En Los Siglos XVI Y XVII

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En religión, ocultismo y folclore, un Demonio O bien daemon, demon (del griego δαίμων daimôn,[1] que se pronuncia démon [ai = e]) es un ser sobrenatural descrito como algo que no es humano y que Generalmente resulta malévolo. No obstante, la palabra griega original δαίμων es neutral y no contiene una connotación necesariamente negativa en sus inicios para los viejos griegos. Esto sucedió por la aplicación de la koiné (en el helenístico y en el Nuevo Testamento en griego) del término daimonion (δαιμόνιον)[2] y Después se atribuyó ese sentido maléfico a cualquier palabra afín que compartiera la raíz, cuando originalmente fue previsto para denotar sencillamente a un «espíritu» O bien un «ser espiritual». También diríase que puede referirse a personas con un conocimiento elevado como los filósofos.

En las religiones del oriente cercano, así como en las derivadas de las tradiciones Abrahamicas, incluyendo la demonología medieval cristiana, un Demonio es considerado un «espíritu impuro», el Como puede causar una posesión demoníaca y puede ser expulsado por el ritual del exorcismo. En el ocultismo de Occidente y la magia renacentista (una mezcla de magia greco-romana, demonología judía y tradición cristiana[3]), un Diablo es una entidad espiritual que puede ser conjurada y controlada. En la literatura muchos de los demonios fueron ángeles caídos.

Como frecuentemente se lo representa como una fuerza que puede ser conjurada y controlada, se pueden localizar referencias a «buenos demonios» en Hesiodo y Shakespeare. En la actualidad, el buen Demonio es En general un dispositivo literario (Por servirnos de un ejemplo, el Diablo de Maxwell).

En el lenguaje común, para desacreditar a una persona se la «demoniza» (O «sataniza»).

1 Terminología
Dos Otros usos etimológicos 2.1 Sinónimo de Demonio
2.2 Expresión de la maldad del humano

4.1 Viejo Cercano Oriente 4.1.1 Mesopotamia
4.1.Dos Israel 4.1.2.1 Biblia Hebrea
4.1.2.2 Judaísmo

4.2.1 Tríada demoníaca

4.5.1 Asuras
4.5.2 El karma y los espíritus malignos

5.1 Antigüedad
5.2 Edad Media
5.Interpretación El Renacimiento
5.4 Edades Moderna y Contemporánea
5.Cinco El miedo a sí mismo
5.6 El crepúsculo del Diablo.

6.1 El Diablo en las artes plásticas
6.2 El Diablo en las artes escenográficas (teatro, cine, televisión)
6.Interpretación El Diablo en la historieta
6.4 El Diablo en la literatura

Daimōn (δαίμων) es una palabra del griego viejo para «espíritu» O «poder divino», similar al numen O bien al genio de la mitología romana. El Diccionario Merriam-Webster le otorga su origen etimológico desde el verbo griego daiesthai que significa «dividir, repartir.» La concepción griega de un daimon aparece meridianamente en las obras de Platón, dónde se describe Así a la inspiración divina de Sócrates. Para distinguir al concepto clásico griego de su posterior interpretación cristiana, es usualmente aplicado el término daemon O daimon en vez de Diablo.

El término griego no tiene connotaciones de maldad O bien malevolencia. En verdad, Eudaimonia (εὐδαιμονία), significa literalmente «buen espíritu», Como Asimismo «Felicidad». El término adquirió su actual connotación malévola en la septuaginta (O Biblia de los 70 sabios) traducción al griego de la Biblia Hebrea ordenada por Ptolomeo II para la Biblioteca de Alejandría, Mas basándose en la mitología de las antiguas religiones semíticas. Esta connotación fue heredada por el texto en koiné del Nuevo Testamento.

La concepción medieval y neo-medieval de un «Demonio» en Occidente (véase: el grimorio medieval llamado Ars Goetia) deriva del ambiente de la cultura popular de la antigüedad romana tardía. En nuestros días, los conceptos greco-romanos de daemons que pasaron a la cultura cristiana son discutidos (véase: daimon), Si bien debe ser debidamente anotado que el término se refiere solamente a una fuerza espiritual, no a un ser sobrenatural malévolo. El «daemon» helenístico, eventualmente, llegó a incluir a muchos dioses semíticos y del cercano oriente, como fue evaluado por el cristianismo.

La supuesta existencia de demonios es un concepto importante en muchas religiones modernas y tradiciones ocultistas. En ciertas culturas actuales, los demonios son Todavía temidos por la superstición popular, debido en gran parte a los mencionados poderes de posesión demoníaca en criaturas vivas.

En la tradición ocultista contemporánea occidental (Tal vez epitomizada en la obra de Aleister Crowley), un Demonio -como Por servirnos de un ejemplo: «Choronzon, el Demonio del abismo»- es una metáfora utilizada para denominar a ciertos procesos psicológicos internos («demonios internos»), Aunque ciertos consideran que pueden También ser tomados como un fenómeno objetivamente real.

Algunos estudiosos[4] creen que una gran parte de la demonología del judaísmo (véase: Asmodai) —además de ser una influencia esencial en el cristianismo y el islam— se originó de una tardía forma de zoroastrismo, y fue transferido al judaísmo Durante la era persa.

Otros usos etimológicos[editar]

Conforme la mitología griega, los demonios eran seres humanos utilizados por los dioses griegos para llevar las malas noticias al pueblo. De ahí viene la asociación de «mensajeros del mal». Por otra parte los mensajeros (άγγελος O ángelos) eran los que llevaban el mensaje entre los dioses. Estos eran considerados seres excelsos, En tanto que permanecían entre los gobiernos (montes) de los dioses y no se daban a conocer al pueblo. (Véase Asimismo: daemon O daimon.)

