Estar en silencio para recibir

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A menudo enseñamos a los estudiantes cómo zambullirse, adivinar y obtener información a través de medios no físicos; en otras palabras, recibir información del Universo. Si ha practicado alguna de estas artes, o simplemente alguna vez solicitó información del Universo, sabe que debe estar en un modo de recepción antes de poder escuchar lo que el Universo tiene que decir.

El Universo siempre entrega lo que pedimos, pero a veces nos olvidamos de escuchar. De hecho, en medio de nuestras ocupadas vidas ruidosas, ¡es sorprendente que podamos escuchar algo en absoluto! Entre teléfonos celulares, buscapersonas, televisión y radio, estamos enterrados en una cacofonía de sonidos físicos, que tiende a apagar nuestra capacidad de escuchar nuestras voces internas de orientación.

¿Cómo puede escuchar los mensajes universales?

Entonces, ¿cómo puede aumentar y desarrollar su capacidad de escuchar el Universo y sus mensajes? Practica el silencio interno y externo. El silencio exterior es quizás el más fácil de lograr. Simplemente elija un segmento del día, digamos 2 horas, y elija permanecer en silencio durante ese período. Es mejor si puede elegir una parte activa del día, como a media mañana o media tarde. Es posible que tenga que hacer este ejercicio un fin de semana o durante un feriado, cuando no se vea obligado a interactuar con nadie en el trabajo o la escuela. Mantenga el silencio exterior al no hablar. También es mejor si evitas recibir demasiado ruido de otras fuentes, como la radio o la televisión. Puedes sentarte en silencio, meditar, leer algo edificante o incluso hacer tareas. El objetivo aquí es escuchar activamente o mirar mensajes del Universo.

Silencio externo versus silencio interno

Si no puede & # 39; no mantener el silencio externo durante el día, usted puede trabajar en silencio interior en su lugar. El silencio interno significa calmar la charla mental interna que está con nosotros casi todo el tiempo. A medida que camina, por ejemplo, observe cuántos pensamientos cruzan por su mente, provocados por las cosas que ve y oye. Luego, comience a calmar esa corriente de pensamiento poniendo su atención en su respiración o alguna sensación física, como la sensación de sus pies golpeando el suelo. Siempre que surja un pensamiento, simplemente vuelva su atención a la sensación física. Si trabaja de manera consistente con este ejercicio, pronto podrá callar su charla interna rápidamente y escuchar su voz interna de guía.

A medida que trabajas en el silencio interno y externo, notarás que uno comienza a afectar al otro. A medida que se calla más y más afuera, se volverá más silencioso por dentro y viceversa. ¡Disfrutar!

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