas que ninguno de nosotros debe sentirse avergonzado de su neurosis…. Pero uno [refiriéndose a Jung] que, Mientras que se comporta anormalmente, prosigue gritando que es normal da sustento a la sospecha de que le falta asumir su enfermedad. En consecuencia, propongo que abandonemos nuestras relaciones personales enteramente.

A partir de este año se empezará en Jung su segunda etapa vital y de desarrollo tanto personal como profesional.

El análisis del inconsciente[editar]

Seguidamente, en 1914, el psiquiatra suizo dimitió de su cargo en la API y organizó, así como Alphonse Maeder, las bases de la llamada Escuela de Zúrich. Tras separarse de Freud comenzó para Jung una temporada de inseguridad interior y de desorientación, un período de turbulencia emocional, exacerbado por las noticias emergentes de la Primera Guerra Mundial, que tuvieron sobre él un efecto devastador, Aun cuando radicara en la Suiza neutral. Henri Ellenberger calificó la experiencia de Jung como una «enfermedad creativa» y la comparó con El mismo período para Freud, al que definió en términos de neurastenia Y también histeria.

Entonces tuve un momento de extraordinaria lucidez, en el Como abarqué con la mirada el camino seguido hasta allí. Pensé: ahora posees la clave de la mitología y tienes posibilidad de abrir entonces Todas y cada una de las puertas que dan a la psiquis humana inconsciente. Pero entonces alguien susurró en mí: «¿Por qué abrir Todas las puertas?». Brotó entonces la cuestión de qué era lo que yo había logrado hasta entonces. Había explicado los mitos de los pueblos primitivos, había escrito un libro sobre los héroes, sobre el mito en el que desde Siempre y en todo momento vive el hombre. «Pero, ¿en qué mito vive el hombre de Hoy?». «En el mito cristiano, podría decirse». «¿Vives tú en él?», me preguntaba. Si debo ser franco, no. No es el mito en el que yo vivo. «¿Entonces ya no tenemos mito?». «No, al parecer ya no tenemos mito». «¿Pero cuál es, Pues, tu mito, el mito en que tú vives?». Entonces me sentí a disgusto y dejé de pensar. Había llegado al límite.

A un análisis inicial de sus sueños, fantasías diurnas y contenidos del pasado, siguió la aceptación del desconocimiento de lo que le sucedía. Así, decidió «abandonarse de manera consciente a los impulsos del inconsciente». De ello derivó la necesidad del juego, la construcción y edificación infantiles como elementos preliminares en el hallazgo de su propio mito.

Hacia otoño de 1913, Jung alude a una deslocalización de su sintomatología interna de carácter psíquico. Es entonces cuando tiene varias alucinaciones que irán repitiéndose a lo largo del tiempo. La deducción diagnóstica a la que llegaría tras todo el cúmulo de episodios de aparente carácter psicopatológico sería la del inicio de una psicosis, consecuencia directa de la ruptura con Freud y sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes familiares existentes incursionando en lo disociativo. Durante la primavera y principios del verano de 1914 volverían a sucederse episodios similares de carácter catastrofista, Mas esta vez en forma de tres sueños consecutivos. El 1 de agosto estallaría la Primera Guerra Mundial y con ella la confirmación del carácter premonitorio de su sintomatología.

Sería el 12 de septiembre de 1913 cuando «me decidí a efectuar el primer paso». Decidió Por consiguiente confrontar los contenidos de lo inconsciente y con ello alumbrar un proceso iniciático concomitante donde llegará a descubrir la existencia de algo más alto que la voluntad del Yo y a lo cual había que someterse. Jung debía sacrificar su ideal y su actitud consciente. Poquito a poco irían brotando distintas representaciones arquetípicas: el Héroe (Sigfrido, la serpiente negra), la Sombra, el propio Yo como complejo, el Viejo sabio (Elías, Filemón, el Ka egipcio), el Ánima (Salomé).

Tras una gradual transformación, en 1916 Jung sentiría la necesidad ineludible de escribir, sintiéndose «impulsado desde dentro a Elaborar y expresar lo que podría haber dicho Filemón». Va a ser Por ende desde dicho arquetipo desde donde surgirá la imperiosa obligación a transcribir el manuscrito de los Siete sermones a los muertos.

Filemón y otras figuras de la fantasía me llevaron al convencimiento de que existen otras cosas en el ánima que no hago yo, sino que ocurren por sí mismas y tienen su propia vida.

Va a ser Filemón la imagen deseada por Jung en esos momentos de perturbación y desorden, «una sabiduría y un poder supremos que me desenmarañasen las espontáneas creaciones de mi fantasía». Quien, por un lado, representase la vía de expresión de los «siete sermones», y quien, por otro, diera lugar a una recapitulación teórica y a una validación de la existencia autónoma de los arquetipos, alén de los complejos, extendiendo a lo «colectivo» la adjetivación «personal» de lo inconsciente freudiano.

En definitiva, todo ello constituyó un «prólogo» de lo que tenía que comunicar al Mundo sobre lo inconsciente. Además del manuscrito de los 7 sermones a los muertos elaborado en 1916, Jung fue transcribiendo sus experiencias entre 1914 y 1930 en su famoso Libro Rojo, publicado por primera vez en 2009.

Acerca del origen de la obra[editar]

Para Jung, el análisis del inconsciente ya se había implantado al inicio de la segunda mitad de su vida. Añade que necesitó Todavía veinte años más para comprender los contenidos de sus imaginaciones. Pero que lo fundamental en su obra fue hallar «la prueba de la prefiguración histórica de las experiencias internas». Esto es que, para confirmar sus ideas, debió buscar sus premisas en la historia. En ello desempeñó un papel esencial su hallazgo de la alquimia.

Desde 1918 hasta 1926 me ocupé seriamente de los gnósticos, Puesto que También ellos tropezaron con el Planeta primitivo del inconsciente. Captaron sus contenidos Y también imágenes, que manifiestamente estaban contaminados por el Mundo de los impulsos. Es difícil, No obstante, decir hasta qué punto comprendieron las imágenes, a causa de la escasez de noticias siguientes, que, por lo demás, hemos de agradecer a sus adversarios, los padres de la Iglesia. Mas no es probable, en ningún caso, que tuvieran una concepción psicológica. Con respecto a mis interrogantes, los gnósticos estaban muy lejos en el tiempo A fin de que pudiese relacionarme con ellos. La tradición entre gnosis y actualidad me pareció rota y A lo largo de bastante tiempo no me fue posible encontrar el puente entre el gnosticismo —o neoplatonismo— y la actualidad. Solo cuando comencé a entender la alquimia reconocí que A través de ella se produce la vinculación histórica con el gnosticismo, que por la alquimia se constituye la continuidad del pasado hasta la actualidad. Como filosofía de la edad media, la alquimia tendió un puente lo mismo con el pasado, en concreto con el gnosticismo, que con el futuro, con la Sicología del inconsciente.

El establecimiento de la Psicología del inconsciente fue llevado a cabo por Freud a partir de Dos motivos clásicos pertenecientes al gnosticismo:

1. la sexualidad;
2. la autoridad paterna nociva: pasaríamos de Yahveh y Dios Autor, al mito freudiano del padre primitivo superyoico.

Sin embargo, Será Exactamente la evolución cara el materialismo, anticipada ya por la alquimia al ahondar en la estructura de la materia, la que impide ver a Freud el espectro completo del gnosticismo: «la pre-imagen del espíritu como otro Dios supremo», (…) «quien envió la crátera, el vaso de las transformaciones espirituales, en auxilio de los hombres».[37] La crátera era un recipiente repleto de espíritu enviado por el Dios Autor a la tierra para bautizar a aquellos que deseaban lograr una consciencia superior, un útero simbólico de renovación y renacimiento espiritual.[38]

Se trataría en terminante de la existencia de una carencia esencial en el mito patriarcal y falocéntrico freudiano, y es la ausencia de lo femenino que se vislumbra como principio en la figura gnóstica de la crátera, Pero También en el catolicismo, al sustentar una unilateralidad de lo masculino hasta la bula papal de Pío XII, que proclamaba el dogma de la Asunción de María en 1950.

Del mismo modo que en el Planeta protestante y judío permanece inalterable la figura paterna, en la alquimia No obstante, se mantuvo un principio femenino equiparable al masculino, de ahí que uno de los primordiales símbolos alquímicos femeninos fuese el vaso en el que se producían las transformaciones de la materia, O retorta.

Jung empezó a comprender la esencia de la alquimia a través del texto alquímico chino que Richard Wilhelm le envió en 1928: «Goldene Blüte» O bien «El secreto de la Flor de Oro».

Le siguió por encargo a un librero de Múnich la «Artis Auriferae Volumina Duno» (1593). Sin embargo el acceso al complicado lenguaje e imaginería alquímicos se le resistía y lo dejaba por imposible. Llegaba a decir: «¡Dios mío!, ¡qué absurdo! Eso no hay quien lo entienda».

Hasta el momento en que se dio cuenta que predominaba el simbolismo en toda la disciplina, y recordando el célebre sueño en que quedaba atrapado en el siglo XVII, concluyó: «¡Sí, De esta manera es! Ahora estoy condenado a estudiar toda la alquimia desde el principio».

Continuó con el «Rosarium philosophorum» (1550), y decidió procurarse un diccionario explicativo con referencias cruzadas ante la utilización de expresiones diferentes con un sentido que no terminaba de comprender. Poquito a poco llegó a entender el sentido de las expresiones alquímicas, lo cual le llevó más de una década. Terminó dándose cuenta, en definitiva, de que la Psicología analítica concordaba con la alquimia, considerando su descubrimiento el equivalente histórico a la Psicología del inconsciente.

De ello se extrae la existencia de un proceso de transmutación arquetípica que evoluciona A lo largo de los siglos, de ahí el Fausto de Goethe, O bien Exactamente el mismo proceso de individuación en Jung. Se trata de un proceso suprapersonal, un «mundus arquetipus». Es Exactamente Mediante la alquimia como Jung se percató de que el inconsciente es un proceso dinámico, recíproco y bidireccional entre el yo y los contenidos de lo inconsciente, verificable a nivel individual, por los sueños y las fantasías, y a nivel colectivo, en los diferentes sistemas religiosos y en la transmutación de sus símbolos.

En su obra «Psicología y alquimia» (1944) corrobora que su etapa de 1913 a 1917 se correspondía al «proceso de transmutación de la alquimia», y que la relación entre el simbolismo inconsciente y la religión cristiana se ejemplificaba con el concepto alquímico de Lapis, la piedra, como figura paralela a Cristo, Como con el aurum non vulgi y con la viriditas de los alquimistas. Con ello verificaba Jung la existencia de un «Cristo alquímico», anima mundi O bien filius macrocosmi, la inmanencia del antropos viviente en el mundo entero, «Cristo como unificación de materia espiritualmente viva y físicamente muerta».