Los filósofos griegos de las corrientes socráticas (Como Platón, discípulo de Sócrates) mencionaban que los demonios eran seres encargados de otorgar el saber y guiar al humano, tal y como lo menciona Platón en La apología de Sócrates, señalándolo como «el hombre que Siempre y en toda circunstancia tuvo un dæmon a su lado».

Sinónimo de Diablo[editar]

Demonio También es un sinónimo de Diablo y procede del verbo griego διαβάλλωηΞ (diabál•ló), que significa, entre otras cosas: ‘calumniar, falsear, mentir’. Véase el contexto circunstancial que determina el significado calificativo al portador del nombre, de lo que se deduce que de entre Todas las acepciones posibles de Diablo: ‘calumniador, falseador, mentiroso’ es la apropiada.

A través del latín, el término griego dio origen al De España «diablo».

Expresión de la maldad del humano[editar]

El término Diablo También se usa para indicar aspectos malignos O miedos íntimos del humano, generados A través de su conducta O instintos y que hacen daño al mismo individuo O bien a otras personas; refiriéndose a ellos como «demonios internos» del humano.

Arquetipo psicológico[editar]

El psicólogo Wilhelm Wundt señala que «entre las actividades atribuidas por los mitos de demonios alrededor del Mundo, predominan las perjudiciales, de tal modo que para la creencia popular los mitos de demonios malignos son meridianamente mayores que los buenos».[5] Sigmund Freud se desarrolla en esta idea y afirma que el concepto de los demonios se deriva de la importante relación de los vivos con los muertos: «El hecho de que los demonios son Siempre y en toda circunstancia considerados como los espíritus de aquellos que han Fallecido recientemente, muestra mejor que nada la influencia del luto sobre el origen de la creencia en demonios».

M. Scott Peck, un psiquiatra americano, escribió 2 libros sobre el tema: Gente de la mentira: La esperanza para la curación de la maldad humana[6] y Visiones del Diablo: Cuentas personales de un psiquiatra sobre la posesión, el exorcismo, y de la Redención.[7]

Peck describe en detalle ciertos casos que involucran a sus pacientes. En Gente de la mentira: La esperanza para la curación de la maldad humana, señala ciertas características que identifican a las personas malvadas, las que clasifica como un trastorno del carácter.

En Visiones del Diablo: Cuentas personales de un psiquiatra sobre la posesión, el exorcismo, y de la Redención, Peck ingresa en detalles esenciales que describen De qué manera se interesó en el exorcismo con el fin de desenmascarar el «mito» de la posesión por espíritus malignos, solo para ser convencido de lo contrario después de hallar 2 casos que no encajan en ninguna categoría conocida de la Sicología O la Psiquiatría. Peck llegó a la conclusión de que la posesión era un fenómeno extraño en relación con el mal: «Las personas poseídas En realidad no son malos, están haciendo frente a las fuerzas del mal».[8] Sus observaciones sobre estos casos se enumeran en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales(IV) de la Asociación Americana de Siquiatría.[9]

Si bien trabajos anteriores de Peck fueron recibidos con aceptación popular generalizada, su trabajo sobre los temas del mal y la posesión han generado un importante debate y escarnio. Se habló mucho de su asociación con (y admiración por) el polémico Malachi Martin, un sacerdote católico y exjesuita, Pese a que Peck constantemente llama a Martin: «un mentiroso y manipulador».[9][10] Otras críticas dirigidas contra Peck incluyen un diagnóstico erróneo basado en una falta de conocimiento sobre el trastorno disociativo de identidad (ya antes conocido como trastorno de personalidad múltiple), y una demanda de que había transgredido los límites de la ética profesional al tratar de persuadir a sus pacientes de que aceptaran el cristianismo.[9]

Por tradición[editar]

Viejo Cercano Oriente[editar]

Mesopotamia[editar]

En la mitología caldea los 7 dioses del mal fueron conocidos como Shedu, Esto es, demonios-tormenta. Ellos estaban representados en forma de toro alado, derivados de los toros colosales utilizados como genios protectores de los palacios reales; el nombre de «shed» asume Asimismo el significado de un genio propicio en la literatura mágica babilónica.[11]

Israel[editar]

Fue desde los caldeos que el nombre «Shedu» llegó a los israelitas, Por lo que los escritores de la Tanaj aplicaron la palabra como dialogismo a los dioses cananeos en los 2 pasajes citados. Mas Asimismo charlaron de «El destructor» (Éxodo 12:23) como un Diablo maligno, cuyo efecto sobre las casas de los israelitas había de ser rechazado por la sangre del sacrificio pascual rociada en el dintel de la puerta y la puerta posterior (un pertinente talismán pagano se menciona en Isaías 57:6). En 2 Samuel 24:16 y 2 Crónicas 21:Quince el Demonio que esparce la pestilencia es llamado «El ángel exterminador» (comparar «el ángel del Señor» en Dos Reyes 19:35; Isaías 37:36), Porque, A pesar de que son demonios, estos «mensajeros del mal» (Salmos 78:49 y A. V. «ángeles del mal») no siguen solo las órdenes de Dios, son los agentes de su ira divina.

Hay indicios de que la mitología hebrea popular atribuye a los demonios de una cierta independencia, un carácter malvado propio, Porque se cree que vienen no de la morada celestial de Dios, sino más bien del Planeta inferior.[12]

Los demonios hebreos eran los hacedores de daño. A ellos se atribuyen las diferentes enfermedades, sobre todo, como afectan el cerebro y las partes internas. En consecuencia, existía el miedo de «Shabriri» (literalmente, «el resplandor deslumbrante»), el Demonio de la ceguera, que descansa sobre el agua descubierta en la noche y afecta a las personas con ceguera que beben de exactamente la misma.[13] También se mencionó el espíritu de la catalepsia y el espíritu del dolor de cabeza, el Demonio de la epilepsia, y el espíritu de la pesadilla.

