Evangelio De Lucas

0
141

El Evangelio de Lucas, O Evangelio Conforme san Lucas (en griego Κατά Λουκᾶν εὐαγγέλιον) es el tercero y más extenso de los 4 evangelios canónicos del Nuevo Testamento bíblico. Relata la vida de Jesús de Nazaret, centrándose Singularmente en su nacimiento, ministerio público, muerte, resurrección y acaba con el relato de su ascensión. El propósito de Lucas, al escribir una historia de la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo, era que las personas fuera de la fe y cultura judía pudieran entender el mensaje de salvación.

1 Finalidad
Dos Género
interpretación Autoría 3.1 Tradición
3.2 Puestas en duda
3.Leída Actualidad

4.1 Argumentos para una datación tardía
4.Dos Argumentos para una datación temprana
4.Leída Argumento sobre el origen arameo de Lucas

5.1 Lc 1, 5 – 2, cincuenta y dos
5.Dos Lc 22, 43-cuarenta y cuatro

Finalidad[editar]

Su evangelio tiene una finalidad pastoral: su pretensión es la profundización de la fe, mostrando a Cristo como el Salvador de los hombres, resaltando su espíritu de misericordia.

Género[editar]

Si bien el evangelio se considera en sí un género literario, la obra de Lucas puede También enmarcarse, Con lo que él mismo afirma, Dentro de la historiografía helenística.[1] Lo que lleva a meditar De esta forma es la presentación que el autor hace en el prólogo:

– Ha investigado (παρακολουθέω).
– Los hechos (πράγματα)
– Pretende hacer una narración (διήγησις); no habla, como Marcos, de εὒαγγέλιον.
– La crítica de la redacción nota que, cuando corrige a Marcos, a menudo no es Solo por mejorar el griego, sino para acercar más el texto al género histórico.
– En ciertos momentos pone una datación sincrónica, como al inicio del Evangelio (Lc 1, 5), al inicio del capítulo 2 y al inicio del capítulo 3. Esto es una convención historiográfica que Lucas respeta.
– Usa discursos en boca de personalidades importantes para explicar el contenido de ciertos hechos (otro recurso que se usaba en la historiografía grecorromana).

Tradición[editar]

El evangelio es anónimo, Ya que no está firmado. Es aceptado casi unánimemente que fue escrito por El mismo autor de los Hechos de los Apóstoles, Puesto que ambas obras están dedicadas a un mismo personaje, un tal “Teófilo”, de quien se ignora si es un personaje real, un nombre simbólico (Teófilo quiere decir ‘amigo de Dios’) O bien un pseudónimo. El autor del libro de los Hechos, Además de esto, hace en su prólogo referencia a una obra precedente. Se ha subrayado Además de esto la homogeneidad de estilo y de pensamiento de estos 2 libros.[2]

El evangelio ha sido atribuido tradicionalmente a Lucas, el «médico querido» al que alude Pablo de Tarso en su Epístola a los colosenses. La atribución a Lucas de entre todos los discípulos de Pablo se basa en parte en que su Evangelio es el que usa más términos médicos.[3] De ahí el nombre con el que es Por norma general conocido. Según la tradición,[cita requerida] Aunque Lucas Nunca conoció a Jesús, tras su conversión al Cristianismo viajó a Roma, donde conoció a Pedro y Marcos. También Quizá conoció a María (madre de Jesús)[cita requerida]. Esto le permitió narrar en su Evangelio, Abundantes hechos de la infancia de Jesús (como la Presentación del Pequeño en el templo) y muchos detalles de María (como la visita que hizo a Isabel y su cántico: el Magníficat).

