El Esoterismo (Parte II)

0
118

El ritmo se oculta en el centro de toda manifestación, de toda actividad profunda del ser -O bien de cada cosa, En tanto que nada es inerte- igual que la herencia dirige la capacitación de los seres vivos y el habitus intelectual la formación de los cerebros. Constituye el ritmo el armazón numérico de toda la naturaleza, de toda existencia, comenzando por la corporal. El hombre es un transformador de ritmos. Desde el nacimiento hasta la muerte está sumergido en una corriente de ondas en movimiento, en la que los grandes cielos de los años, estaciones y días, determinan la curva de su vida. El hombre gusta de los ritmos y busca ávidamente su percepción. Halla en ellos la satisfacción de una necesidad esencial, la de una comunicación con el entorno del Planeta, con la armonía de la naturaleza y una paz consigo mismo.El acto intelectual llamado comprensión, O bien Aun conocimiento, consiste en el llamado de un recuerdo que cubre la novedad del manto de lo conocido bajo el velo de una imagen común, O sea, de un ritmo común. El signo sensible pone en acción una reacción de costumbre por la que lo temible Y también insólito se tolerarán, aceptados y asimilados; se comprenderán, Aunque En verdad, no nos revelen más que este primer encuentro. Lo inesperado se esfuma bajo la magia del ritmo y de la costumbre.El carácter esencial del ritmo consiste en la dualidad complementaria de sus fases, en una alternancia en que ellas se suceden, se compensan en torno de un punto de equilibrio, que es al mismo tiempo un punto de inicio y de llegada. Este punto central, mantenido por el ritmo, es Autor de una manera por una frecuencia eficaz y de menor esmero que él establece. Las ondas de esta vibración equilibrada se propagan por una correspondencia sutil más allí del cuerpo físico, en la forma psíquica, en donde ellas establecen un estado de armonía y de serenidad, necesario para la obtención de los estados superiores del ser. Estas 2 fases son perceptibles en los movimientos alternos de la respiración y del ritmo cardiaco sobre los que se apoyan La gran mayoría de los ritos de realización metafísica. Estos ritos constituyen procedimientos que dejan participar en las fuerzas colectivas que emanan de cada Tradición Todavía viva. Son éstas, Por ejemplo, los mantras hindúes, los dhikrs musulmanes, las danzas sagradas, los himnos y los cantos, las oraciones salmodiadas, las plegarias de memoria, que ponen el cuerpo y el Alma del que las recita en relación con el ritmo de la colectividad de la que forma parte, y También con el ritmo del Planeta, al que Platón llamaba la música de las esferas. Todo rito, igual que todo acto Conforme el orden, provoca la transmutación de los elementos sutiles del ser humano y facilita su retorno al estado de simplicidad original que es el estado paradisíaco. El rito se basa sobre una concepción intemporal de la acción, estabilizado en un eterno presente en que todo se puede reiterar, no a la manera en que la ciencia moderna cree que un experimento es posible, sino más válidamente Todavía, Puesto que una repetición rigurosamente idéntica exige una “salida fuera del tiempo”, que Solo el rito puede llevar a cabo.

Resumen de Contenidos

II- LA INICIACIÓN

La iniciación, que debe introducir al aspirante en el camino de una realización personal, consiste esencialmente en la transmisión de una influencia espiritual. Esta “bendición” es conferida por un Maestro, el ya iniciado, a un discípulo, en virtud de la cadena ininterrumpida, de la filiación efectiva que relaciona al Profesor iniciante con el origen de la cadena y de los tiempos. Todo rito de iniciación conlleva gestos simbólicos que son testimonio de una filiación original. Citemos como ejemplo el beso del iniciante que transmite en esta forma al iniciado el soplo de la influencia espiritual que ha presidido la creación del Mundo. El iniciante cuando Realiza semejantes actos no actúa en tanto individuo, sino más bien como un eslabón de la cadena, como transmisor de una fuerza que lo supera y de la que él Sólo es un humilde portador.