Estos demonios se supone que entran en el cuerpo y provocan la enfermedad, Mientras abruman O bien se «apoderan» de la víctima (como si «incautaran» el cuerpo). Para curar dichas enfermedades era necesario sacar los demonios por algunos encantamientos y rituales con talismanes, en los que sobresalían los esenios. Josefo, que menciona a los demonios como «espíritus de los malvados que entran en los hombres que están vivos y los matan», Mas que pueden ser expulsados por cierta raíz,[14] fue testigo de un ritual en presencia del emperador Vespasiano,[15] y atribuye su origen al rey Salomón.

Biblia Hebrea[editar]

Los que están en la Biblia Hebrea son de 2 clases: se’irim y shedim. Los se’irim («seres peludos»), a los que algunos israelitas ofrecían sacrificios en los campos abiertos, son criaturas parecidas a los sátiros, se describen como danzantes en el desierto[16] y que son idénticos a los genios, como Por servirnos de un ejemplo: Dantalion, el 71.º espíritu de Salomón. (Sin embargo, compárese a los tradicionales y autóctonos «seres de los bosques» de la mitología europea.)

Posiblemente, pertenezcan a exactamente la misma clase: el Demonio Azazel, los demonios parecidos a cabras del desierto,[17] el jefe de los se’irim, y Lilith.[18] Es posible que «las gacelas y las ciervas del campo » (Por lo que Shulamit conjura a las hijas de Jerusalén para traerle de vuelta a su amante)[19] sean espíritus parecidos a los faunos y afines a los se’irim, Aunque de carácter inofensivo.

El espíritu del mal que molestaba a Saúl (1 Samuel 16:Catorce et seq.) puede haber sido un Diablo, [cita requerida], Si bien el Texto masorético nos afirma que el espíritu fue enviado por Dios.

Ciertos shedim benevolentes se usaron en ceremonias cabalísticas (como el famoso «gólem de Praga»), y los shedim maléficos (mazikin, de la raíz que significa «daño») fueron a menudo acreditados con posesión. Del mismo modo, un «shed» podía morar O deshabitar una estatua inanimada.

Según ciertas fuentes rabínicas, se creía que los demonios estaban bajo el dominio de un rey O bien jefe, ya sea Asmodai[20] O bien —según el viejo Haggadah— «Samael, el ángel de la muerte» (que «mata con su veneno mortal» y es llamado «jefe de los demonios»). Ocasionalmente algún Diablo es llamado «Satanás».[21]

La demonología Nunca se convirtió en una característica esencial de la teología judía [cita requerida]. La realidad de los demonios Jamás fue cuestionada por los talmudistas y rabinos posteriores, más bien se aceptaba su existencia como un hecho. Tampoco La mayor parte de los pensadores medievales los tenían en duda. Solo los racionalistas como Maimónides y Abraham ibn Ezra, meridianamente negaban su existencia. Eventualmente, su punto de vista se convirtió en la comprensión judía dominante.

La demonología rabínica tiene tres clases de demonios, Aunque apenas son separables una de otra. Allí estaban los shedim, los mazziḳim («dañadores»), y los ruḥin («espíritus»). Además de estos había: lilin («espíritus de la noche»), ṭelane («sombra» O bien «espíritus de la tarde»), ṭiharire («espíritus del mediodía») y los ẓafrire («espíritus de la mañana»), así como los «demonios que traen apetito» y «que causan la tormentas y terremotos»(Targ. Yer a Deuteronomios 32:24 y Números 6:24. Targ. a Cantos 3:8, 4:6. Eclesiastés 2:5. Salmos 9:5,6.)[22]

«Demonio» tiene múltiples significados, todos ellos relacionados con la idea de un espíritu que habita un sitio, O bien que acompaña a una persona. Si bien un daemon era benéfico O bien malévolo, la palabra griega significa algo diferente de las nociones medievales posteriores de ‘Demonio’, y los estudiosos debaten el momento en que judíos y cristianos cambiaron el sentido griego para obtener Entonces su sentido medieval. Algunas denominaciones afirmativas de la fe cristiana Asimismo incluyen —exclusivamente O no— a los ángeles caídos como demonios de facto. Esta definición Asimismo abarca a los Nephilim, los «hijos de Dios» (descritos en el Génesis) que abandonaron sus puestos en el Cielo para aparearse con mujeres en la Tierra, antes del diluvio.[23]

En el Evangelio de Marcos, Jesús echa fuera muchos demonios, O bien espíritus malignos, de aquellos que estaban afligidos por diferentes enfermedades. El poder de Jesús se demostró muy superior al que tenían los demonios sobre las personas que poseían, liberando eficazmente a las víctimas que estaban sujetos a ellos, echándolos fuera y prohibiéndoles volver. Jesús Asimismo le dio este poder a ciertos de sus discípulos, los cuales se alegraron de su nueva habilidad.[24] Los demonios eran expulsados Mediante la fe y por la pronunciación de su nombre, de acuerdo con Mateo 07:22. Ciertos conjuntos más fundamentalistas insisten, para este efecto, en el uso de la pronunciación de la forma original del nombre de Jesús, Es decir Yahshua / Josué, que significa «Yahvé es salvación».

Por el contrario, en el libro de los Hechos de los Apóstoles(cap. 19), un conjunto de exorcistas judíos, conocidos como los hijos de Esceva, tratan de echar fuera de una persona poseída a un espíritu muy poderoso sin opinar O conocer a Jesús, Si bien usando su nombre a modo de sortilegio mágico, lo que trae consecuencias desastrosas(el endemoniado los ataca y los vence). Sin embargo, Jesús Nunca se dejó vencer por un Diablo, no importa cuán poderoso fuera (ver el relato del endemoniado a Gerasim), e inclusive derrotó a Satanás en el desierto cuando estè intentó tentarlo (ver Evangelio de Mateo).

