EL SIGNIFICADO Y ORIGEN DEL «YO SOY

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Balanceándose entre la superación personal y el esoterismo, la Metafísica ha acaparado miles de seguidores, abanderando citas bíblicas como fundamentos para sus prácticas. La fundadora en Latinoamérica de este movimiento (cuyas raíces están en Norteamérica) es Juana María de la Concepción «Conny» Méndez (1898-1979), quien formó en 1946, en Venezuela, el Movimiento de Metafísica Cristiana. Mas no es su historia lo que pretendo comentar, sino ciertas de sus singulares enseñanzas.

No es esta una «denuncia», ni muchísimo menos una «promulgación», de la Metafísica. Resulta muy fácil declarar que tal O cual cosa es —según opinemos— «mala» O bien «un engaño», O bien una «verdad incuestionable»; he preferido tomar algunas de las afirmaciones clave de la Metafísica, en palabras de Conny Méndez, y analizarlas. En concreto, sus declaraciones acerca de ciertos pasajes bíblicos que ella ha tomado como base para sus enseñanzas. Si Conny Méndez fuera todo cuanto sus discípulos afirman, un estudio serio de sus textos no encontraría mella en sus ideas; por desgracia para sus admiradores, los escritos de Conny Méndez no hacen otra cosa que probar su absoluta ignorancia en torno a los textos bíblicos.

En sitio de opinar a ciegas, comprueba.

Si tú crees en la Metafísica, y el párrafo precedente te enfureció, recuerda: aquel que cierra los ojos O se ofende ante aquello que no encaja con sus opiniones, es un fanático. Ten la paciencia de leer lo que sigue, y considerar los datos, sólidos y comprobables, que voy a exponer. Los hechos son los hechos; Te recomiendo consultar la bibliografía al final del artículo. En sitio de opinar a ciegas, comprueba. Si tal comprobación reafirma tus opiniones, tanto mejor; y si tus convicciones no resisten un examen, ten el valor de aceptarlo.

¿Quién es el «Yo Soy» de la Metafísica?

La Metafísica pone énfasis en el concepto de los Decretos: en esencia, afirmaciones positivas que logran efectos prácticos. Los Decretos y oraciones de la Metafísica emplean una y otra vez una forma muy particular de referirse a Dios: se le llama «Yo Soy».

Cualquier seguidor de este movimiento nos explicará que «Yo Soy» es la traducción del nombre de Dios que este reveló a Moisés, Normalmente conocido como Yahvéh O Jehová, y algunas variantes al deletrearlo.

Ahora bien, veamos Precisamente qué nos dice Conny Méndez al respecto:

«Cuando Moisés estaba pastando las ovejas de su suegro, le habló un Espíritu y le afirmó que liberara a su pueblo, Israel, que estaba prisionero en Egipto. Le dio Todas las instrucciones de lo que debía hacer. Entonces Moisés le afirmó: ‘Pero bueno, ¿cómo sé yo quién me está diciendo esto?, ¿qué le voy a decir a mi pueblo?, ¿cómo les digo?, ¿quién me lo dijo? No me van a pensar si les dijera que fue un Espíritu’. El Espíritu le afirmó: ‘Le dirás que te lo dijo Yo Soy El Que Soy’. Mas, ¿cómo es eso? ‘Ese es tu nombre, ese es mi nombre, para ti y Todas y cada una de las generaciones Yo Soy El Que Soy’. Bien, como ustedes comprenderán no se lo afirmó en castellano; fue dicho en el idioma hebreo. Y como traducido en hebreo, Jehová significa ‘Yo Soy’, en castellano le han agregado ese ‘el que Soy’, no sé Por qué. Sencillamente se entiende ‘Yo Soy’ Jehová». (Metafísica 4 en 1, P. 27)

” Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”.