En «Aion» (1951), plantea la figura histórica, el hombre Jesús. La mentalidad colectiva de la época O constelación arquetipal, la prefiguración del «antropos», se abatió sobre él; el hijo del hombre, O hijo de Dios, se enfrentaba al señor de este Planeta. El hecho de que Jesús se convirtiera en el «salvador mundi» tuvo que ver con la suma de una proyección colectiva procedente de una constelación arquetipal histórica sobre «una personalidad de talla aventajada».

La desposesión individual y colectiva de toda autonomía Y también independencia espiritual en la época de César, encuentra su paralelismo en la masificación contemporánea, que Asimismo añora el regreso de un salvador, en este caso bajo la forma de «un hijo de la técnica», hallándose sus manifestaciones bajo la apariencia de la expansión mundial del fenómeno ovni, Como detalla en su obra de 1958 «Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo».

También observó Jung en la alquimia la «coniunctio», O bien «unificación», concepto paralelo al de transferencia, eje central tanto en psicoanálisis como en Psicología analítica.

Su obra «Respuesta a Job» se halla ya contenida implícitamente en «Aion», siendo Job una prefiguración de Cristo, unidos por la idea del sufrimiento. El antagonismo de Dios, su ambivalencia, el lado obscuro y numinoso de la imagen de Dios, fundamenta la obra, a raíz del cuestionamiento de público y pacientes, y sin pretensión alguna de proclamar verdad metafísica alguna, En contraste a lo que llegó a opinar la teología. Jung llegaría a decir «Algo se obstina en mí y no quiere ser el pez mudo». Existe (…) «la idea de la criatura que supera al Creador por margen escaso Mas decisivo».

Finalmente, su obra Mysterium coniunctionis (1955-1956), se forma en el culmen de la confrontación entre la alquimia y la Sicología analítica. Vuelve a exponer el tema de la «transferencia», Pero sobre todo Realiza una síntesis final entre alquimia y Psicología profunda.

Solo con Mysterium coniunctionis mi Sicología se situó definitivamente en la realidad y se cimentó históricamente como un todo. Con ello mi tarea estaba terminada, mi obra hecha y concluida. En el momento en que logré mi objetivo accedí a los límites más extremos de lo para mí concebido a nivel científico, a lo trascendente, la esencia del arquetipo en sí, más allá de lo que ya no es posible expresar nada más en el aspecto científico.

Bollingen[editar]

Durante la década de los años 20, con cuarenta y 5 años de edad, una vez superada una crisis existencial «en la mitad de su vida», y aumentado complementariamente su reputación internacional, se dedicó Durante 5 años a viajar asiduamente, sobre todo interesado en culturas primitivas.

En 1921 se publicará su obra «Tipos psicológicos» donde desarrollará sus ideas de la existencia de Dos actitudes de la psique: introversión y extraversión, Como 4 funciones: pensamiento, sentimiento, sensación e intuición. También se incluye en dicha obra la primera alusión a su concepto central del sí-mismo como objetivo de desarrollo psicológico.

Simultáneamente sería Durante esta temporada cuando empezó a retirarse a Bollingen, su segundo hogar O residencia.

En 1922 adquiere en propiedad unos terrenos a orillas del lago de Zúrich, ubicación aislada que se situaba a unos cuarenta quilómetros de su hogar principal en Küsnacht y a 2 de una aldea denominada Bollingen. Se trata de un pequeño pueblo cerca de Rapperswil, en el Cantón de San Galo, Suiza. Es localizado en la orilla norte de lago de Zúrich y es una parte del municipio de Jona.

Descarta la instalación de electricidad y teléfono.

En 1923 muere su madre. Jung aprende a esculpir piedra y, con escasa ayuda profesional, empieza la construcción de su segunda casa caracterizada por un sólido torreón. Más adelante lo complementará con un vestíbulo, otra torre y un anexo. Descarta la instalación de electricidad y teléfono. Denominará al edificio sencillamente «Bollingen». Va a ser durante el resto de su vida su lugar de retiro, calma, renovación, meditación y experimentación personal.

Viajes[editar]

En el curso de la primera posguerra, Jung se convirtió en un viajero del Planeta, merced a los copiosos fondos que obtuvo por las ventas de sus libros, honorarios y dinero percibidos por haber alcanzado el status senior en las instituciones médicas para las que trabajaba. Los lugares que visitó fueron los siguientes:[40]

África del Norte[editar]

A comienzos de 1920, Jung fue invitado por un amigo a viajar a Túnez. Iniciaría el viaje en marzo, dirigiéndose primero a Argelia, de allí a Túnez, y por último recabando en Susa, dejando partir a su amigo dado que debía atender temas de negocios.

Posteriormente se dirigiría hacia el sur, a Sfax y de ahí a Tozeur, la urbe oasis, en el Sáhara. Su siguiente destino sería el oasis de Nefta, a donde partiría a caballo con su intérprete. Finalizaría su itinerario regresando a Túnez y embarcando hacia Marsella. Sería Durante esa noche que tendría el famoso sueño del Kasbat.

Relatará que su encuentro con la cultura árabe le va a llegar a impresionar poderosamente. De dicho encuentro extraerá su confrontación con el arquetipo de la sombra, no la individual, sino la colectiva, aquella que es reprimida en la psique inconsciente por parte del europeo y su presunta consciencia civilizada.

La esencia emocional de aquellas etnias que viven de afectos, reviven en lo «civilizado» parte de nosotros que no conviene negar, sino más bien conservar y confrontar, dado que todo tiene un objetivo y un sentido, y toda nuestra psique se dinamiza en relación con la economía de un Todo. La consciencia Siempre y en todo momento es «parcial».

Pertenecerá Jung a aquellos que les «dejó el más vivo deseo de regresar a África». Lo haría cinco años después.

Indios pueblo[editar]

En su anhelo de desligarse del prejuicio e idiosincrasia contenidas en la consciencia de la cultura del hombre blanco, prosiguió en su comparación histórica descendiendo a un nivel cultural más profundo.

Merced a algunos amigos, esta vez americanos, visitó a los Indios pueblo constructores de ciudades, en Nuevo México, entablando charla por primera vez con un hombre no europeo, cacique de un pueblo denominado Tao, y llamado Ochwiä Biano.

De nuevo confrontará la crueldad histórica del hombre blanco, nuestra verdadera naturaleza humana, con su descompensación favorecedora de la «cabeza» y no del «corazón», Como le fue expresado, de la colonización en nombre de la avidez.

Jung se encontró con un pueblo cuya religión y el ejercicio de su culto eran inaccesibles y un misterio para el hombre blanco extranjero, Exactamente como instrumento de resistencia y persistencia en el tiempo en frente de este. Sin embargo, paulatinamente descubrió una identificación divina con el sol, así como un simbolismo de la montaña y del agua. Se consideraban a sí mismos como «hijos del padre sol», cuya religión ayudaba a su padre a recorrer el cielo cada día; si no, existiría una noche eterna. Su culto involucraba Por tanto a toda la humanidad.

Compara entonces Jung el racionalismo europeo que nos aleja del Planeta místico y la pérdida consecuente que ello conlleva.[41]

Kenia y Uganda[42][editar]

Kenia[editar]

En otoño de 1925 se dirigió con Dos amigos, inglés y americano, cara Mombasa, Kenia, en un vapor Woerman, dado que tiempo atrás había deseado viajar hacia el África tropical. Tras un par de días de estancia en su destino tomaron rumbo a Nairobi. Sería al atardecer cuando, en tren de vía angosta, emprenderían viaje al interior del país. En el transcurso del viaje relata Jung un «sentiment du déjà vu» muy vivo al ver sobre un pico rocoso una figura delgada y negra, inmóvil, mirando al tren y apoyada sobre una larga lanza.

(…) su Mundo era el mío desde hacía innumerables milenios.

Desde Nairobi, y esta vez en un pequeño Ford, visitaron un gran coto de caza: los Athi Plains, una amplia sabana repleta de vida animal. Separándose de sus acompañantes hasta quedar solo, y divisando aquella inmensidad, llegó al siguiente convencimiento:

(…) Cuando, estando en Athi Plains, en África Oriental, contemplé desde una pequeña colina aquellos rebaños de millares de venados pastando en silenciosa calma, como venían haciendo desde hace inconmensurables periodos de tiempo, tuve la sensación de ser el primer hombre, el primer ser que sabía que todo eso «es». Todo ese Planeta que me rodeaba estaba Aún en el silencio inicial y no sabía que era. Y justamente en ese momento en que yo sabía, había surgido el Planeta y sin ese momento Nunca hubiera existido. Toda la naturaleza busca esa finalidad y la encuentra, ya cumplida, en el hombre, y Siempre Sólo en el hombre más consciente. Cada paso pequeñísimo cara delante sobre la senda que lleva a la consciencia crea Planeta.

Uganda[editar]

Seguidamente tomaron el tren de Uganda recabando en un provisional fin de trayecto, Sigistifour, al encontrarse el recorrido completo en vías de construcción. Mientras se descargaba el equipaje, se le acercó un inglés que llevaba cuarenta años en África y le hizo la siguiente recomendación: «Este país no es del Hombre, sino más bien de Dios. Conque, si algo le pasara, siéntese y no se preocupe». Dios se situaba sobre el Hombre, el inescrutable designio sobre toda voluntad O propósito.

El recorrido se reinició, esta vez en Dos autos, hasta Kakamengas, la siguiente localidad, y de allí al Monte Elgon, cuya pared del cráter, a 4000 metros, se divisaba en el horizonte. Era una marcha conformada por porteadores y una escolta militar de tres hombres. Tras un incidente en donde fueron atacados por hienas, los 3 blancos recibieron sus apodos correspondientes:

1. El inglés: «Rothals», O bien «el que tiene el pescuezo rojo».
2. El americano: «bwana maredadi», O bien «el gentleman atildado».
3. Jung: «mzee», O «el anciano», debido al pelo cano, dado que pese a sus cincuenta años no era usual alcanzar la edad avanzada.

A continuación relata Jung la descripción del modo en que se manifestó un arquetipo, en este caso el de la Cuaternidad:

Recibí una carta del gobernador de Uganda en la que me rogaba que aceptáramos con nosotros a una inglesa que regresaba a Egipto a través del Sudán. Se sabía que nosotros teníamos Exactamente el mismo plan de viaje y Pues habíamos conocido a la dama en Nairobi, no había razón alguna para negarnos. Además nos sentíamos muy obligados al gobernador por su generosa ayuda.

Menciono este episodio para mostrar Por qué razón sutiles caminos nuestros actos estaban influidos por un arquetipo. Éramos 3 hombres y ello era puramente casual. Yo había rogado a un tercer amigo que nos acompañara, Pero circunstancias adversas le impidieron venir. Ello bastaba para configurar el inconsciente O bien el destino. Emergía como arquetipo de la tríada, que pide al cuarto, tal como ha ocurrido una y otra vez en la historia de este arquetipo.

