El Trasfondo De Tiresias Era Importante

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En la mitología griega, Tiresias (en griego viejo, Τειρεσίας) fue un adivino ciego de la urbe de Tebas; fue uno de los 2 adivinos más célebres de la mitología griega: el otro fue Calcas.

Hijo de Everes y de la ninfa Cariclo, Tiresias tuvo 2 hijas: Manto y Dafne.

Tiresias es un adivino que aparece en todos los fragmentos mitológicos relacionados con Tebas, desde la temporada de Cadmo hasta la expedición de los Epígonos: fue Tiresias quien aconsejó que se entregara el trono de la ciudad al vencedor de la Esfinge y, Más tarde, sus revelaciones conducirán a Edipo a descubrir el misterio que rodeaba su nacimiento y sus involuntarios crímenes. También aparece este adivino en el Canto XI de la Odisea: el héroe Odiseo, con el fin de Descubrir las circunstancias en que se desarrollará su regreso a Ítaca, viaja al Hades para consultar a Tiresias.

Tiresias era ciego desde joven. Conforme las versiones, su ceguera fue causada por la diosa Atenea (que lo castigó por haberla sorprendido Mientras que se bañaba) O bien por la diosa Hera (tras mediar en una disputa sobre el placer que tenía con Zeus), Aunque en ambos casos le fue concedido en compensación el don de ver el futuro. En la última versión, narrada por el autor latino Ovidio en su obra Las Metamorfosis, Tiresias sorprendió a Dos serpientes apareándose, las separó matando con su bastón a la hembra y, a causa de esto, se convirtió en mujer. 7 años Más tarde, Tiresias volvió a ver a exactamente las mismas serpientes en las mismas circunstancias, volvió a golpearlas con su bastón para separarlas matando a la serpiente macho, y al hacerlo se convirtió De nuevo en varón. Esta experiencia única hizo que Zeus y Hera recurrieran a él como árbitro en una discusión sobre quién experimentaba más placer sexual, si los hombres O las mujeres. Cuando Tiresias afirmó que el hombre experimenta una décima parte del placer que la mujer, Hera, indignada por haber él revelado su secreto, lo castigó dejándolo ciego. Zeus, Sin embargo, le otorgó el don de la profecía y una larga vida.

El significado esencial de la figura de Tiresias reside en su papel de mediador: por sus dotes proféticas, media entre los dioses y los hombres; por su condición andrógina, lo hace entre hombres y mujeres; y por la excepcional duración de su vida, entre los vivos y los muertos.

El personaje reaparece en la literatura europea en su doble carácter de profeta y de andrógino desde el Edipo rey de Sófocles (cuatrocientos veinticinco a. C.) hasta nuestros días.

1 Orígenes del don de la profecía 1.1 El baño de Atenea
1.2 Las metamorfosis de Tiresias
1.3 La joven y Apolo

2.1 Predicciones de Heracles
2.2 El adivino oficial de Tebas. Tiresias en las tragedias griegas
2.Tres ¿Su muerte?
2.4 La consulta de Odiseo (Odisea, canto XI)

4.1 Literatura siguiente al periodo clásico
4.Dos Recreaciones musicales
4.Tres Otras recreaciones

Orígenes del don de la profecía[editar]

Tiresias no nació ciego ni adivino, sino que su poder y su ceguera fueron el resultado de sus encuentros con los dioses. Existen diferentes versiones de este mito. Luc Brisson, que lo ha estudiado en profundidad, ha recogido dieciocho alusiones a Tiresias en textos clásicos, y las ha ordenado en tres grupos: el primer grupo, de 2 episodios, cuenta el cambio de sexo de Tiresias y su encuentro con Zeus y Hera; el segundo grupo cuenta la ceguera que le causó Atenea; el tercer conjunto, casi absolutamente perdido, parece haber contado las desgracias de Tiresias.[1]

Tiresias era un sacerdorte de Zeus, y hay varias versiones sobre las causas de su ceguera, siendo la más sencilla la de que había revelado los secretos de los dioses. Algunas versiones alternativas son las siguientes:

El baño de Atenea[editar]

Conforme la versión de Ferécides de Atenas que se hallaba en la Biblioteca del Pseudo-Apolodoro, Tiresias, adolescente, sorprendió a Atenea cuando se bañaba desnuda en la fuente Hipocrene en el Monte Helicón.[2] La diosa, de una castidad absoluta, consideró esta indiscreción de Tiresias como un atentado contra su pudor, y «Atenea le puso entonces las manos sobre los ojos y lo dejó ciego».[3]

La madre de Tiresias, la ninfa Cariclo, que formaba una parte del cortejo de Atenea, suplicó a ésta que le devolviera la vista a su hijo. La diosa, Pues no tenía el poder para deshacer el acto, le concedió otro don: «Ella le purificó las orejas, y esto le permitía entender a la perfección el lenguaje de los pájaros; después ella le dio un bastón de cornejo, gracias al cual caminaba como las gentes que veían».[3][4] Atenea le concedió del mismo modo una vida más larga que la del común de los mortales y el poder de guardar sus dones en los infiernos.

