¿Es Abraham El PaciÞcador Que Precisa El Mundo?

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En el turismo sonaba una melodía árabe. Pregunté qué era. “Un conjunto marroquí”, afirmó el taxista. “La canción es una súplica de los árabes a Israel”. El estribillo afirmaba: “Tenemos El mismo padre. ¿Por qué nos tratáis De este modo?”. ¿Quién es el padre? pregunté. “Ibrahim”, contestó. “La canción lleva por nombre Ismael Y también Isaac, sus hijos”.

“Tenemos Exactamente el mismo padre. ¿Por qué nos tratáis Así?” ¿Qué insinuaba la canción? En primer lugar, era la prueba de que una figura querida por judíos y cristianos tenía Además un público musulmán, sugiriendo una conexión entre Islam y Occidente que podría sorprender a La mayoría de los norteamericanos en este instante de tensiones. Y, en segundo sitio, reconocía que, A pesar de este aparente punto de encuentro, Aún hay una gran confusión entre los hijos del patriarca.

Abraham es el gran olvidado de la Biblia. Prácticamente todo el Mundo conoce su vida, Pero hasta hace poco no ha gozado de la fama que se merece como innovador religioso. Como pionero bíblico de la idea de que Solo hay un Dios, Abraham –a la par que Moisés, San Pablo y Mahoma– es responsable de lo que Thomas Cahill, autor del libro El legado de los judíos (Ed. Debate), denomina “una nueva orientación a partir de lo que había sucedido anteriormente en la evolución de la cultura y la sensibilidad”. En otras palabras: Abraham cambió el Mundo.

Los judíos, que lo consideran uno de ellos, no son siendo conscientes de su presencia en el cristianismo, el cual acepta su historia en la Torá como parte del Antiguo Testamento y le honra en contextos como la misa católica apostólica romana: “Contempla con buenos ojos estas ofrendas y acéptalas como una vez aceptaste… el sacrificio de Abraham”.

El libro sagrado relata que encontró la Kaaba, la piedra negra, el centro sagrado de La Meca.

Los judíos y los cristianos tampoco saben mucho sobre el papel que desempeña Abraham en el Islam, que admite el relato de la Torá, A pesar de los importantes cambios y añadidos que introduce. El Corán lo retrata como el primer hombre que se entrega a Alá. Cada una de las 5 repeticiones de la oración diaria se refiere a él. El libro sagrado relata que encontró la Kaaba, la piedra negra, el centro sagrado de La Meca. Algunos de los rituales que allá celebran quienes hacen la peregrinación recuerdan episodios de su vida. Los que no pueden viajar a La Meca se reúnen para la Fiesta del Sacrificio –el día sagrado del calendario islámico– en la que se mata un cordero O bien una cabra para conmemorar que Abraham ofreció su hijo a Dios, El mismo motivo por el que los judíos celebran su Año Nuevo.

En verdad, excluyendo a Dios, Abraham es la única figura bíblica que disfruta de la alabanza unánime de las 3 opiniones; la única –tal como sugería la canción del taxi– a la que las tres se refieren como Padre. En teoría, este notable consenso debería convertirle en una superestrella, un recurso singular para estos tiempos de odio y desconfianza. Desde septiembre del año pasado, los activistas ecuménicos que desean encontrar en él un símbolo de concordia, organizan charlas por Estados Unidos. A esta campaña se ha sumado la publicación de Un viaje al corazón de las tres doctrinas (Abraham: A Journey to the Heart of Three Faiths, Ed. William Morrow), de Bruce Feiler, autor de Walking the Bible (Paseo por la Biblia).

Pese a lo que Abraham representa para todos, la contestación a La pregunta de la canción ¿por qué nos tratáis Así? está escrita con sangre Por medio de los siglos. Si Abraham es Realmente padre de las tres doctrinas, es un padre por cuyo testamento se lucha amargamente.