Ya que estoy Siempre y en toda circunstancia predispuesto a aceptar lo casual que se me presenta, admití satisfecho a la dama en nuestro grupo de 3 hombres. Era deportiva y valiente y se manifestó como compensación útil a nuestra exclusiva masculinidad. Cuando mi amigo más joven enfermó Posteriormente de un peligroso ataque de malaria tropical nos sentimos agradecidos por su experiencia como enfermera, que había adquirido en la primera guerra mundial.

Prosiguiendo el safari, alcanzaron Nandi, y de dicha región llegaron a un parador al pie del Monte Elgon. Al inicio del ascenso se toparon con el cacique local emparentado con los Masai. A más altura decidieron acampar en un claro en cuyas cercanías se hallaba un poblado de Hotentotes. Jung pudo entenderse en suahelí con el cacique, que dispuso como porteadores de agua a una mujer con sus 2 hijas semiadultas.

Asimismo alude Jung a la visita que hicieron a los Bugishus, Aunque pasarían la mayor una parte del tiempo con los Elgonyi. Comenta que no entabló conversación alguna con ninguna mujer indígena, dado que era costumbre en aquellas latitudes la comunicación entre los miembros pertenecientes al mismo género, calificándose lo contrario como busca de relaciones sexuales, ante lo que todo occidental perdía tanto la autoridad como su autonomía consciente.

La única excepción que hizo fue la hermana de un atento miembro de los Elgonyi, quien le invitó a conocerla. Jung aceptaría gustoso para a la par conseguir una visión de la vida familiar en dicha cultura.

Cada mañana Jung entablaba charla con los curiosos que se le acercaban con interés, sentándose en una pequeña silla de 4 patas, y siguiendo las costumbres que a tal fin se establecían en estas ocasiones. Para ello atendía las indicaciones que su guía Ibrahim le había proporcionado: sentarse en el suelo e comenzar la charla A través de la «shauri», O bien de lo que se iba a tratar en aquella sesión. El idioma que mayoritariamente se hablaba era un aceptable suahelí y el «seminario» rara vez superaba la hora, ante el cansancio de los presentes.

Sueños

Naturalmente Jung intentó con tenaz persistencia acceder al Mundo onírico que se desarrollaba en los individuos de dichas etnias, Mas un inexplicable miedo y desconfianza era lo único que se conseguía en el momento de contarle sus sueños. Quizá se tratara del mismo miedo a «la pérdida del alma» que generaba la fotografía.

En cambio, entre los porteadores, mayoritariamente somalíes y suajilis, no era Así, dado que disponían y consultaban un «libro árabe de los sueños», remitiéndose ante la duda a Jung, debido al conocimiento que éste tenía del corán. De ahí que le llamaran «el hombre del libro».

En cierta ocasión conversaron con un laibon, doctor del cacique, al que se le cuestionó También acerca de sus sueños, respondiendo con franca melancolía que desde que los ingleses habitaban África los laibon habían dejado de soñar, y que anteriormente era usual que estos dieran a conocer sueños de tipo premonitorio. Pero ahora era innecesario. Todo lo sabían los ingleses. La decadencia se hallaba presente ante el trueque efectuado entre dios y el destino, por un lado, y el racionalismo anglosajón, por otro.

Ritos y ceremonias

También efectuó sus intentos sobre lo numinoso: En especial ritos y ceremonias, hallando un solo ejemplo en la expresión del funeral de una mujer que al parecer se llevaba a cabo en la plaza de un pequeño pueblo, ante la cabaña vacía de la difunta. En el centro había un cinturón kauri, brazaletes, pendientes, fragmentos de ollas y un bastón funerario.

A la mañana siguiente el finado ha desaparecido, presuntamente devorado por la «gente mala».

Por su parte se enteró de Como era el ritual funerario de sus vecinos del oeste, a los que calificaban de «gente mala». Al producirse la defunción se pone en conocimiento del hecho al pueblo vecino, y al atardecer el cadáver es ubicado y ofrendado en el punto medio entre los Dos pueblos. A la mañana siguiente el finado ha desaparecido, presuntamente devorado por la «gente mala». Entre los Elgonyi el cadáver era trasladado al interior de la selva donde eran las hienas las responsables reales de su inhumación. Pero Jamás encontraron restos de un entierro.

Cuando moría una persona el cadáver era colocado en el suelo central de la cabaña. El laibon lo transformaba, esparciendo seguidamente leche A lo largo de toda la estancia y recitando en voz baja: «¡ayîk adhîsta, adhîsta ayîk!».

Jung asoció el ceremonial con cierta alusión donde se afirmaba que al amanecer, salían de la cabaña, escupían en sus manos y las volvían hacia el sol naciente, sin saber explicar Por qué lo hacían. Lo que sí confirmaría su interlocutor es que esta era la verdadera religión compartida por todos los pueblos: kevirondos, buyandas, todos practicaban el culto al sol «en su salida al amanecer», O «Adhîsta», Solo en dicho instante era Dios, O bien «mungu».

En dicha ofrenda ritual destacan tres aspectos:

1. Ofrenda al sol: su nacimiento es divino.
2. La saliva: es asociada al maná personal, fuerza curativa, mágica y vital.
3. Aliento, O bien «roho»: 1. En árabe: «ruch».
2. En hebreo: «ruach».
3. En griego: «pneuma».

Lo gestual conforma Por consiguiente un sumatorio de significados arquetípicos que se pueden ensamblar y expresar Por medio de la siguiente oración: «Yo ofrezco a Dios mi ánima viva», alusión lingüística muy próxima a: «Señor, en tus manos encomiendo mi espíritu». Se redescubre De esta forma una preexistencia arquetipal con independencia de tiempo y sitio, en este caso entre el cristianismo y el culto solar africano de los Elgonyi, y pueblos afines.

Asimismo rendían culto al «ayîk», un «sheitan» O bien Demonio terrenal, fundamento del temor y del mal.

Por último, existía el convencimiento de que el Creador era un concepto integrado por el bien y el mal, era «m´zuri», belleza implícita tanto en su ser como en su creación.

Es entonces cuando Jung comprendió que «m´zuri» se disociaba durante el día en una expresión de benevolencia, el «adhîsta», el reinado solar, Al paso que por la noche se manifestaba como «ayîk», lo tenebroso, el reinado del mal.

De hecho se vislumbraba una concordancia con la mitología egipcia:

Horus: Adhîsta, el sol, la luz.
Seth: Ayîk, la oscuridad.
Y del mismo modo que el laibon integraba ambos opuestos con su ritual, el único instante en el que se podía visualizar al Autor, como unidad más allá del sol y de la oscuridad, era dicho amanecer en que surgía inesperadamente de la noche el primer rayo de sol. Se contemplaba a Dios, mungu; adhîsta y ayîk unían momentáneamente sus respectivos reinados en su fuente originaria.

Termina Jung con una última equiparación entre el día, la noche, y el amanecer del macrocosmos, con la primitiva noche psíquica de hace millones de años y el anhelo de luz como anhelo de la consciencia, a nivel del microcosmos.

Una vez finalizada la estancia bordearon la pendiente sur del monte Elgon hasta llegar a la zona de los bugishu, deteniéndose momentáneamente en el parador de Bunambale. Siguieron hasta Mbala, alcanzando Jinja, junto al lago Victoria, en sendos camiones Ford. Seguido viajarían en tren hasta el lago Chioga, y en vapor a Masindiport. De nuevo un camión les acercaría a Masinditown, a medio camino entre el lago Chioga y Albert Nyanza. Ya en Rejâj, junto al Nilo, les aguardaba un vapor, y con él el final del recorrido. Navegaron apaciblemente hacia el norte, terminando en Jartum, donde se iniciaba Egipto.

Jung viajó a la India en 1938 invitado por el gobierno indo-británico a efectos del jubileo de los veinticinco años de la Universidad de Calcuta.[46]

Con el preámbulo de disponer ya de un extenso bagaje en sabiduría oriental, y como intermedio a su interés por la filosofía alquímica (a lo largo del viaje estudió por entero el tomo I del «Theatrum chemicum» de 1602, de Gerhard Dorn), entabló amplia conversación con S. Subramanya Iyer, gurú del maharajá de Mysore, y muchos otros. No De este modo con los clásicos «santones», ante los que reivindicaría su propia verdad, y el hecho de que su contexto vivencial era occidental, no oriental. Sin minusvalorarlos, dudaba en situar su sabiduría como expresión de una manifestación propia O bien como fruto de la repetición de un proverbio milenario.

Pero lo que más interesó a Jung en su viaje a la India fue el posicionamiento de dicha cultura frente al concepto del «mal». Mientras que para la cultura occidental el propósito es el bien, procurando desechar el mal O bien evitando estar a merced de él, para la India y diversas concepciones de oriente, la meta se hallaría en un estado más allá del bien y del mal, al cual se podría acceder vía meditación O bien yoga. El posicionamiento unilateral occidental donde el mal se halla subordinado al bien, O donde Aun quedaría definido como «ausencia de bien» («privatio boni»), daría paso a una concepción donde los dos conceptos dejarían de tener entidad propia y pasarían a formar parte de una expresión activa y polarizada perteneciente a un «Todo» que los trasciende, superando dicha entidad todo intento de denominación conceptual. Así todo, y a efectos de poder ser aludido, se le ha nombrado como Nirvana, Tao, etc.

El fin último no sería Por ende de carácter ética, Esto es, hacer el bien evitando el mal, cuanto estar al lado y alcanzar la liberación de los opuestos. Y es en este punto donde hallamos discrepancia en Jung al enseñar su desacuerdo en la liberación como fin último y objetivo existencial. El bien y el mal perderían De esta manera su delimitación, ganando a lo sumo la posibilidad de ser definidos desde lo subjetivo, dando sitio a una concepción O carente de ética O bien tan saturada de subjetividad que la única vía de escape sería el Nirvana.

Yo, por el contrario, Quiero perseverar en la concepción viva de la naturaleza y de las imágenes psíquicas. No deseo ni liberarme de los hombres, ni de mí, ni de la naturaleza, Pues todo ello forma para mí prodigios inenarrables. La naturaleza, el ánima y la vida se me muestran como la divinidad manifestándose. ¿Qué otra cosa podría imaginarme? El supremo sentido del ser no puede consistir para mí sino más bien en que «es» y no en que no es O deja de ser.

Por otro lado, negará Jung También una concepción de liberación «a cualquier precio». La única liberación factible Va a ser aquella que presupone previamente una dedicación e implicación total, es imposible una liberación sin una experimentación O bien realización previas. Dicha ausencia de participación por dificultad, imposibilidad O bien denegación, censura una parte del Ánima e impide consecuentemente una liberación total.

Un hombre que no haya pasado por el infierno de sus pasiones no las va a haber dominado Todavía. Las pasiones se encuentran entonces en la casa contigua y, sin que él lo advierta, puede surgir una llama y pasar a su casa. En cuanto uno se abandona demasiado, se posterga O casi se olvida, existe la posibilidad y el riesgo de que lo abandonado O bien pospuesto vuelva con redoblada fuerza.

