Código Internacional De Nomenclatura Zoológica

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El Código Internacional de Nomenclatura Zoológica (conocido por sus siglas en inglés: ICZN) tiene como propósito esencial proporcionar la máxima universalidad y continuidad de los nombres científicos de los animales compatibles con la libertad de los científicos para clasificar los animales Según sus criterios taxonómicos (ICZN, 1999, Introducción). El Código reglamenta los nombres de los taxones de animales (reino Animalia) y de otros clados de eucariotas tradicionalmente considerados «protozoos».

El Código consta de Artículos (que son obligatorios) y Recomendaciones. Los Artículos se diseñaron para permitir a los zoólogos llegar a los nombres de los taxones que sean correctos en circunstancias taxonómicas concretas. El empleo del Código deja a un zoólogo determinar el nombre válido de cualquier taxón al que pertenezca un animal en cualquier categoría de las jerarquías especie, género y familia (incluyendo subespecie, subgénero y categorías del nivel familia tales como subfamilia y tribu). El Código no regula enteramente los nombres de los taxones por encima del nivel familia (orden, clase, phylum) y no da reglas para el uso Bajo la categoría de subespecie (pluralidad, aberración, natio, etc.), Ya que carecen de entidad taxonómica.

1 Antecedentes históricos
Dos Nomenclatura y taxonomía
ojeada Nombres científicos 3.1 Nombres uninomiales 3.1.1 Nombres de nivel familia
3.1.Dos Nombres de nivel género

4.1 Opinión 2027

8.1 Notas
8.Dos Bibliografía

Antecedentes históricos[editar]

La necesidad de la existencia de un Código Internacional de Nomenclatura Zoológica aceptado internacionalmente es consecuencia de la confusión de nombres que tuvo lugar en la literatura zoológica desde Carlos Linneo y a lo largo del siglo XIX, en parte debido al comienzo de autoridad, por el cual el nombre válido de una especie era el que le atribuía el máximo especialista en ese conjunto.

El caos en la nomenclatura alcanzó tal dimensión que, en 1842 el paleontólogo inglés Hugh Strickland promovió la formación de un comité de expertos para crear un código de reglas que regulasen la nomenclatura zoológica, con miembros tan ilustres como Charles Darwin O bien Richard Owen. Este primer embrión del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, aparecido en 1843, se conoce como Código de Strickland.

A este primer código siguieron otros, dentro y fuera de Gran Bretaña. En el Instante de la celebración del Tercer Congreso Internacional de Zoología (Leiden, 1895) existían tres conjuntos de reglas nomenclaturales en empleo, parcialmente incompatibles. En este congreso se planteó la necesidad de un consenso y nació la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica con el objeto de reunir en un único código trilingüe unas reglas de nomenclatura aceptables para todos los zoólogos. El resultado de sus trabajos se publicó, después de numerosas vicisitudes, en 1905 con el título de Reglas Internacionales, siendo el primer Código Internacional de Nomenclatura Zoológica.[1]

En 1961 se publicó la segunda edición del Código[2] y en 1985 la tercera edición. Hoy en día la nomenclatura zoológica se rige por la cuarta edición del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, publicada en 1999 y que entró en vigor el 1 de enero de 2000, y del que hay, por primera vez, una versión en español autorizada oficialmente por la Comisión.

Nomenclatura y taxonomía[editar]

La parte de la Sistemática que se ocupa de la ordenación de los organismos en diferentes grupos llamados taxones es la Taxonomía. La una parte de la taxonomía en la que se regula la adjudicación precisa Y también inequívoca de los nombres asignados a los diferentes taxones es lo que llama Nomenclatura.

El conjunto de tribus semejantes se agrupan en una misma familia.

La unidad básica de la clasificación es la especie. El conjunto de especies con ciertas características comunes se agrupan en una categoría taxonómica de mayor jerarquía denominada género. El conjunto de géneros con características afines se agrupa en una categoría taxonómica de rango superior denominada tribu. El conjunto de tribus semejantes se agrupan en una misma familia. A su vez, las familias se reúnen en órdenes, éstos en clases y, a su vez, las clases en filos, troncos O tipos de organización.

Conforme las necesidades de clasificación pueden intercalarse otras categorías emplean los prefijos super- (superfamilia, superclase), sub- (suborden, subespecie) O infra- (infraclase, infraorden).

Nombres científicos[editar]

El Código Internacional de Nomenclatura Zoológica establece normas que afectan a los niveles especie, género y familia. El nivel especie incluye todos los taxones nominales de las categoría especie y subespecie (Art. 45.1); el nivel género engloba todos y cada uno de los taxones nominales de las categorías género y subgénero (Art. 42.1); el nivel familia incluye todos los taxones nominales de las categorías superfamilia, familia, tribu, subtribu, y cualquier otra categoría Por debajo de superfamilia y Sobre género que se desee (Art. 35.1).

