El Desafío Americano

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LORENZO B. DE QUIRÓS

En sus primeros compases, la carrera presidencial en los Estados Unidos aparece protagonizada por 2 personalidades singulares, Bernie Sanders en el Partido Demócrata y Donald Trump en el Republicano. Los dos simbolizan desde la izquierda y desde la derecha la corriente populista, subyacente en la política norteamericana desde finales del siglo XIX, que ha emergido en distintas ocasiones Durante su historia. Entre los demócratas, el populismo se definió por su ataque a la «dictadura del dinero» y la petición de políticas redistributivas; entre los republicanos se caracterizó por recuperar un idílico y utópico pasado amenazado por la modernidad y por un Planeta hostil a los valores norteamericanos. Los 2 se reclaman representantes de una mayoría silenciosa que constituiría la verdadera esencia del país frente a la élite que supuestamente le controla. En la práctica comparten desde posiciones ideológicas opuestas y por razones diferentes un mismo diagnóstico: los Estados Unidos van en la dirección equivocada.

El rebrote populista en América obedece a un conjunto de causas interconectadas. En la izquierda demócrata, el sueño americano está en riesgo Porque la prosperidad no se extiende a Todas las capas sociales; se concentra en las rentas altas Mientras que los salarios medios se estancan. En la derecha populista, el factor cultural es dominante. Los cristianos blancos se han convertido en una minoría, los inmigrantes invaden EEUU y reducen los salarios y las oportunidades de los nativos, y el Planeta exterior -el ascenso de China y el terrorismo yijadista- pone en riesgo la fábrica social norteamericana. En este contexto, los 2 populismos apuestan por el aislacionismo para centrarse en la reconstrucción interna de los EEUU. La explotación del miedo, de las dudas ante lo que deparará el futuro es la seña de identidad conjunta del populismo estadounidense en sus versiones de izquierda y de derecha.

Los candidatos populistas Jamás han ganado unas elecciones a la Presidencia de los EEUU tanto si obtuvieron la nominación de uno de los Dos grandes partidos como si optaron por presentarse por libre. El demócrata William Jennings Bryan fracasó en sus 3 intentonas presidenciales. McGovern se estrelló frente a Nixon en 1972. Pat Buchanan Nunca logró ser el candidato del Partido Republicano a la Presidencia y la candidatura independiente de Ross Perot en 1992 Solo sirvió A fin de que Bush padre perdiese la elección. Esto significa que es improbable que Sanders O Trump consigan ser nominados y ninguno de los 2 ganaría los comicios en frente de cualquier candidato moderado bien demócrata bien republicano.

Erosión de principios

Las profecías sobre la decadencia americana han sido una constante prácticamente desde la fundación de los EEUU. En los últimos ochenta años, La enorme Depresión, la crisis política, social y económica de la década de los años setenta de la centuria pasada, etcétera, fueron consideradas en su momento signos evidentes del declive inexorable del país. Es obvio que esos negros augurios no se materializaron. De nuevo, uno de los elementos de inquietud para muchos norteamericanos es la inseguridad sobre el futuro económico de su nación y, En consecuencia, sobre su posición de liderazgo en el Planeta. La enorme Crisis Financiera, la profunda recesión que la siguió y un crecimiento económico muy inferior al registrado en las precedentes post-recesiones generan preocupación, el temor a que esa situación se convierta en el patrón de funcionamiento de su economía en el siglo XXI.

Los Inconvenientes a los que se enfrentan los EEUU son la consecuencia del abandono O bien, mejor, de la erosión, de los principios sobre los que el país fue fundado: la libertad económica, el imperio de la ley y el gobierno limitado. Esto tampoco es nuevo. Ha habido fases en las que América se alejó de ese marco ideológico-institucional Durante años, léase los setenta, y otras en las que retornó a ellos, los ochenta del siglo XX. La historia enseña que, cuando los políticos abrazaron los ideales fundacionales, el país fue bien y, cuando se alejaron de ellos, fue mal. Esta aseveración parece simple y maniquea Pero se ve respaldada por los hechos y por una extensa literatura académica. En verdad existe un alto grado de paralelismo entre los ciclos económicos y los políticos en EEUU.

Vulnerabilidades

A lo largo de las Presidencias de George W. Bush y de Barack Obama se ha producido, como ha escrito John B. Taylor, una Gran Desviación, de los principios sobre los que se fundó la prosperidad de América O, en palabras de John Cochrane, un gran Olvido de las políticas que funcionan. No obstante, la experiencia enseña cuáles son éstas: reducir los impuestos sobre los individuos y las empresas para aumentar sus estímulos a trabajar e invertir; reformar las regulaciones cuyos costes son superiores a los beneficios que reportan; abrir los mercados a la competencia internacional; reformar los programas sociales para prevenir una escalada insostenible de la deuda y mejorar los incentivos, hacer cumplir los contratos y establecer un marco de estabilidad monetaria y presupuestaria Para que familias y compañías tomen sus resoluciones con un mínimo nivel de seguridad.

Esta es la realidad y el resto es literatura.

La economía norteamericana no está condenada a un estancamiento secular. Por el contrario, un cambio en su política puede remover las vulnerabilidades que posee Hoy día y generar una veloz aceleración del crecimiento y del bienestar. Al haberse aumentado el PIB Por debajo de su tendencia en la pre-crisis, Existe una brecha de potencial no realizado que puede traducirse en un crecimiento considerablemente más veloz. Esta es la realidad y el resto es literatura. América no adolece de ninguna enfermedad incurable sino de las malas políticas aplicadas desde comienzos del presente milenio. Obviamente, sus Inconvenientes no se resolverán con las propuestas socialistas de Sanders ni con el voluntarismo putiniano de Trump.

Los EEUU son a gran distancia la primera potencia económica y militar del Planeta. En ninguno de esos Dos ámbitos tiene contrincantes directos que amenacen su preminencia en el corto plazo. China tiene un Producto Interior Bruto (PIB) per cápita de país subdesarrollado comparado al de Norteamérica y sus fuerzas armadas están a años luz de las estadounidenses. No existe riesgo real para el mantenimiento del liderazgo de América salvo ella misma, esto es, la falta de confianza y de observancia de los valores que la hicieron grande

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