Esta misma versión está igualmente presente en la obra de Calímaco y en la de Nono de Panópolis.[5][6]

Las metamorfosis de Tiresias[editar]

La segunda versión sobre el origen de los dones de Tiresias aparece principalmente en la obra de Ovidio. Mientras Tiresias paseaba por el bosque en el Monte Cilene, en el Peloponeso, halla a 2 serpientes que estaban apareándose y aparta con un golpe de su bastón.[7] Hera, disgustada, de inmediato lo transforma en mujer. Tiresias permanece con esta apariencia A lo largo de siete años y se convierte en sacerdotisa de Hera. Se casa y tiene una hija, Manto, que Asimismo heredará el don de la profecía. (Conforme otras versiones Tiresias mujer fue una prostituta de gran renombre). El octavo año, Tiresias-mujer vuelve a ver Nuevamente a las mismas serpientes aparearse. Según unas versiones las dejó tranquilas, Conforme otras (Higino), las volvió a pisotear. Como premio a su comportamiento, Hera le levantó el castigo y le devolvió su masculinidad. Ovidio afirma: «Si cuando se os castigó, le dice, vuestro poder es tan grande para Cambiar la naturaleza de vuestro enemigo, voy a cambiaros una segunda vez».[8]

En un episodio separado sigue la narración.[9] En una discusión en el Olimpo, Zeus pretendía que en el acto sexual la mujer sentía más placer que el hombre y su esposa Hera pretendía lo contrario. Los dioses decidieron solicitar el consejo de Tiresias, que tenía la experiencia de los dos sexos. Tiresias se pone de una parte de Zeus, y declara: «De diez partes un hombre solamente goza de una». Hera de forma inmediata lo volvió ciego por su impiedad. «… ofendida que no es conveniente para un sujeto ser tan ligero, y condena los ojos de su juzgado a las tinieblas eternas».[8] Zeus no podía ir en contra de la resolución de Hera, Pero, para compensar su ceguera, le ofreció el don de la adivinación y una larga vida de 7 generaciones humanas.[10]

En la Biblioteca mitológica del Pseudo-Apolodoro, se halla un relato parecido que señala como fuente una obra perdida de Hesíodo.[11]

La joven y Apolo[editar]

La última versión corresponde ya a la época helenística, en la que el mito había sido muy recreado, ampliándolo Cuando menos en 7 episodios, con amores apropiados en Cada uno de ellos de ellos. La versión fue recogida por el obispo del siglo XII Eustacio de Tesalónica, que trae a colación un relato que él atribuye a Sostratos Mas que muy posiblemente fuera del alejandrino Ptolomeo Queno.[12] Este relato cuenta que Tiresias habría nacido del sexo femenino y que, como toda joven, suscitó el deseo de Apolo. El dios, a cambio de sus favores, le enseñó música. Cuando medró, Tiresias-mujer rechazó a Apolo. Éste la convirtió entonces en hombre Para que sintiera lo que es el deseo, el empuje que propicia Eros. A partir de esta primera metamorfosis y después de haber sido el árbitro de la disputa entre Zeus y Hera sobre la cuestión del placer sexual, Tiresias sufriría no menos de seis cambios de un sexo al otro.

Hechos de la vida de Tiresias[editar]

Predicciones de Heracles[editar]

El nacimiento de Tiresias lo liga de forma íntima a la tierra de Beocia, así como a la fundación de la ciudad de Tebas, donde pasará la mayor parte de su vida. Pausanias describe También los diferentes lugares que conservan su memoria en el siglo II d. C. (cf. Libro IX: Beocia; Por ejemplo, en 16, 1; 18, 4; 19, 3).[13]

El Pseudo-Apolodoro cuenta que Anfitrión consultó al adivino para solucionar el misterio del «impostor» que, Durante su ausencia, había tomado su apariencia y había compartido el lecho de Alcmena.[14]

Por otra parte, 2 grandes versistas, Píndaro y Teócrito, han tratado este motivo en el nacimiento de Heracles: sus obras respectivas hacen mención de una intervención diferente del adivino Tiresias con ocasión del nacimiento del héroe.