En primer lugar, el judaísmo y el islamismo Ni tan siquiera están de acuerdo en cuál de los hijos de Abraham, Ismael O bien Isaac, estuvo a punto de ser sacrificado. Sobre la alianza de Abraham con Dios muchos judíos (y ciertos cristianos conservadores) creen que les concedió el derecho a la Tierra Sagrada Sólo a ellos. Esa creencia alimenta gran una parte del movimiento colonizador israelí y desempeña un papel relevante en la hostilidad de Israel cara las aspiraciones nacionalistas palestinas. “Nuestros lazos con la tierra se remontan a nuestro primer ancestro. Los árabes no tienen ningún derecho a la tierra de Israel”, dice el rabino Haim Druckman, líder colonizador y diputado del Partido Religioso Nacional. Este argumento enfurece a los musulmanes palestinos, En especial Por el hecho de que el Corán declara que Abraham no es judío, sino el primer creyente del Islam. “El pueblo que apoyó a Abraham creía en un y único Dios, y era el musulmán”, dice Sheik Taysir Tamimi, coordinador de Yasir Arafat para el Diálogo Religioso. Los primeros cristianos afirmaban que Abraham había encontrado la gracia fuera de la ley judía, para probar que la religión antigua requería un cambio, un argumento que contribuyó a alimentar prácticamente Dos milenios de antisemitismo.

Por todo esto, Abraham es una figura más compleja Y también interesante de lo que parece. El objetivo de los partidarios ecuménicos, encontrar en el patriarca un símbolo de concordia, debería tener mayor trascendencia en la sociedad, De súbito tan interesada en el abismo entre Islam y Occidente. Feiler, el autor de Abraham, dice: “Puede ser un argumento viejo, Pero es lo mejor que tenemos para procurar un acercamiento”.

Feiler empezó Abraham tras los ataques del ii de Septiembre, con la pretensión de hallar un símbolo unificador en una temporada de enfrentamientos. “Cuando me embarqué en este viaje, yo creía que… La enorme esperanza abrahámica era un oasis en medio de los desiertos de la antigüedad, que todo cuanto teníamos que hacer era rescatarlo y que entonces sus descendientes vivirían en perpetua armonía. Ese oasis es Sólo un espejismo”.

El Abraham judío. Conforme la tradición, Abraham nació en el seno de una familia que vendía ídolos, una forma de enfatizar el politeísmo que reinaba en el Medio Oriente. Las primeras palabras del capítulo i2 del Libro del Génesis, en la Torá, van dirigidas a él de parte de Dios, y están referidas a su llamada: “Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré. De ti voy a hacer una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre… Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra”.

Abraham no estaba dispuesto para esta tarea. Para crear una nación hay que tener un heredero, y él era un hombre de setenta y cinco años sin hijos, con una mujer de edad. Pero él obedece y parte con Sara hacia las tierras que hay detrás del desierto de Canaán y hacia una nueva temporada espiritual.

El pacto se sella A lo largo de un sueño que tiene Abraham.

Mientras viajan, Dios le explica su oferta. Los hijos de Abraham van a ser tan Abundantes como las estrellas del cielo. Sufrirán cuatrocientos años de esclavitud Mas, al final, poseerán las tierras desde el Nilo hasta el Éufrates. El pacto se sella A lo largo de un sueño que tiene Abraham. En él, Dios le exige que su cuerpo tenga una señal de la alianza, con lo que comienza la costumbre de la circuncisión entre judíos y musulmanes.

Después, la vida de Abraham se vuelve muy azarosa. Viaja a Egipto, regresa y se queda en las ciudades de Canaán, que En la actualidad pueden corresponder con Nablús, Hebrón y Jerusalén. Se enriquece y A veces se distingue como un rey guerrero y, en otras, como pacificador. Un día se presentan tres extranjeros en su tienda. Modelo de hospitalidad, Abraham prepara un banquete. Resultan ser mensajeros divinos que aseveran que Dios desea destruir Sodoma, donde vive su sobrino Lot. Abraham propone salvar la urbe si se hallan i0 hombres justos que, finalmente, no aparecen.

El anciano de ochenta y seis años engendra a Ismael.

Mientras que tanto, la Torá retrata la vida cotidiana de Abraham como un culebrón. Convencida de que no tendrá hijos, Sara le ofrece a Agar, su esclava egipcia, Para que le dé un heredero. El anciano de ochenta y seis años engendra a Ismael. No obstante, Dios insiste en que Sara concebirá, y da a luz a Isaac. Celosa de las exigencias de Agar e Ismael sobre su marido, Sara le convence para enviarlos al desierto. Dios los salva y promete a Agar que Ismael Será el padre de una gran nación A través de i2 hijos (las i2 tribus árabes que asume la tradición), Pero dice que la alianza la establecerá a través del linaje de Isaac.

