El Esoterismo De Dante

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El Esoterismo de Dante. Libro realizado por el escritor Francés Réne Guénon en 1925 donde proyecta en esta obra una luz inesperada sobre un aspecto de la obra de Dante que es propiamente esotérico e iniciático. Dante fue, sin duda, algo muy diferente al genio literario que tanta admiración despierta, y es evidente que muchas cosas, por no decir muchos tesoros, quedan Todavía por descubrir en lo que René Guénon ha llamado con razón «el testamento espiritual de la Edad Media».

1 Sinopsis 1.1 Argumento

Sinopsis

En este libro, tan breve como suculento, René Guénon corrige los errores de quienes no habían hecho sino más bien entrever el sentido profundo de la obra de Dante y, al unísono, proporciona una explicación enteramente nueva de múltiples puntos que los exegetas del autor de La Divina Comedia Nunca habían podido resolver de forma satisfactoria. Sin la pretensión de ser exhaustivo sobre un tema que podría resultar inagotable, Guénon proyecta Así una luz inesperada sobre un aspecto de la obra de Dante que es propiamente esotérico e iniciático. Dante fue, sin duda, algo muy diferente al genio literario que tanta admiración despierta, y es evidente que muchas cosas, por no decir muchos tesoros, quedan Aún por descubrir en lo que René Guénon ha llamado con razón «el testamento espiritual de la Edad Media».

Argumento

El poeta va más lejos Aún, En tanto que declara que Todas las escrituras, y no Sólo las escrituras sagradas, pueden comprenderse y deben explicarse principalmente Conforme los cuatro sentidos: «si possono intendere Y también debbonsi sponere massimamente per quattro sensi». Por lo demás, es evidente que estas significaciones diversas no pueden en ningún caso destruirse O bien oponerse, sino deben Al revés completarse y armonizarse como las partes de un mismo todo, como los elementos constitutivos de una síntesis única.

Análisis de la obra

– Sentido aparente y sentido escondo: El hecho de que la Divina Comedia, en su conjunto, pueda interpretarse en múltiples sentidos, es una cosa que no puede prestarse a ninguna duda, Puesto que tenemos a este respecto el testimonio mismo de su autor, efectivamente mejor calificado que todo otro para enseñarnos sobre sus propias intenciones. La complejidad empieza Solo cuando se trata de determinar estas diferentes significaciones, sobre todo las más elevadas O las más profundas, y es Asimismo ahí donde comienzan naturalmente las divergencias de los puntos de vista entre los comentadores. Éstos concuerdan Generalmente en reconocer, bajo el sentido literal del relato poético, un sentido filosófico, O más bien filosófico-teológico, y Asimismo un sentido político y social, Mas, con el sentido literal mismo, esto no suma Aún más que tres, y Dante nos advirtió de buscar en ella 4, ¿Cuál es Pues el cuarto?. Para nos, no puede ser más que un sentido propiamente iniciático, metafísico en su esencia, y al cual se vinculan múltiples datos que, sin ser todos de orden puramente metafísico, presentan un carácter del mismo modo esotérico. Es Precisamente en razón de este carácter Por lo que ese sentido profundo ha escapado absolutamente a La mayoría de los comentadores, y Sin embargo, si se le ignora O bien si se le desconoce, los demás sentidos mismos no pueden ser aprehendidos más que parcialmente, Por el hecho de que él es como su principio, en el que se coordina y se unifica su multiplicidad.

– La «Fede Santa»: En el museo de Viena se hallan 2 medallas de las que una representa a Dante y la otra al pintor Pierre de Pisa, las dos llevan al reverso las letras F.S.K.I.P.F.T., que Aroux interpreta De esta forma: Frater Sacroe Kadosch, Imperialis Pincipatus, Frater Templarius. Para las 3 primeras letras, esta interpretación es manifiestamente incorrecta y no da un sentido inteligible, pensamos que es menester leer Fidei Sanctoe Kadosch. La asociación de la Fede Santa, de la que Dante parece haber sido uno de los jefes, era un «Tercer Orden» de filiación templaria, lo que justifica la denominación de Frater Templarius, y su dignatarios llevaban el título de Kadosch, palabra hebrea que significa «santo» O «consagrado», y que se ha conservado hasta nuestros días en los altos grados de la Masonería. Se puede apreciar ya Por eso que no es sin razón el hecho de que Dante tome como guía, para el fin de su viaje celeste, a San Bernardo, que estableció la regla de la Orden del Temple; y semeja haber querido indicar Con lo que era solo por la mediación de este como se hacía posible, en las condiciones propias de su época, el ascenso al grado supremo de la jerarquía espiritual. En cuanto al Imperialis Principatus, para explicarlo, uno no debe Quizás limitarse a estimar el papel político de Dante, que muestra que las organizaciones a las que pertenecía eran entonces favorables al poder imperial, es menester precisar Además que el «Sacro Imperio» tiene una significación simbólica, y que Hoy Todavía, en la Masonería escocesa, los miembros de los Consejos Supremos son calificados de dignatarios del Sacro Imperio, Al tiempo que el título de «Príncipe» entra en las denominaciones de un número de grados bastante grande. Además de esto, los jefes de diferentes organizaciones de origen rosacruciano, desde el Siglo XVI, han llevado el título de Imperator, hay razones para pensar que la Fede Santa, en los tiempos de Dante, presentaba algunas analogías con lo que fue Más tarde la «Fraternidad de la Rosa-Cruz», si es que ésta no se deriva Aun Aproximadamente de forma directa de aquella.