Puestas en duda[editar]

No fue hasta el siglo XX que Comenzaron a plantearse las dudas sobre el dato de la tradición. La atribución a Lucas presenta Problemas, sobre todo por la diferente visión de Pablo y de sus iglesias que presenta este evangelio con con respecto a las epístolas paulinas.[2]

De lo que el propio autor afirma en su prólogo puede deducirse que no conoció personalmente a Jesús,[2] Puesto que, Según su testimonio, fue escrito tras haber «investigado diligentemente todo desde sus orígenes» consultando con «testigos oculares y servidores de la palabra». Tampoco es probable que sea habitante de Palestina, Ya que sus conocimientos sobre la geografía de esta región y sobre las costumbres judías son muy generales y A veces equivocados.[2]

H. J. Cadbury,[4] estudia la afirmación del Canon de Muratori sobre la autoría de esta obra. Para comprender De qué forma se puede haber llegado a allá, busca entender el contexto del siglo II d.C. Así pues descubre que en ese tiempo, cuando se está formando el canon, se dan Dos fenómenos particulares: por un lado se tiende a atribuir los textos sagrados a personajes con autoridad (como a Pedro, a Pablo, a Bernabé…), y por otro lado la tradición se incrementa a partir de los datos existentes en los textos (Por poner un ejemplo, si Pablo habla de “Lucas el médico”, si hallamos un personaje que se llama Lucas diremos que es médico). De esta forma Cadbury llega a la conclusión de que el Canon de Muratori no tiene valor histórico, Pues lo que dice de que “no vio personalmente en carne a Cristo”, es Por el hecho de que lo tomó del prólogo del Evangelio; cuando afirma que anduvo con Pablo es Porque se lo atribuye de la sección “nosotros” de Hechos de los Apóstoles, y el dato que fue médico lo sacaría de algunas cartas de Pablo.

La teoría de Cadbury es sugestiva, Pero un punto débil de la teoría es, sin duda, lo que afirma J. M. Creed: “Lucas no es una personalidad prominente en la temporada apostólica… Si el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles no hubiesen primero pasado bajo su nombre, no hay razón obvia por la que la tradición debería haberlos atribuido a él”.[5] Por otro lado Exactamente el mismo Cadbury admite que su propuesta de Cómo se llegó a afirmar que el compañero de Pablo en la sección “nosotros” de Hechos era el Lucas de Colosenses es Solo una conjetura.[6]

En la actualidad, Si bien con muchas excepciones, más estudiosos Suelen aceptar que hubiese una tradición primitiva esencialmente histórica que afirmase que Lucas, un sirio de Antioquía, influenciado por Pablo, fuese el autor; Asimismo formaría parte de esta tradición que escribió su obra en Acaya y que murió en Beocia O en Tebas. Esta tradición básica se habría desarrollado Posteriormente basándose en lo que el propio autor afirma en su prólogo O Pablo en sus cartas: que no conoció personalmente a Jesús,[2] Puesto que, Conforme su testimonio, fue escrito tras haber «investigado diligentemente todo desde sus orígenes» consultando con «testigos oculares y servidores de la palabra». Que viajó un tiempo con Pablo (Pues en los Hechos hay una sección cuando habla de “nosotros”), que fue médico (como afirma Pablo en la carta a los Colosenses de un tal Lucas), etc. El hecho de que sus conocimientos sobre la geografía de Palestina y sobre las costumbres judías sea muy genérico y En ocasiones equivocado, refuerza la opinión de que no procedía de esa zona.[2]

Datación[editar]

Argumentos para una datación tardía[editar]

La mayor parte de los autores sitúan la composición de este evangelio en la década de los ochenta d.C., debido a que suponen que Lc 21, donde se describe la destrucción del Templo de Jerusalén, acontecida el año 70, es una narración post eventum; Esto es, que Lucas estaría poniendo en boca de Jesús una profecía que ya se había cumplido. De este modo, refiriéndose al templo Jesús afirma: «llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida» y, respondiendo a La pregunta de en qué momento sucedería responde: «Cuando oigáis Hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; Porque es necesario que sucedan primero estas cosas, Mas el fin no es inmediato» y «Se levantará nación contra nación y reino contra reino».