Para los niveles superiores existen diferencias Según las distintas escuelas O países. Los niveles Por debajo de subespecie no son contemplados por el Código, dado que proporcionar nombres científicos a cualquier variación fenotípica, práctica frecuente en ciertos conjuntos (lepidópteros, coleópteros, etc.), se considera de nula utilidad científica.

Las normas establecidas por el Código deben ser asumidas y respetadas por todos y cada uno de los zoólogos, constituyendo algo parecido a una gramática que deje a todos Charlar un mismo idioma científico universal.

La nomenclatura zoológica requiere que a los nombres científicos, independientemente de su origen lingüístico, se les asigne un nombre en latín, para lo que se usan las veintiseis letras del abecé latino (incluyendo j, k, w, y) y las normas gramaticales de esa lengua. No pueden usarse signos diacríticos (acentos, diéresis, tildes, etc.). Por tanto la ñ De España debe transformarse en n O bien en los dígrafos ni, ny O gn si se desea conservar el sonido.

Nombres uninomiales[editar]

Los nombres de los niveles familia y género son uninomiales, Es decir, constan de una única palabra.

Nombres de nivel familia[editar]

Los nombres de nivel familia son plurales, deben iniciarse Siempre y en toda circunstancia con mayúscula y deben presentar terminaciones concretas para cada categoría, que son obligatorias y concretas de ellas, A fin de que resulte simple reconocer a qué categoría taxonómica pertenecen. Las terminaciones de las categorías del nivel familia son:

Si un autor usa otra categoría intercalada por conveniencia es libre de usar la terminación latina que desee, diferente de las obligatorias. Es usual utilizar, Por poner un ejemplo la terminación -itae para las supertribus.

Los nombres del nivel familia deben formarse obligatoriamente sobre la raíz del genitivo de un nombre del nivel género considerado válido y contenido en el taxón que se nombra. De esta manera, tomando el género Homo, cuyo genitivo es Hominis, cuya raíz es Homin-, se forman todos los nombres del nivel familia vistos previamente (Homin-idae, Homin-inae, etc.). Formar estos nombres sobre el nominativo sería incorrecto.

Nombres de nivel género[editar]

Los nombres de nivel género son sustantivos singulares de 2 O bien más letras, en caso nominativo. Deben estar adscritos a uno de los géneros gramaticales latinos (masculino, femenino O bien neutro) y deben escribirse Siempre en un tipo de letra diferente al texto normal en que se hallan, en cursiva cuando el texto está escrito en regular y regular cuando el texto está escrito en cursiva.

El género debe tener asociada Por lo menos una especie, el nombre de la cual deberá concordar en género gramatical con aquél. El género gramatical es el que den los diccionarios usuales de latín y griego clásico. Es conveniente preguntar tales diccionarios y no fiarse de las apariencias; De esta forma, Felis es femenino (y de ahí el nombre Felis marginata -no marginatus, que sería masculino), Lepisma es neutro y Sitona es masculino.

Los nombres subgenéricos se escriben entre paréntesis intercalados entre el nombre del género y el de la especie. De esta forma, en Buprestis (Yamina) sanguinea, Buprestis es el género, Yamina es el subgénero y sanguinea es la especie (obsérvese que se usa letra cursiva Siempre y cuando se escribe un nombre científico).

Nombres binomiales y trinomiales[editar]

Los nombres de los taxones de nivel especie son binomiales para la especie y trinomiales para la subespecie, O sea, formados por Dos y tres palabras respectivamente.

Para los nombres de las especies, de las 2 palabras citadas, la primera corresponde al nombre del género al que pertenece y se escribe Siempre y en todo momento con la inicial en mayúscula; la segunda palabra es el nombre específico y debe escribirse enteramente en minúscula y debe concordar gramaticalmente con el nombre genérico. De esta manera, en Mantis religiosa, Mantis es el nombre genérico, religiosa el nombre específico y el binomen Mantis religiosa es el «nombre científico», otorgado a cierta especie de insecto del orden Mantodea.

En el nombre científico asignado a las especies, el nombre específico Nunca debe ir aislado del genérico Ya que carece de identidad propia y puede coincidir en especies diferentes. Si se ha convocado previamente el nombre completo y no cabe ninguna duda de a qué género se refiere, el nombre del género puede abreviarse a su inicial (M. religiosa).

Si una especie presenta Dos O bien más subespecies, se formará un trinomen. Por poner un ejemplo, Felis silvestris presenta numerosas subespecies, entre ellas Felis silvestris silvestris, el gato montés europeo y Felis silvestris catus, el gato doméstico. Nótese que si nos referimos en específico al gato montés, debemos ustilizar el trinomen Felis silvestris silvestris, que significa Felis silvestris subespecie silvestris, Con lo que repetir la palabra silvestris no es una redundancia.

