¿Estás en el camino a ninguna parte?

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El año pasado tomé una foto de dos amigos caminando por un camino viejo dentro de un parque estatal. El camino no solo giró a la izquierda delante de ellos, sino que también fue cuesta abajo y desapareció. Titulé la imagen «El camino a ninguna parte».

Si miras detenidamente la imagen, puedes sentir la energía en la caminata rápida de la pareja mientras su largo cabello se balancea con el movimiento de su cuerpo. También puedes sentir su conexión cuando su cabeza gira en su dirección para compartir un pensamiento privado.

Su destino es menos importante en este momento ya que su conversación tensa el vínculo entre ellos en esta cálida tarde de verano en un lugar apartado.

Momentos como este son atesorados. Son devueltos a la vanguardia de nuestras mentes en los momentos oportunos para disfrutarlos una y otra vez.

¿Importaba si el camino era corto o largo, un callejón sin salida o un bucle? No. El camino era secundario a la relación y era una herramienta para su progreso.

Esta imagen me recuerda nuestro caminar con Jesús. A veces damos mayor importancia al camino que a la persona que nos guía. Nos esforzamos por tener el mejor camino. Algunos quieren el camino más rápido, mientras que otros quieren el más ancho. Algunos quieren caminos que van cuesta abajo, y algunos quieren caminos a la orilla del mar. Estamos tan interesados ​​en el camino que apenas nos damos cuenta de que alguien está a nuestro lado. No prestamos atención a nuestras responsabilidades espirituales.

Nuestro caminar espiritual es algo sagrado y necesita toda nuestra atención.

Si nos acercamos a Jesús, Él nos guiará por el camino destinado a nosotros. Usted y yo podríamos tener caminos diferentes, pero con Jesús compartimos el mismo destino. Mi caminata podría llevarme a través de charcos de lodo. Podría retrasarse a medida que un puente se lava y necesita ser reemplazado. Mi caminata puede ser inconveniente debido a mal tiempo o tráfico peligroso.

Pero a medida que caminamos con Jesús, nuestros pensamientos e implicaciones cambian de los valores del mundo a los de un lugar mejor. Dejamos de lado el materialismo y lo reemplazamos con algo mejor. Nos volvemos más sensibles a nuestras familias y menos a nuestras posesiones. Nos damos cuenta de la importancia del amor en la acción y buscamos formas de aliviar las cargas de la vida de quienes tienen necesidades.

Entonces, esta imagen abre las puertas de nuestras mentes a cuestiones más importantes que un simple paseo por un camino rural.

¿Camino a ningún sitio?

No no lo creo.

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