En una espectacular puesta a prueba de su fe, Dios se dirige a Abraham para Pedirle que ofrezca como sacrificio humano “a tu hijo, al que amas, a Isaac”. Abraham se dispone a acatar las órdenes en el monte Moria. En el último instante, Dios le detiene y renueva su solemne promesa sobre sus descendientes.

Pero ¿qué importancia tiene?

Abraham muere a los i75 años y es enterrado al lado de Sara, en la finca que había comprado en una urbe que Más tarde pasó a llamarse Hebrón. Sus hijos asisten al funeral. Ésa es la historia. Pero ¿qué importancia tiene? Pese a Todas las investigaciones, no se sabe Exactamente en qué siglo vivió Abraham, ni si existió. Si lo hizo, habría sido entre 2i00 a.C y i500 a.C., cientos de años ya antes de la fecha que La mayor parte de los historiadores asignan al nacimiento del judaísmo.

A pesar de estos detalles, Abraham es una revolución en el pensamiento. Aunque no sea un monoteísta puro (Jamás sugiere que no existan otros dioses), es urmonoteísta (monoteísta primigenio), el primer hombre que abandona todo por Dios, capaz Incluso de obedecerle cuando le exige a su hijo.

El Abraham cristiano. La Iglesia del Santurrón Sepulcro y la roca gris del Gólgota son seguramente los lugares más sagrados de la Iglesia. Tradiciones que datan del año 300 d.C. indican que Jesús fue crucificado allá. Justo encima de la piedra, hay una capilla dividida entre los ortodoxos griegos y la iglesia católico-romana. La parte católica exhibe tres mosaicos. En el centro está María Magdalena; a la izquierda, Cristo descendiendo de la cruz y, a la derecha, Abraham a punto de matar a Isaac. Feiler resalta: “Esa imagen de Jesús es casi idéntica a la imagen de Isaac en el altar”. La Epístola a los Romanos del Nuevo Testamento plantea la sujeción y siguiente liberación de Isaac como una profecía de la Resurrección.

El hombre al que se debe esta idea es el apóstol Pablo. Jesús menciona a Abraham en los Evangelios, Mas fue Pablo quien citó al patriarca en las epístolas del Nuevo Testamento más que a ninguna otra figura, a excepción de Cristo. Pablo, quien probablemente es el que se identifica a sí mismo como judío en mayor medida que el resto de los apóstoles, vio la necesidad de unir su nueva religión con el patriarca judío. Lo hizo Mediante la respuesta de Abraham a la llamada de Dios y de la su fe amenazada, Es decir, la “esperanza contra esperanza” de que Dios le daría un hijo, como Pablo afirmó. Dicha fe, escribió Pablo, lo convirtió en “el padre de todos los creyentes”.

Mas la contribución abrahámica de Pablo al nacimiento del cristianismo contenía flechas envenenadas. Uno de sus argumentos era que un creyente ya no necesitaba ser judío O bien seguir la doctrina judía para ser redimido; ahora el camino era Cristo. La historia de Abraham le ayudó a apoyar estas ideas. Su alianza precedía a la ley judía, que Moisés bajó de las montañas y Así, escribió Pablo, “la promesa a Abraham y a sus descendientes… no venía de la ley”.

El Abraham musulmán. Ninguna fe se considera a sí misma tan monoteísta como el Islam y Por esta razón la adopción de Abraham es consecuentemente gozosa. Si muchos judíos lo conocen mejor por ser un abuelo dinástico, cuyo nieto Jacob funda la nación de Israel, los musulmanes lo consideran uno de los 4 profetas más esenciales. Tan pura es la sumisión al Dios único que Después Mahoma dice que su mensaje no es sino más bien una restauración de la fe abrahámica. El Corán incluye escenas de la infancia de Abraham en las que reprende a su padre por opinar en ídolos y otras en las que sale vivo de un horno al que es condenado por su fidelidad a Alá. En la versión coránica de la prueba de Abraham, este le da a su hijo la orden de Dios, y el hijo contesta: “¡ Ay, padre! Haz lo que se te ha encomendado. Por la voluntad de Alá, encontrarás en mí al imperturbable”. Por haber superado semejantes pruebas, Alá le afirma a Abraham: “¡He Aquí que te he nombrado líder de la Humanidad!”.

