Ellas Mueren Antes

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No obstante, este divorcio entre la sociedad tribal y la bramánica no se genera de manera instantánea. Muy Al revés, convivieron A lo largo de centenares de años. Ya bajo los sucesivos mandatos de los emperadores bramánicos era conocida la habilidad de los gitanos en relación con los aspectos oníricos y lúdicos de la temporada, Como la música, la danza, el esoterismo y la magia. La lectura de las líneas de la mano era práctica habitual entre ellos y fueron numerosas las ocasiones en las que sus servicios fueron requeridos en la Corte. En su forzado éxodo colonizaron las faldas del Hindu Kush (actual Afganistán) y llegaron a Persia. Algunos documentos acreditan la presencia prolongada en esta tierra, en la que adoptaron Numerosos vocablos que incorporaron a su lengua autóctona, Como distintos usos y costumbres. No obstante, La mayoría de la documentación apunta a una prolongadísima estancia en el viejo imperio Bizantino. Fue, efectivamente, Bizancio la tierra que mayor influencia cultural ejerció sobre los gitanos. Pero Quizá la mayor aportación del Imperio a la raza calé fue su conversión al cristianismo. Cuando los gitanos irrumpen en España en el siglo XV ya son portadores y practicantes de la fe de Cristo. Y es Precisamente su estancia en la antigua Bizancio (actual Turquía) la causa de la vieja creencia del origen egipcio de los gitanos (Egipto-egipciano-gitano), confusión ampliamente extendida entre estudiosos y eruditos del Renacimiento y el Siglo de Oro. En efecto, los Registros de Arras de 1421 narran “la llegada de extranjeros del país de Egipto”. Una crónica de la ciudad de Constanza hace venir a los gitanos que visitan la ciudad en 1438 de “una isla no lejos del pequeño Egipto”. La explicación no es otra que la confusión que genera la zona de Izmir (Turquía), conocida por los turcos como “el pequeño Egipto”. Es comprensible, entonces, la confusión popular que atribuye a los cíngaros un origen egipcio. No obstante, los estudios efectuados prueban la inexistencia de vestigios gitanos en el país del Nilo. Y la opinión de la cingarología actual es unánime al aceptar el origen indoario de los gitanos. El único punto de discrepancia reside en la ubicación precisa del sitio de la India: ¿Punjab O Rajastán? No se sabe a ciencia cierta. El cingarólogo Muñoz Velasco, en su valiosísima obra Los gitanos y el idioma sánscrito confecciona un pequeño diccionario en el que obviamente se aprecian las similitudes semánticas entre este idioma, originario de la India, y el calé O bien romaní, la lengua cíngara. Citemos como ejemplo los vocablos panim: agua, manosch: hombre, bacro: carnero O dada: padre. ¿No son demasiadas las coincidencias? Aún más significativo resulta el significado en calé del vocablo veda, que no significa otra cosa que Iglesia. No olvidemos que son herederos de la mítica cultura veda, la que desarrolló sus más valiosos cuadros sociales en torno a la religión. Pero independientemente de su origen, lo que ha sido Siempre una incesante entre los cíngaros es el acoso al que han sido sometidos históricamente. Isabel la Católica ordenó su persecución en el año 1492 Por medio de la Pragmática de Medina Sidonia, la misma que ordenó la persecución de judíos y moriscos. ¿Por qué motivo? Los gitanos, Aunque cristianos, incorporan a la religión una enorme y variopinta gama de ritos ancestrales que fueron considerados paganos e inclusive heréticos por los tribunales inquisitoriales de la sociedad del siglo XV. No faltaron Más tarde los intentos de integración en la cultura paya, Pero invariablemente fracasaron estrepitosamente Puesto que poco O bien nada tuvieron en cuenta sus valores culturales autóctonos. Carlos III fracasó rotundamente en el intento. España, tras Rumanía, es el segundo país que mayor número de población gitana acoge en el Planeta
Rumanía es el país del Mundo que acoge al mayor número de gitanos. Pues bien, en este país no fue hasta bien entrado el siglo XIX cuando fue abolida la esclavitud de la etnia gitana. Y si bien recibieron el estatus de hombres libres, en la práctica fueron sometidos a todo tipo de tribulaciones y vejaciones por parte de una sociedad paya que miraba con extraordinario recelo toda influencia foránea. España, después de Rumanía, es el segundo país que mayor número de población gitana acoge. Sin embargo, nuestra intolerancia hacia sus valores étnico-culturales ha sido Quizás mayor que en otros lugares, a excepción de Andalucía. ¡Cómo no! Qué duda cabe de que buena una parte de nuestra intransigencia es consecuencia directa del profundo desconocimiento de nuestros viejos vecinos. Como es natural, la retórica oficial argumenta Todo lo contrario para discriminarlos: la tan manoseada autodiscriminación. Y qué duda cabe de que este argumento es válido en buena medida. No obstante, no es menos cierto que no hay que confundir el hecho de estimar salvaguardar la propia identidad cultural con el rechazo a la normativa social del país que los acoge. Una y otra vez la propaganda arcaizante nos ha presentado a los gitanos como habituales transgresores de la ley. Y ha sido Exactamente esta actitud pusilánime la que más negativamente ha influido sobre la opinión pública. No hace falta remontarse en el tiempo para comprobar esta realidad. ¿Cuándo hablan los medios de comunicación de los gitanos? Cada vez que nos muestran el horror de los poblados chabolistas y guetos “donde acude nuestra juventud para comprar drogas”. Como si el tráfico y venta de drogas fuera un valor cultural de los gitanos en lugar de una lamentable consecuencia de la degradación de su economía. Es decir, consecuencia de la pobreza, no de la cultura autóctona. Cada vez que las cámaras de TV nos muestran a los indignados vecinos de los barrios marginales de nuestras urbes, observamos impertérritos los insultos con los que se difama a los gitanos. ¡Basta ya de tanta crítica corrosiva, de tanta maledicencia y desinformación! Empecemos ya a construir un presente y un futuro digno para ambas etnias. Sobre todo cuando otros países y otras sociedades que han conocido más a fondo que nosotros a los gitanos no han dejado de exaltar sus valores, y no Solo los oníricos. Basta citar algunos textos de Plinio O Alejandro Magno. Mas, si tan Solo deseamos O bien podemos ver su fachada lúdica, tendremos que reconocer que esta raza ha contribuido más que nadie a la creación de uno de nuestros productos nacionales más rentables y exportables: el flamenco, ese arte tan hondo que brota de lo más profundo del Ánima gitana. Y ya va siendo hora de que conozcamos mejor a nuestros vecinos Para que, Tal vez De esta forma, aprendamos a tolerarnos mutuamente. Antonio Carmona es gitano y vocalista del conjunto Ketama.

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