Jung visitará Konarak (Orissa), donde acompañado por un pandit contemplará una pagoda. Posteriormente se sentirá fascinado por la estupa mayor de Sanchi. En estos edificios Jung va a llegar al convencimiento del Buda como unus mundus, el Como incluiría tanto el aspecto del ser en sí, como a su vez el de su ser conocido. La consciencia humana como categoría cosmogónica.

Jung llegó a establecer una comparativa entre Buda y Cristo. Como vencedores del Mundo y encarnación del individuo, vislumbraría No obstante las siguientes diferencias:[49]

1. Si Buda es la comprensión racional, Cristo es víctima del destino.
2. En el Budismo se ve y se hace; en el Cristianismo se padece más.
3. Buda es el hombre más perfecto, es una personalidad histórica y más comprensible; Cristo es hombre histórico y Dios, y más incomprensible.
4. Buda vivió con convicción; Cristo no se autocomprendió, hubo de sacrificarse por imperativo interior, y del destino.

Enmarcando la equiparación esta vez desde el sufrimiento, Jung llegará a efectuar Más tarde las siguientes distinciones:

1. Oposición del Buda al sufrimiento, Mas Asimismo con ello a la alegría; denegación de emociones y sentimientos, no siendo considerado Realmente humano. Para Cristo en cambio, hay un reconocimiento positivo en el sufrimiento, siendo más humano y real al presentarse como víctima.
2. Evangélicamente Cristo es descrito como hombre-Dios, Pese a no dejar de ser hombre; Buda en cambio se elevaría en vida por encima del ser humano.

Finalmente, se adentrará en la identidad del mensaje original, coincidente con su denominación del proceso de individuación, así como en la idéntica tergiversación siguiente en el devenir de la evolución histórica en el Budismo y del Cristianismo.

1. Buda aparece como «imago» del devenir, tomándose como modelo, siendo que su verdadero mensaje consistía en que todo humano podría alcanzar la Iluminación «superando anteriormente la cadena Nidâna». A consecuencia de la imitación del Buda se generó una debilidad de su pensamiento.
2. Igualmente sucedería con Cristo, prototipo cristiano de la personalidad total. Sin embargo acontecerá la denominada «Imitatio Christi»: se sustituye el camino propio cara la totalidad imitando el camino seguido por Cristo. Todo ello degenerará en una funesta inactividad.

Jung fue nombrado Doctor en Allahabad (Islam), Benarés (Hinduismo) y Calcuta (Medicina y Ciencia anglo-india).

Tras recuperarse de disentería tuvo un sueño compensatorio de carácter europeo centrado en la figura del Grial, en el Como halló, por un lado, la coincidencia existente entre el mito poético del Santo Grial, persistente Aún en Inglaterra, y los conceptos alquímicos del «unum Vas», «Una Medicina», O bien el «Unus Lapis». Por otro lado, constituía una advertencia de que su objetivo era Europa, la busca de la «Copa Sagrada», la «Piedra Filosofal», el «Salvator Mundi», significando la India una parada esencial en su largo recorrido.

Ya cara el final de su visita llegó a Ceilán, en el Océano Índico, y tras dejar atrás Colombo, un puerto internacional, se adentrará al «país de las colinas», alcanzando la vieja urbe de Kandy. Allí accederá al pequeño templo Sri Dalada Maligawa, que alberga el diente sagrado de Buda, Como los textos del Canon en pergaminos plateados. Tras pasar largo tiempo contemplándolos en la biblioteca, finalizó su estancia con una ceremonia nocturna en el Mandapam, O bien sala de espera del templo.

El inicio de la primavera marcó el viaje de regreso, no arribando en Bombay, debido al estado de abrumamiento en el que se hallaba, y zambulléndose De nuevo en la alquimia.

Rávena y Roma[editar]

Rávena[editar]

Jung estuvo en Rávena en Dos ocasiones: 1913, y unos veinte años después, quedando impresionado en sendas visitas por el monumento funerario de Gala Placidia. Después se trasladó junto a una amiga al baptisterio ortodoxo, donde acontecería el célebre suceso de «la visión de los mosaicos», folie à deux O bien alucinación compartida con su acompañante.

En una extraña atmosfera inundada por una leve luz azulada sin fuente, Jung vio 4 mosaicos allá donde debía haber ventanas. Sus correspondientes motivos serían los siguientes:

1. El mosaico norte: «el paso de los israelitas a través del mar Rojo».
2. El mosaico sur: «el bautismo en el Jordán».
3. El mosaico oriental: «el milagro que curó la lepra a Naaman en el Jordán».
4. El mosaico occidental: «Cristo alargando la mano a Pedro al hundirse».

Fue este último al que más importancia se le dio, el más recordado, ante el que se detuvieron Durante veinte minutos, y al que asociaron con el rito de iniciación del Bautismo, en el que se incluía el arquetipo de la muerte y resurrección.[50]

Al abandonar la estancia, Jung se dirigió a Alinari para adquirir fotografías alusivas, siendo su esmero en vano. Desde Zúrich haría el encargo a un conocido, que tampoco pudo hacer nada al verificar que dichos mosaicos no existían.

Jung observaría como explicación plausible los siguientes aspectos encadenados:

1. Acontecimiento histórico de Gala Placidia, emperatriz fallecida en 450, que en un tempestuoso e invernal viaje en barco de Bizancio a Rávena prometería construir si se salvaba la que sería la Basílica de San Giovanni, decorada con mosaicos y destruida en un incendio a comienzos de la Edad Media.
2. La emotividad suscitada en Jung por la figura de Gala, y la relación recíproca de esta última con el arquetipo del Ánima, como causa de su objetivación.
3. Visión como creación momentánea de lo inconsciente, relacionada con el arquetipo de iniciación.

Concluye Jung que desde entonces es consciente que algo interno puede ser representado externamente, y viceversa. Mas se hace una pregunta:

«¿Qué fue real en aquel instante?».

Roma[editar]

Jung nó viajaría a Roma, Pero sí a Pompeya (1910-1912). En 1912 embarcaría de Génova a Nápoles, vislumbrando Roma a lo lejos. Un último intento en 1949 se vio obstaculizado por un desmayo al comprar los billetes.

Régimen nazi y últimos años[editar]

En 1930 Jung fue nombrado vicepresidente honorario de la Asociación Alemana de Psicoterapia y en 1933 Maestro de Psicología médica en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich. Tras el ascenso de Hitler al poder, ese mismo año, la mencionada asociación, a la que se habían adherido diferentes psicoterapeutas judíos, fue disuelta y absorbida por otra más grande, de alcance internacional, con Jung presidente, la Sociedad Médica de Psicoterapia.

El hecho de que Jung aceptara ser presidente honorario de la Sociedad Médica de Psicoterapia y director de la Revista de psicoterapia (Zentralblatt für Psychotherapie), ambas de presunta matriz nazi, ha sido usado como uno de los argumentos al instante de atribuírsele inclinaciones pronazis y antisemitas. Estas acusaciones empañarían su carrera hasta el fin de sus días, Pese a los desmentidos, dando lugar a una discusión que Todavía Hoy permanece irresoluta.[52]

Ya Freud me acusó de antisemita Porque me sentía incapaz de probar su materialismo sin ánima. Con esta propensión a husmear por doquier el antisemitismo los judíos terminan suscitando el antisemitismo. No comprendo Por qué razón el judío no puede admitir, tanto como el pretendido cristiano, que cuando se tiene una opinión sobre él no se le está criticando. ¿Por qué hay que suponer Siempre y en todo momento de forma inmediata que se quiere condenar al pueblo judío en conjunto? (…) Considero que es una forma inadmisible de cerrar el pico al adversario. Me he entendido realmente bien con mis pacientes y colegas judíos en La mayoría de los casos (…) Más de una vez por haber criticado a un alemán éste me ha reprochado odiar a los alemanes. Es demasiado fácil apreciar disimular la propia inferioridad tras un prejuicio político (…) Usted debería conocerme lo bastante como para creerme (…) capaz de una tontería tan poco individual como el antisemitismo. Sabe de sobra que estimo al hombre en tanto persona y cuánto me esmero Siempre y en toda circunstancia en arrancarle de sus determinantes colectivos para hacer de él un individuo (…) El nacionalismo, por antipático que sea, es una conditio sine qua non: simplemente el individuo no debe hundirse en él (…) La próxima calumnia a inventar Será que sufro de una total ausencia de convicción Porque no soy ni antisemita ni nazi. Vivimos unos tiempos desbordantes de locura.

Una serie de documentos norteamericanos desclasificados recientemente y material suizo revelado en la revista L´Hebdo indican una supuesta colaboración entre Jung y Allen Dulles, que llegaría en la posguerra a la cabeza de la CIA. Dulles llegó a Berna a fines de 1942, con la misión de elaborar un informe sobre el movimiento secreto antinazi en Alemania, y entró en contacto con Jung, gran conocedor del Alma germánica del instante. El espía estadounidense convenció a Jung para recoger informaciones útiles y lo convirtió, Según esta revista, en el agente nº cuatrocientos ochenta y ocho de la Agencia Central de Inteligencia Americana.[54][55]

En 1938 dictó las Conferencias Terry (Terry Lectures) en la Universidad de Yale, presentando su trabajo Psicología y Religión (incluido en Sobre la Sicología de la religión occidental y de la religión oriental). Pocos meses después estallaría la Segunda Guerra Mundial. Fue por esos tiempos cuando visitó la India, donde renovó su agenda de prioridades, guiado por la convicción de que debía prestar más atención a la espiritualidad de Oriente. Sus trabajos tardíos muestran efectivamente un profundo interés en la tradición oculta de este hemisferio y en el Cristianismo esotérico y, En especial, en la alquimia.

Ya en 1903 Jung se había casado con Emma Rauschenbach, hija de un adinerado industrial propietario de la conocida firma relojera IWC, con quien tendría cinco hijos. El matrimonio se extendió hasta la muerte de su esposa en 1955, Mas no estuvo exento de momentos de crisis, sobre todo a causa de las relaciones extramaritales que Jung sostuvo con Sabina Spielrein y Toni Wolff.[56]

Jung continuó publicando libros hasta el final de su vida, incluyendo un trabajo que muestra su interés en los ovnis como fenómeno psicológico de masas: Un mito moderno. De cosas que se ven en el cielo (1958). Asimismo disfrutó de la breve Mas fructífera amistad del Padre Victor White, sacerdote católico inglés con quien mantuvo correspondencia tras la publicación de Contestación a Job.[57]

Carl Gustav Jung moriría el seis de junio de 1961, tras una corta enfermedad, en su casa junto al lago de Zúrich, en el apacible poblado de Küsnacht, Suiza, a los ochenta y cinco años de edad. Se encontraba leyendo una obra de Teilhard de Chardin El fenómeno humano.[58] En el momento de su fallecimiento, un rayo partió el árbol donde solía descansar. El jardinero lo reparó.[59]

Sicología junguiana[editar]

Frecuentemente se habla de psicoanálisis junguiano, Mas la denominación más correcta para referirse a esta teoría y a su metodología es Psicología analítica O bien de los complejos. Aunque Jung era reacio a fundar una escuela de Psicología —se le atribuye la oración: Gracias a Dios, soy Jung; no un junguiano—, En verdad, desarrolló un estilo distintivo en la forma de estudiar el comportamiento humano. Desde sus primeros años, trabajando en un hospital suizo con pacientes psicóticos, y colaborando con Sigmund Freud y la comunidad psicoanalítica, pudo querer de cerca la dificultad de las enfermedades mentales. Fascinado por tales experiencias (y estimulado por las vicisitudes de su vida personal) dedicó su obra a la exploración de estos temas.