No obstante las dataciones más tardías tienen que explicar múltiples datos que semejan querer una datación precedente:

– La presencia de este evangelio en el papiro P75 (hacia el año 200) y la mención del evangelio de Lucas que hacen Ireneo de Lyon y el Fragmento muratoriano cara el año 180 es extraña si fuera de finales del siglo I; es poco tiempo para haberse difundido tanto.
– La conclusión abrupta de los Hechos de los Apóstoles, segunda una parte de la obra, donde, contrariamente a lo que se esperaría, no se narra la muerte de Pablo, parecería indicar que Pablo no habría Fallecido Todavía cuando se compuso. Pablo murió bajo Nerón hacia el año 64. No obstante quienes sostienen la datación tardía explican que Lucas este final áspero es Sólo aparente, Puesto que Lucas querría demostrar que el Evangelio llegó hasta los confines de la tierra, y esto lo logra cuando Pablo llega a Roma. De forma que, Si bien Pablo hubiese Fallecido, Lucas habría escrito este final.
– La sección “nosotros” de los hechos: Si Lucas viajó con Pablo, en los años 50, no pudo sobrevivir demasiado tiempo al apóstol.
– Parece que Lucas no conoce las cartas de Pablo, ya extendidas a finales del siglo I d.C. (como atestigua la segunda epístola de Pedro, Pues si fuese De este modo no daría datos que contrastan con estas.

Argumentos para una datación temprana[editar]

Quienes ponen la composición de este evangelio mucho ya antes (Vf. Robert Lisle Lindsey; David Flusser; J. B. Orchand; B. Reicke; J. A. T. Robinson) se basan en los siguientes argumentos:

1. Algunos autores (C. C. Torrey; C. H. Dodd) exponen que Lucas 21 no da ningún detalle histórico de la destrucción de Jerusalén, sino que toma Todas y cada una de las imágenes del Viejo Testamento (Jeremías 21; Zacarías 12; 14; Esdras 9; Salmo 79; Ezequiel 40-48; etc.).

De esta manera, en algunos de estos pasajes citados, Asimismo se dice:

– «Judá Va a ser sitiada, lo mismo que Jerusalén, y Todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella» (Zacarías 12).
– «Porque yo reuniré a Todas las naciones para combatir contra Jerusalén. La ciudad Va a ser tomada, las casas serán saqueadas y violadas las mujeres» (Zacarías 14).

También Ezequiel, en el contexto de la toma de Jerusalén por Nabucodonosor, describe Jerusalén sitiada (cap. 24) y su toma (cap. 33), aportando descripciones que pudieron haber sido tomadas por Lucas.

En esta misma línea argumental, diríase que de tratarse de una profecía post eventum podría haberse enriquecido la descripción aludiendo, Por ejemplo, al fuego, Pues el Templo fue incendiado.

2. La destrucción de Jerusalén y de su templo es profetizada en Daniel 9:26: «…se quitará la vida a un ungido y no le quedará nada y el pueblo de un príncipe que debe venir destruirá la ciudad y el santuario».

3. Otros personajes, como Jesús, el hijo de Ananías, Asimismo predijeron la destrucción del templo, Conforme Flavio Josefo en su Guerra de los Judíos VI, 300-309.

4. Ni el Evangelio de Lucas ni los Hechos de los Apóstoles mencionan el cumplimiento de esta profecía, lo que supone un indicio de que el Templo no había sido destruido en el instante de escribirse, En especial si se considera que en las profecías post eventum se describe su cumplimiento, como en Juan 21:18-diecinueve (profecía post eventum sobre la muerte de Pedro) y en Hechos 11:Veintiocho (probable profecía post eventum de un periodo de apetito que aconteció con Claudio).

5. Las recomendaciones de Jesús de huir a las montañas de Judea no fueron seguidas, Pues los cristianos de Jerusalén huyeron a Transjordania.

6. Los Hechos de los Apóstoles, del mismo autor y presentado en el prólogo como segunda una parte del Evangelio de Lucas, finaliza con Pablo sometido a arresto domiciliario en Roma, lo cual ocurrió el año 62. Por este motivo, es lógico pensar que Hechos fue escrito hacia ese año y, dado que se escribió como segunda parte del evangelio de Lucas, éste tendría que haber sido escrito algún tiempo antes, Tal vez a finales de los años 50 O bien inicios de los 60. Este argumento cobra más fuerza cuando se cree que una tercera una parte de Hechos narra el arresto y proceso de Pablo, lo cual hace más extraño Aún el que no se narre su muerte si ya hubiese acontecido.