– La primera, Nemeas, de Píndaro, estaba destinada a la celebración del vencedor de un concurso de carros en los juegos: sus cualidades y su sagacidad son De esta manera comparados a los de Heracles, del que el poeta emprende el canto de su extraordinario destino. Tras las primeras hazañas del recién nacido, que abate a las serpientes enviadas por la vengativa Hera, Anfitrión, el hermoso padre mortal de Alcide (Heracles), a la vez asombrado y entristecido por su fuerza y su coraje fuera de lo común, consulta a su ilustre vecino: el adivino va Así a ser el intérprete del destino del semidios, de sus futuras hazañas, así como de la inmortalidad junto a su padre que le es prometida.[15]

– Teócrito, en su 24º Idilio, tras haber narrado en un relato que empieza ex abrupto la primera hazaña del joven héroe, narra la predicción de su gloria futura que hace el adivino Tiresias. El final del poema describe la extraordinaria educación del hijo de Zeus.[16]

El adivino oficial de Tebas. Tiresias en las tragedias griegas[editar]

Tiresias aparece como un personaje recurrente en las tragedias griegas que narran la legendaria historia de Tebas. En la escena se representan diferentes episodios de la biografía de Tiresias, todos ellos pertenecientes al periodo en que el adivino ejercía las funciones oficiales en Tebas. Cronológicamente, el primer episodio en ser llevado a escena, se halla en la tragedia de Eurípides Las bacantes. La pieza tiene por contexto la instauración violenta del culto de Dioniso en Tebas: el adivino aparece con Cadmo, fundador y primer rey tebano, y uno y otro son de los pocos personajes oficiales en tomar partido en favor del nuevo dios.[17] Cadmo y Tiresias, disfrazados de mujeres, viajan a las montañas para honrar a Dioniso y unirse a las bacantes tebanas en las fiestas en honor a él. Este episodio es También contando por Nono de Panópolis.[18]

Tiresias es llamado por el rey Para que denuncie a los asesinos.

Otro episodio de la vida de Tiresias llevado a escena aparece en Edipo rey, de Sófocles. Con con respecto a la historia contada en Las bacantes, el tiempo mitológico ha avanzado cuatro generaciones. La peste se ha abatido sobre Tebas: Creonte, el cuñado de Edipo, dando respuesta al oráculo de Delfos, revela que es necesario purificar el país de la deshonra producida por el asesinato del anciano rey Layo. Tiresias es llamado por el rey Para que denuncie a los asesinos. El adivino al comienzo se niega a dar Contestaciones directas, y, ante las demandas apremiantes del rey, la violenta disputa que sigue le impulsará a decir que el rey no desea Verdaderamente que aparezca el asesino. Espoleado por las acusaciones del rey de que no tiene ninguna visión O de que, Todavía peor, ha tomado parte en el conspiración, Tiresias por último le revela que el auténtico asesino es el propio rey. Ultrajado, Edipo lo expulsa del palacio, Pero al poco comprende la verdad.[19][20]

Polinices, con la ayuda de los 7 jefes, asedia su propia ciudad.

Siguiendo la cronología mítica, la obra siguiente es de Eurípides: Las fenicias. La acción transcurre de forma inmediata tras Edipo rey. Una vez Edipo ha entregado el trono a sus hijos Eteocles y Polinices, éstos deciden repartirse el poder, Cada uno aceptando reinar alternativamente A lo largo de un año. La maldición de Edipo cae entonces sobre ellos: su padre les ha maldecido y están condenados a matarse entre ellos, tras que hubieran recluido a su padre en el palacio. De esta manera, el conflicto estalla desde el primer año: Eteocles, tirano ávido de poder, rechaza dejar el trono. Polinices, con la ayuda de los 7 jefes, asedia su propia ciudad. Al final, ambos hermanos combaten en un duelo que acaba en la muerte de ambos atravesados por sus lanzas. Los tebanos ganarán la guerra gracias a las premoniciones de Tiresias, que revela la necesidad de ofrecer en sacrificio al hijo de Creonte: Meneceo.[21] La historia de la guerra la cuenta Esquilo en su obra Los siete contra Tebas.[22]