Hay una descripción en el libro de Apocalipsis 12:7-diecisiete de una batalla entre el ejército de Dios y los seguidores de Satanás, y su posterior expulsión del Cielo a la Tierra, los cuales deambulan por su superficie haciendo la guerra a los humanos, en especial a los creyentes en Cristo. En Lucas 10:18 se menciona Nuevamente el poder otorgado por Jesús a sus discípulos para expulsar demonios; Jesús declara en este texto que ve a Satanás «caer como un relámpago del cielo.» [25]

A principios del siglo V, Apuleyo, de Agustín de Hipona, es ambiguo en cuanto a si los demonios se habían «demonizado»:

La Iglesia católica enseña que los ángeles y los demonios son seres reales y personales, de carácter absolutamente espiritual, no solo representaciones simbólicas de fuerzas naturales O bien tendencias psíquicas humanas. Dicha iglesia tiene un conjunto de exorcistas con aprobación oficial que efectúan exorcismos, muchos cada año. Los exorcistas de la Iglesia católica enseñan que los demonios atacan a los humanos en forma continua, Pero que las personas afectadas pueden ser efectivamente curadas y protegidas por el rito formal de exorcismo; dichos ritos, para ser realizados, deben ser autorizados únicamente por los obispos, y ejecutados por las personas que ellos designen.[cita requerida]

Sobre la base de las pocas referencias a los demonios en el Nuevo Testamento, Singularmente en la poesía visionaria del Apocalipsis de Juan, los escritores cristianos apócrifos, del siglo segundo en adelante, crearon un tapiz más complejo de creencias acerca de los demonios, que fue en gran medida independiente de las escrituras cristianas oficiales.

En múltiples momentos de la historia cristiana se han hecho intentos para clasificar a estos seres Conforme con distintas jerarquías demoníacas propuestas.

Conforme a la demonología cristiana los demonios fueron castigados eternamente, Puesto que Jamás se reconciliarán con Dios. Otras teorías postulan una reconciliación universal, en la que Satanás, los ángeles caídos, y las ánimas de los muertos que están condenados al averno, se reconciliarán por último con Dios; esta doctrina es asociada a menudo con las opiniones de la Iglesia de la Unificación. En el pasado, Orígenes, Jerónimo y Gregorio de Nisa También mencionaron esta posibilidad.

En el cristianismo contemporáneo los demonios son, Normalmente, considerados como los ángeles que cayeron de la gracia al rebelarse contra Dios. Sin embargo, otras escuelas de pensamiento en el cristianismo O bien en el judaísmo enseñan que los demonios O bien espíritus malignos son el resultado de las relaciones sexuales entre ángeles caídos y mujeres. Cuando estos híbridos (Nephilim) murieron, dejaron sus espíritus desencarnados «vagar por la tierra en pos de descanso» (Lucas 11:24). Muchos textos históricos no canónico describen en detalle esto último y sus consecuencias. Esta creencia se repite en otras grandes religiones y mitologías antiguas. Los cristianos que rechazan este punto de vista atribuyen la descripción narrada en Génesis seis Sobre los «Hijos de Dios» como correspondiente a los hijos de Seth (uno de los hijos de Adán) que se habrían juntado con los «hijas de los hombres»(Tal vez las descendientes de Caín).

Hay algunos que dicen que el pecado de los ángeles fue el orgullo y la desobediencia frente a alguna prueba suprema que Dios les puso y que no pudieron pasar (ciertos teólogos han propuesto la adoración a Jesús-hombre en visión, una criatura que ellos consideraron inferior), pecados que causaron la caída de Satanás (Ezequiel 28) y sus seguidores. Si este es el punto de vista auténtico, entonces hay que entender las palabras «bienes» O bien «principado» en San Judas 6 («Y a los ángeles que no guardaron su principado, sino abandonaron su morada, los ha encadenado en prisiones eternas, bajo tinieblas, para el juicio del gran día.») como una indicación de que, en sitio de estar satisfechos los demonios con la dignidad que Dios les asignó, aspiraban a escalar más alto que el propio Hijo de Dios, actitud que habría provocado su caída irrevocable.

Tríada demoníaca[editar]

Algunos autores hermenéuticos[cita requerida] relacionados con el cristianismo han creado una simetría entre la Trinidad católica (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santurrón), y una tríada supuestamente opuesta, Lucifer, Anticristo y Falso profeta. Esos autores consideran que la Trinidad tiene un proceso comunicativo intradivino que se empieza en el Padre Creador, prosigue en el Hijo salvador, y acaba en el Espíritu Santo iluminador. Esas cualidades estarían reflejadas en la tríada inversa: primero Lucifer destructor, después el Diablo pervertidor (que supuestamente sería el Anticristo), y finalmente Satán oscurecedor.[cita requerida]

Arabia preislámica[editar]

La mitología pre-islámica no hace diferencia entre dioses y demonios. Los genios (O bien «yinn») son considerados como divinidades de rango inferior con muchos atributos humanos: comen, beben y procrean, A veces Asimismo con seres humanos. Los genios huelen y lamen cosas, y tienen gusto por los restos de comida. Para comer usan la mano izquierda. Por lo general, rondan ruinas, desiertos y lugares abandonados, sobre todo en los matorrales, donde transcurren las bestias salvajes. Los cementerios y lugares sucios son sus moradas preferidas. Cuando se aparecen al hombre, los genios A veces asumen las formas de los animales y -ocasionalmente- de hombres.

En general, los genios son pacíficos y bien dispuestos para con los hombres. Más de un poeta pre-islámico se cree que ha sido inspirado por un buen djinn. Mas También hay genios malignos, que se las idean para herir a los hombres.

Iblis fue el primer yinn que desobedeció a Dios .

El Islam reconoce la existencia de los genios, yinn, que son seres con libre albedrío, que pueden coexistir con los humanos. No todos son malos como los demonios que se describen en el cristianismo. En el Islam, a los genios del mal se les conoce como a los shaiatín, O bien demonios, Y también Iblis (Satanás) es su jefe. Iblis fue el primer yinn que desobedeció a Dios . Según el Islam, los genios se hicieron desde el fuego (Al tiempo que los ángeles se hicieron con luz y a la humanidad se la hizo con arcilla).