Sin embargo, para Jung, lo inconsciente per se es, por definición, incognoscible.

Conforme con su postura, para captar cabalmente la estructura y función del psiquismo, era vital que la Psicología anexara al método experimental (heredado de las ciencias naturales), los hallazgos provistos por las ciencias humanas. El mito, los sueños y las psicopatologías constituirían un espectro de continuidad, manifestando in vivo rasgos singulares, que operan sistemáticamente en las profundidades de la vida anímica inconsciente. Sin embargo, para Jung, lo inconsciente per se es, por definición, incognoscible. Lo inconsciente es necesariamente inconsciente— ironizaba. Conforme con esto, Solo podría ser aprehendido A través de sus manifestaciones.

Tales manifestaciones remiten, Conforme su hipótesis, a determinados patrones, a los que llamó arquetipos. Jung llegó a comparar los arquetipos con lo que en etología se denomina patrón de comportamiento (O bien pauta de comportamiento), extrapolando este concepto, desde el campo de los instintos a la complejidad de la conducta humana finalista.[60] Los arquetipos modelarían la manera en que la conciencia humana puede probar el Mundo y autopercibirse; Además de esto, llevarían implícitos la matriz de Respuestas posibles que es dable observar, en un momento determinado, en la conducta particular de un sujeto. En este sentido, Jung sostenía que los arquetipos actúan en todos y cada uno de los hombres, lo que le permitió postular la existencia de un inconsciente colectivo.[61]

El hombre accedería a esa activa inconsciente en virtud de la experiencia subjetiva de estos símbolos, la cual es mediada profusamente por los sueños, el arte, la religión, la mitología, los dramas psicológicos representados en las relaciones interpersonales, y los propósitos íntimos. Jung sostenía la importancia de profundizar en el conocimiento de ese lenguaje simbólico para consolidar la preeminencia de la consciencia individual sobre las potencias inconscientes. En tono poético, sostenía que este proceso de individuación (principium individuationis) Sólo es viable cuando se ha dado contestación a La pregunta: ¿Cuál es el mito que tú vives?.[62] Consideraba, Por otro lado, que estos aspectos de la vida anímica están relativamente marginados del sistema de creencias de la mentalidad moderna occidental.

Ninguna ciencia sustituirá Nunca al mito, y no se puede crear un mito desde ninguna ciencia. Porque no es que «Dios» sea un mito, sino el mito es la revelación de una vida divina en el hombre. No somos nosotros quienes inventamos el mito, sino que este nos habla como una Palabra de Dios.

Perspectiva[editar]

A nivel teórico, el comienzo de la separación de Jung con respecto a Freud se produjo cuando el primero extrapoló el concepto de libido alén de las cuestiones netamente sexuales. La noción de libido que utilizaba el psiquiatra suizo, aludía más bien a una idea de energía psíquica en abstracto (el Élan vital de Henri Bergson), cuyo origen y cuyo destino no eran exclusivamente sexuales. Jung ha sido prolífico en acuñar términos que son típicos en psicoanálisis, y en Psicología Por lo general, Como: complejo (y más específicamente: complejo de Electra), introversión y extraversión, inconsciente colectivo, arquetipo, individuación.

Sus investigaciones a menudo incursionaron en terrenos como la religión (Sicología y religión, 1937) O la alquimia (Psicología y alquimia, 1944), profundizando en el estudio de conceptos Como inconsciente colectivo, arquetipo (como fundamento para la existencia de mitos universalmente repetidos) O bien sí-mismo (ente distinto del «yo», que alude a la integridad del sujeto y engloba tanto consciente como inconsciente). Definió, asimismo, los tipos básicos de introvertido y extravertido. La heterodoxia de este autor le ha valido juicios contrapuestos, que abarcan desde la indiferencia a la admiración.

En este sentido, su obra tiene un contraste con el escepticismo y rechazo freudiano a la religión. La idea de Jung de que esta sirve como camino práctico para la individuación ha sido muy popular y Todavía es abordada en algunos textos modernos de la Psicología de la religión.[64]

Como se ha citado, un concepto clave en su obra es el de inconsciente colectivo, al que Jung consideraba constituido por arquetipos. Ejemplos de estos arquetipos son la máscara, la sombra, la bestia, la bruja, el héroe, el ánimus y el ánima. También identificaba como arquetípicas ciertas imágenes en específico, como las representaciones del mándala. Para elaborar su concepto de arquetipo, Jung se inspiró en la reiteración de motivos O bien temas en diversas mitologías de las más remotas culturas: creyó haber hallado temas comunes inconscientes, que la humanidad reiteró apenas con ligeras variantes, Según las circunstancias.

Pese a que somos hombres de nuestra vida personal somos También, Por otra parte, en gran medida, representantes, víctimas y promotores de un espíritu colectivo, cuya vida equivale a siglos. Podemos ciertamente imaginar una vida a la medida de nuestros deseos y no descubrir Nunca que fuimos en suma comparsas del teatro del Planeta. Pero existen hechos que ciertamente ignoramos, Pero que influyen en nuestra vida y ello tanto más cuanto más ignorados son.

Política y Estado[editar]

Jung expresó la importancia de los derechos individuales de cada persona en relación al Estado y la sociedad. Percibió al Estado siendo tratado como “una cuasi personalidad viva de la que todo se espera” Mas que “En realidad no es más que un camuflaje de aquellos individuos que saben De qué manera manipularlo”,[66] y se refirió al Estado como una forma de esclavitud.[67] Asimismo, pensaba que “el Estado dictatorial tiene, en frente de la razón del ciudadano, la ventaja de que ha absorbido Asimismo sus fuerzas religiosas. El Estado ha pasado a ocupar el puesto de Dios”, haciéndose comparable a una religión en la que “la esclavitud estatal es un forma de adoración”.[68] Jung observó que los “actos escenificados del estado” eran comparables a demostraciones religiosas: “Las marchas musicales, las banderas, las pancartas, los desfiles y las concentraciones de proporciones monstruosas no se diferencian en principio de las procesiones rogativas, los disparos de cañón y los fuegos artificiales para expulsar a los demonios”.[69] Desde la perspectiva de Jung, esta sustitución de Dios por el Estado en una sociedad de masas llevó a la dislocación de la unidad religiosa y dio como resultado El mismo fanatismo de la iglesia-estado de la Edad Media, en el que cuanto más “adorado” es el Estado, más libertad y moralidad son suprimidas;[68] esto deja en última instancia al individuo psíquicamente subdesarrollado y con sentimientos extremos de marginalidad.[70]

Se ha criticado a Jung por su presunta adhesión a un neolamarckismo. Muchas veces se le ha atribuido la noción de que los arquetipos han sido caracteres adquiridos, que Luego han podido heredarse, en la línea de tesis como las de Michurin y Lysenko. No obstante, el propio Jung enfatizó que tales interpretaciones de sus postulados eran incorrectas.

Los conceptos Quizá más reconocidos de la Psicología junguiana son los de introversión y extraversión, manados de su teoría de los Tipos Psicológicos. Exactamente la misma tuvo bastante aceptación, sentando las bases para el desarrollo ulterior de pruebas psicométricas, A través de las cuales se procura valorar, en términos cuantitativos, las características psicológicas de los individuos. Las más importantes son el MBTI (acrónimo inglés de Myers-Briggs Type Indicator —”Inventario tipológico de Myers-Briggs”) y Socionics; además de la batería de test de David Keirsey.[71]

En cuanto a los mándala (como a otras simbolizaciones que se pueden encontrar en la alquimia, el gnosticismo, el yoga, el esoterismo y la mitología), Jung los consideraba representaciones de origen inconsciente para un proceso de individuación, Esto es, A fin de que cada ser humano cumplimente su sí-mismo (en alemán: Selbst). En este terreno, sobresalen sus trabajos en coordinación con otras figuras con renombre, como los realizados con el sinólogo Richard Wilhelm en el libro chino de yoga taoísta (O ðaoísta) El secreto de la Flor de Oro; O con Károly Kerényi, en Introducción a la esencia de la mitología; e incluso el intercambio de ideas en su correspondencia con el pensador budista zen japonés D. T. Suzuki. La influencia de Jung se hizo extensiva a importantes referentes en diversos campos de la cultura, desde el pintor Wilfredo Lam al pensador Gaston Bachelard, incluyendo al escritor Hermann Hesse (la misma es patente, Por ejemplo, en la obra Demian de este último), al filólogo Ernst Robert Curtius, al psicólogo conductista Hans Eysenck, al historiador de las religiones Mircea Eliade y al ensayista Joseph Campbell, ambos reconocidos deudores de la concepción junguiana. Conforme Chester P. Michael, Jung habría declarado que el Padre Henri Huvelin sería la persona que más se aproximó en toda la historia a sus métodos de dirección espiritual.[72] De este modo mismo, fue inspirador y participante en los coloquios del Círculo Eranos.[73]

Jung intentó dar base científica a múltiples de sus postulados, Aunque en muchos casos no halló los medios para lograrlo. Tal es lo que intentaba cuando planteó el principio de sincronicidad (principio por el Como algunos pretenden explicar la supuesta eficacia de las mancias). Contrariando lo que muchos suponen, en exactamente la misma obra en que presentó esa hipótesis (Sincronicidad como principio de conexiones acausales, publicado junto con una monografía de Wolfgang Pauli, «La influencia de las ideas arquetípicas en las teorías científicas de Kepler», en Interpretación de la naturaleza y la psique), Jung descartaba de plano la solvencia metodológica de disciplinas como la astrología. Una gran parte de los movimientos que En nuestros días se llaman junguianos (particularmente aquellos que han asimilado las creencias Nueva era), defienden argumentos que estarían en abierta contradicción con las ideas originales del autor.

Alcohólicos Anónimos[editar]

Jung llegó a recomendar la espiritualidad como una cura para el alcoholismo y se cree que tuvo un rol indirecto en el establecimiento de Alcohólicos Anónimos. Algunos como Bill Willson, le han atribuido un papel primordial en su fundación.[74][75]

En una ocasión Jung tuvo un paciente estadounidense de nombre Rowland Hazard III, que sufría de alcoholismo crónico. Tras tratar de trabajar con el paciente Durante un tiempo, Jung se dio cuenta de que no había logrado ningún progreso significativo y le dijo al hombre que su condición era desesperanzada, excepto por la posibilidad de tener una experiencia espiritual. Jung había considerado que ocasionalmente tales experiencias habían servido satisfactoriamente para reformar a los alcohólicos en situaciones en las que todo lo demás había fallado.