El último episodio aparece en la obra de Sófocles Antígona, y es la continuación de Las fenicias. Creonte, nuevo rey de Tebas, decide entonces celebrar los funerales solemnes de Eteocles, Mas prohíbe dar sepultura al «traidor» Polinices, conforme a las órdenes dadas por Eteocles antes de Fallecer. Antígona, su hermana ―heroína de la obra―, por respeto a los honores sagrados debidos a los muertos, no respeta la prohibición: recubre el cadáver de tierra y celebra los ritos mortuorios. Creonte la descubre y es condenada a ser enterrada viva. Los dioses no aprueban la medida, y cuando entra en escena Tiresias es para hacer que Creonte respete las inmutables leyes divinas que ordenan dar sepultura. Se revela De este modo plenamente su papel de consejero político, aconsejando al jefe del estado. No obstante, frente a las revelaciones de Tiresias, la naturaleza colérica y autoritaria del tirano va de manera rápida retornando: a quienes intentan hacerle razonar y mostrarle las amenazas que pesaban sobre su cabeza, Creonte les responde con insultos. El adivino se retira entonces, anunciando el castigo inminente de los dioses: la muerte para todo aquél que vea la muerte de Antígona. Creonte tiene temor y suspende la ejecución, Mas Antígona, antes de ser enterrada viva, decide ahorcarse. Cuando llega Creonte, su hijo Hemón, que era amante de Antígona, intenta matarlo, y después se suicida. Cuando Euridice, mujer de Creonte, es informada de la muerte de su hijo, También se quita la vida.[23]

¿Su muerte?[editar]

Si la muerte «espiritual» del adivino no está, De hecho, atestiguada, su muerte «física», en cuanto tal conoce varias versiones. Todos los autores se ponen Conforme en decir que tuvo lugar A lo largo de la toma de Tebas por los Epígonos, los hijos de los Siete de Tebas que habían participado en la primera expedición contra la ciudad beocia.

El Pseudo-Apolodoro pretende que el anciano adivino huyó de la ciudad con los supervivientes tebanos y que, al hacer un alto en su compañía cerca de la fuente Telfusa, murió tras haber bebido agua muy fría de la fuente.[24] Pausanias, por su parte, declara que el adivino, así como su hija Manto, permanecieron en el interior de la urbe, donde fueron hechos prisioneros por los argivos, que decidieron enviarlos a Delfos, para allí ser consagrados al dios Apolo.[25]

La avanzada edad de Tiresias no le permitió llenar la totalidad del trayecto, y murió cerca de la fuente Telfusa, donde se encontraría su tumba, que Diodoro sitúa Exactamente en el monte Tilfusio, cercano a esa fuente.[26]

En fin, un pasaje de la Melampodia, obra atribuida Durante un buen tiempo a Hesíodo y cuyo título alude al adivino Melampo, nos ha transmitido la última plegaria que el adivino dirige a Zeus: evoca particularmente su saber y su vida Durante 7 generaciones, precisando Así el don que el poema de Calímaco imputaba a Atenea.

La consulta de Odiseo (Odisea, canto XI)[editar]

La versión del mito de Calímaco explica que Tiresias había conseguido de Atenea la capacitad sobrenatural de conservar su espíritu tras la muerte. Es provisto de este don que hace su aparición en la Nekuia, un episodio de la Odisea: para preguntar a Tiresias, Odiseo se dirige al reino de los muertos, En tanto que precisa saber todo lo concerniente a su regreso, la situación de Ítaca y sus otras posibles hazañas. El héroe, siguiendo los consejos de Circe, cumple las libaciones y sacrificios necesarios para tomar contacto con las almas de los difuntos. La sangre de las víctimas sacrificadas, cayendo en el abismo, hace subir del Hades las almas de los muertos que desean ser interrogadas: Solo después de haber bebido podrán dialogar con Odiseo. La sombra de Tiresias debe, Sin embargo, tomar la primera, tal y como si dispusiera además de una cierta preeminencia en el Hades: en efecto, Tiresias es presentado por Circe como «el ciego, que no ha perdido nada de su espíritu» (X, 492), Al tiempo que las otras almas son consideradas como las «cabezas sin fuerza de los muertos» (XI, 29). En fin, Tiresias es descrito como «llevando un cetro de oro» (XI, 90), un símbolo del poder que le ha sido reconocido.[27]

Beneficiándose Así de este favor excepcional, puede Aún decir lo que han resuelto los dioses y pronosticar a Odiseo Todas y cada una de las trampas que le esperan en su regreso. Después de haber explicado la causa del odio del dios de los mares Poseidón, que persigue a Odiseo y a sus compañeros por haber dejado ciego a su hijo el Cíclope, el adivino prodiga sus consejos: entre ellos, el de respetar a toda costa el ganado de Helios. De otro lado, anuncia al héroe que la masacre de pretendientes que deshonran su casa no Será para él la última aventura: va a deber Aún volver a partir Hasta el momento en que encuentre a una tribu que no sepa de la existencia del mar, y hacer allá un sacrificio a Poseidón. Sin embargo, A pesar de la ayuda de Circe y de Tiresias, Odiseo no conseguirá evitar la isla de Helios, donde sus compañeros comprometerán definitivamente su suerte de retornar a Itaca. Sólo Odiseo volverá a su isla, donde va a contar a su esposa Penélope el extraño encuentro con el adivino «muerto».[28]