Conforme el Corán, cuando Dios creó a Adán con arcilla, se les ordenó a todos y cada uno de los ángeles y a Iblis a inclinarse ante Adán, Puesto que los humanos eran superiores a cualquier otra creación de Dios. Iblis, celoso, afirmó que no eran los humanos las creaciones superiores sino más bien los genios, En tanto que estos eran de fuego y los seres humanos de arcilla y desobedeció a Dios.

Adán fue el primer profeta y diputado de la raza humana, y como tal fue la mayor creación de Dios. Iblis no podía soportar esto, y se negó a reconocer a una criatura hecha de «barro» (el hombre). Dios, Por consiguiente, condenó a Iblis a arder en el infierno. Iblis pidió tregua hasta el día del juicio final, día en el prometió destruir a la humanidad y negar la existencia de su Creador. Allah respondió diciendo que Iblis solo sería capaz de engañar a los fieles deshonestos y advirtió que Iblis y todo aquel que le siguiera sería castigado en el infierno.

Adán y Eva (Hawwa en árabe) fueron los 2 juntos engañados por Iblis en comer del fruto prohibido, y Por consiguiente cayó el jardín del Edén (alegórica) en un estado de degeneración.

Los genios no son los «genios» de la tradición moderna. La palabra «genio» viene del francés «genio» de genio [cita requerida] en la traducción del texto en árabe y solo suena por casualidad, como el genio árabe. Esto no es sorprendente teniendo en cuenta la historia de `Ala ‘al-Din, (anglicismo como Aladdin), pasa Por medio de los comerciantes árabes en el camino a Europa.

La mitología hinduista incluye numerosas variedades de espíritus que se clasifican como demonios, incluyendo vetalas, yakshas, bhutas y pishachas. A menudo los rakshasas y los asuras se entienden como demonios.

Asuras[editar]

En la religión hinduista existe el concepto de «asura» para designar aquellos entes que la tradición occidental identifica como demonios. Originalmente, el término asura, en los primeros himnos del Rig-veda (el texto más viejo de la India, de mediados del II milenio a. C.), significa cualquier espíritu sobrenatural, tanto bueno como malo. Debido al hecho que la rama índica del indoeuropeo está emparentada con las lenguas iranias, la palabra asura, que representa una categoría de seres celestiales, se convirtió en la palabra Ahura (Mazda), el dios supremo de los zoroastrianos monoteístas. El viejo hinduismo afirma que los llamados «devas»(espíritus del bien) y los asuras son medio-hermanos, hijos del mismo padre, Kasiapa, Pero algunos de los devas, como Varuna, de igual forma se les llama Asuras. En una evolución siguiente de la religión hinduista el término asura llegó a significar exclusivamente a seres de una raza antropomorfa, poderosos y posiblemente malignos. Sin embargo, Todas las palabras, Como asura (no sura), daitia (literalmente, hijos de la madre Diti), Rakshasa (literalmente, ‘que no protege’) son incorrectamente traducidas al Inglés como «demons» (Demonios).

los Asuras, aceptan y adoran a los dioses, en singular al triunvirato Hindú, ciertos de los rakshasas como Ravana y Mahabali son muy buenos ejemplos. A menudo, la contienda entre «asuras» y «devas» es sencillamente una cuestión de política: los devas son los encargados del ordenado de los reinos de poder (y la inmortalidad) que los titanes y dioses les otorgan (y aparte de eso Siempre se esfuerzan por lograr a los Dos). los Asuras Acostumbran a lograr O bien prosperar sus poderes sobrenaturales Por medio de la penitencia a los dioses y de hacer la guerra a los devas con competencias. A diferencia de la noción cristiana de los demonios, los asuras no son la causa de la maldad y la infelicidad de la humanidad (la infelicidad de los seres humanos, Según el hinduismo es por nuestras propias acciones (Karma) y / O debido a la ignorancia continuada de Brahman, la realidad no cambia. los Asuras, en su caso, son engranajes de la rueda del Karma), no están fundamentalmente en contra de los dioses, ni intentan hacer caer en tentación a los humanos. De hecho, los asuras, Como los devas, adoran a los dioses del hinduismo: a menudo se dice que muchos Asuras han recibido favores de alguno de los miembros de la trinidad Hindú, O sea, Brahma, Vishnu y Shiva, cuando estos ya han cumplido su penitencia. Esto es muy diferente de las nociones tradicionales occidentales donde a los demonios se les ve como un ejército rival de Dios.

En las Escrituras Hindú, Los «Asura» Piadosos y más Iluminados , como Prahlada y Vibhishana no son raros. Prahlada, Aun afirma que la iluminación está asegurada a todo su linaje (de asuras). Todos los asuras, A diferencia de los devas, se dice que han nacido de los mortales (Si bien estos cada vez se esfuerzan más, para llegar a ser inmortales). Mucha gente interpreta metafóricamente a los «Asura» como dispositivos simbólicos O como manifestaciones de las infames pasiones en la psique humana. También hubo casos de Asuras hambrientos de poder que desafiaron múltiples aspectos de los Dioses, Mas al final, eventualmente fueron derrotados y empezaron a buscar el perdón – Véase Surapadman y Narakasura.

El karma y los espíritus malignos[editar]

El hinduismo defiende la teoría de la reencarnación y la transmigración de las ánimas Conforme a su Karma. Las almas (atman) de los muertos son adjudicados por el Yama y se otorgan diversos castigos como purga ya antes de volver a nacer. Los seres humanos que han cometido fallos extraordinarios están condenados a vagar por el Planeta Solo como espíritus, a menudo malignos, por un período de tiempo determinado ya antes de regresar a nacer. Muchos tipos de tales espíritus (vetalas, pishachas, bhutas) se pueden reconocer, desde los textos hindúes, y en un sentido limitado, como verdaderos demonios.