Aquí tenemos 2 cuestiones: en primer lugar, el diálogo entre el Señor y Moisés, Como lo transcribe Conny Méndez, es muy distinto del que encontramos en los documentos bíblicos. Comparemos con la versión de la Biblia de Jerusalén (vertida esta desde los textos originales hebreos y griegos, y En consecuencia la traducción más fidedigna en existencia):
«Contestó Moisés a Dios: “Si voy a los hijos de Israel y les digo: ‘El Dios de vuestros Progenitores me ha enviado a vosotros’; cuando me pregunten, ‘¿Cuál es su nombre?’, ¿qué les responderé?” Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: “‘Yo soy’ me ha enviado a vosotros”». (Éxodo 3:13-15)

Concedámosle a Conny Méndez que ‘Yo soy’ es en efecto utilizado como traducción del nombre divino, y que Jehová y Yahvéh son intercambiables; Mas es obvio que su versión del diálogo es totalmente imaginaria. Quizás —me atrevo a suponer— la transcribió de memoria, Pero esto no es excusa para presentar versiones tan erradas.

En realidad, cuando Moisés pregunta por el nombre de Dios, este responde con las siguientes palabras hebreas: ‘ehyeh ‘aser ‘ehyeh, utilizando varias formas gramaticales del verbo hayah O «ser».

Se reitera la primera persona en imperfecto, que en hebreo tiene 2 versiones: el imperfecto hiphil que implica el concepto de «acción de crear», si bien no existen precedentes de un imperfecto hiphil aplicado al verbo «ser»; y el imperfecto qal, más habitual y probable.

Como resultado, hallamos que es la Vulgata donde este pasaje se interpreta como «Yo soy el que soy»; Los Setenta (De esta manera denominan los eruditos una de las traducciones antiguas de la Biblia) interpreta «Yo soy el que es», Aquila y Teodosio «Yo seré [quien] será». Mas claramente, si Conny Méndez confiesa no saber Por qué razón en castellano se ha agregado ese «el que soy», la contestación es, Por el hecho de que traducción aparte, esta oración ya se halla en el texto original hebreo.

En la oración ‘ehyeh ‘aser ‘ehyeh, en primer lugar, tenemos una primera persona del imperfecto; en segundo sitio, Nuevamente se aplica la primera persona del imperfecto. Las formas gramaticales hiphil y qal han sido alternadas en ambos casos por los traductores de las versiones clásicas. Versiones modernas como la del francés B. Couroyer para la Biblia de Jerusalén interpretan «Yo soy el que soy» O «Yo soy lo que soy», que —prosigue Couroyer—, «en tercera persona, se convierte en el apelativo Yahvéh, ‘Él es’» —aunque inexplicablemente, en el pasaje ya citado para el Como escribió esta nota, Couroyer reitera la equívoca traducción de la Vulgata, escribiendo «Yo soy» en lugar de «Él es» por Yahvéh.

Lo que nos fuerza, ya antes de seguir, a desentrañar de una buena vez la dicotomía Yahvéh/Jehová.

El nombre de Dios

Contra lo que podría pensarse, esta forma del nombre divino -Jehová- no es exclusiva de sus Testigos; muchos textos Católicos y versiones de la Biblia la emplean. Yahvéh y Jehováh no son sino diferentes versiones del nombre divino YHVH, 4 consonantes entre las cuales se han insertado diversas vocales hipotéticas, Puesto que el original hebreo carece de vocales.

De acuerdo con Maimónides, la pronunciación verdadera de YHVH dejó de utilizarse cara el siglo II a.C.; en todo caso, el nombre ya no se pronunció tras la destrucción del Templo de Jerusalén. De nuevo Según Maimónides, el nombre divino era pronunciado Solo por los sacerdotes al dar la bendición en el santuario, y esto —según otros cronistas— solamente en Jerusalén; el resto debía reemplazar YHVH por Adonai (Señor) al leer las Escrituras O bien referirse a Dios. Esto se mantuvo entre los primeros Cristianos así como entre los hebreos siguientes a Cristo. Conforme la Catholic Encyclopedia, este respeto por el nombre divino debió mantenerse en las datas de elaboración de los Setenta de la Biblia, donde se sustituye Kyrios (Señor) por YHVH.

