Dale a Dios control total

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Nuestras vidas pueden ser como un viaje por la carretera interestatal en busca de una ciudad a la que nunca antes hemos viajado. La vida nos puede ofrecer muchos puentes para cruzar, desvíos inesperados, curvas cerradas, nuevos valles para entrar e incluso tráfico repentino. Con todo, es un camino recorrido hacia lo desconocido. Nos encontraremos con algunos tomadores y engañadores por nuestra cuenta. Es una bendición que muchos a menudo dan por sentado cuando podemos entrar en contacto con alguien que es un donante, un amante y alguien que se preocupa desinteresadamente tanto por nuestro bienestar como por el de ellos.

Con demasiada frecuencia no nos tomamos el tiempo para fomentar las relaciones. A veces tratamos la vida como una carrera de relevos, corriendo cada día tratando de hacer y obtener todo lo que podamos antes de llegar a la línea de meta y mucho se pierde o pasa en un borrón en el medio. Las relaciones tardan en desarrollarse para que florezcan en toda su belleza. Al igual que una planta recién en maceta necesita riego, luz solar y alimentos para crecer a su máximo potencial, también lo hacen las relaciones. Más importante aún, comienza con la base, desde el principio, la planta se enraizó en un buen suelo. Desde el principio, en nuestra búsqueda de una relación, primero debemos buscar a Dios, pedirle que ponga la tierra necesaria para que podamos construir una relación. Y cuando aparece alguien, como un granjero que busca un lugar para construir y cosechar, primero prueba el suelo, nosotros también.

La Biblia dice que debemos probar todo y aferrarnos a lo que es bueno. Si la base sobre la que pretende construir es un suelo malo, ¿cómo esperará que sea su cosecha a largo plazo? Es como hacer una inversión en vano. Muchos de nosotros pensamos que podemos tomar lo que está mal o dañado y convertirlo en algo de nuestro agrado, pero créanme que no es el caso. No tenemos ese tipo de poder. Encontrará algunos que se jactan con orgullo de hacerlo, pero a decir verdad sabemos que solo Dios es el verdadero cambiador de corazones de los hombres. Si ha aprovechado esa oportunidad y se produjo un cambio, fue porque alguien estaba orando por esa persona y su situación menos sus oraciones. Cualesquiera que sean los milagros que vemos en esta era; Dios tuvo todo que ver con eso con seguridad. Al hombre le encanta el crédito, pero como siempre digo, tenemos que poner en práctica el crédito donde es debido y dejar de estar tan absorto en pensar que somos los trabajadores milagrosos responsables del cambio. Sí, Dios puede usarnos en su plan para ayudar a otra persona, pero el crédito sigue siendo suyo y deberíamos estar agradecidos de que fuéramos el recipiente que utilizó para cumplir su voluntad.

Necesitamos comenzar agradeciendo a Dios por lo que tenemos, de dónde venimos a donde estamos actualmente, su provisión para nuestras necesidades, y dejar de mirar tanto lo que tienen los que nos rodean que en a su vez quiere. Por ahora tienes lo que tienes por una razón hasta que Dios diga de manera diferente. Camina en agradecimiento y sonríe por cada día que te despierte y te permita hacer las cosas simples que la mayoría de nosotros damos por sentado. Ama a Dios primero con toda tu mente, corazón y alma, busca su justicia, pídele lo que sea mejor para ti y espera a que llegue la manifestación de tu bendición, mientras tanto don deje que el pecado lo bloquee. Manténgase firme en la oración para caminar en su voluntad perfecta para su vida, no en su voluntad permisiva porque ha elegido hacer las cosas a su manera y en su tiempo en lugar de la suya. No dudes en dejar que Dios tenga el control total de tu vida. ¿Confiarías tu vida en manos de un asesino, un engañador, un estafador o un mentiroso? Dios tampoco es mencionado. Está lleno de verdad, amor, misericordia, perdón, compasión, justo, y quiere lo mejor para ti. ¿Confiarás en él para darte todo lo que necesitas? ¡Espero que su respuesta sea SÍ! ¡Yo Te reto!

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