En la fe Bahai, nacida en Persia, los demonios no se consideran independientes a los malos espíritus que se hallan en ciertas religiones. Todos los espíritus malignos que se describe en las distintas tradiciones religiosas, como Satanás, los ángeles caídos, los demonios y los genios son metáforas con base a los rasgos de carácter que un humano puede adquirir y se manifiestan cuando se aleja de Dios y sigue su naturaleza inferior. La creencia en la existencia de fantasmas y espíritus terrestres es rechazada y considerada como el producto de la superstición.[27]

La idea del Demonio en la cultura Occidental ha dependido de las corrientes religiosas y filosóficas imperantes En cada temporada:

Antigüedad[editar]

La concepción más extendida en Occidente es la judeocristiana, Según la cual los demonios son espíritus del mal con la potestad de tener a los humanos. Para el cristianismo, particularmente, los demonios son espíritus inmundos, esbirros de Satanás (príncipe de este Mundo y oponente declarado de Dios y sus ángeles, cuya morada es el regnum caelorum (‘reino de los cielos’). Se identifica a Satanás como el Ángel caído, que se rebeló contra Dios.

No obstante, en un sentido general y apartándose de la cosmovisión judeocristiana, para otras etnias los demonios no son necesariamente considerados seres malvados. Los griegos, Por ejemplo, dividían a los demonios entre buenos y malignos: agatho démones y caco démones (κακοδαίμονες), respectivamente. Se tienen registros en libros de que los griegos y los romanos acostumbraban a opinar en un Diablo (entre otros) llamado Sharock, el cual se identificaba con una X que plasmaba en objetos (En la actualidad, personas dicen ser testigos de hallar objetos poseídos con esta marca). Al tiempo que los agatodémones se asemejan a la noción judaica de ángel protector, los cacodémones, por su parte, no serían otros que los ángeles caídos a los que se refiere la tradición judeocristiana. Tal es el caso de Lucifer, príncipe de los demonios, que el cristianismo identifica con Satanás.

Edad Media[editar]

El Renacimiento[editar]

Aunque no hay un canon sobre la demonología del Renacimiento, el interés en la cultura clásica greco-romana, filosofía, ciencia y la mitología griega y romana, crearon un campo para experimentar con -lo que se suponía eran- prácticas religiosas pre-cristianas. Más notablemente encontrándose en la cultura popular como «La historia legendaria de Fausto».

Edades Moderna y Contemporánea[editar]

En los siglos XVI y XVII, Europa conoció un auténtico maremoto diabólico. El imaginario occidental sobre el Demonio, que ahora tenía en el Demonio del cristianismo su máximo representante, experimentó un auténtico «boom» Durante los inicios de la era moderna. Para entonces, tras terminada la Edad Media, algo había alterado en las sociedades del Viejo Mundo. Angustiadas por fenómenos inauditos como el descubrimiento de nuevas tierras O bien el impacto espiritual y social que significó el periodo de la Reforma, las sociedades europeas buscaban un sentido para explicar la existencia humana y los riesgos espantosos que la asechaban,[28] entonces Occidente construía su identidad colectiva.

Que el Diablo, Al igual que Dios estaba en Todas y cada una partes era algo que había dominado el imaginario europeo A lo largo de prácticamente toda la Edad Media, Pero lo que supuso una auténtica innovación desde finales del siglo XV fue la creciente convicción de la existencia de una determinada categoría de seres no completamente humanos, cuyo poder maléfico superaba cualquier expectativa: nos referimos Por supuesto a las brujas. Estas, pese a su apariencia inofensiva, constituían auténticos enemigos O bien traidores ocultos Dentro de la sociedad.

Las brujas, Conforme los teólogos, poseían determinadas capacidades sobrehumanas, entre las que destacaba el hecho de poder volar A través de los aires. El motivo del vuelo, símbolo de elevación espiritual y libertad de acción, era común a todo tipo de divinidades y representaba la abolición de cualquier frontera O condicionamiento que impidiera trascender la limitada naturaleza humana. Mas junto a dicho rasgo ascendente, las brujas se caracterizaban Asimismo por una estrecha conexión con el Mundo animal.[29]

La triple naturaleza (humana, animal y sobrenatural) atribuida a las brujas las convertía en seres híbridos cuya sola existencia desafiaba las fronteras de la civilización, representando un incesante impedimento para todo intento racional de definir dónde empezaba y dónde acababa lo estrictamente humano.[30]

La dicotomía entre la bondad humana y la perversión animal era tan solo producto de la cultura élite occidental, una cultura cristiana, mayoritariamente clerical, cuyos fundamentos se habían reforzado considerablemente tras el periodo de las Reformas religiosas que tuvieron sitio a lo largo del siglo XVI.[31]

El acercamiento del Demonio hacia el hombre, reflejado en la interiorización del pecado, hizo considerablemente más significativa la idealización de la bruja, y les dio armas a los teólogos para combatir a estos seres demoníacos en una cacería que sería vista como una auténtica defensa de la civilización cristiana europea.

El miedo a sí mismo[editar]

Para La gran mayoría de europeos, después de las confrontaciones religiosas y con las doctrinas luteranas y calvinistas formando parte de la cultura colectiva, Dios devino en un príncipe cercano Mas invisible, horrible y vengador, que se aproximaba al hombre para imponerle con más fuerza su ley inflexible. Mas esto significaba al mismo tiempo que el Diablo estaba También más cerca, más presente, más maléfico Pues actuaba con autorización divina para castigar los pecados O para tentar al hombre a provocarlos.

