Descanso extenuante – Crecimiento en el Reino de Dios

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Dios me habló en los duros tonos de la realidad recientemente, diciéndome en términos inequívocos que crecemos o rescindimos nuestro crecimiento, a lo largo de la vida.

El siguiente pasaje de Proverbios puede parecer peculiar en el contexto del crecimiento, pero me pregunto si nuestro crecimiento en los caminos del Señor puede compararse con el mantenimiento de la condición de nuestros rebaños; la atención que debemos prestar a nuestros rebaños a la de cuidar nuestro crecimiento; como las riquezas, las ganancias para el crecimiento no se mantienen para siempre; que continuamente necesita trabajo; ese crecimiento del que nunca podemos descansar, pero en el crecimiento estamos desafiados a encontrar descanso en el camino; llevar dentro de la carga del crecimiento su paz siempre confiable y reconfortante.

Asegúrese de conocer la condición de sus rebaños,
preste especial atención a sus rebaños;
porque las riquezas no perduran para siempre,
y una corona no es segura para todas las generaciones.
Cuando se retira el heno y aparece un nuevo crecimiento
y se recoge la hierba de las colinas,
los corderos le proporcionarán ropa,
y las cabras con el precio de un campo.
Tendrás muchas cabras leche para alimentar a tu familia
y alimentar a tus sirvientas.
– Proverbios 27: 23 – 27 (NIV)

Los corderos y las cabras en términos de crecimiento son Las oportunidades que se nos presentan para los avances que hacemos en nuestro crecimiento. Donde el crecimiento es nuestro imperativo, nosotros siempre tendremos mucho. Podemos confiar en Dios para la provisión cuando le servimos con diligencia.

Hay una verdad desgarradora sobre la vida, que es el crecimiento, porque nada define la vida mejor que el crecimiento. Si no crecemos, rescindimos. En crecimiento, existe el cielo, la verdadera vida abundante, pero el infierno se guarda para los perezosos.

Es triste cuando alguien que ha pasado décadas incansablemente haciendo el trabajo del Señor comienza a rendirse; y mucho peor cuando lo hacen. O cuando una persona decide que la fe ya no vale la pena, como si la fe real requiriera esfuerzo cuando todo lo que requiere es la confianza de la rendición, lo cual es paradójico, porque también se requiere un esfuerzo importante en trabajando nuestra fe en el miedo y el temblor (Filipenses 2: 12).

No importa cuán maduros crezcamos en la fe, todavía tenemos que enfrentar las experiencias de la vida de los lunes por la mañana listos para trabajar.

Dios no hace acepción de personas. Todos debemos vivir según las reglas vinculadas dentro de la eternidad.

Que crezcas y en el crecimiento experimentes alegría,
Que no estés desanimado, y ciertamente no en su totalidad,
Que puedas experimentar el suave susurro de Su gracia,
Mientras trabajas dentro del descanso y descansa dentro de tu trabajo.

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