7. En el capítulo 8 de la Segunda epístola de Pablo a los Corintios, escrita en un arco que oscila entre el año cincuenta y cuatro y el año 57, se alude a que Pablo envió a Corinto a Tito y «al hermano, cuyo renombre a causa del Evangelio se ha extendido por Todas y cada una de las Iglesias» y que «fue designado por elección de Todas las Iglesias como compañero de nuestro viaje».

Ciertos eruditos como Julián Carrón Pérez y José Miguel García Pérez, pertenecientes a la escuela exegética de Madrid, en su libro En qué momento fueron escritos los Evangelios, interpretan que el «hermano» que acompañó a Tito, famoso por su proclamación del Evangelio, fue Lucas y que la proclamación del Evangelio Sólo podía realizarse llevando consigo un libro que contuviera el Evangelio.

Argumento sobre el origen arameo de Lucas[editar]

Aunque el consenso sobre el origen griego del Evangelio de Lucas es amplio, Anderson considera tener suficientes argumentos para afirmar que la obra fue escrita originalmente en arameo, ya antes del año 70, y fue dirigida a Teófilo ben Anás, sumo sacerdote (saduceo) entre los años 37 – 42 e.C., cuñado de Caifás.[7]

Anderson resalta algunos datos internos que apuntan hacia la dirección de que el destinatario no podía ser un gentil, sino que debía ser un piadoso judío: evidencia que en la obra se presuponen conocimientos avanzados del judaísmo (Por poner un ejemplo los cambios de turnos de los sacerdotes [Lc 1:8-9]), se enfatizan ciertas profecías del Antiguo Testamento y se presenta a Jesús y a cuantos le siguen como piadosos y devotos practicantes de la Ley de Moisés. El hecho de que el griego de Lucas sea más clásico que el de los otros evangelios, Siempre a juicio de Anderson, no sería un obstáculo para esta teoría, Pues También el griego del historiador Flavio Josefo era muy bueno (más que el de Lucas) y, Sin embargo, Josefo mismo declaró en sus escritos que el idioma orginal de su obra fue el hebreo (Antíquitates, prefacio). A estas consideraciones se añade que, a juicio de algunos científicos, el fragmento 4Q246, escrito en arameo ya antes del año setenta d.C., sería una cita del Evangelio Según san Lucas (Lc 1, 32-33. 35), transformándose De esta forma en el testimonio más antiguo del Nuevo Testamento y una prueba de que la lengua original del Evangelio fue el arameo.

Hay que decir, Sin embargo, que esta opinión no es seguida entre los estudiosos de Lucas, y que prácticamente no se encuentra reflejada en la literatura científica actual sobre el tercer Evangelio.

Autenticidad de algunos textos[editar]

Lc 1, 5 – 2, 52[editar]

Esta sección del evangelio contiene una serie de peculiaridades que lo diferencian del resto de la obra.[8] Por un lado el griego usado por el autor es mucho más semitizante que en el resto del opus lucanum, Especialmente en los cánticos (Vg. en lugar de “fuerza salvadora” usa la expresión “cuerno de salvación”). Toda la obra lucana tiene semitismos (es opinión corriente que el autor está imitando el griego de la Biblia de los Setenta), Pero en esta parte son mucho más abundantes. Por otro lado Existen muchos personajes que aparecen en estos capítulos que no volverán a verse (Zacarías, Isabel, Simeón, Ana). El Juan anunciado y nacido en el capítulo 1 no semeja que tenga nada que ver con el que se presenta a partir del capítulo lectura (ver, Por poner un ejemplo, cuando en 7, 19 manda mensajeros a preguntar a Jesús sobre su identidad). Asimismo hay ciertos temas teológicos tratados en estos 2 primeros capítulos no semejan tener la misma línea (O simplemente no se presentan) en el resto del evangelio: el Espíritu Santo, los ángeles (Sólo aparecerá uno en 22, 43, y es comúnmente aceptado que ese versículo no es lucano). Por último, al inicio del capítulo leída encontramos una larga y precisa referencia cronológica, modo en el que solían comenzar el género histórico grecorromano. Parecería, en efecto, y sería muy lógico que tras el prólogo (1, 1-4) debería venir enseguida 3, 1. A estas constataciones se pueden dar, esencialmente, Dos soluciones:

