El que tiene oídos, que oiga

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La vida se trata de aprender, para aprender hay que aprender a escuchar. Nacemos con dos orejas, pero es la boca la que a menudo nos aprisiona. El silencio es dorado, pero lo tratamos como si fuera un pedazo de carbón.

Nuestra voz interior es nuestra intuición. Su propósito es guiarnos, ayudarnos a tomar decisiones correctas. Con demasiada frecuencia ignoramos nuestra voz interior, o permitimos que el ruido exterior lo ahogue. Demasiados, el sonido del silencio los hace sentir incómodos. Son más cómodos rodeados de ruido.

El chisme es un tipo de ruido que más gusta. ¿A quién no le gusta escuchar noticias jugosas? Un escándalo ha puesto a muchos en peligro. Una mentira puede arruinar la reputación de un hombre, destruir su hogar y su familia, o enviarlo a prisión.

Las noticias falsas se han convertido en parte de nuestro tejido. Teje su fea cabeza a nuestro alrededor, a través de nosotros y luego se extiende como un reguero de pólvora. Nuestro espacio interior lleno de voces conocidas y desconocidas. Nuestra voz interior se ha vuelto silenciosa. Ya no sabemos quiénes somos. Nos hemos perdido. Con demasiada frecuencia nos preguntamos cuál es mi propósito, ¿por qué estoy aquí? Desorientados, nos encontramos en relaciones que no funcionan, trabajos que no nos dan placer, hacernos cosas a nosotros mismos y a otros trayendo daño.

Nuestra tecnología no nos trae paz. Sonidos de aviones, música y voces que salen de una variedad de dispositivos. Trenes, automóviles, camiones son sonidos de una sociedad cambiante. Sonidos de guerra, tanques, armas de fuego, provocan la destrucción de la paz. ¿Dónde podemos ir, dónde podemos escondernos? Nos vamos de vacaciones buscando un descanso de la naturaleza repetitiva de nuestras vidas.

Dios reside en el silencio de nuestro ser. Cuando hablamos, Dios escucha, cuando estamos en silencio, Dios nos habla a través de nuestra intuición interna. Algunos no pueden distinguir entre la voz de Dios del sonido de la oscuridad. Hacen cosas oscuras y dicen que una fuerza misteriosa los obligó a hacerlo. ¿Cómo puede haber oscuridad donde hay luz? Si uno entra en una habitación oscura y enciende la luz, entonces la oscuridad debe huir. Debemos aprender a mantener más luz en nuestro espacio interior. Una forma de lograr esto es repitiendo el nombre del Señor. Recitar el nombre del Señor llena tu espacio interno de luz, entonces la oscuridad no puede ocuparlo.

Debemos aprender a sintonizar nuestro oído interno, para que podamos escuchar y escuchar las suaves vibraciones de amor y guía.

La palabra oído tiene tres letras; El número tres es un niño divino. Los niños deben aprender a escuchar la guía de sus padres. Algunos niños se rebelan contra las enseñanzas de sus padres y se encuentran en situaciones desafiantes de sus creaciones.

La letra e se rige por el número 5. El número 5 se asocia con nuestros cinco sentidos físicos. Es cómo nos conectamos con nuestro mundo exterior. Confiamos en lo que vemos, sentimos, oímos, saboreamos y tocamos. A veces nuestros sentidos externos nos traicionan. Nuestro mundo externo es una ilusión cósmica; Debemos dirigir nuestra mirada hacia adentro, nuestros oídos hacia adentro para que la verdad nos guíe a través de este laberinto llamado vida.

La letra a gobernada por el número 1. El número uno es su inteligencia de Cristo. Es Dios como tu padre quien es responsable de ti en cada encarnación. A través del poder de tu voluntad puedes anular esta guía interna, pero ten en cuenta que debes cosechar mientras siembras.

La letra r gobernada por el número 9. El número nueve es la conciencia universal. Un alma se conecta a todas las partes de nuestro vasto cosmos. Tienes dentro de ti viajar y explorar toda la creación.

Sumando los tres números de vibración, 5, 1, 9 obtienes el número compuesto quince, reducido al número 6, (1 + 5 + 6). El número seis es la madre divina que da a luz. Eres su hijo y debes aprender a escuchar y luego obedecer. Ella no te guiará mal, confía!

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