Cinco Malas Costumbres Del Barça

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Tras un arranque de temporada lustroso, empañado por el tocinesco empate de Málaga Pero notable en líneas generales, llegó el primer gran batacazo con Luis Enrique al volante. Fue en el Parque de los Príncipes, ante un PSG bastante mejorado respecto a versiones precedentes, sobre todo en cuanto a inteligencia colectiva. En su Liga no les va muy allí a los del elegante Laurent Blanc, Pero es natural que sean más generosos en el esfuerzo en la Champions. Sobre todo, Por el hecho de que su jeque y señor no chorrea petrodólares para ser el mejor de Francia, no se engañen.

Alén de la superioridad del rival, que sin duda existió, el Barcelona demostró que a día de Hoy no logra desembarazarse del fantasma de la decadencia, azuzado este por Cuando menos cinco malas costumbres a la hora de competir, algunas de las cuales resultan bastante paradójicas. A saber:

No era extraño que a los 30 minutos ganara 3-0 y se dedicara a pelotear.

1) Ha pasado de avasallar a contemporizar. Aun vueltos los ojos una y otra vez hacia el dorado guardiolismo, prácticamente absolutamente nadie rememora que el mejor Barça de Pep se caracterizaba, Exactamente, por avasallar a los rivales. No era extraño que a los 30 minutos ganara 3-0 y se dedicara a pelotear. No obstante, y sobre todo a partir de Vilanova, se ha cambiado esta joie de vivre por la presunta necesidad de contemporizar, desgastar al rival, enternecerlo… Sin embargo, como decía Woody Allen en la inmortal Annie Hall, “si me pongo tierno, enseguida maduro y después me pudro”. Y al Barça A veces le ocurre eso. Porque, En realidad, no casa mucho la filosofía de ejercer un dominio posicional hasta el minuto 60 con la de un equipo que dispara poco O nada a puerta en los tramos finales de los encuentros.

2) Debe ganar todos los partidos desde el principio de temporada. Esta es una obligación autoimpuesta y, Por norma general, delirante. Es verdad que, para levantar títulos, Normalmente el Barça precisa ser bastante mejor que sus rivales. Prácticamente Nunca le basta con el empuje O bien la competitividad sin brillo. Mas de ahí a que domine las competiciones de cabo a rabo va un trecho. Es cierto que el Barça de Pep lo conseguía, Pero También que llegaba a las finales de aquella forma: al límite de sus fuerzas. ¿Hay que rotar? Seguro. Mas, sobre todo, no dejarse llevar por el pánico a perder algunas veces. En especial, en escenarios que se han demostrado tan irrelevantes en el largo plazo como la fase de conjuntos de la Champions.

3) Entrenadores novatos. Lo de Guardiola salió tan bien que el Barça se ha abonado a los técnicos primerizos, en distintos registros. Y claro, los novatos Siempre pagan la novatada. Quien pensara que a Luis Enrique no le iba a acontecer pecó de ingenuo. En todo caso, el asturiano merece crédito, Por el hecho de que su apuesta futbolística es formidable y tiene muy claro lo que debe mejorar en el equipo. Se vio, sin ir más lejos, en los cambios que efectuó contra el PSG. Y También en que detectó pronto su error de planteamiento en París: cuando Alba se hizo daño en una jugada del primer tiempo, ya con el gol de David Luiz en el marcador, quien salió a calentar no fue Adriano, sino más bien Piqué. Si este hubiera entrado al campo y Mathieu hubiese pasado al lateral, el Barça habría ganado en centímetros y contundencia defensiva. Por desgracia, Alba se recuperó para firmar uno de los peores partidos que se le recuerdan, y tras el descanso a Lucho le faltó convicción para meter mano al equipo. Lástima para el Barça.

4) Con un buen Messi no basta. La messidependencia rizó el rizo a orillas del Sena. Porque Leo jugó un partido Fantástico, pleno de astucia y vigor. Se hundió una y otra vez como un cuchillo en las costillas de la defensa franchute, se asoció con Neymar, lanzó a sus compañeros al galope cara el área, marcó… y no fue suficiente. Para explicar la derrota hay que mirar más allá de Messi: a la presión desorganizada, al infame momento físico de jugadores clave como Iniesta O Busquets, a las imprecisiones y pérdidas constantes… A De qué manera el PSG concedía metros en la banda a Dani Alves, equiparándolo –con razón– a ese inofensivo Bogarde de la final de Copa del 98 contra el Mallorca, Mientras presionaba con voluntad quirúrgica en zonas calculadas y sobre determinados jugadores. Como ven, la lectura del horror parisino es extensa y nada simplista.

5) No hay mañana. Ni pasado mañana. Solo existen el ostracismo de Piqué, la mala salida de Ter Stegen en el gol del pequeño gran Verratti, la calamidad de los laterales, el servilismo intrascendente de Pedro… La insoportable urgencia de la agitación. Cualquiera diría que es día 2 de octubre, y que a finales de este mismo mes el Barça empezará a contar con Luis Suárez, un escándalo de jugador ofensivo como pocos se recuerdan en Europa. Que del primer mes y medio de experimentos en defensa y parches de diecinueve años de edad en ataque el Barça sale líder de la Liga con cero goles encajados, y habiendo perdido en París un partido que pudo ganar. Es el signo de los tiempos, de acuerdo, Pero de ahí a percibir que el Barcelona tenía que haber jugado con un doble pivote… Sí, como hizo El Tata en Anoeta el año pasado. Menuda broma.

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