A fin de que llegue a ser eficaz, la iniciación exige, por una parte del aspirante, 3 condiciones: disposición completa, recepción regular y realización personal. El postulante, en primer lugar, debe presentar ciertas cualidades físicas, morales e intelectuales. En efecto, el iniciado se apoya sobre una individualidad que, Si bien limitada, debe ofrecer los menores impedimentos posibles. Siendo la finalidad la conquista eficaz de los estados superiores, O de otra manera una comunión con el Sí-Mismo, principio de todos los estados, exige una armonía absoluta del ánima, un dominio completo de todos los elementos de la personalidad. Esta exigencia descarta a todos aquellos a quienes oprime un defecto corporal O una imperfección psíquica que se transformaría en obstáculo en el camino difícil que ellos desean abordar, Incluso si esas anomalías provinieran de un accidente. En efecto, todo cuanto le ocurre a un ser le es semejante y ningún hecho le podría lograr si no existiese entre ellos una comunidad de naturaleza. Las condiciones más necesarias para recibir la iniciación pueden resumirse en cuatro puntos: pureza de cuerpo, nobleza de sentimientos, amplitud de horizonte intelectual y altura de espíritu. La iniciación debe ser otorgada por un Profesor calificado, al que los hindúes llaman gurú (O anciano), los ortodoxos geron, que tiene Exactamente el mismo sentido, y los musulmanes sheikh, y que desempeña con Respecto al discípulo el papel de un padre espiritual, siendo la iniciación un segundo nacimiento. El Profesor le acompañara en las dificultades surgidas de la aplicación del método. En cuanto a los conocimientos teóricos, cada organización posee un método para dar las enseñanzas.Una vez recibida la iniciación esta prosigue siendo virtual. Ella debe ser efectivamente valorizara por un trabajo personal, En tanto que cada persona lleva en sí misma propio Profesor. Esta tarea tiene por fin efectuar los estados que integran la personalidad. Mas esta idea de estados superiores es De tal manera extraña a la mentalidad moderna que exige algunas explicaciones. Cualquier individuo considerado Incluso en la mayor extensión de sus dotes, no es un Ser completo, sino Solo un estado particular de la manifestación de un ser, que ocupa un cierto instante en la serie indefinida de los estados posibles de un ser total. Efectivamente, la existencia en su unicidad indivisible implica modos indefinidos de manifestación y esta multiplicidad implica correlativamente para cualquier otro ser una multiplicidad del mismo modo indefinida de estados, Cada uno de los cuales debe realizarse en un grado determinado de la existencia. Por ejemplo, lo que hay de corporal en el yo, no es sino la modalidad física de una personalidad particular que es una condición limitada entre un sinnúmero de condiciones existenciales. A la Existencia misma en su amplitud corresponde solamente lo que podría llamarse una posibilidad de manifestación, en tanto que la Posibilidad Universal, siguiendo a Leibniz, corregido en esto por Guénon, implica igualmente posibilidades de no-manifestación, para las cuales la noción de existencia que brota de la cosmología, y hasta la de ser, que surge de la ontología, dejan de ser convenientes. La Posibilidad