– Aproximaciones masónicas y herméticas: «El Infierno representa el Planeta profano, el Purgatorio comprende las pruebas iniciáticas, y el Cielo es la morada de los Perfectos, en quienes se encuentran reunidos y llevados a su zenit la inteligencia y el amor… La ronda celeste que describe Dante comienza en los alti Serafini, que son los Principi celesti, y acaba en los últimos rangos del Cielo. Ahora bien, se halla que algunos dignatarios inferiores de la Masonería escocesa, que pretenden remontarse a los Templarios, y de los que Zerbino, el príncipe escocés, el amante de Isabel de Galicia, es la personificación en Orlando Furioso del Ariosto, se titulan igualmente príncipes, Príncipes de Gracia, que su asamblea O capítulo se nombra el Tercer Cielo, que tienen por símbolo un Paladium, O bien estatua de la Verdad, revestida como Beatriz de los 3 colores verde, blanco y colorado, que su Venerable (cuyo título es Príncipe excelentísimo), que lleva una flecha en la mano y sobre el pecho un corazón en un triángulo, es una personificación del Amor; que el número misterioso nueve, del que “Beatriz es particularmente amada”, Beatriz “a quien es menester llamar Amor”, afirma Dante en la Vita Nuova, es También atribuido a este Venerable, rodeado de nueve columnas, de 9 candelabros con 9 brazos y con nueve luces, en fin de la edad de ochenta y un años, múltiplo (O bien más Precisamente cuadrado) de nueve, cuando se supone que Beatriz muere en el año ochenta y uno del siglo».

La identificación de las figuras simbólicas vistas por Dante: la cruz en el cielo de Marte, el águila en el de Júpiter, la escala en el de Saturno. Ciertamente, se puede aproximar esta cruz a la que, tras haber sido el signo distintivo de las Órdenes de caballería, sirve Aún de emblema a varios grados masónicos, y, si está colocada en la esfera de Marte, ¿No es por una alusión al carácter militar de esas Órdenes, su razón de ser aparente, y al papel que desempeñaron exteriormente en las expediciones guerreras de las Cruzadas?

Ésta es la interpretación de Aroux, que da testimonio de esa confusión, frecuente en él, entre los Dos dominios del esoterismo y del exoterismo: el auténtico esoterismo ha de estar más allá de las oposiciones que se afirman en los movimientos exteriores que agitan el Mundo profano, y, si estos movimientos son En ocasiones suscitados O dirigidos invisiblemente por poderosas organizaciones iniciáticas, se puede decir que éstas los dominan sin mezclarse en ellos, De forma que ejercitan igualmente su influencia sobre Cada uno de ellos de los partidos contrarios.

Es verdad que los protestantes, y más particularmente los Luteranos, se sirven habitualmente de la palabra «evangélica» para designar su doctrina, y, Por otra parte, se sabe que el sello de Lutero llevaba una cruz en el centro de una rosa, se sabe También que la organización rosacruciana que manifestó públicamente su existencia en 1604 (aquella con la que Descartes buscó vanamente ponerse en relación) se declaraba claramente «antipapista». Pero debemos decir que esa Rosa-Cruz de comienzos del Siglo XVII era ya muy exterior, y estaba muy alejada de la auténtica Rosa-Cruz original, la cual no constituyo Jamás una sociedad en el sentido propio de esta palabra; y, en cuanto a Lutero, no semeja haber sido más que una suerte de agente subalterno, sin duda Incluso bastante poco consciente del papel que tenía que jugar, por lo demás, estos diversos puntos Jamás han sido completamente elucidados.

Estas metáforas ya eran empleadas por los Paulicianos, predecesores de los Cátaros en el Siglo X y el Siglo XI».

– Capítulo 1 Sentido aparente y sentido escondo 9
– Capítulo Dos La «Fede Santa» 17
– Capítulo leída Aproximaciones masónicas y herméticas veinticinco
– Capítulo 4 Dante y el Rosacrucismo 43
– Capítulo cinco Viajes extraterrenales en diferentes tradiciones cincuenta y cinco
– Capítulo 6 Los tres mundos 65
– Capítulo 7 Los números simbólicos 73
– Capítulo ocho Los ciclos cósmicos 87
– Capítulo nueve Fallos de las interpretaciones sistemáticas 107

Datos del autor

René Guénon, nació el quince de noviembre de 1886, en Blois, Francia y falleció el siete de enero de 1951, El Cairo, Egipto. Figura clave de la historia del esoterismo contemporáneo, autor que suscita adhesiones inquebrantables y rechazos igualmente vehementes, es autor de obras como Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, Autoridad espiritual y poder temporal La crisis del Mundo moderno, El rey del Planeta y La gran tríada, Todas ellas También publicadas por Paidós.

Gran estudioso de las doctrinas orientales y de las religiones, se esforzó por aportar a Occidente una visión no simplista del pensamiento oriental, Singularmente de la India y por su defensa de las civilizaciones tradicionales en frente de Occidente. Destaca su crítica a la civilización occidental desde presupuestos metafísicos y no ideológicos ni políticos. El estudio de sus libros sobre el hinduismo es indispensable para todos aquéllos que deseen ahondar en dicha tradición.

Fuentes

– Guénon, Réne. El esoterismo de Dante. España : Paidós Ibérica. 2005. Ciento doce pág. ISBN 978-844-931-784-Dos
– Artículo: El esoterismo de Dante. Disponible en: Casadellibro. Consultado el 4 de agosto de 2015.

– Infierno. En: IX, 61-63.
– Apocalípsis. En : VII, 13-14.
– Paradiso. En: XXX, 127-129.
– Paradiso. En: XXXI, 1-3.
– Manuel Maçonnique. En: Maçonnique del F.: Vuilliaume, pp. 143-144.
– Arturo Reghini. Libre en: Reghini, artículo convocado, pp.

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