La Dieta Mediterránea Aumenta Un diez Por Ciento El Colesterol ‘bueno’

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La dieta influye directamente sobre los niveles de colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés), Asimismo conocido como colesterol “bueno”. Así lo evidencia una investigación publicado en abril en Revista De España de Cardiología, que ha puesto de manifiesto que la dieta mediterránea aumenta hasta en un diez por ciento este género de colesterol en frente de otras dietas que, por el contrario, incrementan los índices de triglicéridos y lipoproteínas de baja densidad en sangre (colesterol “malo” O LDL).

Si hasta la fecha se sabía que los hábitos alimentarios poco saludables repercuten directamente sobre el colesterol malo y, Por ende, se asocian con un riesgo mayor de accidente cardiovascular, este nuevo trabajo confirma que, por el contrario, adoptar una dieta saludable incrementa los niveles de lipoproteínas de alta densidad, que se hacen cargo de transportar el colesterol cara el hígado para su excreción, protegiendo De esta manera el corazón (colesterol “bueno”).

Para llegar a esta conclusión, un conjunto de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiosvasculares y del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (aparte de otros centros) analizaron de forma transversal los hábitos dietéticos de un total de 1.Doscientos noventa personas que participaron en un ensayo denominado Aragon Workers Health Study. Dicho estudio, basado en las Contestaciones de los participantes a un cuestionario sobre la frecuencia con que consumían una selección de ciento treinta y seis productos Durante un año, permitió diferenciar con claridad 2 patrones de dieta: por un lado, un perfil de dieta mediterránea (rica en verduras, frutas, frutos secos, carnes blancas, pescado y aceite de oliva) y un segundo perfil de dieta occidental (basada en la ingesta de productos lácteos, carnes rojas, comida veloz, derivados de cereales refinados y bollería).

A través de muestras de sangre logradas de individuos de los dos perfiles dietéticos, los estudiosos probaron que los participantes que siguieron una nutrición más coincidente con la dieta mediterránea presentaban cifras de colesterol bueno prácticamente un diez por ciento superiores a las cifras de los participantes con mayor adhesión al patrón de dieta occidental (54,8 mg/dl en el primer caso en frente de 49,9 mg/dl en el segundo).

Estos resultados evidencian la relación existente entre la nutrición y la aparición posterior de placas adiposas en las arterias (enfermedad ateroesclerótica) antes de que esta llegue a manifestar signos de obstrucción vascular. Además de esto, estos datos concuerdan con los estudios observacionales previos que ya habían probado que, Generalmente, un mayor consumo de alimentos procesados y de origen animal, característico de las dietas más occidentales, se asocia a valores más bajos de “colesterol bueno”.

Azúcares y carbohidratos refinados aumentan los triglicéridos

Según José Luis Peñalvo, coautor del estudio e estudioso del Área de Epidemiología y Genética de Poblaciones de la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares, “un consumo elevado de alimentos con azúcares añadidos Y también hidratos de carbono refinados aumenta la grasa visceral, reduce la sensibilidad de la insulina y estimula la creación de grasas de reserva y triglicéridos en el hígado, lo cual podría provocar una disminución de los niveles de colesterol HDL”. Por el contrario, en palabras del Especialista, “el efecto favorable de la dieta mediterránea podría deberse al consumo de aceite de oliva en el contexto de una dieta rica en frutas y verduras”, asevera.

El estudio publicado en la revista de la Sociedad Española de Cardiología ha analizado También el cociente trigliceridos/cHDL, un indicador que se ha relacionado con el riesgo de enfermedad coronaria. “En nuestro trabajo vemos De qué forma este cociente va disminuyendo en función de una mayor adherencia a la dieta mediterránea”, explica el estudioso.

Análisis previos como el Predimed constataban ya la relación entre los niveles de colesterol HDL y el género de dieta que se sigue frecuentemente. La importancia del nuevo estudio radica no obstante, Conforme Peñalvo, “en la verificación de que esta asociación se mantiene en la población En general sin intervención y de que Existe una relación proporcional entre la mayor adherencia a una dieta mediterránea y un mejor perfil lipídico”, concluye.

El colesterol bueno, un protector cardiovascular

El colesterol es un indicador de riesgo cardiovascular. Las cifras totales de colesterol están formadas principalmente por la suma de colesterol HDL (O bien colesterol “bueno”), lipoproteínas de alta densidad que protegen ante la enfermedad cardiovascular, y por el colesterol LDL (O colesterol “malo”), que son lipoproteínas de baja densidad que, cuando se amontonan en la sangre, forman placas adiposas que obstruyen las arterias (hipercolesterolemia). Esta obstrucción puede provocar isquemia (disminución de riego) e inclusive infarto de miocardio O bien accidentes vasculares cerebrales, en el caso de que se prolongue en el tiempo y genere la rotura de los vasos sanguíneos.