Por servirnos de un ejemplo Julius Wellhausen[9] considera que es un midrash judeocristiano insertada Más tarde al la obra lucana. Además parece que san Efrén, en su comentario al Diatessaron, no lo contempla.[10]

Asimismo Hans Conzelmann[11] llega a la conclusión que la idea principal de la teología lucana consiste en la división de la historia en tres tiempos: de Israel, de Jesús y de la Iglesia. Según esta intuición considera que Lc 1-Dos rompe con esta idea lucana, Pues une el tiempo de Israel con el de Jesús. Conzelmann fue muy criticado por centrarse demasiado en un pasaje (en este caso Lc 16, 16) olvidando el resto.

La obra de Conzelmann dio pie a una serie de investigaciones sobre los evangelios de la infancia lucanos. Paúl S. Minnear[12] demuestra que en varios lugares Lucas atribuye a Juan el papel de precursor, que es llamado “más que un profeta” y que es puesto al inicio de la vida pública de Jesús. Así es patente que Lucas no pretende dividir tanto a Juan y a Jesús como Conzelmann supondría.

Muchos otros desde entonces creen que Lc 1, cinco – 2, 52 son del mismo autor que el resto de la obra; que, A pesar de las diferencias, hay una unidad esencial en el lenguaje que usa el autor. Esta hipótesis es sostenida, Por servirnos de un ejemplo, por Plummer,[13] von Harnack, Cadbury. En apoyo de esta teoría está el hecho que de las 62 palabras más frecuentes usadas en el resto de la obra, cuarenta y seis aparecen También en esta sección. Para justificar el incremento de semitismos consideran que seguramente el autor utilizó fuentes de Palestina que cambió poco (sea del círculo de la familia de Jesús, sea de la Iglesia primitiva), O bien Quizás que quiso imitar más fuertemente el estilo de la Septuaginta. El hecho de que en 3, 1 parece comenzar el Evangelio se explicaría Por el hecho de que, Si bien el autor sería Exactamente el mismo, seguramente lo habría añadido años Más tarde (Aun tras haber terminado los Hechos de los Apóstoles, obra con la que, En verdad, esta sección es muy afín en cuanto a la temática.

Otros, como Raymond Edward Brown[14] y Joseph Augustine Fitzmyer, S.I., han sugerido que este pasaje haya sido añadido Más tarde por Exactamente el mismo autor. De esta forma se da razón del cambio de estilo, de los varios finales y principios que existen en el texto, etc., sin abandonar a la bastante probada autoría lucana.

Lc 22, 43-44[editar]

Este es el texto cuando Jesús suda gotas de sangre y es confortado por un ángel en Getsemaní. El problema en este pasaje se presenta únicamente por la crítica externa: faltan en esenciales manuscritos, entre ellos, Conforme semeja, en el Papiro 69, y efectivamente en la primera revisión del Codex Sinaiticus, el Vaticanus, en el Washingtoniano, en varias versiones y ciertos padres de la Iglesia.[15] La explicación tradicional de estas omisiones en tan importantes y distintos es que habría sido eliminado “por quienes sentían que la narración de Jesús abrumado por la debilidad humana era incompatible con su compartir la divina omnipotencia del Padre”.[16] Sin embargo Hoy día hay bastante consenso (y De este modo lo vio el consejo interconfesional de The Greek New Testament en su cuarta edición) en que es más probable que estos Dos versículos “hayan sido añadidos a partir de una fuente muy primitiva, sea oral, sea escrita, de tradiciones extracanónicas concertinentes a la vida y pasión de Cristo”.[17]

El evangelio de Lucas aporta noticias que no aparecen en los demás evangelios, como Por ejemplo acerca de los primeros años de la vida de Jesús. Asimismo contiene bastantes detalles sobre la predicación de Jesús en las regiones de Galilea, Samaria, Judea y Perea. Por otra parte, contiene una versión reducida del llamado Sermón del monte, conocida como Sermón de la llanura. Asimismo son propias de este evangelio un conjunto de parábolas: la del buen samaritano, la de la moneda perdida, la del hijo pródigo, la del rico epulón y el pobre Lázaro, la parábola del juez inicuo y la viuda importuna, y la del fariseo y el publicano. Su relato de las apariciones de Jesús tras la resurrección es particularmente detallado, particularmente la aparición ante los llamados peregrinos de Emaús.