Significado del mito[editar]

Con independencia de anécdotas y acontecimientos casuales, la figura mítica de Tiresias combina múltiples elementos arcaicos: los adivinos ciegos; la interrupción impía de un rito natural (el de una diosa bañándose O el del apareamiento de las serpientes); la relación entre las serpientes y las personas (véase a este respecto el mito del caduceo); la ambigüedad sexual, con la existencia de alguien que tiene Durante su vida los 2 sexos; la competición entre deidades.

El trasfondo de Tiresias era esencial, tanto por sus profecías como por sus experiencias. Tiresias fue completamente varón y después absolutamente hembra: Así, el regalo de la profecía era un regalo dado tanto a sacerdotes como a sacerdotisas. Tiresias sirvió tanto a Zeus como a Hera, y Por ello obtuvo el don de la profecía. La manera en que tenía sus dotes proféticas variaba mucho Conforme las versiones: En ocasiones, como los oráculos, tenía visiones; otras veces, aguardaba y escuchaba el canto de los pájaros; otras, interpretaba las figuras que entreveía en el humo de las ofrendas quemadas.

En la literatura griega, las declaraciones de Tiresias son Siempre y en todo momento ciertas, Nunca están equivocadas, Aunque Generalmente, como La mayoría de los oráculos, Tiresias es extremadamente renuente a ofrecer el conjunto de lo que percibe en sus visiones.

Como vidente, Tiresias fue «un título común para los adivinos que atraviesa la historia legendaria griega».[29] A veces, cuando su nombre se asocia a una profecía mítica, se introduce sencillamente para proveer una personalidad al ejemplo genérico de un adivino, no Por el hecho de que exista alguna conexión inherente con el mito de Tiresias.

Recreaciones artísticas[editar]

Literatura siguiente al periodo clásico[editar]

La figura de Tiresias ha sido muy querida por escritores y versistas. Tiresias representa muchas cosas: el adivino más grande de los mitos clásicos; la figura maldecida por los dioses; el arquetipo del travestismo, hombre- mujer; su personaje ha sido realmente útil para desarrollar ideas de muchos creadores. En el clímax de la obra de Luciano de Samosata Menipo O bien La nigromancia, a Tiresias, en el Hades, se le hace esta pregunta: «¿cuál es la mejor forma de vivir?»; y su respuesta es desconcertantemente moderna: «la vida de un individuo corriente: olvidarse de los filósofos y de su metafísica».[30] Es un consejo pragmático y moderado, el consejo que mejor representa el mensaje Moral de la corta historia.

En la Divina Comedia (Infierno, Canto XX), Dante sitúa a Tiresias en el cuarto foso del octavo círculo del Averno, el círculo destinado a los personajes fraudulentos (el cuarto foso es para los adivinos y hechiceros). Tiresias es condenado a pasear toda la eternidad con la cabeza vuelta atrás: Mientras vivió Siempre se esforzó en mirar al futuro, en el Infierno, debe mirar únicamente atrás. Manto, su única hija, También debe recibir su mismo castigo.[31]

Más recientemente, Tiresias fue el título de un poema de Lord Tennyson publicado en 1885 en el poemario Tiresias and other poems («Tiresias» y otros poemas).

En el drama surrealista de Guillaume Apollinaire Las tetas de Tiresias (Les Mamelles de Tirésias, 1917), Teresa, una joven feminista casada que se niega a tener hijos, se convierte en un «señor mujer» tras liberarse de sus pechos y adoptar el nombre de Tiresias; su marido, en cambio, se ocupará de traer miles y miles de hijos al Mundo para repoblar la ciudad de Zanzíbar. Teresa reaparece al final de la obra bajo los rasgos de una cartomántica, paródico vestigio del papel profético de Tiresias.

La figura del adivino tebano Asimismo desempeña un papel importante en la obra del poeta inglés T.S. Eliot La tierra baldía (1922), en la que, A través de su función de adivino, puede aparecer como una figura simbólica del Creador.

Leopoldo Marechal, famoso escritor argentino, incluye a un personaje llamado Tiresias en su ensayo “La Autopsia de Creso” publicado en su libro: Cuaderno de Navegación (de 1966). El ensayo describe, y explica de manera refulgente, el ascenso social, político y hasta espiritual de la concepción economicista de la vida, que A través de la “burguesía” (representada en Creso) logra imponer su poder en la sociedad, Luego de desplazar a los otros “actores” que detentaron “el poder” en primera instancia: Ayax (el militar y grante de la justicia) y Tiresias (el sacerdote, O el hombre espiritual).