Comunicó a su vez a otros alcohólicos lo que Jung le había manifestado.

Hazard tomó el consejo de Jung de forma seria y se dispuso a tener una experiencia espiritual. Al volver a su país natal, se hizo parte de un grupo de cristianos evangélicos conocido como el Conjunto Oxford. Comunicó a su vez a otros alcohólicos lo que Jung le había manifestado. Uno de los ellos era Ebby Thacher, un viejo bebedor amigo de Bill Wilson, quien Después sería conocido como el fundador de Alcohólicos Anóminos. Thacher le habló a Wilson sobre el Conjunto Oxford y a través del mismo Wilson se percató de la experiencia de Hazard con Jung. De esta manera, la influencia del suizo se hizo presente indirectamente en la capacitación del grupo, Si bien el programa de doce pasos y el movimiento en sí no es junguiano.[76]

– Jung sostuvo una larga amistad A lo largo de dieciocho años con el autor Laurens van der Post de la que surgiría una serie de libros y una película sobre su propia vida.[77]
Hermann Hesse, autor de obras como Siddharta y El lobo estepario, fue tratado por el Dr. Joseph Lang, un estudiante de Jung. Esto iniciaría en Hesse un largo interés por el psicoanálisis, a través del que llegaría a conocer personalmente a Jung.[78]

Jung aparece como un personaje de la novela Possessing the Secret of Joy de Alice Walker.

James Joyce en su Finnegans Wake, se pregunta si “¿Es la coeducación del Ánimus y el Ánima completamente deseable?” Su respuesta Quizás esté contenida en su verso “anama anamaba anamabapa”. El libro Asimismo ridiculiza la Sicología analítica de Jung y el psicoanálisis de Freud al referirse a “psoakoonaloose”. Jung había sido incapaz de Asistir a la hija de Joyce, Lucía, de quien Joyce afirmó que era una muchacha “yung and easily freudened” (“young and easily frightened”, “joven y fácilmente impresionable”). Lucía fue diagnosticada de esquizofrenia y fue finalmente institucionalizada permanentemente.[79]
– El Retrato del artista adolescente de Joyce puede ser leído como una parodia irónica de las “cuatro etapas del erotismo” de Jung.[80]
– El escritor argentino Jorge Luis Borges reconoció “Siempre he sido un gran lector de Jung… lo leí como una suerte de mitología, O bien como una suerte de museo O bien enciclopedia de saberes curiosos”. Borges contribuyó de manera significativa al realismo mágico, un género de la ficción latinoamericana en el que elementos fantásticos se mezclan en una atmosfera realista.[81]
– Jung aparece como un personaje de la novela Possessing the Secret of Joy de Alice Walker. Representa el terapeuta de Tashi, la protagonista de la novela. Por lo general le llaman “Mzee”, Mas es identificado por Alice Walker en el epílogo.[82]
– La novela de Morris West de 1983 The World is Made of Glass investiga las relaciones de Jung con una misteriosa paciente, Toni Wolff, y Emma.
Miguel Serrano mantuvo correspondencia y entrevistas con Jung, que recuerda en El Círculo Hermético O bien Record of Two Friendships.[83][84][85]
Robertson Davies alude a las ideas de Jung en su novela Fifth Business y escribe a menudo sobre Jung en sus cartas.
Philip K. Dick sostuvo que muchas de sus ideas y trabajos estuvieron fuertemente influidos por los escritos de Jung. A lo largo de su adolescencia, estuvo en tratamiento con un analista junguiano.[86] En los años 50, fue adquiriendo con devoción las obras completas de Jung, publicadas por la editorial Bollingen. Lo impresionaron Especialmente sus Siete sermones a los muertos, de inspiración gnóstica.[87] Los modelos y construcciones junguianas que más afectaron a Dick semejan ser los arquetipos de lo inconsciente colectivo, las proyecciones y alucinaciones colectivas, las experiencias de sincronicidad y su teoría de la personalidad. Muchos de los protagonistas de las obras de Dick analizan la realidad y sus propias percepciones en términos junguianos.[88] Otras veces, el tema se refiere a Jung tan claramente que la conexión resulta obvia. Su obra Exégesis Asimismo contiene muchas notas sobre Jung en relación con la teología y el misticismo. Otra autora de ciencia ficción con reminiscencias junguianas es Ursula K. Le Guin.[89]

Arte[editar]

– El visionario pintor suizo Peter Birkhäuser fue tratado por una estudiante de Jung, Marie-Louise von Franz, y mantuvo correspondencia con Jung en relación con la traducción del simbolismo de los sueños en las obras de arte.[90]
– El expresionista abstracto americano Jackson Pollock experimentó la psicoterapia junguiana en 1939. Su terapeuta tomó la decisión de dialogar con él Mediante su arte, dando sitio a la aparición de muchos conceptos de Jung en sus pinturas.[91]
– Las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington exploraron y se adentraron en el trabajo de Jung.

Cine, T.V. y documental[editar]

– El cineasta italiano Federico Fellini, uno de los más reconocidos del cine arte, llevó a la pantalla una imaginería exuberante forjada gracias a su encuentro con las ideas de Jung, Singularmente su interpretación de los sueños. Fellini prefirió a Jung en lugar de a Freud Por el hecho de que la Psicología analítica delimitó el sueño no como un síntoma de una enfermedad que requiere una cura, sino más bien como un link a imágenes arquetípicas comunes a toda la humanidad. Referencia obligada Va a ser Otto Y también mezzo (1963), donde narra en tono autobiográfico las vicisitudes de un directivo de cine bloqueado tras la cámara A través de una narrativa de delgada línea entre lo real, la fantasía, el sueño y el deseo.[92][93]
– Otro realizador de forma directa influido por la Sicología analítica lo hallamos en Ingmar Bergman en películas Como Manniskoätarna (1966) O bien Fanny y Alexander (1982).
Luis Buñuel tenía unos conocimientos exhaustivos sobre Freud y Jung. Leyó La interpretación de los sueños A lo largo de su etapa de estudiante, estando familiarizado con otros muchos textos clave, incluidos los que versan sobre la paranoia y la feminidad, como evidencian las películas Él, Ensayo de un crimen y Hermosa de día.[94]
– Jung y sus ideas son mencionadas a menudo, y A veces desempeñan un papel integral, en la serie de T.V. Doctor en Alaska. Jung Aun hace una aparición en uno de los sueños del personaje.
– Diferentes programas de televisión han sido dedicados a Jung; Por poner un ejemplo, en 1959 John Freeman entrevista a Jung para la BBC en su casa de Zúrich,[95] y en 1984, una edición del documental de la BBC Sea of faith fue dedicado a su figura.
– Carl Gustav Jung fue portada de la revista Time el catorce de febrero de 1955.[96]
– En la película de género bélico Ha llegado el águila, protagonizada por Michael Caine, Donald Sutherland y Robert Duvall, el personaje de Duvall habla de la obra de Jung y hace mención a la sincronicidad, explicando brevemente su esencia y aplicándola al tema que forma el argumento central de la película.[97]
La chaqueta metálica de Stanley Kubrick hace una mención a las opiniones junguianas cuando el protagonista, Joker, alude a la dualidad del hombre al enseñar en su indumentaria una insignia de paz con “nacido para matar” escrito en su casco.
– Jung y sus ideas son referenciadas en el anime Serial Experiments Lain.
– En la serie de T.V. americana Frasier tanto el personaje primordial, Frasier Crane (Kelsey Grammer), como su hermano, Niles Crane (David Hyde Pierce), son psiquiatras. Mientras Frasier es un discípulo de Freud, Niles basa sus terapias en principios junguianos.
– Existen múltiples referencias cinematográficas (La guerra de las galaxias, El señor de los anillos,[98] Matrix[99]) y directores contemporáneos (David Lynch, Darren Aronofsky con su magnífica exposición de la sombra en Black Swan) que aluden indirectamente a la obra de Jung, Como diferentes interpretaciones desde la óptica de la Sicología analítica.[100]
– En 1991, Carlo Lizzani uno de los primeros representantes del neorrealismo, lleva por primera vez a la pantalla un caso narrado por Jung en su autobiografía, a partir de un guion de Francesca Archibugi. La película Cattiva describe la historia de Emilia Schmidt (Giuliana de Sio), una rica y atractiva dama suiza afectada de una presunta esquizofrenia, que ingresa en el hospital psiquiátrico de Burghölzli, donde un joven doctor Jung (Julian Sands), Aún bajo la protección de Freud, la libera de un lacerante Y también injustificado complejo de culpa nacido a raíz de la muerte de su hija.[101]
– En 2002, Roberto Faenza dirigió la película Prendimi l’anima, en la que reconstruye la historia de la relación entre Jung (Iain Glen) y Sabina Spielrein (Emilia Fox), judía rusa de 19 años que ingresa en la Clínica Psiquiátrica de Burghölzli en 1904 con una compleja neurosis (escribirá Jung a Freud, en marzo de 1909), y que tratará con éxito en unos meses con procedimientos terapéuticos novedosos (procedimiento asociativo y psicogalvanómetro).[102]
– En 2007, Salomón Shang dirige el documental Carl Gustav Jung basado en una entrevista filmada en dieciseis mm y llevada a cabo por el doctor Evans en Houston en septiembre de 1957. Dicho material fue, Según se afirma en la sinopsis del documental, censurado en Abundantes países, terminando en el olvido en un almacén de América Central,[103] si bien al parecer se trata de un plagio del documental Jung on Film lanzado en 2001 en EE.UU., que lo que recoge es una entrevista del doctor Evans a Jung en su casa de Zúrich.[104]
– En 2011, el directivo de cine David Cronenberg estrenó Un procedimiento peligroso, la adaptación al cine de una obra de teatro de 2002 de Christopher Hampton. Su argumento pivota alrededor de las relaciones profesionales y afectivas surgidas entre Sabina Spielrein, Carl Gustav Jung y Sigmund Freud. Sus protagonistas son Keira Knightley (Sabina Spielrein), Michael Fassbender (Carl Gustav Jung) y Viggo Mortensen (Sigmund Freud).[105]

– Jung aparece en la portada del álbum de Los Beatles Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band en la fila superior, el séptimo empezando por la izquierda, entre W.C. Fields y Edgar Allan Poe.[106]
– La canción de Peter Gabriel «Rhythm of the Heat» (Security, 1982), trata de la visita de Jung a África Durante la cual se unió a un conjunto de percusionistas y bailarines tribales, quedando abrumado por el miedo a perder el control de sí mismo. En ese instante Jung estaba explorando el concepto de inconsciente colectivo y tenía miedo de que pasara a estar bajo el control de la música. Gabriel aprendió sobre el viaje de Jung a África del ensayo Symbols and the Interpretation of Dreams (ISBN 0-691-09968-5). En la canción Gabriel trata de capturar los poderosos sentimientos de la música tribal africana evocados en Jung A través de un empleo intenso de tambores tribales. El título de la canción original era «Jung in África».[107]