La hermenéutica explica el qeri perpetuum, Conforme el cual, las consonantes YHVH son Siempre y en toda circunstancia acompañadas en el texto hebreo por las vocales de Adonai, excepto cuando Adonai y YHVH aparecen juntos, en cuyo caso se sustituyen por las vocales de otro título divino, Elohim.

¿Entonces cuáles son las vocales auténticas del nombre de Dios? Se ha dicho que Jehováh fue el resultado de una improvisación de Pedro Galatino en 1520, añadiendo vocales al azar, y que Fagio difundió esta forma del nombre entre los intelectuales; Pero tanto autores Católicos como Protestantes del siglo XVI están ya bien familiarizados con Jehováh, y se ha descubierto que ya había sido usado este nombre por el teólogo Porcheto en el siglo XIV, e inclusive en la obra Pugio fidei de Raimundo Martín, en 1270 aproximadamente, y es probable que Jehováh se utilizara Incluso ya antes de Martín.

Jehováh se compone de las abreviaturas del imperfecto, el participio y el perfecto de la palabra hebrea «ser»: ye=yehi; ho=howeh; wa=hawah. De esta manera, significaría «El que Va a ser, es, y ha sido»; el único problema es que la construcción de esta oración rompe Todas y cada una de las reglas y precedentes de la gramática hebrea.
Ahora consideremos Yahvéh. Esta forma del nombre divino, con cierta frecuencia abreviada Yah O deletreada Yahw, se deriva sin duda del verbo «ser» —hayah—, y se traduce mejor como «Él es», O bien «El que es», De forma que marcha como la tercera persona de ’ehyeh ‘aser ‘ehyeh. Esta versión es reforzada por su gran similitud con Jabe, la pronunciación Samaritana del nombre divino, utilizada También por Epifanio. Si insertamos las vocales de Jabe entre las consonantes hebreas originales YHVH, señala el autor de la Catholic Encyclopedia, «obtenemos la manera Jahveh (Yahvéh), que ha sido aceptada por los académicos modernos como la auténtica pronunciación del nombre divino. No Sólo se halla estrechamente conectado con la pronunciación de la antigua Sinagoga A través de la tradición Samaritana, sino que deja También la derivación legítima de Todas las abreviaturas del nombre sagrado en el Antiguo Testamento».

Éxodo 3:14 afirma, por fin: «Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: “‘Yo soy’ me ha enviado a vosotros”».

Mas, si reemplazamos las palabras originales en hebreo, resulta:
«Dijo Dios a Moisés: “‘ehyeh ‘aser ‘ehyeh”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: “‘Yahvéh’ me ha enviado a vosotros”».

Recapitulemos: el verbo «ser» —hayah— se repite tres veces en este pasaje: 2 de ellas en primera persona del imperfecto (‘ehyeh), y una en presente del imperfecto, que es el nombre divino propiamente dicho en su forma terminante: YHVH, cuya pronunciación más probable es Yahvéh, y que en castellano —de esto hay poca incertidumbre— sería «Él es». De manera que la traducción más apegada que podríamos hacer, sería la siguiente:
«Dijo Dios a Moisés: “Yo soy el que soy”. Y añadió: “Así dirás a los hijos de Israel: “‘Él es’ me ha enviado a vosotros”».

¿Cómo llamamos a Dios?

Recordemos que las sutilezas del lenguaje son, prácticamente Siempre y en todo momento, importantes Solo para los filólogos, lingüistas, antropólogos y, en estos casos, teólogos. A final de cuentas, cuando un Católico promedio toma su Biblia es Solo para orar, leer tal O cual pasaje, estudiar la historia sagrada O bien meditar alguna enseñanza de Cristo. De ahí que el que se hayan perpetuado imprecisiones de traducción A través de sus diferentes versiones poco importa, Pues el mensaje no cambia… a menos que tomemos una imprecisión como ese «Yo Soy» y construyamos todo un movimiento místico desde ello.

