Imperio Romano Y La Antigua Grecia

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Imperio Romano Y La Antigua Grecia

El origen histórico del tarot está rodeado de misterio y conjeturas.
La adivinación se remonta a tiempos ancestrales, y el conocer el destino se practicaba en tiempos inmemoriales.

Algunos expertos señalan que los Misterios mayores provienen de un libro egipcio, En tanto que cada una de las láminas que lo compone lleva jeroglíficos. En el interior de La gran Pirámide hay un pasillo que conduce por debajo, y entre las patas de la esfinge, hay un templo de iniciación. En este templo se hallan representadas en sus paredes hasta 108 pósters de las láminas del Tarot. De éstas, Sólo conocemos 78; las treinta restantes conforman las tablas de Aeth.

La época en que se data se remonta al Siglo XV.

Han existido varios Tarots desde épocas muy remotas, Mas hay una grandísima semejanza, por no mencionar la palabra equivalencia, entre todos ellos. Sin embargo, el Tarot que más aceptación tuvo fue el de Marsella, compuesto por 22 Misterios Mayores y 56 Misterios Menores. El Tarot de Marsella presentaba personajes enteros y no desdoblados, la numeración aparecía en la parte superior en romano, y el nombre de la carta en francés en su parte inferior. La época en que se data se remonta al Siglo XV. Muy probablemente el tarot fue anterior a los naipes, Aunque están relacionados entre sí. Hay pruebas de que los naipes se extendieron por Europa mucho antes del siglo XV.

Sin embargo, en 1397 los parisinos Todavía tenían prohibido jugar a las cartas A lo largo de los días laborales.

A finales de la Edad Media, la iglesia, que se oponía al juego y a su especial énfasis en la suerte, y consideraba las cartas como un medio para unir a la gente con el pecado, procedió a la quema de muchas barajas de tarot. El primer ataque conocido fue redactado en 1377 por un monje suizo. Al parecer, el objeto de sus críticas no fue una baraja de 78 cartas, ni tan Solo las 22 cartas principales del tarot, sino más bien un juego de 56, posible precursor de la baraja moderna. En 1450, un fraile franciscano del nortre de Italia denunció las imágenes paganas que aparecían en las cartas. Su ataque retomaba la cruzada inicida por san Bernardino de Siena contra la práctica del juego, generalizada en Italia. En 1423, Bernardino fue el responsable de la destrucción de una serie de barajas diseñadas para esenciales familias italianas.

La baraja Visconti, creada por Filipo Visconti, duque de Milán, se salvó milagrosamente de las llamas, y es una de las barajas más famosas que han llegado hasta nuestros días.

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