Dé la bienvenida a sus debilidades o retenga sus fortalezas

0
123

La fuerza y ​​la debilidad van de la mano,
durante toda la vida larga duración,
Tenemos que reconocer nuestra debilidad,
antes de poder abraza nuestra fuerza.

Si algo nos aferra a la penosa vergüenza de la vida, es nuestra debilidad, que preferimos mantener oculta. Ya sea que se trate de secretos de nuestra familia de origen, una horrible predilección o simplemente la letanía estándar de existencias de limitaciones personales, no importa. Hacemos con todo nuestro poder consciente aquello con lo que nuestras mentes inconscientes quiere tratar.

Más allá del tema de las creencias religiosas o espirituales, Dios ha diseñado dentro de la vida una sabiduría que es irrefutable. Si alguien niega su debilidad, su fuerza será limitada para siempre y finalmente se marchitará. Eso es lo mucho que Dios se preocupa por la verdad. Ninguno de nosotros puede escapar de esta regla de vida.

Si nuestras debilidades no nos temen, imagínese cuán utilizables somos en nuestras fortalezas.

Si tenemos la convicción de admitir nuestras debilidades, Dios nos bendice con un mayor potencial de fortaleza, ya sea que creamos en Dios o no, porque honramos la eternidad de la verdad.

Donde vemos nuestra realidad, ya sea la debilidad o la fuerza o una combinación de cada una, Dios nos hace más capaces.

Sin embargo, ser real acerca de nuestras debilidades requiere mucha humildad, es decir, coraje, fe y confianza. Muchas veces, otros notan debilidades, lo que pone a prueba nuestra humildad. Todos somos un poco vulnerables a los comentarios de los demás. Y solo ocasionalmente tenemos una debilidad, una debilidad secreta, expuesta. Esta situación no es el final, sino el comienzo. Lo que parece ser el final de la humillación es en realidad el comienzo, ya que solo cuando se expone la verdad podemos ser liberados para vivir la verdad y hacer las paces.

Sea cual sea la debilidad que sea, siempre se reconoce y se expone mejor para que el trabajo pueda comenzar. Una vez que comienza el trabajo, la fuerza crece y, con ella, la paz.

Embárcate en el viaje de la verdad, admite tus debilidades con franqueza audaz y, en última instancia, la fuerza inequívoca será tuya.

DEJA UNA RESPUESTA

tu comentario
Tu Nombre