Según la Metafísica, al decir «Yo Soy» están diciendo el nombre de Dios, Como se le indicó a Moisés. Mas como hemos visto, Moisés Nunca lo llamó «Yo Soy», sino «Él Es», Esto es, Yahvéh O, en todo caso, Jehováh, que por muy impreciso que sea por lo menos no cambia el sentido del nombre original.
Las oraciones, afirmaciones y «Decretos» usados en la Metafísica se basan en la idea de Conny Méndez Sobre que Dios —o «Yo Soy»— está en Todas y cada una de las cosas y en todos nosotros y, Por consiguiente tendríamos dentro una chispa del mismo Dios omnipotente —a la que invocamos al decir «Yo Soy»— y en ese sentido, nosotros seríamos Dios.

Conny Méndez, en su famoso librito Metafísica cuatro en 1 (así como en otros), recomienda hacer afirmaciones como «“Yo Soy” la Presencia del Dios Todopoderoso…» (P. 198), «“Yo Soy” la Resurrección y la Vida de toda la perfección en mi corriente de vida» (P. 199), «“Yo Soy” la única Presencia, el único Poder aquí» (P. 208), «“Yo Soy” la imagen y semejanza de Dios. “Yo Soy” la perfección y califico mi psique, mi cuerpo y mi Planeta, con perfección. Acá estoy, Amada Presencia, úsame Hoy, en Tu Nombre, por Tu Poder y Autoridad […]. Yo le quito poder a todo lo que no sea mi Amada Presencia. A ella le doy el único poder de actuar en mí. “Yo Soy” todo en todo al decir la fórmula “Yo Soy”» (P. 209). «Con todo el poder y autoridad de la Amada Presencia “Yo Soy” en mí, digo y decreto» (P. 285).

Si bien reconoce la existencia de Dios, Por medio de una «chispa divina» En cada ser humano, la Metafísica enseña al practicante a adoptar su autoridad y sus atributos como propios, lo cual es presentado como una nueva e esencial interpretación de los textos bíblicos. ¡Y todo esto, me temo, lo ha extrapolado Conny Méndez a partir de un «Yo Soy» que no es sino un error de traducción!

Conny Méndez procura justificar esto al citar pasajes bíblicos en los cuales interpreta que Dios ha ordenado a Moisés invocarlo como «Yo Soy» —y más que eso, en su versión de ese pasaje pone en boca de Dios: «Ese es tu nombre, ese es mi nombre, para ti y Todas y cada una de las generaciones», con lo cual ella pretende justificar, primero, el atribuirse el nombre y sus atributos al orar, y segundo, que «todas las generaciones» —presumiblemente, los devotos de la Metafísica— lo hagan.

El inconveniente es que Dios no dijo eso en el pasaje bíblico original: Conny Méndez lo reescribió, O bien lo citó de memoria —y muy mal—, con lo que demuestra una falta de conocimientos, profesionalismo y seriedad imperdonables en alguien a quien demasiadas personas ven como una «autoridad», siendo impensable cuestionar sus afirmaciones.

Al comentar esto a personas que han practicado la Metafísica, invariablemente me han respondido que la Biblia ha sido reescrita en el Concilio de Constantinopla, Conforme a los intereses de la Iglesia Católica, y que los textos originales decían cosas muy diferentes, y Quizás Conny Méndez está rescatando uno de tales pasajes “perdidos”.

Este es un mito muy popular en el entorno esotérico, una de esas cosas que “todo el Planeta sabe”, así como “todo el Mundo sabe” que los Lamas tibetanos levitan, Si bien nadie haya visto uno. El que busca encuentra, y si quienes aseveran esto se molestaran en buscar, encontrarían que existen copias de los textos bíblicos que son anteriores con mucho a dicho Concilio, y que demuestran sin sitio a dudas que pasajes como el que Aquí discutimos ya decían Exactamente lo mismo Incluso ya antes del nacimiento de Jesús.