Desde mediados del siglo XVI se comienza una temporada de gran inquietud en un Mundo considerado calamitoso, bajo el ojo severo de Dios. Tanto los católicos como los protestantes creen ver un abismo infernal que se abre bajo sus pies, y al Demonio que aprovechaba cada ocasión para invadir su ser. Este mecanismo de culpabilización de la persona conduciría a una busca desenfrenada de pruebas de que el Autor no había abandonado a los hombres. La expansión, en una Europa fragmentada, de una audiencia esencialmente compuesta por ciudadanos de las clases acomodadas se traducía en el surgimiento de una concepción cultural unificada en torno a la figura emblemática de Satanás.[32]

En términos históricos. el peso de la culpabilidad personal aumentó considerablemente para los cristianos más conscientes… Al seguir su huella en la representación imaginaria, es posible ver afirmarse un mito considerablemente más amplio que la manera religiosa y ética que lo promovió: el de la responsabilidad total del individuo. La imagen de un Dios terrible, interesado En cada acción del ser humano, tenía como contrapunto a un Demonio de un extraordinario poder que seguía pasito a pasito su prueba. Este Mecanismo de personalización y de interiorización del pecado fue el fundamento mismo de la modernización de Occidente.[33]

A lo largo de este periodo, la literatura sobre el Diablo, particularmente en Francia y Alemania, tanto en las gacetillas, folletines, como en las novelas, representaciones teatrales, estuvo enmarcada dentro de un contexto de culpabilidad individual del pecado, y en este sentido, La enorme mayoría de los discursos, tanto escritos como pictóricos, mostraban al Demonio, igual que a Dios, muy cercano al hombre, con capacidad para incidir en la actitud humana y sojuzgar los pecados de los hombres con autorización del Creador.

El Demonio entonces aparecía como protagonista de una gran parte de las historias en las que la Psicología humana se veía obligada a hacerse cargo de sí misma. Pero, con la creciente explotación de su figura en tantas historias y representaciones, la figura del Diablo infernal, gesticulante y terrible, con el paso de los años se fue desvaneciendo , y dio paso a historias en las que aparecía no ya como un príncipe maligno, sino más bien tan Sólo como un personaje risible, del que el hombre y su astucia podían burlarse con facilidad y que constantemente podía quedar ridiculizado.[34]

No obstante, A pesar de que el ocaso del Diablo temible no desapareció tan pronto, habría por último de perder su soberbia. Para los miembros de la alta sociedad que disfrutaban de la alegría de vivir en el siglo de los filósofos, el Diablo llegó a ser cada vez menos preciso como una referencia fundamental al pecado. Lo fabuloso brotó entonces de la diferencia creciente entre la creencia demoniaca heredada del pasado trágico y la realidad hedonista, indiferente O bien atea del siglo de la Ilustración. ¡En lo sucesivo, el pobre Diablo vería palidecer su sol negro![32]

El crepúsculo del Diablo.[editar]

Pese a la decadencia ya antes señalada, la representación imaginaria de Occidente no se libró bruscamente del Diablo, Incluso cuando en ese instante se podía observar una tregua intelectual entre los racionalistas y los pensadores tradicionales. Realmente, el Diablo perdió lenta Y también insensiblemente su soberbia en una Europa que atravesaba por una mutación profunda. El fin de las graves crisis religiosas, el surgimiento de los Estados nacionales en pugna, el progreso de la ciencia y poco después el flujo de las nuevas ideas que darían sitio a la Ilustración componen la trama de esa mutación europea que comenzaba por alejarse de las nociones de miedo a un Demonio aterrador y a un averno espantoso. Desde la época de Descartes hasta los inicios del Romanticismo, Occidente conoció distintas figuras del Demonio, entonces se terminaba un ciclo que había visto reinar al Demonio de una manera indiscutible sobre los espíritus de todos. Mas de cualquier modo, el «escepticismo» no era de ninguna forma capaz de levantar una barrera contra la fobia demoniaca que se desencadenó entre 1580 y las décadas de 1630-1640.[35] Menos Aun cuando los pensadores de esa época no poseían el sentido de lo imposible. El Mundo era entonces un Cosmos fundamentalmente encantado, enteramente poblado por una divinidad omnipresente que tenía bajo su tutela al Diablo, Pero, no obstante, le permitía actuar En límites estrictos sobre los humanos imperfectos y pecadores.

Para finales del siglo XVII y principios del XVIII, hubo una fragmentación en la representación del imaginario demoníaco, y entonces se experimentó una «revolución mental» que estuvo fundamentada por los títulos de las obras publicadas en la época, cuyos autores comenzaban a cuestionar la omnipotencia de Satanás. Sin embargo, el auténtico motivo de la declinación de la creencia del Demonio no Solo se vincula a la acción de los audaces precursores, sino más profundamente a una transformación radical de la relación entre la religión y el resto de los fenómenos que influyen sobre la existencia humana.[36] Cuando Descartes comenzó a estudiar la Metafísica para probar la existencia de Dios A través de la idea de la perfección, el Demonio entonces abandonó la esfera puramente teológica para entrar en el ámbito de la filosofía y de la literatura; en este momento el Diablo perdió su realismo. A partir del último tercio del siglo XVII, Cada uno de ellos ve al Demonio a su forma, bajo la manera que más le conviene. Desde Entonces, Satanás no ha perdido la partida a los ojos de todos, Puesto que un gran heredero de los demonólogos sigue afirmando su omnipresencia angustiosa en este Planeta y polemiza con sus adversarios, poco a poco más Numerosos. Sin embargo, abandona el terreno de las prácticas sociales para refugiarse en los símbolos y mitos.

El Demonio en el arte[editar]

El Diablo en las artes plásticas[editar]

El Diablo en las artes escenográficas (teatro, cine, T.V.)[editar]

En el cine basado en hechos reales el Demonio ha tenido su expresión fílmica más impactante en la película El Exorcista, Como sus secuelas y precuelas posteriores. El Exorcista(1973) del directivo William Friedkin, con la actuación de Linda Blair y Max von Sydow, se ha convertido con el tiempo en una película de culto debido a su fuerte temática y prosigue provocando genuino terror: la posesión demoníaca sobre personas inocentes. Otro film, en exactamente la misma línea que la precedente, es El exorcismo de Emily Rose una joven alemana poseída fallecida por desnutrición y deshidratación a causa de que el Demonio la impidió comer y tomar Durante meses fue sometida a múltiples exorcismos y «El rito», basada en hechos reales de un exorcismo efectuado en la urbe del vaticano.