En términos generales, se consideran óptimas cifras de colesterol HDL iguales O bien superiores a 40 mg/dl en el caso de los hombres Y también iguales O superiores a 50 mg/dl para las mujeres. No obstante, tal como aclara Peñalvo, “la interpretación individual de estos valores no es tan relevante, sino la relación entre los diferentes tipos de lipoproteínas y el análisis de exactamente las mismas, teniendo en cuenta otros factores de riesgo como la edad, historia familiar, hipertensión, tabaquismo, etcétera”.

La dieta recomendada por la Sociedad de Cardiología

La adherencia a la dieta mediterránea ha demostrado asociarse a una reducción del 30% del riesgo de muerte cardiovascular y, Por consiguiente, a una menor frecuencia de infartos de miocardio, de accidentes vasculares cerebrales y de muerte por causa cardiovascular. Este dato, recogido por el estudio Español Predimed, es una de las razones por las que la Sociedad Española de Cardiología recomienda seguir una dieta equilibrada como es la mediterránea, una dieta rica en fruta y folatos que ejercita una gran influencia protectora en la prevención de la salud cardiovascular.

ALIMENTOS BÁSICOS EN LA DIETA MEDITERRÁNEA
Aceite de oliva:

– Favorece la absorción de calcio y otros minerales como el zinc, el fósforo, y el magnesio, protegiendo las uñas y el cabello.
– Mejora el tránsito intestinal y estimula la digestión.
– Ayuda a controlar el nivel de glucosa en sangre; su consumo moderado se recomienda a las personas con diabetes.
– Sus componentes antioxidantes, como los fenoles, reducen la muerte celular, mejoran las funciones cognitivas y previenen enfermedades como el Alzheimer.
– Merced al ácido oleico que contiene y a sus grasas de origen vegetal, contribuye a reducir el colesterol.
– Es de ayuda para controlar la hipertensión.
– El aceite de oliva es rico en vitaminas A, D, K y E, y tiene propiedades cosméticas.

Frutas y verduras:

– Son un gran aporte vitamínico, En especial de vitamina A, que mantiene sanos los dientes, los huesos y la vista, y de vitamina C, que ayuda a las defensas y a la cicatrización de la piel.
– Aportan minerales específicos como el magnesio y el potasio, indispensable para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
– Regulan el tránsito intestinal por su alto contenido en fibra, que Además ayuda a controlar el peso por su efecto saciante.
– Son antioxidantes, semejan atenuar el envejecimiento celular.
– Asisten a prevenir la retención de líquidos; su alto contenido en potasio las convierte en excelentes diuréticos.
– Carecen de grasas, lo que se traduce en menos colesterol.
– Aportan hidratación, tienen un alto valor depurativo.

Pescado:

– Contiene ácidos grasos omega-3, considerados grasas cardiosaludables por sus beneficiosos para el corazón.
– Es fuente de proteínas y aminoácidos esenciales que refuerzan el sistema inmunológico.
– Presenta una alta concentración de minerales y oligoelementos necesarios para el buen funcionamiento cerebral.
– Es un alimento bajo en grasas saturadas, las menos beneficiosas para el organismo.
– Tiene una alta presencia de vitaminas A, D, Y también, B6 y B12, importantes para el crecimiento y el desarrollo.
– Facilita la digestión y ayuda a controlar el peso con su bajo aporte calórico.

Carnes blancas:

– Aportan proteínas de calidad, similares a las de la carne de vacuno Pero con menos grasa.
– Son ricas en vitamina B12, importante para la regeneración de los glóbulos rojos y la mielina que recubre el sistema nervioso central.
– Mejoran el sistema inmune por su alto contenido en zinc.
– Aportan potasio y fósforo para fortalecer los huesos.
– Tienen un bajo contenido en colesterol “malo” (LDL).
– Contiene vitaminas Tiamina, Riboflavina y Niacina, que protegen el sistema nervioso y la piel.
– Su alto contenido en hierro mejora la función de los glóbulos rojos.

Frutos secos:

– Tienen un alto contenido en ácidos grasos, beneficiosos para el corazón.
– Son una buena fuente de proteínas, lo que las convierte un alimento básico en la dieta vegetariana.
– Protegen el corazón ayudando a disminuir los niveles de colesterol “malo”.
– Son una fuente primordial de fibra, clave contra el estreñimiento.
– Constituyen una fuente de energía, optimizan el rendimiento deportivo e intelectual.
– Son ricos en hierro, calcio, potasio y zinc.
– Tienen propiedades antioxidantes, combaten el envejecimiento de las células y frenan la producción de radicales libres, implicados de enfermedades como el cáncer.

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