De Adivinos Y Cuernos En Bangkok

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De Adivinos Y Cuernos En Bangkok

Entre una treintena de puestos, Wanchanee vende pequeños amuletos de buda, que sus clientes del servicio examinan con lupas portátiles Durante horas para hallar el adecuado. «Este sirve A fin de que los bichos no estropeen la cosecha de arroz», me explica cuando le pregunto sobre un pequeñísimo buda enmarcado y con un ariete para emplear de colgante.

También los hay para mantener alejada a la suegra, conseguir al chico O bien a la chica deseada y atraer la fortuna en los negocios O en la política. Los puestos del mercadillo, una especie de Rastro de lo esotérico, venden toda clase de amuletos, talismanes y medicinas que aseguran poseer poderes mágicos.

Entre los puestos, algunos adivinos se muestran ocupados con clientes de Todas las edades y condiciones sociales, que esperan pacientemente su turno haciendo cola. La mayor una parte de los tailandeses, que combinan sus creencias budistas con tradiciones animistas y del Brahmanismo hindú, se toman muy en serio a los adivinos – O Mor Doo en tailandés – y recurren a ellos ya antes de tomar cualquier resolución importante, como una boda, el nombre de los hijos O las inversiones.

Aun entre la clase más educada y moderna de la sociedad tailandesa se recurre con frecuencia al adivino de cabecera, y los más prestigiosos tienen lista de espera de meses. Por el hecho de que un Mor Doo, que se traduce como «un doctor que ve», es para los tailandeses mucho más que un charlatán al estilo de nuestro Rappel. Es un consejero espiritual que puede Ayudar a curar los males de espíritu, y que ejerce una gran influencia en casi Todas las áreas de su vida.

«Me sentía cansada, sin energías ni creatividad para mis diseños», me explica.

Aun hay mujeres que acuden a los adivinos A fin de que les confirme si sus maridos les son infieles. Tampoco es extraño que una persona cambie su nombre O Aun se someta a cirugía para Cambiar la manera de sus ojos si su adivino le recomienda hacerlo para librarse de la mala suerte. Como Wimolmas, diseñadora de joyas que cambió su nombre por el de Phusanisa a la edad de 40 años siguiendo los consejos de su mor doo. «Me sentía cansada, sin energías ni creatividad para mis diseños», me explica. Desde el cambio de nombre, me dice, se siente otra y sus collares se venden como churros en Gaysorn, un centro comercial de lujo en Bangkok.

Las técnicas de adivinación en Tailandia van desde la lectura de la palma de la mano, la cara O bien los pies, hasta las cartas astrológicas, del tarot O de baraja francesa y la utilización de médiums. Recientemente, los hay Aun que usan programas de PC para predecir el futuro. Cerca del Grand Palace en Bangkok se concentran diariamente muchos adivinos, sobre todo a la caída del sol. Mas Asimismo se pueden encontrar en centros comerciales, en hoteles O bien en la calle. Se les reconoce a menudo por sus pequeños altares con ofrendas de palillos de incienso y flores a las deidades que les otorgan sus dones y les protegen. Una sesión acostumbra a durar 15 minutos y cuesta alrededor de 100 bath (2 euros).

», me digo «¡

Jack, nombre que utiliza el adivino ante el que me siento atraída por su cartel en el que anuncia que habla inglés, usa un péndulo de cuarzo que asegura tiene la respuesta a Todas y cada una de las preguntas. Me decido por las cartas del tarot y tras preguntarme mi nombre, fecha de nacimiento y estado civil me pide que escoja 10 cartas. Lo primero que me dice es: «Tu marido te engaña, y con frecuencia». «¡Vaya!», me digo «¡empezamos bien!» . «En Tailandia es muy común, bien sabes, no es culpa suya, las mujeres Acá son muy agresivas», se justifica ante mi expresión de incredulidad. «Pero No te preocupes, el dinero no te va a faltar en tu vida», concluye Jack. Bueno, podría ser peor.

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