La Galería Del Polígono Industrial

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Un taller mecánico, una gasolinera, una nave de alquiler de trasteros, almacenes, un gimnasio cerrado, el bar Industrial, desvencijados locales en alquiler con ventanas de cristales rotos… A 2 calles se alzan los bloques de Bellvitge. Un poco más lejos, la autovía y la autopista. Entre las fábricas de ladrillo vista del polígono del Mig se esconde el Espacio 120, en un edificio gris, viejo, de un pseudoestilo Bauhaus de extrarradio barcelonés. En un lateral, Aún cuelga el cartel blanco de letras azules de Electro Import S.A. Mas tras la puerta metálica del número 120 de la carretera del Mig ya no se distribuyen ni manufacturan equipos eléctricos. El concepto de galería de arte se queda pequeño para definir este espacio: una nave blanquísima, con columnas y de Dos plantas panorámicas, con 2.500 metros cuadrados y centenares de cuadros expuestos, de Todas las tendencias y estilos. Una isla para el arte en pleno polígono industrial.

«Deseamos marcar una pauta y que L’Hospitalet se convierta en un referente»

«Intentamos marcar una pauta y que L’Hospitalet se convierta en un centro de referencia», reivindica el directivo de la galería, Benjamín (De esta forma, Solo por el nombre, se le conoce en el circuito artístico, en el que lleva trabajando 30 años). Y Espacio ciento veinte destaca en el área metropolitana: su estética y sus dimensiones Solo hallan paralelismo en Nueva York, Berlín O bien Londres. El director está convencido de que si otras galerías O bien centros de creación se instalaran en El mismo polígono, el distrito industrial de L’Hospitalet se transformaría en un polo artístico de primer nivel. Y ya está pensando en crear un premio de pintura de la urbe de L’Hospitalet.

Hasta la llegada de Espacio 120, en L’Hospitalet no había una sola galería de arte(y menos en pleno polígono), Pese a tener un activo tejido creativo en el complejo Tecla Sala (está el centro TePeKaLe de residencias para artistas y la Fundació Arranz-Bravo que expone a jóvenes emergentes). Mas Espacio ciento veinte aterriza en los márgenes de la ciudad como ejemplo único de galería urbana, metropolitana. «En Barcelona no hay espacios grandes. Las galerías son pequeñas y su espacio de exposición muy limitado», señala Benjamín. Y en Espacio 120 se pueden exhibir entre 500 y 800 obras de más de 100 artistas. Aun había un turismo de coleccionismo en la entrada, un Ford de 1928, que aparece en la película Pasión criminal de Rubén 2 Santos, de la que se rodó una escena en la galería hace pocas semanas. «Estamos abiertos a cualquier posibilidad», dice Benjamín en cuanto a los rodajes.

Espacio ciento veinte abrió sus puertas en mayo de 2020. En febrero estrenará su Salón de Invierno. «Se trata de retomar la tradición de los salones de arte, Si bien de forma contemporánea», apunta Benjamín. Mas aparte de las colectivas, desde este rincón de L’Hospitalet Asimismo se reescribe la Historia del Arte y para este año prepara muestras centradas en cuatro artistas fundamentales Mas insuficientemente reivindicados: Will Faber (1901-1987), H. H. Pfeiffer (1907-1994), Josep Serrasanta (1916-1998) y August Puig (1929-1999). Un póquer de ases de acento alemán y catalán.

Will Faber, que se codeó con Paul Klee y Kandinski, vivió a caballo entre Ibiza y Barcelona. Se acercó al informalismo, entre lo onírico y lo matérico, con prácticascomo el frottage y el dripping. Por su parte, H. H. Pfeiffer, uno de los últimos artistas de la Bauhaus, pasó 2 años en un campo de concentración y desarrolló una plástica centrada en el color, de un cromatismo casi musical, absolutamente armónico.

En el apartado de los catalanes, August Puig fue el «primer abstracto español», destaca Benjamín. Puig fue más allá del expresionismo y sus lienzos desprenden un cierto salvajismo fauve e influencias picassianas. En otro extremo, Josep Serrasanta, absolutamente figurativo y de pinceladas ligeras, que semejan danzar sobre el lienzo, desarrolló unelegante paisajismo que es todo luz. «Queremos redescubrir a pintores desaparecidos, Pero Asimismo impulsar a nuevos talentos», afirma Benjamín.

Espacio 120 rescata pintores olvidados y descubre nuevos talentos

La colección de Espacio 120 se distingue por su heterogeneidad. «Todos los estilos y Todas las tendencias están representadas», señala Benjamín. Y la propia arquitectura del lugar permite construir microexposiciones, crear recorridos Por medio de diferentes narrativas que transitan entre lo abstracto, el realismo más descarnado O un radical expresionismo colorista. Ejemplo:la sutileza y la suavidad de Salomé de Cambra, con sus 3 paisajes cubiertos por la nieve, en silencio, dialoga con los lienzos de Maria Rosa Budó, que emanan cierto esoterismo, una fantasía de colores contenidos, Mas al Cambiar de estancia, esa pureza de formas se transforma en un impacto de colores con la visión de un campo incendiado en rojo O de un mar embravecido que se confunde con el cielo, los dos lienzos de Blanco Grané. Y lejos de las pinceladas, en el centro de gravedad de la nave, se alzan las esculturas de bronce y metal: algunas tan ligeras que parecen levitar en el aire y, otras, tal y como si se hundieran en el suelo.

En la planta superior (a la que se accede por el ascensor montacargas O una escalera de metal), hay un misterio. El último lienzo expuesto al final del pasillo, un atractivo cuadro de trazo cubista O bien futurista, con formas geométricas de colores sobre un fondo beige, no tiene autor conocido. Aunque se ve una firma en azul no se ha podido identificar al pintor, una pesquisa tras la que anda Benjamín. Es un lienzo de 1959 con un elegante marco de madera con filigranas, que la galería adquirió en un lote de pinturas. En Espacio 120 hay sitio para todo: cuadros desconocidos, piezas pop, un dibujo de Dalí, paisajes urbanos, obras metafísicas, lienzos transgresores, clásicos olvidados y…

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