Frank Herbert, el conocido autor de novelas de ciencia ficción, Asimismo usa las características míticas de Tiresias en la segunda novela de su ciclo Dune: El mesías de Dune (Dune Messiah, 1969). El protagonista, Paul Atreides, pierde la vista Pero tiene poderes proféticos que provienen de penetrar en la parte masculina y femenina de la psique.

En la novela de Lawrence Durrell Balthazar (1958), la segunda parte de la tetralogía El cuarteto de Alejandría, múltiples de los personajes de la novela tienen momentos proféticos, sobre todo Melissa, Scobie y Balthazar. Scobie viste trajes cruzados, sugiriendo el motivo andrógino de Tiresias. La novela También tiene una corta canción rimada: Old Tiresias / No-one half so breezy as, / Half so free and easy as / Old Tiresias.

La poeta Carol Ann Duffy escribió un poema titulado De la señora Tiresias en su colección La esposa del Planeta (The World’s Wife, 1999).

Tiresias También aparece en la novela Middlesex (ganadora del Premio Pulitzer de 2002) de Jeffrey Eugenides. Cal, el protagonista, se refiere y se compara a los adivinos, e incluso participa en una representación de Antigona.

En la reciente novela de Haruki Murakami Kafka en la orilla (2002), hay un personaje llamado Oshima que es un adivino andrógino, como Tiresias.

Se han dedicado a Tiresias muchos poemas, siendo los más recientes Tirésias (un texto de Marcel Jouhandeau, en Ecrits secrets, III) y el que da título a la recopilación de Yánnis Rítsos Tirésias et autres poèmes choraux (Tiresias y otros poemas corales).

Más recientemente, el autor Valerio Massimo Manfredi cuenta una historia que relaciona la Grecia moderna con la profecía de Tiresias en la Nekya (Odisea, XI).

Recreaciones musicales[editar]

El personaje de Tiresias está muy ligado a la recreación de ciertos mitos del ciclo tebano ―Edipo, Antígona, Creonte, Yocasta― que han tenido mucho éxito en el Planeta del teatro, y por añadidura, en el de la ópera. Se ha compuesto mucha música incidental para las representaciones teatrales que adaptaban esos mitos, adaptaciones de Edipo rey, Antígona y Las bacantes. Además de esto, muchos compositores han escrito óperas en las que siendo el papel central el de alguno de esos personajes ―Antígona y Edipo―, Tiresias Siempre y en todo momento aparece como un papel esencial O como papel secundario. Ciertas de estas óperas son las siguientes:

– 1927 – Edipo rey, ópera oratorio de Ígor Stravinski, con libreto de Jean Cocteau, en la que Tiresias es uno de los personajes principales.
– 1947 – Les Mamelles de Tirésias (Los pechos de Tiresias), una ópera del compositor francés Francis Poulenc, basada en el texto surrealista de Apollinaire.[32]
– 1949 – Antigone, opera de Carl Orff.
– 1960 – Revelation in the Courthouse Park (1960), una ópera de Harry Partch basada en Las bacantes.
– 1968 – The Bassarids, una ópera de Hans Werner Henze (con libreto de W. H. Auden y Chester Kallman) También basada en Las bacantes.
– 1996 – Antigone, opera de Mikis Theodorakis. Teodorakis, Además de esto uso Exactamente el mismo tema de Antígona en Dos de sus ballets: Antigone (coreografiado por John Cranko, 1959) y Antigone in Jail (coreografiado por Micha van Hoecke, 1972). También compuso música incidental para una representación teatral de Antigona en 1990.
– 1997 – Antigone-Legend, una obra de Frederic Rzewski, para soprano y piano, con texto de Bertolt Brecht.

En la música popular, el personaje de Tiresias Asimismo ha sido fuente de inspiración. La canción de la banda Genesis «The cinema show», del álbum Selling England by the Pound (1973), se basa en un extracto del poema del T. S. Eliot The Waste Land, con menciones de Tiresias.

Dennis DeYoung emplea el personaje de Tiresias en la canción «Castle walls» en el álbum The grand illusion (1977) de Styx.

