Guía Práctica De Showrunners

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Guía Práctica De Showrunners

La prueba incontestable de la relevancia actual de las series de T.V. es el conocimiento que el público, poco a poco más general y menos “Especialista”, tiene de sus creadores, de sus “excecutive producers”. Esos famosos “showrunners”, guionistas y productores, de los que hablamos ya con exactamente la misma soltura con la que citamos actores. Hasta el punto de que ahora una serie puede definirse como una ecuación de showrunners, una fórmula que, Por ejemplo tiene una parte de Ryan Murphy, una de Greg Berlanti y 2 de Shonda Rhimes (no sé qué serie sería ésa, Mas sé que la Quiero) O Dos partes de Alan Ball y 3 de Matthew Weiner (También Quiero esa serie). Como las cartas del tarot, cada showrunner esencial tiene su propia personalidad, su utilidad y su valor en las ecuaciones. Veamos ciertos de los más influyentes.

Y Sin embargo, sus productos sí tienen cosas en común.

J.J. ABRAMS. El aglutinador de ideas, comisionista de historias, trilero de la nueva T.V.. El que lanza la piedra y esconde la mano. El que arranca ‘Perdidos’ O bien ‘Fringe’ y luego, cuando las series ya son de otros, se desentiende. Y realmente bien que hace. En TV, “la nueva serie de J.J. Abrams” significa tanto como en cine un “producido por Steven Spielberg”. Tanto O bien nada. Y Sin embargo, sus productos sí tienen cosas en común. Si decimos que ‘Orphan Black’ es “muy J.J. Abrams”, sabemos de qué estamos hablando.

Alan BALL parió ‘A 2 metros bajo tierra’ y eso le da carta blanca para firmar Todas las ‘True Blood’ y ‘Banshee’ que desee. Ball pasó de la profundidad nada impostada de la familia Fisher a la superficialidad lúbrica de Beau Temps O Banshee, las Dos localidades con más feromonas de América. Alan Ball representa la ingeligencia escondida, ya sea temporal O definitivamente, tras la frivolidad. Por eso ahora decir que algo es “muy Alan Ball” no sé si es bueno O malo.

Hacer bien esto no es simple y Berlanti no Siempre y en toda circunstancia lo hace bien.

Greg BERLANTI, productor de ‘5 Hermanos’ O bien el remake americano de ‘Los Misterios de Laura’ es el más De España de los showrunners norteamericanos. Lo suyo es igualar el tono (por abajo), endulzar las cosas, Cambiar el “no recomendado para menores” por “para todos y cada uno de los públicos”. Hacer bien esto no es simple y Berlanti no Siempre y en toda circunstancia lo hace bien. Por eso cuando a una serie se le va la mano con el rollo familiar decimos que es “muy Berlanti”. Y En general ES una serie de Berlanti.

Louis C.K., que no Louie, que es un personaje. Distinción esencial, Pero que para este glosario igual es mejor difuminar: el pelirrojo neoyorquino representa en el tarot de los showrunners la sinceridad y la cercanía no traducidas en costumbrismo de clase media. Todos somos ‘Louie’, todos somos Louis C.K., y a la vez Nadie es tan genial como él. ¿Su equivalente femenino? Lena Dunham. Si bien nos joda reconocerlo.

Michelle KING así como su marido controla ‘The Good Wife’, Mas creo que es pertinente emplear su nombre. Pues en su caso y su serie el lado femenino es esencial. Los King representan lo que ciertos llaman “valores femeninos” y yo prefiero llamar “valores que se echan mucho en falta en TV”: sutileza, elegancia y un enorme respeto al espectador, al que consideran tan inteligente como sus guiones. Lo malo es que por el momento Sólo hay una serie “muy King” y es, obviamente, la suya.

David MILCH es lo marciano, lo imposible, lo improducible, lo que no tenía que haber nacido y, Sin embargo, nace. Suyas son ciertas series más originales de HBO: la magistral ‘Deadwood’, la incomprensible ‘John from Cincinnati’ O bien la gafe ‘Luck’. Lo que hace Milch sí que, como rezaba el slogan de HBO, no es televisión: es raravisión. Raravisión hipermasculina.

Ryan MURPHY. El Autor de ‘American Horror Story’ reinventó (es más: hizo justicia con) las series adolescentes en ‘Popular’ y, sobre todo, ‘Glee’, cuyo piloto pertenece a la historia de la mejor televisión, Mas su mayor aportación a la ficción televisiva es Quizás la sexualidad hiperplástica (e hiperplasticosa En ocasiones) de ‘Nip Tuck’ y la apuesta por el exceso y la exageración sin descuidar Nunca la manera. Lo de Murphy es Siempre y en todo momento superlativo y Jamás cutre.

Roberto ORCI es el buhonero de la tele. Si algo vende, él lo tiene. Historias que, Al menos en un primer vistazo, son fáciles de colocar. Como ‘Scorpion’. Sus series son las que más caras se venden a principio de temporada. Asimismo las que más probabilidades tienen de terminar en el cajón de los saldos en rebajas. Pero entonces él ya está en otra cosa, en otra serie. Señora, que lo llevo económico.

Shonda RHIMES. La autora de ‘Anatomía de Grey’ representa rapidez, entretenimiento puro, pavor a lo aburrido y maestría en el momento de hacer que un guión gire mil veces sobre sí mismo, dé 7 piruetas mortales y caiga de pie. Con tacones. Con ‘Scandal’ su estilo quedó tan bien fijado que ‘How to get away with murder’, que Ni tan siquiera está escrita por ella, es shondismo en estado puro.

Aaron SORKIN. ÉL. El dios de los diálogos acelerados y acrobáticos. El rey del sermón vía personajes, tramas y series completas. El abajo firmante en ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’ O ‘The Newsroom’ personifica la arrogancia del genio literario sin ningún sentido práctico. A su lado David Mamet es un novato con dudas. Lo de Sorkin es realmente fuerte. Algo “muy Sorkin” para serlo tiene que ser eso: fuerte. E inteligente. Y muy muy muy irritante.

Matthew WEINER. Procedente de ‘Los Soprano’, Weiner representa el control, la rigidez. Trata ‘Mad Men’ tal y como si fuese su lujoso teatro de marionetas. Pero es que es Exactamente eso. TODO en ‘Mad Men’ está medido, todo es perfecto, todo marcha. ¿Margen para la improvisación? Poco. ¿Hace falta? Solo a los mediocres.

Joss WHEDON. Whedoniano es lo que tiene un enorme sentido del espectáculo y algo que podríamos llamar “trascendencia ligera”. Desde ‘Buffy’ hasta ‘Los Vengadores’, el Universo de Whedon es abiertamente infantil (sus personajes Jamás llegan a ser absolutamente adultos) y, No obstante, no exento de ironía y poso. A cambio, su gusto por lo camp es preocupante. Cuando menos para mí.

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