Según Jaroslav Pelikan, el evangelio de Lucas se dirige fundamentalmente a lectores cristianos de origen no judío, como el Teófilo mencionado al comienzo. Uno de sus objetivos, en opinión de este historiador, sería demostrar ante las autoridades romanas, que ni Jesús ni sus seguidores suponían una amenaza para el Imperio romano.[18]

Según Anderson H,R, el evangelio de Lucas se dirige a Teófilo ben Anás; sumo sacerdote saduceo entre los años treinta y siete – 42 e.C., cuñado de Caifás, y Por lo tanto a una audiencia saducea[19]

Hechos de los Apóstoles

↑ W. C. VAN UNNIK, “Once More, St. Luke’s Prologue. Essays on the Gospel of Luke and Acts”, in Neotestamentica 7, Pretoria 1973, pp. 7-26.
↑ a b c d Y también f García-Viana, Luis Fernando: “Evangelio Según San Lucas”, en: AA.VV.: Comentario al Nuevo Testamento, Estella: Casa de la Biblia, 2002; ISBN 978-84-8169-183-2. Páginas 185-262; p. 185.
↑ Robertson, A. T. (2003). Comentario al texto griego del Nuevo Testamento. Viladecavalls, Barcelona: Editorial Clie. p. 115. ISBN 978-84-8267-351-6. Consultado el veintiseis de febrero de 2015.
↑ H. J. CADBURY, “The Tradition” en Beginnings of Christianity, vol. 2.
↑ J. M. CREED, The Gospel according to St. Luke, Londres 1965, pp. xiii-xiv.
↑ H. J. CADBURY, Op. cit., p. 261
↑ Anderson H,R. (1997). Theofilus, a proposal, Evangelical Qartery Vol 69-3.
↑ J. HILLMANN, “Die Kindheitsgeschichte Jesu nach Lukas kritisch untersucht” en Jahbuch für protestantische Theologie 17 (1891).
↑ J. WELLHAUSEN, Das Evangelium Lucae, Berlin 1904.
↑ F. C. Conybeare, “Ein Zeugnis Ephräems über das Fehlen von c. 1 und Dos im Texte des Lukas”, ZNW interpretación (1902), pp. 192, 197
↑ CONZELMANN; Die Mitte der Zeit, 1954
↑ P. S. MINEAR, “Luke’s use of Birth Stories” en Studies in Luke-Acts, NTS 10 (1963-1964), pp. 202-226.
↑ A. PLUMMER, The Gospel according to Saint Luke (ICC; Edimburgh, 1901)
↑ R. Y también. BROWN, The Birth of The Messiah. A commentary on the Infancy Narratives in the Gospels of Matthew and Luke, ABRL, Nueva York 1993, pp. 240-241
↑ NESTLÉ-ALAND, Novum Testamentum Graece, Stuttgart 1979 (26.ª edición).
↑ B. M. METZGER, A Textual Commentary on the Greek New Testament, Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart 1994, p. 151.
↑ Ibíd.
↑ Pelikan, Jaroslav (febrero de 2008). Historia de la Biblia (1ª ed. edición). Barcelona: Kairós. pp. 137-138. ISBN 9788472456679.
↑ Anderson H,R. (1997). Theofilus, a proposal, Evangelical Qartery Vol 69-recitación (1ª ed. edición).
Bibliografía[editar]

San Lucas (1998). Evangelio Conforme San Lucas. Córdoba: Ediciones El Almendro de Córdoba, S.L. ISBN 84-8005-037-interpretación (ISBN 978-84-8005-037-1).

Wikisource contiene la obra Evangelio de Lucas.
Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Evangelio de Lucas.

DEJA UNA RESPUESTA

tu comentario
Tu Nombre