Lo único que hizo el Concilio fue seleccionar cuáles, entre los Abundantes textos religiosos que circulaban entre las comunidades Cristianas de la temporada, podían considerarse lícitos y representativos de la doctrina de la naciente Iglesia Católica, descartando los escritos de las escuelas Gnósticas (ciertos de los que han sido descubiertos en Nag Hammadi) y las recopilaciones de leyendas folklóricas, como muchos de los popularmente llamados Evangelios apócrifos.

Esto —dirán algunos— no prueba que todo lo que enseña la Metafísica —la cual es muy amplia— sea del mismo modo infundado, Mas hemos de indicar que, al ser el «Yo Soy» el punto focal, el cimiento de sus doctrinas, cabría aguardar que si en algún aspecto de sus enseñanzas Conny Méndez ha dedicado esfuerzo y dedicación en sustentarlo, sería en este. Y si el cimiento no se sostiene ante los hechos, ¿qué Va a ser del edificio que sostiene?

El “Yo Soy” en el Nuevo Testamento

En verdad, las palabras Yo soy aparecen en los Evangelios, en labios de Jesús, Pero en un contexto que habría sido interesante plantear a Conny Méndez para oír su interpretación. En ningún instante insta Jesús a sus discípulos a decir “Yo soy” ni a atribuirse tal título; en cambio, aparte de asumirlo él mismo en su carácter mesiánico, hallamos la siguiente advertencia Sobre los días de la caída del Templo de Jerusalén:

“Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis”. (Lucas 21, 8)

Usualmente recordamos que en esta profecía, Jesús se refiere a que vendrán falsos profetas diciendo “Yo soy el Cristo”. Una lectura cuidadosa de las distintas versiones pone en claro que se trata de 2 predicciones diferentes: aquellos que dirán “Yo soy” y aquellos que dirán ser el Cristo. En El mismo pasaje ya convocado, Jesús deja bien claro que son 2 puntos: vendrán “usurpando mi nombre Y diciendo ‘Yo soy’”.

San Mateo es quien combina las dos cosas en una sola frase:

“Mirad que no os engañe absolutamente nadie. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy el Cristo’, y engañarán a muchos”. (Mateo 24, 4-5)

No obstante, en San Marcos encontramos, como en San Lucas, que los dos conceptos, sintetizados Quizá por Mateo debido a su similitud, son muy diferentes entre sí, al grado de que los presenta a varios párrafos de distancia. Aunque no hay manera de saber cuáles fueron las palabras de Jesús, a la letra, Dos de los tres testimonios existentes aseveran que el decir “Yo soy” y el afirmar ser “el Cristo” son 2 afirmaciones diferentes, hechas por los mismos individuos (como parecen indicar San Marcos y San Lucas).

Veamos lo que nos dice San Marcos:

”Mirad que no os engañe absolutamente nadie. Vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y engañarán a muchos”. (Marcos 13,5-6)

Lo que coincide con San Lucas; y no es sino más bien hasta los versículos 13,21-veintidos que Marcos menciona a los “falsos cristos y falsos profetas”.

San Juan omite estos pasajes por completo, lo que es lamentable, dada la riqueza espiritual de la perspectiva que ofrece acerca de Jesús y sus enseñanzas. En las Revelaciones, No obstante, sí hallamos referencias al “Anticristo” y al “falso profeta” (que Aquí es uno, Mas implicando que puede encabezar a otros); Pero ésa es otra historia.

Lo importante Acá es que el propio Jesús advierte Exactamente en contra de aquellos que dicen “Yo soy”, con lo que queda bien claro que no podemos conciliar el “Yo Soy” metafísico ni con el Viejo ni con el Nuevo Testamento. Me pregunto qué implica esto para Todas las personas que practican metafísica sin dejar de considerarse católicas…

Cuerno y Fuego,

Luis Abbadie
Wisdom Stone

The Catholic Encyclopedia, Vol. III, 1999
Biblia de Jerusalén. Desclée de Brouwer (Bélgica), 1967
Conny Méndez, Metafísica 4 en 1. Bienes Lacónica (Venezuela), 1996
Nathaniel W. Peaslee, The Names of God (Monografía).

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