Otras recreaciones[editar]

Como el Planeta de la música, el del teatro se ha ocupado frecuentísimamente de los mitos tebanos, con continuas adaptaciones y reinterpretaciones de obras como Edipo rey, Antígona O bien Las bacantes. En ellas prácticamente Siempre aparece el personaje de Tiresias, bien como un personaje primordial O bien con un papel sencillamente secundario. Ciertas adaptaciones más conocidas son:

Tiresias es uno de los cinco papeles primordiales, junto con Edipo, Yocasta, Anubis y la Esfinge.

– 1922 – Antígone, obra teatral de Jean Cocteau.
– 1934 – La Machine infernale, obra teatral de Jean Cocteau. Tiresias es uno de los cinco papeles primordiales, junto con Edipo, Yocasta, Anubis y la Esfinge.
– 1942 – Antígone, obra teatral de Jean Anouilh.
The Island, obra teatral de Athol Fugard.

Con lo que respecta al cine, en 2003 se estrenó Tiresia, una película de Bertrand Bonello.

En Poderosa Afrodita (Mighty Aphrodite, 1995) del norteamericano Woody Allen aparece Tiresias como un ciego indigente neoyorquino (interpretado por Jack Warden), aconsejando al protagonista Lenny (el propio Allen). En esta película, parodia amable de la tragedia griega, aparecen versiones Aproximadamente actualizadas de ciertos mitos griegos.

En el Mundo de la historieta, Rossi y Le Tendre editaron en Francia en 2 tomos la obra Tiresias (2001), una recreación de la figura de Tiresias en la que se fabula sobre el motivo del cambio de sexo causado por Atenea. En ella, un joven Tiresias es transformado en mujer como castigo tras haber avisado de una sacerdotisa de Atenea.

Fuentes clásicas y siguientes[editar]

Tiresias aparece en las siguientes obras literarias clásicas:

Sófocles: Edipo rey y Antígona.
Eurípides: Las bacantes, Ifigenia en Táuride (ca. 414 a. C.) y Las fenicias.
Homero: Odisea.
Séneca: Edipo.
Ovidio: Las metamorfosis.
Esquilo: Los siete contra Tebas (cuatrocientos sesenta y siete a. C.).
Calímaco: El baño de Palas, canto V.

Y en estas otras, posteriores:

Dante Alighieri: La divina comedia.
John Milton: El paraíso perdido.
T. S. Eliot: La tierra baldía, Sección III, El sermón del fuego.

↑ Luc Brisson (1976): Le mythe de Tirésias: essai d’analyse structurale (El mito de Tiresias: ensayo de análisis estructural). Ed. Brill.[1] Leiden. La obra es un completo análisis del mito Conforme la tradición estructuralista, con muchas analogías dibujadas de la ambivalente sexualidad que se consideraba en la Antigüedad que se daba entre los animales.
↑ Esta versión es la preferida por los versistas Tennyson y Swinburne.
↑ a b Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, III, 6.7. Biblioteca, III, 6.7: texto italiano.
Texto francés.
Texto inglés. Texto griego.

↑ Especies de cornejo naturales de Europa y presentes en el Mediterráneo son el cornejo común (Cornus sanguinea) y el cornejo macho (Cornus Mas).
↑ Calímaco: Himno V: (Al Baño de Palas), 120 – 130. Texto italiano. Texto bilingüe griego-Español (link roto libre en Internet Archive; véase el historial y la última versión). en PDF; véanse las pp. Cuarenta y seis (47 de la reproducción electrónica) y ss. Texto griego en el Proyecto Perseus; ed. de 1897 de Ulrich von Wilamowitz-Moellendorff. Empleando el rótulo activo “load”, que se halla en la parte superior derecha, se consigue ayuda en inglés con el vocabulario griego del texto.
Texto griego en el Proyecto Perseus; ed. de 1921 de A.W. Mair.

↑ Nono de Panópolis: Dionisíacas, V, 337 y ss. Texto griego en el Proyecto Perseus; empleando el rótulo activo load se obtiene ayuda en inglés con el vocabulario griego del texto.

↑ Eustacio y Juan Tzetzes ubican el episodio en el Monte Citerón, en Beocia, cerca de Tebas.
↑ a b Ovidio: Las metamorfosis, III, trescientos dieciseis – 338. Tiresias en Las metamorfosis, III, trescientos dieciseis – 338: texto Español en Wikisource. Las metamorfosis, III: texto latino en Wikisource.

↑ El episodio es brevemente tratado por Higino: Fábulas, 68 O 75; Ovidio lo trata extensamente en Las metamorfosis, III. – Higino: Fábulas (Fabulae). – 75: Tiresias (Tiresias). Texto italiano.
Texto inglés en el sitio Theoi. Texto latino en el sitio de la Bibliotheca Augustana (Augsburgo).
– Ed. de 1872 en Internet Archive: texto latino en facsímil electrónico.