– En la portada del último álbum de The Police, Synchronicity, denominado De este modo en referencia a la teoría de Jung, se ve a Sting leyendo un libro titulado Sincronicidad.[108] Sting mismo declara haber estudiado Sicología junguiana y haberse analizado.[109]

Casa Museo C. G. Jung
Club Psicológico de Zúrich
Torre de Bollingen
Círculo Eranos
Stiftung der Werke von C. G. Jung
Bollingen Foundation
Philemon Foundation

↑ Jung, Carl Gustav (1999). Obra Completa volumen 1: Estudios Psiquiátricos, Presentación Y también Introducción. Madrid: Trotta. pp. X-XI. ISBN 978-84-8164-341-1.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, páginas 117-118.
↑ Aniela Jaffe, prólogo a Recuerdos, sueños, pensamientos. p. x.
↑ Kenneth L. Becker (2001). Unlikely Companions: C.G. Jung on the Spritual Exercises of Ignatius of Loyola: an Exposition and Critique Based on Jung’s Lectures and Writings. Gracewing Publishing. pp. 308-trescientos once
↑ Dunne, Clare (2002). “Preludio”. Carl Jung: Wounded Healer of the Soul: An Illustrated Biography. Continuum International Publishing Group. p. 3. ISBN 978-0-8264-6307-4
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 132.
↑ Jung, Carl Gustav (1999). Obra Completa volumen 1: Estudios Psiquiátricos. 1. Acerca de la Sicología y la patología de los llamados fenómenos ocultos. Madrid: Trotta. p. 1. ISBN 978-84-8164-341-1.
↑ Jung, Carl Gustav (1999). Obra Completa volumen 1: Estudios Psiquiátricos, Presentación e Introducción. Madrid: Trotta. pp. XXXVIII. ISBN 978-84-8164-341-1.
↑ Richard von Krafft-Ebing. Manual de Siquiatría. Cuarta edición, 1890.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 137.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, páginas 141-142.
↑ Jung, Carl G. (1910). The Association Method. American Journal of Psychology, 31, 219-69.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, páginas 156, 158-159.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 161-162.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 165.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 168.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 175.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, páginas 176-177.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 181.
↑ Arnau, Juan (diez de diciembre de 2016). «Freud y Jung: La extraña pareja». Babelia-El País. Consultado el 10 de diciembre de 2016.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 183.
↑ a b Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 185.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 187.
↑ a b Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 188.
↑ O bien.C. 4,2
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 189.
↑ Freud, Sigmund. Carta a Jung (16 de abril de 1909): Correspondencia S. Freud, C. G. Jung. Madrid: Ed. Taurus, 1978.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos. El sueño se halla en la página 192.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 191.
↑ Young-Eisendrath, Polly & Dawson, Terence. Introducción a Jung, página 24.
↑ a b Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 201.
↑ Young-Eisendratch, Polly & Dawson, Terence. Introducción a Jung, página 26.
↑ Freud, Sigmund. Carta a Jung (interpretación de enero de 1913). Manuscript Division, Library of Congress (en inglés).
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, páginas 204-205.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 218.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, páginas 238-239.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 239.
↑ Aniela Jaffé. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 239, nota 1.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 262.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 493.
↑ Vine Deloria, Jr. (2009). Philip J. Deloria & Jerome S. Bernstein, ed. C. G. Jung and the Sioux Traditions: Dreams, Visions, Nature and the Primitive (en inglés). New Orleans: Spring Journal and Books. ISBN 978-1-882670-61-1. |fechaacceso= requiere |url= (ayuda)
↑ Burleson, Blake Wiley (2005). Jung in Africa (en inglés). Continuum International Publishing Group. ISBN 9780826469212.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 300.
↑ Carl Gustav Jung. Obra completa. Volumen 9/I. Los arquetipos y lo inconsciente colectivo. Capítulo 4: Los aspectos psicológicos del arquetipo de la madre, página 91, párrafo 177.
↑ Jung, Carl Gustav; Jaffé, Aniela (1964/2005 [7ª edición]). Recuerdos, sueños, pensamientos. Barcelona: Editorial Seix Barral. p. 306. ISBN 978-84-322-0829-4. La referencia emplea el parámetro obsoleto |coautores= (ayuda)
↑ Obra completa. Volumen 10: Civilización en transición. Capítulo 23: El Mundo ensoñador de la India (1939) y capítulo 24: Lo que la India puede enseñarnos (1939). Madrid: Editorial Trotta, 2001.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 325.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 325-326.
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 328-330.
↑ B. Seminarios: La Sicología del yoga kundalini ([1932] 1996).
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 338.
↑ Para más información se puede consultar el siguiente link: «Nazismo y psicoanálisis». Consultado el veintidos de enero de 2010.
↑ Obra Completa de Carl Gustav Jung. Volumen I0. Civilización en transición. Introducción a la edición De España. Enrique Galán Santamaría. Páginas XXVII y XXVIII. Véase acerca del antisemitismo la sección 2. La catástrofe, páginas XV-XXXVI. Madrid: Editorial Trotta, 2001. ISBN 978-84-8164-403-6.
↑ «Jung informaba a los Aliados sobre la Sicología de Hitler». Consultado el diecisiete de abril de 2011.
↑ «Jung y el nazismo». Consultado el diecisiete de abril de 2011.
↑ Gándara, D. (14 de junio de 2018). Carl Jung, la mujer detrás del infiel. La Razón. Consultado el quince de junio de 2018.
↑ Lammers, A. C. & Cunningham, A. (editores) (2007). The Jung-White Letters. Cartoné/ rústica. Routledge: Philemon series. ISBN 978-1-58391-194-5/ ISBN 978-1-58391-195-2.
↑ Antier, Jean-Jacques (2011). «El gran tránsito. La vida tras la muerte». Jung. O la experiencia de lo sagrado. Barcelona: Editorial Kairós. p. 307. ISBN 9788472459984. |fechaacceso= requiere |url= (ayuda)
↑ «Cronología de C. G. Jung (1856-1961)». Consultado el 22 de enero de 2010.
↑ Jung, Carl Gustav. Símbolos de transformación (edición revisada y aumentada de Transformaciones y símbolos de la libido). Buenos Aires: Paidós, 1993, página 171. ISBN 84-7509-138-5
↑ Arnau, Juan (10 de diciembre de 2016). «En la mente de Carl Jung». Babelia-El País. Consultado el diez de diciembre de 2016.
↑ Jung, Carl Gustav. Símbolos de transformación (ya citada), página 17.
↑ Incluido en Harry Oldmeadow. Mircea Eliade y Carl G. Jung, 32-33.
↑ Wulff, David M. (1991). Psychology of Religion: Classic and Contemporary Views. New York: John Wiley & Sons. p. 411-466
↑ Carl Gustav Jung. Recuerdos, sueños, pensamientos, página 114.
↑ Jung, Carl Gustav (2001). «Presente y futuro». Obra Completa. Volumen 10. Madrid: Trotta. pp. 242, § 504. ISBN 9788481644036.
↑ Ibídem. 240-241, § 500; 247, § 515; 261-262, § 539.
↑ a b Ibídem. 245, § 511.
↑ Ibídem. 246, § 512.
↑ Ibídem. 235-248, § 488-516.
↑ El MBTI fue desarrollado por Katharine Briggs Y también Isabel Briggs Myers (madre Y también hija respectivamente). La primera inició el trabajo en 1923, al tomar contacto con la versión recién traducida al inglés de los Tipos Psicológicos de Jung. Esta teoría se ha vuelto muy popular desde la década de los 80. Conforme con el Consulting Psychologists Press, editor del instrumento, más de 2 millones de personas tomaron la prueba, Sólo en EE. UU., durante el año 1999.
↑ Michael, Chester P. (2004). An introduction to spiritual direction. A psychological approach for directors and directees Huvelin. Doscientos treinta y uno pp. New Jersey (EE. UU.): Paulist Press. p. 5. ISBN 0-8091-4174-4.
↑ Ortiz-Osés, Andrés (2012). Hermenéutica de Eranos. Las estructuras simbólicas del Mundo. Proemio Eugenio Trías. Apéndice de Gilbert Durand. Barcelona: Anthropos Editorial. ISBN 978-84-15-26036-3.
↑ Burns, John E. (2001). Los doce pasos: tratamiento de dependencia al alcohol y otras drogas. Paulinas. p. 9. ISBN 9789562900041.
↑ «Dr. Carl Jung’s Letter To Bill Wilson, Jan 30, 1961» (en inglés). Consultado el veintiocho de enero de 2012.
↑ Alcoholics Anonymous World Services, Inc. (1984) Pass It On: The Story of Bill Wilson and How the A.A. Message Reached the World. New York: Alcoholics Anonymous World Services, Inc. ISBN 0-916856-12-7, pp. 381-386
↑ «Laurens van der Post». Consultado el 22 de enero de 2010.
↑ «Hermann Hesse». Archivado desde el original el 4 de diciembre de 2007. Consultado el 22 de enero de 2010.
↑ Bair, Deirdre. Jung: A Biography.
↑ Hiromi Yoshida, Joyce & Jung: The “Four Stages of Eroticism” in A Portrait of the Artist as a Young Man (New York: Peter Lang, 2007).
↑ «Jung and Jorge Luis Borges» (en inglés). Consultado el doce de marzo de 2011.
↑ «Archetypal Symbolism in Alice Walker’s Possessing the Secret of Joy». Consultado el veintidos de enero de 2010.
↑ Carl Gustav Jung (2009). Obra completa. Volumen 18/2: La vida simbólica. «Prólogo al libro de Serrano The Visits of the Queen of Sheba (1960)», pág. 362. Traducción de Jorge Navarro Pérez. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-9879-082-cinco / ISBN 978-84-9879-083-2.
↑ William McGuire & R. F. C. Hull (2000). Encuentros con C. G. Jung. «Charlas con Miguel Serrano (1959)», pág. 375; «Charlas con Miguel Serrano (1961)», pág. 437. Traducción Román Escohotado. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-304-6.
↑ Miguel Serrano (2004). El círculo hermético. Hermann Hesse / C. G. Jung. Cartas originales de 2 amistades. Buenos Aires: Kier. ISBN 978-950-17-0103-6.
↑ Emmanuel Carrère, Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos. Philip K. Dick 1928-1982. Página 18. 2007, ISBN 978-84-450-7636-1
↑ Op. cit., 28.
↑ Véase Lies, Inc. (1984) (The Unteleported Man (1966)).
↑ «Teorías de la personalidad. Carl Jung. 1875-1961». Consultado el veintidos de enero de 2010.
↑ Birkhäuser, Peter; Marie-Louise von Franz, Eva Wertanschlag y Kaspar Birkhäuser (1980-1991). Light from the Darkness: The Paintings of Peter Birkhäuser. Boston, MA: Birkhäuser Verlag. ISBN 3764311908. La referencia utiliza el parámetro obsoleto |coautores= (ayuda)
↑ Stockstad, Marilyn (2005). Art History. Upper Saddle River, New Jersey: Pearson Education, Inc. ISBN 0131455273.
↑ Bondanella, Peter E (2002). Cambridge University Press, ed. The Films of Federico Fellini. p. 94.
↑ «Italia recuerda el noventa cumpleaños de Federico Fellini». Consultado el veintidos de enero de 2010.
↑ Evans, Peter William (1998). Las películas de Luis Buñuel: la subjetividad y el deseo. Paidós. p. 19. ISBN 9788449305009.
↑ «Ten remarkable guests from John Freeman’s Face to Face» (en inglés). Consultado el 26 de agosto de 2011.
↑ «TIME Magazine Cover: Carl Jung – Feb. 14, 1955». Consultado el 22 de enero de 2010.
↑ «Guion en Ha llegado el águila». Consultado el 5 de noviembre de 2014.
↑ «Rastreando el arquetipo de la Sombra en la obra de J.R.R. Tolkien». Consultado el 2 de septiembre de 2010.
↑ «”Despierta Neo”: La matriz de C.G. Jung». Consultado el veintidos de enero de 2010.
↑ «Cine Forum». Consultado el veinte de abril de 2011.
↑ «Cattiva». Consultado el veintidos de enero de 2010.
↑ «Te doy mi alma». Consultado el veintinueve de diciembre de 2013.
↑ «Carl Gustav Jung: documental de Salomón Shang». Consultado el veintidos de enero de 2010.
↑ «‘Desaparece’ un director catalán subvencionado por la Generalitat con 4 millones». Consultado el quince de diciembre de 2011.
↑ «A Dangerous Method, trailer oficial en castellano». Consultado el 26 de noviembre de 2011.
↑ «El canon ‘beatle’ de ‘Sgt. Pepper’s’». Consultado el 6 de julio de 2016.
↑ «”Rhythm Of The Heat by Peter Gabriel”, Song Facts». Consultado el 22 de enero de 2010.
↑ Police, The. ‘Synchronicity’ (album artwork).
↑ «Sting: “Soy un pragmático total”». Consultado el veintidos de enero de 2010.
Bibliografía[editar]