Era lo que faltaba para negar a los judíos sus derechos.

Sobre la cuestión de Isaac Y también Ismael, el Corán –al contrario que la Torá–, no especifica qué hijo le dice Dios a Abraham que sacrifique. Los intérpretes musulmanes de una generación siguiente a Mahoma llegaron a la conclusión de que el profeta descendía de Ismael, el hijo de la esclava Agar. Después, los eruditos determinaron que fue Ismael el hijo que estuvo a punto de ser apuñalado. Era lo que faltaba para negar a los judíos sus derechos. No Sólo se anulaba su reivindicación genealógica, sino que sus ancestros perdían protagonismo en el gran drama de la salvación.

Desde esa decisión se complicaron las cosas. Los judíos, molestos, tomaron medidas para cimentar la identidad judía de Abraham. El Talmud, de forma anacrónica, le describe como seguidor de la Ley de Moisés que, Además, hablaba hebreo. También menospreciaron cruelmente a Ismael. Al comienzo, dice Shaul Magid, catedrático de Midrash en el Seminario Teológico Judío de la urbe de Nueva York, los padres judíos llamaban a sus hijos Ismael por el hijo árabe de Abraham, Pero la costumbre se perdió cuando empezaron a vivir bajo las reglas musulmanas. Cara el siglo XI, el gran erudito bíblico Rashi, mencionando a las primeras autoridades, dijo de Ismael que era un “ladrón” al que “todo el Mundo odia”, un insulto que Aun El día de hoy se puede localizar en muchas ediciones de la Torá, y que se enseña en muchos colegios ortodoxos. Ibn Kathir, un comentarista coránico del siglo XIII, contraatacó quejándose de que de una manera deshonesta y difamatoria los judíos incluyeron a Isaac en el relato de la Torá: “Impusieron esta idea Por el hecho de que Isaac es su padre, Mientras que Ismael es el padre de los árabes”. Ese sentimiento Todavía perdura Hoy en la parte musulmana.

Conforme Feiler: “Tomaron una figura bíblica abierta a todo el Planeta, descartaron lo que quisieron, adornaron lo que deseaban resaltar y acabaron con el símbolo de su propia unicidad, que más bien parecía una imagen de su propias fantasías que el reflejo de la historia original”. Se dieron cuenta de que Abraham “es tanto un modelo de fanatismo como de moderación”.

El Sepulcro de los Patriarcas, una estructura de piedra maciza construida por el Rey Herodes hace 2.000 años, es la triste metáfora del duelo de los abrahamistas. Pese a la promesa de Dios de que un día esta tierra pertenecería a su pueblo, Abraham en el Génesis deja bien patente el pago de 400 siglos de plata a Efrón el hitita por la cueva en Hebrón que le servirá como tumba. Sara y Abraham fueron enterrados allí y, Posteriormente, como añaden las Escrituras, Isaac y su mujer Rebeca, su nieto Jacob y su primera mujer, Lea. Herodes erigió un monumento donde creía que se hallaba dicho sitio. Durante La mayoría de los siglos pasados sus propietarios musulmanes, que lo llamaron la Mezquita de Abraham, permitieron a los judíos rezar junto a la entrada. Cuando los israelíes tomaron el control en i967, los creyentes de las dos religiones rezaban juntos. De pronto, en i994, un colono radical israelí, Baruch Goldstein, asesinó a 29 musulmanes que oraban en el sepulcro. La custodia derivó en un complicado sistema que garantizaba la entrada de unos y otros en fechas diferentes para evitar que coincidieran. El pacto se sostiene desde la última intifada, Mas el lugar, cercado por alambradas en un barrio bajo toque de queda, transmite un mensaje de violencia y desconfianza.