Cuando se hace referencia a un taxón del nivel especie se recomienda indicar, tras el binomen O bien el trinomen, el nombre del autor (sin abreviar) que lo describió, y el año de su publicación, separados por una coma. Por ejemplo, Sparedrus lencinae Vázquez, 1988.

Si el descriptor de una especie la colocó en un género diferente del que se le asigna Hoy en día, su nombre y la fecha deben ir entre paréntesis. Así, el nombre científico de la tórtola común debe escribirse Streptopelia turtur (Linnaeus, 1758); con este paréntesis se indica que la especie citada no fue originalmente descrita dentro del género Streptopelia, en el Como En la actualidad se halla; en efecto, Carlos Linneo colocó esta especie en el género Columba cuando la describió.

Principio de prioridad y sinonimia[editar]

Frecuentemente un mismo taxón tiene más de un nombre, lo que puede crear mucha confusión entre la comunidad científica. El Principio de autoridad empleado antes de la aparición del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica contribuyó a la proliferación de nombres y al empleo interesado de los mismos por partidarios de este O bien de aquel zoólogo.

Tras la aparición del Código, todos los nombres científicos se rigen por el principio de prioridad. Conforme El mismo, el nombre válido de un taxón es el nombre más antiguo. Todos el resto nombres de ese taxón se consideran sinónimos.

Opinión 2027[editar]

Esta excepción a la regla, publicada por la ICZN en el año 2003, hace que prevalezcan los nombres específicos de los animales silvestres en frente de los nombres de los animales domésticos.[3]

Homonimia[editar]

Si 2 taxones del mismo nivel tienen Exactamente el mismo nombre son homónimos. En todos los casos debe aplicarse el Principio de Prioridad que otorga validez al nombre descrito en primer sitio con respecto a los descritos Posteriormente. La diferencia en una letra es suficiente para deshacer la homonimia (calidus que significa cálido en latín y callidus que significa hábil, no son homónimos).

Por lo que respecta el nivel género, hay que tomar en consideración que incluye las categorías taxonómicas género y subgénero y Por ende que nombres de ambas categorías pueden caer en homonimia.

Por servirnos de un ejemplo, Linneo (1758) denominó Bubo a un género de aves de la familia Strigidae; Más tarde, Rambur (1842) describió el género Bubo, género de Insectos de la familia Ascalaphidae. Los dos nombres son del nivel género y entran en homonimia. McLachlan (1898) detectó la homonimia y creó el género Bubopsis —como nomen novum— para substituir el nombre más reciente (el de Rambur); Por consiguiente, el nombre válido para ese género de insectos es Bubopsis McLachlan, 1898. En terminante, no pueden existir 2 nombre genéricos iguales en todo el reino animal. Por ende, un zoólogo que describa un género nuevo para la ciencia debe asegurarse de que el nombre que escoja no exista ya. Es, Por ende, relativamente fácil caer en la homonimia. Una herramienta útil a este respecto es el Nomenclator Zoologicus on line, que recoge más de 340.000 nombre de nivel género (géneros y subgéneros) del Reino Animal.

Con lo que se refiere al nivel especie, el sistema es El mismo, Pero pueden darse casos más complejos, en que se dé homonimia y sinonimia a la vez. Por servirnos de un ejemplo:

La mosca azul común se ha denominado A lo largo de largo tiempo Calliphora erythrocephala (Meigen, 1826) y bajo este nombre se han publicado La mayoría de trabajos sobre fisiología de esta especie y Especialmente ciertos muy importantes sobre su metamorfosis.

De hecho, Meigen describió su especie bajo el nombre genérico de Musca, usado en un sentido extenso, linneano. Pero De Geer había descrito con anterioridad (1776) una Musca erythrocephala distinta de la mosca azul común. Dos especies diferentes tenían, Pues, Exactamente el mismo nombre (homónimos) y el Principio de Prioridad obligaba a que el nombre más reciente fuese cambiado. El nombre de Meigen, Aunque Hoy esté en otro género distinto de Musca debía ser En consecuencia rechazado. En tales casos, O bien se crea un nombre nuevo O bien se utiliza el sinónimo más antiguo de la especie en cuestión.