Antier, Jean-Jacques (2011). Jung. O la experiencia de lo sagrado. Barcelona: Editorial Kairós. ISBN 978-84-7245-998-4.
Carotenuto, Aldo (2012). Diario de una segrega simetría. Sabina Spielrein entre Freud y Jung. Barcelona: Editorial Gedisa. ISBN 978-84-9784-710-0.
Clay, Catrine (2018). Laberintos: Emma, su matrimonio con Carl Jung y los primeros años del psicoanálisis. Traducción Óscar Luis Molina S. 3 Puntos Ediciones. ISBN 978-84-17348-02-1.
Corbin, Henry (2015). Sobre Jung. El buddhismo y la Sophia. Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 978-84-16465-27-9.
Dunne, Claire (2012). Carl Jung. Siquiatra pionero, artesano del Alma. Biografía ilustrada con fragmentos de sus escritos, cartas y pinturas. 272 páginas, cartoné. Barcelona: Editorial Blume. ISBN 978-84-9801-642-0.
Jaffé, Aniela (2009). Recuerdos, sueños, pensamientos. Barcelona: Seix Barral. ISBN 978-84-322-0829-4.
– (1992). De la vida y de la obra de C. G. Jung. Madrid: Mirach. ISBN 978-84-87476-38-9.
Kaswin Bonnefond, Danielle (2006). Carl Gustav Jung. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva. ISBN 978-84-9742-438-7.
Noll, Richard (2002). Jung. El Cristo ario. Barcelona: Ediciones B. ISBN 978-84-666-1003-2.
Quiroga, M. Pilar (2003). C. G. Jung. Vida, obra y psicoterapia. Bilbao: Editorial Desclee de Brouwer. ISBN 978-84-330-1803-8.
van der Post, Laurens (1978). Jung y la historia de nuestro tiempo. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.
von Franz, Marie-Louise (1972, 1982). C. G. Jung. Su mito en nuestro tiempo. México: Fondo de Cultura Económica. ISBN 968-16-1042-3.
Wehr, Gerhard (1991). Carl Gustav Jung. Su vida, su obra, su influencia. Buenos Aires: Ediciones Paidós. ISBN 978-84-7509-721-3.

Carl Gustav Jung (2016). Escritos sobre espiritualidad y transcendencia. Edición de Brigitte Dorst. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-9879-634-6.
– (2011 5ª edición). Sobre el amor. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-9879-144-0.
– y Wilhelm, R. (2009). El secreto de la flor de oro. Barcelona: Paidós. ISBN 978-84-493-2227-3.
– (2008). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós. ISBN 978-84-493-0161-2.

Archive for Research in Archetypal Symbolism & Sociedad De España de Psicología Analítica (2011). El libro de los símbolos. Taschen Verlag. ISBN 978-3-8365-2573-2.
Arola, Raimon (2008). Alquimia y religión. Los símbolos herméticos del siglo XVII. El Árbol del Paraíso 58, 98 ilustraciones. Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 978-84-9841-178-2.
Blake, William (2013, 2014). Libros proféticos de William Blake. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-940941-5-6 / ISBN 978-84-942276-2-2.
Campbell, Joseph (2017/2018). Las máscaras de Dios. Obra completa en 4 volúmenes, cartoné. Colección Memoria mundi. Vilaür: Ediciones Atalanta.
Chevalier, Jean (2000). Diccionario de símbolos. Traducción del francés Manuel Silvar y Arturo Rodríguez. 1108 páginas, tela. Barcelona: Herder Editorial. ISBN 978-84-254-1514-2.
Cirlot Laporta, Juan Eduardo (1997/2007). Diccionario de símbolos. Epílogo de Victoria Cirlot. Rústica y cartoné, 524 páginas y trescientos ilustraciones. Colección: El árbol del paraíso. Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 978-84-7844-798-5/ISBN 978-84-7844-352-9.
Durand, Gilbert (2005). Las estructuras antropológicas del imaginario. Madrid: Fondo de Cultura Económica de España. ISBN 978-84-375-0578-7.
Eliade, Mircea (1996-2011). Historia de las creencias y las ideas religiosas. Obra completa en cuatro volúmenes. Barcelona: Ediciones Paidós & Herder Editorial.
Franz, Marie-Louise von (1999, 2007). Alquimia: una introducción al simbolismo y a la Psicología. Barcelona: Editorial Luciérnaga. ISBN 978-84-87232-11-4.
– (2006). El puer aeternus. Barcelona: Editorial Kairós. ISBN 978-84-7245-619-8.
Frey-Rohn, Liliane (1991, 2006). De Freud a Jung. México: Fondo de Cultura Económica. ISBN 978-968-16-3521-3.
Grimal, Pierre (1994/2006). Diccionario de mitología griega y romana. Traducción de la sexta edición del original francés Dictionnaire de la mythologie grecque et romaine, 1979. [1ª edición, 14ª impresión]. Barcelona: Ediciones Paidós. ISBN 978-84-493-2462-8.
Harpur, Patrick (2015 [2ª edición]). Realidad daimónica. Una guía de campo para el Otro Mundo. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-943770-0-6.
– (2015). Mercurius. O el matrimonio de Cielo y Tierra. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-943030-0-5.
– (2013). La tradición oculta del Alma. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-940941-0-1.
– (2013 [4ª edición]). El fuego secreto de los filósofos. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-937784-2-2.
Jung, Emma & Franz, Marie-Louise von (2005). La historia de leyenda del Grial. Desde una perspectiva psicológica. Barcelona: Kairós. ISBN 978-84-7245-424-8.
Kerényi, Károly (2009). Los héroes griegos. Prólogo Jaume Pórtulas. Traducción Cristina Serna. Colección Imaginatio Vera. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-936510-6-0.
Klossowski de Rola, Stanislas (1988, 2004). El juego áureo. 533 grabados alquímicos del siglo XVII. Traducción José Antonio Torres Almodóvar. Madrid: Editorial Siruela. ISBN 978-84-7844-824-1.
Maier, Michael (2007). La fuga de Atalanta. Grabados alquímicos reproducidos de una edición original, publicándose por primera vez en castellano el texto íntegro de Maier. Prólogo Joscelyn Godwin. Traducción Agustín López Tobajas y María Tabuyo. Música Ensamble Plus Ultra para Glossa Music. Productor Carlos Céster. Cartoné. Trescientos páginas. Sesenta y uno Ilustraciones y un CD. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 9788493546301.
Neumann, Erich (2009). La enorme Madre. Una fenomenología de las creaciones femeninas de lo inconsciente. Traducción Rafael Fernández de Maruri. Colección: Paradigmas. Rústica. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-9879-027-6.
Ortiz-Osés, Andrés (1988). C.G. Jung. Arquetipos y sentido. Bilbao: Universidad de Deusto. ISBN 978-84-7485-086-4.
Otto, Rudolf (2009). Ensayos sobre lo numinoso. Complemento inédito en castellano de Lo santurrón. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios (1917). Colección: Estructuras y Procesos. Religión. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-9879-085-6.
– (2001). Lo beato. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios. Madrid: Alianza editorial. ISBN 978-84-206-3725-9.
Robertson, Robin (2014). Arquetipos junguianos. Jung, Gödel y la historia de los arquetipos. Barcelona: Ediciones Obelisco. ISBN 978-84-15-96821-4.
Roob, Alexander (2001). El museo hermético. Alquimia & Mística. Taschen. ISBN 978-3-8228-1512-0.
Stein, Murray (2007). El principio de individuación. Barcelona: Editorial Luciérnaga. ISBN 978-84-89957-85-5.
– (2004). El mapa del ánima Según Jung. Barcelona: Ediciones Luciérnaga. ISBN 978-84-89957-64-0.
Tarnas, Richard (2016 4ª edición). La pasión de la psique occidental. Traductor: Marco Aurelio Galmarini. Colección Memoria Mundi. Cartoné. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-935763-1-8.
– (2017 3ª edición corregida). Cosmos y Psique. Traductor: Marco Aurelio Galmarini. Colección Memoria Mundi. Cartoné. Vilaür: Ediciones Atalanta. ISBN 978-84-946136-4-7.
Wilhelm, R. Prólogo de Jung, C. G. (1960/2007 [32ªedición]). I Ching. El libro de las mutaciones. Barcelona: Edhasa. ISBN 978-84-350-1902-6.
Young-Eisendrath, Polly, y Dawson, Terence (1999/2003). Introducción a Jung. Madrid: Akal Cambridge. ISBN 978-84-8323-048-0.

Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Carl Gustav Jung.
Wikiquote alberga frases célebres de O bien sobre Carl Gustav Jung.
Casa Museo C. G. Jung en Küsnacht, Zúrich (Suiza)
Instituto C.G. Jung
International Association for Analytical Psychology (IAAP) Asociación Internacional de Sicología Analítica.

DEJA UNA RESPUESTA

tu comentario
Tu Nombre