Universal brota Sólo de la metafísica. Si se prefiere emplear la terminología hindú se dirá que el yo O bien la individualidad no es sino más bien un aspecto transitorio y particular del Sí-Mismo O bien de la personalidad, que es su principio trascendente. Esto debe ser entendido en los 3 mundos y concierne no Sólo a los estados de manifestación individual que dependen de una manera, sino a los estados supraindividuales y sutiles y más Todavía a los estados de no manifestación O estados posibles que la Unidad del Sí-Mismo engloba en su universal totalidad. Esta multiplicidad indefinida de los estados del ser, que corresponde a la noción teológica de la omnipotencia divina, es una verdad metafísica esencial, la más alta que es posible concebir. Si la realización de los estados superiores puede ser considerada como accesible a algunas personas calificadas, es en virtud de la analogía que existe entre el proceso de la formación del Planeta y el desarrollo espiritual de un ser, en sentido inverso, entiéndase bien En tanto que este camino es el de un retorno al origen. Desde una concepción universal, el Mundo se presenta bajo tres aspectos, un estado de no manifestación que representa la Posibilidad Universal, un estado de manifestación informal O sutil que representa al Ánima del Planeta y un estado de manifestación formal O bien tosca que es el del Mundo sustancial de los cuerpos. La creación del Mundo se presenta como una ordenación del caos O bien como la consecuencia de un “orden” divino, que la Biblia presenta como un Fiat Lux, Puesto que la luz ha acompañado Siempre y en toda circunstancia a las teofanías, y a que el orden se identifica con la luz. El rayo celeste de este “orden” O de esta “‘influencia” espiritual ha provocado en el centro del caos dual de la naturaleza una vibración luminosa que ha separado las “aguas inferiores” de las “aguas superiores”, Esto es, el Mundo formal del informal, lo manifestado de lo no manifestado, separación descrita al principio del Génesis. La superficie de las aguas, O bien plano de la separación de ellas, estado en que se opera el pasaje de lo individual a lo universal; plano en el que se refleja el rayo celeste de la iluminación.En efecto, en exactamente la misma forma del Fiat Lux divino, la influencia espiritual trasmitida al postulante, ilumina el caos tenebroso de sus aptitudes individuales. Esta partícula de luz intelectual se irradia en todos y cada uno de los sentidos desde el centro del ser, representado por su corazón, y lleva a cabo la completa expansión de sus posibilidades. Esta acción invisible se halla expresada en las diferentes tradiciones por el desarrollo de una flor, rosa O bien loto, sobre la superficie del agua. De esta forma el ritmo galáctico transmitido por el rito inicial, resuena en la vida de un hombre cuya función consistirá en proseguir y llenar el plan divino. Sólo en el momento en que el futuro iniciado comprende este fin, llega a ser digno de recibir la iniciación. Esta se Efectúa en virtud del desarrollo de las posibilidades ya incluidas en su naturaleza, Pues ningún misterio llega de otro lado y siguiendo el sentido de la célebre sentencia hindú: ‘Lo que está Acá está más allá y lo que no está Acá no está en ningún lugar’.