Es espeluznante que los mismos puntos que enfrentaron a los revisionistas de las Escrituras hace cientos de años Todavía alimenten Hoy la Psicología de mutuo victimismo. Magid, del Seminario Teológico Judío, describe un primer siglo de tradición en el que Ismael es un matón e Isaac “el hermano menor perseguido”. Esta idea se sostiene Todavía. “Los musulmanes son agresivos, como Ismael”, dice un colono israelí a Feiler. “Y los judíos pasivos, como Isaac, que prácticamente se deja apuñalar sin una queja. Por eso nos están matando, Porque no contraatacamos”. Sheik Taysr Tamimi, coordinador para Asuntos Religiosos de Arafat, ha dicho que cualquier demanda judía basada en el Génesis es “pura mentira, dirigida a la obtención de logros políticos y a la imposición de la soberanía de la ocupación israelí en los lugares sagrados”.

Una premisa básica del movimiento ecuménico que ha estado investigando esta cuestión desde finales de i800 es que si algún día musulmanes, cristianos y judíos tienen que respetarse y entenderse, la vía es Abraham. Eugene Fisher, director de las relaciones judeocatólicas para la Conferencia Episcopal Estadounidense, dice: “Entre nosotros no podemos Hablar sobre él”. Y es que, localizar un camino no quiere decir que sea transitable. Parte del problema, asevera Jon Levenson, catedrático de Estudios Semíticos de Harvard, que ha analizado las afinidades y conflictos en las tradiciones abrahámicas, es que Aun ya antes de que se dedicaran a estudiar sobre él, era ya un tema de exclusividad. “Si queréis un símbolo universal hay que ir a Adán. No a Abraham, Por el hecho de que su historia trata de la elección de un hombre para fundar una familia nueva, una familia distinta señalada con el dedo por el resto. Siempre fue un ser aparte”.

Sin embargo, a menudo los líderes islámicos moderados han empleado a Abraham para tender puentes. En i977, Anuar El Sadat, presidente de Egipto, al presentar ante el Parlamento israelí la valiente iniciativa que se convirtió en los acuerdos de paz de Camp David de i979, le invocó diciendo: “Abraham, la paz sea contigo, abuelo y bisabuelo de los árabes y los judíos”. Sadat fue asesinado en i98i.

Recientemente, en i998, buscando un acercamiento a Estados Unidos que fuese aprobado por los clérigos dogmáticos de su nación, Mohamad Jatami, el moderado presidente de Irán, propuso un “diálogo de civilizaciones” con Abraham como punto común. (Consecuencia: Kofi Annan, secretario de las Naciones Unidas, adoptó la iniciativa política de Jatami).
Los documentos emanados del Concilio Vaticano II hicieron recular siglos de antijudaísmo y rehabilitaron la idea de Abraham como judío. Nadie ha buscado su espíritu con más avidez que el Papa Juan Pablo II, quien en marzo de 2000 introdujo entre las piedras del Muro Occidental de Jerusalén un papel con esta oración: “Dios de nuestros padres, elegiste a Abraham y a sus descendientes para traer tu nombre a las naciones… nos comprometemos a una hermandad genuina con los pueblos de la Alianza”.

Se ubica después de que Abraham casi sacrifique a su hijo, sea el que fuere.

El efecto del once de Septiembre. Semejante acercamiento, que particularmente incluye a los musulmanes, ha sido más engañoso en los últimos i2 meses. Es una señal esperanzadora que, A medida que las 3 religiones peleaban sobre Abraham, seguían contando (sin admitirlo) historias sobre él. Los intercambios y préstamos, tan antiguos como los enfrentamientos, hacen que el tema sea algo más agradable. Lo más alentador puede encontrarse en un cuento islámico mentado por Feiler, cuyas raíces, aventura el erudito Reuven Firestone, se extienden hasta el judaísmo y el cristianismo. Se ubica después de que Abraham casi sacrifique a su hijo, sea el que fuere. Mientras el chico yace aturdido en el altar, Dios contempla la escena con orgullo y compasión, prometiendo oír sus oraciones. “Oh, Señor, te pido esto”, dice el hijo: “Que a cualquier persona de cualquier temporada que te encuentres a las puertas del cielo –en tanto que crea en un Dios– le permitas entrar en el Paraíso”.

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