Si Calliphora erythrocephala (Meigen, 1826) no hubiese tenido sinónimos más recientes, el primer taxónomo que hubiera constatado la homonimia habría podido rebautizarla con un nombre escogido por él, Por ejemplo, Calliphora meigeni O bien Calliphora rubrocapitata. Mas Robineau-Desvoidy había descrito en 1830 una Musca vicina que Verdaderamente era la misma especie que la de Meigen (la mosca azul común). Por ende, la situación era la siguiente:

– 1776: Musca erythrocephala De Geer (no mosca azul)
– 1826: Musca erythrocephala Meigen (mosca azul)
– 1830: Musca vicina Robineau-Desvoidy (mosca azul)

El nombre de Meigen debía, Conforme el Código, ser rechazado y reemplazado por el primer sinónimo válido, el de Robineau-Desvoidy:

Calliphora vicina (Robineau-Desvoidy, 1830)

Tipos[editar]

Según el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, todo taxón de nivel especie debe tener Al menos un ejemplar del mismo que sirva como elemento de referencia y comparación para otros zoólogos, que Va a ser el tipo O bien ejemplar típico de la especie O subespecie. El conjunto de ejemplares sobre la que se basa la descripción original del taxón se llama serie tipo O bien serie típica. Los tipos pueden ser ejemplares de cualquier sexo O fase de desarrollo (huevo, larva, adulto), completos O parciales, fósiles O no y, hasta 1930 una muestra de la obra de un animal (fósil O bien no), como una agalla O bien un rastro (icnofósil).

El Código reconoce los siguientes tipos:

Sintipos. Todos y cada uno de los ejemplares de la serie tipo.
Holotipo. Un ejemplar único, escogido entre los sintipos y designado explícitamente.
Paratipos. El resto de ejemplares de la serie tipo, excluido el holotipo.
Lectotipo. Si el autor de la descripción original no eligió un holotipo (práctica común hasta mediados de los años 40 O 50 del siglo XX), cualquier autor posterior debe designar explícitamente de entre los sintipos un ejemplar único que se convierte en el ejemplar típico de la especie, y que recibe el nombre de Lectotipo. Equivale al holotipo cuando no hubo designación original.
Paralectotipos. El resto de ejemplares de la serie tipo, excluido el lectotipo. Equivalen a los paratipos cuando no hubo designación original.
Neotipo. Un único ejemplar, designado explícitamente que sustituye al holotipo, al lectotipo O los sintipos perdidos. No tienen validez las designaciones de neotipos para taxones ampliamente conocidos y sin Inconvenientes taxonómicos que las justifiquen.
Alotipo. Espécimen paratípico del sexo opuesto al del holotipo. Su uso está contemplado por el Código, Sin embargo no tendrá los atributos formales de un holotipo (ver la recomendación 72A).

Todos y cada uno de los tipos deben rotularse adecuadamente con una etiqueta conspicua y custodiarse de forma especial por las personas O instituciones que los amparen, permitiendo su estudio a todos y cada uno de los zoólogos, En tanto que son patrimonio de la Zoología.

Código Internacional de Nomenclatura Botánica
Código Internacional de Nomenclatura de Bacterias
Comité Internacional de Taxonomía de Virus

↑ Hubo una sola versión en castellano: Cabrera, A. (1914): «Código de nomenclatura zoológica vigente En la actualidad con una introducción histórica». Bol. R. Soc. Esp. Hist. Nat., 14: 311-trescientos treinta y siete
↑ En español: Alvarado, R. (1962): Código Internacional de Nomenclatura Zoológica.. Real Sociedad Española de Historia Natural e Instituto «José de Acosta» de Zoología. 117 págs. Madrid ISBN 84-00-02735-tres
↑ International Commission on Zoological Nomenclature. «Opinion 2027 (Case 3010): Usage of diecisiete specific names based on wild species which are pre-dated by or contemporary with those based on domestic animals (Lepidoptera, Osteichthyes, Mammalia): conserved». Archivado desde el original el once de enero de 2011.
Bibliografía[editar]

Monserrat, V. J. & Alonso-Zarazaga, M. A., 2004. Fundamentos de la nomenclatura zoológica.

– International Commission on Zoological Nomenclature, 1999. International Code of Zoological Nomenclature. International Trust for Zoological Nomenclature. ISBN 0-85301-006-4 (contenido en línea en inglés Acá)
– Matile, L., Tassy, P. & Goujet, D., 1987. Introduction a la Systematique Zoologique (Conceptes, Principes, Méthodes). Biosystema, 1: 1-126.
– Monserrat, V. J. & Alonso-Zarazaga, M. A., 2004. Fundamentos de la nomenclatura zoológica. En: Barrientos, A. (ed.): Curso práctico de Entomología. Manuals de la Universitat Autònoma de Barcelona, 41: 13-26. ISBN 84-490-2383-1

Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica.
Nomenclator Zoologicus on line, con nombres de nivel género del reino animal.
Zoobank, con 1,5 millones de nombres científicos de animales.
Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, Cuarta Edición, versión oficial en castellano y en pdf. Enmienda 2012 al Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, en pdf.

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