III- EL CENTRO Y EL CORAZÓN Toda transmisión regular de una influencia espiritual proviene de un centro que se relaciona Por medio de una cadena ininterrumpida al centro primordial mismo. Hablando en lenguaje geográfico, existen lugares que son más aptos que otros para servir de bases a esta influencia. Una geografía sagrada muy precisa ha determinado el emplazamiento de los santuarios, que Más tarde se han desarrollado en esos lugares y que se cuentan entre los más ilustres de la historia, como Delfos, Jerusalén O Roma para limitarnos al Occidente. La referencia de los templos al centro primordial se simboliza por su orientación ritual y por las peregrinaciones, que estando relacionadas con ellos, venían a significar un “retorno al centro”. En los primeros tiempos, las montañas consagradas por las teofanías, venían a ser el centro del Mundo para cada Tradición, caso particular el monte Meru en la India. Sobre estas montañas se elevaron los primeros altares y se celebraron los primeros sacrificios. Piedras enhiestas, los betilos, fueron, a semejanza de los montes, considerados como receptáculos de la divinidad. Dentro de esta clase se conoce el Omphalos de Delfos, centro espiritual de Grecia, junto al que vaticinaba la Pitia poseída por la presencia del dios. Después los templos se ocultaron en el seno de las montañas en grutas naturales O construidas. Este cambio de posición de relación entre el monte y la gruta se efectuó cuando un oscurecimiento progresivo de la Tradición transformó el sitio celeste en subterráneo y la gruta De este modo llegó a ser el centro de las iniciaciones y de los misterios. Existen tantos centros derivados como tradiciones. Todos ellos se refieren a una Tierra Santa, morada de la Tradición Primordial, zona suprema, Conforme la palabra sánscrita Paradêsha, de la que los caldeos han derivado Pardes y los occidentales Paraíso. Esta comarca suprema adquirirá en las diferentes tradiciones múltiples formas, de jardín, ciudad, castillo, isla, templo, palacio… Como su origen es polar, Será Asimismo el Polo O bien el Eje del Mundo. De esta forma También se lo denominará Tierra Pura, Tierra de Inmortalidad, Tierra de los Vivientes, Tierra del Sol, etc. Considerado geométricamente como origen de la extensión O biológicamente como germen que irradia en un gesto rítmico la manifestación completa, esta Tierra, este centro, que simboliza un estado, es un punto de partida para la génesis de los lugares, de los tiempos y de los estados. En ese sitio privilegiado en que se refleja el rayo celeste de la influencia de lo alto, las oposiciones están resueltas, los contrarios unificados. Punto de origen y de llegada, comienzo y fin, principio y realización, él es el Medio Invariable de la Tradición china, la Estación Divina del esoterismo islámico, el Palacio Santo de la Kábala, en que la presencia divina, la Shekinah, se oculta en el tabernáculo. El estado primordial que corresponde al Paraíso es el de Adán en el Edén, primera etapa de la realización de los estados superiores. El atributo esencial de los centros que corresponde al equilibrio físico de los cuerpos y de la energía, y a la armonía de las ánimas, es la Paz del espíritu La enorme Paz del Islam, la Paz Profunda de los Rosacruces, La Pax inscripta en el umbral de todos y cada uno de los monasterios benedictinos. “Si la verdadera razón de las cosas es invisible Y también incomprensible, dice un texto chino, Sólo el espíritu en estado de simplicidad perfecta puede llegar allá en profunda contemplación, al punto central en el que las oposiciones se resuelven en un equilibrio riguroso”. Este conocimiento auténtico es posible Porque Según Aristóteles es una identificación, un isomorfismo, como se diría El día de hoy. Ello sería imposible si el hombre verdadero no fuese en cierta medida más que el hombre aparente, gracias al principio inmutable que constituye su esencia que tradicionalmente está ubicado en su corazón. En efecto, si el conocimiento indirecto y discursivo depende de lo mental y de la razón, el conocimiento efectivo y directo que relaciona al ser con los estados superiores depende del “corazón inteligente”, que no es una capacitad individual, sino universal como su objeto. Desde el punto de vista “microcósmico” Todas las tradiciones ubican el centro del ser en la “gruta del corazón”. El corazón es el órgano del Conocimiento, es el órgano del amor espiritual, es el soplo del espíritu, el pneuma, a causa de su relación con la vida. En el corazón se oculta el principio divino indestructible, llamado luz por la Tradición hebrea. Es el embrión inmortal de la Tradición china, al que el Ánima sigue unida algún tiempo tras la muerte. Como lo manifiestan más claramente que todos el resto, los ritos tántricos indios revelan que el trabajo iniciático consiste en la transformación, en la reabsorción progresiva de la energía sutil del hombre Por medio de los diferentes centros (chakras) de su cuerpo, situados Durante la columna vertebral, en lugares Además de esto ilocalizables, Pero vinculados al cuerpo por la misteriosa virtud de los nervios y de la sangre. Esta energía llega hasta el “centro de órdenes”, situado entre los 2 ojos, centro que se une al “sentido de la eternidad” y al ojo invisible del conocimiento. En ese sitio el ser recibe las órdenes de su dueño interior, que se identifica con el Atma hindú, con el Sí-Mismo, determinación primordial y no particular del principio que puede denominarse el Espíritu Universal. Por él, el ser llega a la perfección del estado humano ya antes de superarlo.