En términos de humor negro la figura del Diablo ha sido explotada en cintas como The Devil’s Advocate (traducida en Hispanoamérica como «El abogado del Demonio» y en España como «Pactar con el Demonio»), dirigida por Taylor Hackford (1997), con la notable actuación de Al Pacino, interpretando a Satanás bajo la manera de un poderoso traficante de armas y dueño de un bufete de abogados encargado de defender a sus acólitos de los crímenes que cometen; y en el filme Constantine (2005), dirigida por Francis Lawrence, con la actuación de Keanu Reeves, interpretando a un cazador de demonios profesional.

En términos apocalípticos la acción y la figura del Demonio han sido representadas en cintas como La profecía (1976), dirigida por Richard Donner, basada en las premoniciones bíblicas acerca del Anticristo y su lucha por instaurar su «reino» en la Tierra; y en la cinta de acción El fin de los días (1999), una película dirigida por Peter Hyams y protagonizada por Arnold Schwarzenegger como un depresivo policía que debe enfrentar los planes de Satanás por desatar el apocalipsis.

En términos de comedia ha sido representado en la cinta Al Demonio con el Demonio(2000), dirigida por Harold Ramis, en donde el Diablo asume una forma femenina interpretada por Elizabeth Hurley.

En la serie norteamericana Charmed, los demonios son los enemigos contra los que las hermanas tienen que lidiar En cada capítulo. Hay diferentes razas de demonios, unos más poderosos que otros, siendo La Fuente de todo Mal uno de los demonios más notables de todo el Inframundo.

Los demonios son mencionados recurrentemente en la serie de TV Supernatural.

El Demonio en la historieta[editar]

En la historieta el Diablo ha tenido innumerables expresiones; La mayor parte de las editoriales exhiben algún personaje demoniaco, como el caso Etrigan el Diablo, que es un superhéroe del Cosmos de DC Comics, creado por Jack Kirby. Etrigan es un Diablo del averno que a menudo se alía con las fuerzas del bien.

En Latinoamérica el Diablo ha tenido su expresión en la historieta llamada El Siniestro doctor Mortis, publicada en Chile a partir de 1966 por espacio de unos diez años y con impacto en los países vecinos; narra las andanzas de un Diablo encarnado-seguramente Satanás-cuyo objetivo es sojuzgar a la humanidad y establecer una especie de reino de los muertos.

El Demonio en la literatura[editar]

El Diablo, identificado con la figura de Satanás, es el personaje protagonista del poema épico del escritor inglés del siglo XVII John Milton, El Paraíso perdido. Más tarde, a comienzos del siglo XIX, el Diablo-Mefistófeles- es coprotagonista de la obra trágica Fausto de Johann Wolfgang von Goethe.

Demonología
Diablo (religión)
Demon (mitología)
Demonización
Categoría:Demonios
Categoría:Demonología
Los endemoniados obra de Fiódor Dostoyevski.

Calle Calle, Francisco Vicente: Les représentations du Diable et des êtres diaboliques dans la littérature et l’art en France au XIIe. siècle. Villeneuve d’Ascq: Atelier National de Reproduction des Thèses (Thèse à la carte), 1999.
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Wundt, W. (1906). Mythus und Religion, Teil II (Völkerpsychologie, Band II). Leipzig.
Castaneda, Carlos (1998). The Active Side of Infinity. HarperCollins NY ISBN 978-0-06-019220-cuatro

Oppenheimer, Paul (1996). Evil and the Demonic: A New Theory of Monstrous Behavior. Nueva York: New York University Press. ISBN 978-0-8147-6193-9.

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↑ Véase, Por ejemplo, el resumen del curso y bibliografía de: «»Magic, Science, Religion: The Development of the Western Esoteric Traditions», por Universidad de Europa central, Budapest
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↑ Glimpses of the Devil: A Psychiatrist’s Personal Accounts of Possession, Exorcism, and Redemption (2005).
↑ The exorcist, an interview with M. Scott Peck by Rebecca Traister published in Salon
↑ a b c The devil you know, a commentary on Glimpses of the Devil by Richard Woods
↑ The Patient Is the Exorcist, an interview with M. Scott Peck by Laura Sheahen
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↑ Comparar Isaías 38. 11 con Job 14.13; Salmos 16.10, 49.16, 139.8
↑ Pesachim 112a; Avodah Zarah 12b
↑ Bellum Judaeorum vii. 6, § 3
↑ «Antiquities» viii. 2, § 5
↑ Isaías 13:21, 34:Catorce
↑ Levíticos 16:10ff
↑ Isaías 34:14 – donde la Biblia del rey Jaime traduce la palabra hebrea ‘lilith’ como «lechuza»
↑ Cantares 2:7, 3:Cinco
↑ Targ. a Eccl. i. 13; Pes. 110a; Yer. Shek. 49b
↑ Pes. 112b; compare B. Ḳ. 21a
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↑ Russell, Jeffrey Burton (1986). Mephistopheles. The devil in the Modern World (en inglés). Ithaca, Cornell sUniversity Pres. p. 83.
Enlaces externos[editar]

Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Demonio.
Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre Demonio.
AtlantisChannel.com (interesante tesis sobre los textos del Mar Fallecido y el culto a la amanita muscaria y los ángeles caídos).
Catechism of the Catholic Church: Referencias con hiperenlaces a demonios (en inglés)
Dictionary of the History of Ideas: Demonología (en inglés)
Profile of William Bradshaw, American demonologist Riverfront Times, St. Louis, Misuri, USA, agosto de 2008.

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