↑ El profeta ciego con vista interna como recompensa por su ceguera es un tema habitual en la mitología.
↑ Biblioteca mitológica, III, 6, 7. Biblioteca, III, 6, 7: texto italiano.
Texto francés.
Texto inglés. Texto griego.

↑ Eustacio de Tesalónica: Comentario de la «Odisea» de Homero, X, 494.
↑ Pausanias: Descripción de Grecia, IX: – 16, 1: texto francés. Texto griego.

– 18, 4: texto francés. Texto griego.

– 19, 3: texto francés. Texto griego.

↑ Biblioteca, II, 4, 8. Biblioteca, II, 4, 8: texto francés.
Texto inglés. Texto griego.

↑ Píndaro: Nemeas (Νεμεόνικοι), I, 65 – 72. Nemeas: texto francés en Wikisource. Texto griego en Wikisource.
Texto griego (link roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión). en Scribd.

↑ Teócrito: Idilios, XXIV: El pequeño Heracles (Ἡρακλίσκος); véanse en particular los vv. 63 – 102. – XXIV: texto inglés en el sitio Theoi. Texto griego en el Proyecto Perseus; en el lado derecho, pueden emplearse los rótulos activos superiores focus (para las anotaciones) y load (para la visualización simultánea de texto y anotaciones) y el inferior load (para conseguir ayuda en inglés con el vocabulario griego del texto). Comentarios en inglés del texto griego (desde el v. 62) en el Proyecto Perseus.

↑ Eurípides: Las bacantes (Βάκχαι), ciento setenta – 369. Texto Español en Wikisource. Texto griego en Wikisource.

↑ Nono de Panópolis: Dionisíacas, XLV, cincuenta y dos – 218. – XLV: texto griego en el Proyecto Perseus.

↑ Las bacantes, doscientos noventa y siete – 462.
↑ Sófocles: Edipo rey. Texto De España. Texto griego en Wikisource.
Texto griego en el Proyecto Perseus, con índice electrónico, comentarios y referencias en inglés.

↑ Eurípides: Las fenicias vv. 834 – 959. Texto Español en Scribd. Texto griego en Scribd.

↑ Esquilo: Los siete contra Tebas. Los 7 contra Tebas: texto De España en Wikisource; traducción de Marcelino Menéndez Pelayo. Texto griego.

↑ Sófocles: Antígona, vv. 988 – 1098. Antígona: texto De España. Texto griego en Wikisource.

↑ Biblioteca, III, 7 – 3. Biblioteca, III, 7 – 3: texto francés.
Texto inglés. Texto griego.

↑ Descripción de Grecia, IX, 33, 1. Descripción de Grecia, IX, 33, 1: texto francés. Texto griego.

Texto inglés. Texto griego.

↑ Diodoro Sículo: Biblioteca histórica, IV, 67, 1. Texto griego en Wikisource.

↑ Odisea: Canto X; texto Español en Wikisource. Véanse los vv. Cuatrocientos ochenta y tres – 540. Texto griego.

Odisea: Canto XI; texto De España en Wikisource. Véanse los vv. Veintitres – 50; Noventa – 154. – Texto griego: Veintitres – cincuenta
noventa – 154.

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↑ Graves, Robert: Los mitos griegos (The Greek Myths, 1960). Edición revisada, Cassell,[2] Londres, 1968; 105.5.
↑ R. B. Branham: The Wisdom of Lucian’s Tiresias (La sabiduría del Tiresias de Luciano). The Journal of Hellenic Studies, ciento nueve (1989), pp. Ciento cincuenta y nueve – 160. Luciano: Menipo: texto inglés en el sitio Sacred Texts; véase el apartado 21.

↑ Dante Alighieri: Divina Comedia (Divina Commedia), Infierno (Inferno), XX, cuarenta y ss. – XX: Texto De España en Wikisource. – XX: Texto italiano en Wikisource.

↑ Albert Bermel: Apollinaire’s Male Heroine (La heroína masculina de Apollinaire). Twentieth Century Literature 20.Lectura (julio, 1974), pp. 172-ciento ochenta y dos
Enlaces externos[editar]

Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Tiresias.

Sobre Tiresias, en el sitio Iconos, de la Cátedra de Iconografía Y también Iconología del Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad de la ciudad de Roma “La Sapienza”; en italiano. Iconografía y referencias, en Exactamente el mismo sitio.

Luciano de Samósata: Diálogos de los muertos, XXVIII (Menipo y Tiresias). Texto Español en el sitio de la Biblioteca Antorcha.

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