IV- MISTICISMO Y MAGIA Mientras una Tradición O una religión es más antigua, más Abundantes son los estados que puebIan el Planeta intermediario que ella considera, como lo muestran las mitologías exuberantes de Egipto, la India y Grecia. Para los herederos de estas tradiciones, hay en ello una herencia peligrosa. En efecto, este Planeta más externo y más complejo que el Mundo de los cuerpos, ofrece un caos de influencias distintas Por medio de las cuales, el ser, al fluir se arriesga permanentemente. Exactamente las mismas fuerzas y los mismos fenómenos pueden tener causas Exactamente opuestas y la doctrina del Islam insiste sobre el hecho de que es por el Ánima (nâfs), que surge del Mundo intermediario y sutil, Por lo que Satán subyuga al hombre. Solo en ese estado puede llegar a ser el adversario del Dios No Supremo, Pues este Planeta es el de la dualidad, en tanto que el Principio Supremo y trascendente, idéntico a Brahma no cualificado, está Siempre fuera de alcance. Es conveniente, Por ende, antes de ir más lejos, distinguir el esoterismo de las disciplinas con las que el lector las podría confundir, Singularmente la magia y la mística. En el sentido ordinario de la palabra, la mística goza de un estado pasivo, de gracia sobrenatural, cuyo, surgir involuntario no permite Siempre y en toda circunstancia reconocer su auténtica naturaleza. Esta concepción pasiva de la mística no hace justicia a los grandes místicos cristianos en el sentido canónico del término, que como lo muestra la vida de San Juan de la Cruz, han concretado estados muy elevados, nada pasivos y muy superiores, no obstante, a los de iniciados sencillamente virtuales. El estudio de la teología mística mostraría por el contrario una segura equivalencia entre los estados espirituales de los santos y los de los Shaktas de Oriente. La auténtica diferencia se halla en la ausencia de una cadena espiritual, lo que aísla al místico cristiano En su Tradición, en tanto que el iniciado oriental es reconocido aceptado y ayudado por una organización legítima. En cuanto a la magia, su caso es enteramente diferente. Es una ciencia experimental tradicional que no tiene nada de religiosa. Las operaciones mágicas obedecen a leyes precisas que el mago se limita a aplicar. Para hacerlo, capta y usa las fuerzas psíquicas disponibles del Mundo intermediario. Estas fuerzas sutiles están relacionadas con el estado corporal de 2 formas diferentes, por el sistema nervioso y por la sangre. Sus efectos son comparables a los de un campo de fuerzas de las que el mago dispone con fines diferentes. En el Planeta de los cuerpos, estas influencias actúan A través de entidades sutiles, como las elementales de los reinos de la naturaleza, O ciertos objetos O bien lugares. La acción mágica está basada sobre la ley de correspondencia que relaciona por afinidad los elementos naturales y transforma algunos objetos en condensadores de energía. En ocasiones, como en la India, el mago fija estas fuerzas sobre su propio cuerpo y se adscribe poderes que superan sus capacidades ordinarias. La condensación de estos conglomerados de fuerzas sutiles son comparables a las operaciones alquímicas de “coagulación” y de “solución” que se denomina También “llamada” y de “solución” en la magia ceremonial. Cuando toda relación está rota entre estas influencias errantes y el orden espiritual, caen en el dominio de la hechicería, que emplea las formas más bajas de la magia negra, que han llegado a ser demoníacas. Entre éstas, las más temibles proceden de influencias de las que se ha retirado el espíritu y se sostiene fuera de todo soporte físico. Esto explica el carácter nocivo de los restos de antiguas religiones y de tradiciones muertas, sobre todo, cuando se trata de las “almas de los muertos”, dobles egipcios, ob hebreo, manes latinos y hasta ídolos del “paganismo”, Puesto que los dioses abandonados caen en el rango de los demonios. Esta mezcla de metempsicosis anónimas del Mundo intermediario, este forcejeo de potencias oscuras y temibles explica la necesidad de un conocimiento muy desarrollado de la parte del ser que debe necesariamente “atravesar” este campo de fuerzas y franquear numerosas etapas antes de lograr la zona de las cimas, de los estados propiamente espirituales, que llegan a ser, entonces, lo que el esoterismo musulmán llama estaciones, O sea, estados fijos y definitivos.

DEJA UNA RESPUESTA

tu comentario
Tu Nombre