¿Dónde está Dios cuando la vida nos da más de lo que podemos manejar?

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HAY este viejo cliché que da vueltas: Dios no te dará más de lo que puedes manejar. Lugares comunes como estos hacen mucho daño.

He encontrado en mi experiencia de vida que a veces me ha roto. Sin embargo, paradójicamente, el proceso mismo de romperse ha dado sentido al sufrimiento, ya que abrió la puerta a algo que Dios estaba haciendo.

La primera vez que me rompió el dolor, estaba tan destrozado en las rocas de la vida que pensé en terminarlo. Pero en el proceso de quedar ciego y abrumado, hice lo único que pude hacer: llamé a Dios, ¡por favor, Dios, ayúdame!

Dios no solo me ayudó, sino que se dio a conocer a mí de una manera real, identificable y tangible.

El hecho es que sufriremos en esta vida si somos somos honestos. John Crisóstomo (347 – 407) dice, «hemos sostenido una vida más dolorosa que innumerables muertes; miedo y temblor a través de tantos días, y sospechar de nuestras sombras … en nuestro sueño, [waking] arriba, a través de la agonía mental constante. Su punto es que Dios sabe lo que sufrimos y su presencia en nuestras vidas, y su salvación, es nuestra misericordia.

Esta vida nos lleva al límite. Y es s mientras caemos en ese abismo oscuro que Dios nos rescata, cuando nosotros se honesto ante Él; a medida que confesamos nuestro miedo, y qué es lo que nos hace sentir que no podemos hacer frente.

Dios generalmente no proporciona un mágico salida pero rescate Él proporciona obras durante los días y semanas que siguen. Descubrimos que, aunque lamentamos nuestro sufrimiento, Dios nos da una forma de soportarlo.

Encontramos que Dios nos da la resolución y la capacidad de buscar. Anhelamos significado, un propósito para lo que sufrimos. Y Dios cumple con lo prometido: si llamamos a la puerta de la investigación, esa puerta se nos abrirá; no de respuestas perfectamente satisfactorias, sino de paz para aceptar lo que no podemos cambiar, que es supremamente mejor en medio de esta vida misteriosa.

En nuestro sufrimiento, Dios proporciona más que un rescate mágico. Nos permite aguantar, crea significado y nos enseña la paz de la aceptación del paciente.

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