La Traba Como Materia Literaria

0
224

Resumen de Contenidos

La Traba Como Materia Literaria

El Museo Reina Sofía, el Institut Français y la editorial Uña Rota recuperan la obra de este taller, veterano del juego literario, y en el que militaron Perec y Calvino.

JAVIER MEMBA
Madrid

Bien Es cierto que el taller de literatura potencial OuLiPo -acrónimo del nombre francés Ouvroir de littérature potentielle-, está adscrito al Instituto de Patafísica -lo que está alrededor de lo que está alén de la física-, que tuvo en Boris Vian al Sátrapa Trascendente. Pero no Por ello hay que imaginar al OuLiPo en la estela de ese teatro del absurdo de Alfred Jarry, inspiración incesante de Vian y su patafísica. Menos Aún cabe adscribirlo al surrealismo. Raymond Queneau, uno de los fundadores del OuLiPo, Siempre y en toda circunstancia marcó distancias con su antiguo compañero André Breton -salvaguarda de la ortodoxia surrealista-, junto al que militó en las filas del dadaísmo.

Muy por el contrario, el OuLiPo es un selecto club literario que no desea ser vanguardia de nada y obedece a una lógica tan aplastante como la de las matemáticas. Matemáticos y escritores son quienes integran principalmente esta insólita fraternidad, cuyo fin, en líneas generales, es imponerse ciertas reglas en el momento de escribir. «¿Y qué es un autor ‘oulipiano’? Es una rata que construye ella misma el laberinto del cual se propone salir», sostiene Marcel Benabou, secretario «provisionalmente definitivo» de OuLiPo. «¿Un laberinto de qué? De palabras, sonidos, frases, párrafos, capítulos, bibliotecas, prosa, poesía, y todo eso». Valga como ejemplo la activa que se autoimpuso Italo Calvino -uno de los más destacados miembros del club, junto a Georges Perec O bien el artista Marcel Duchamp- para escribir su extraña y cautivadora novela ‘El castillo de los destinos cruzados’ (1969). En sus páginas, Cada uno de los viajeros que se encuentran en la fortificación aludida, narra una historia valiéndose de los Misterios del tarot.

Fundado en noviembre de 1960 por Raymond Queneau junto al matemático François Le Lionnais, se cumplen ahora los cincuenta y cinco años de la iniciativa. Con tal motivo, el Museo Reina Sofía, en colaboración con el Institut Français y la editorial Uña Rota, ha organizado Dos encuentros con el público conmemorando el nacimiento de un taller que Todavía prosigue vivo. La primera cita tuvo lugar el pasado día 17 y en ella, Dos «actores/homo-ludens» hicieron una singular puesta en escena de ‘Ejercicios de estilo’ de Queneau, 99 formas de contar un mismo episodio.

Este jueves, en la segunda cita, y con la asistencia de Paul Fournel, actual presidente de OuLiPo, fue presentado ‘Es un oficio de hombres’, el último libro del taller. Acaba de ser traducido al De España por Pablo M. Sánchez -miembro número cuarenta del OuLiPo- y editado por Uña Rota. «Se trata de un juego literario, como Todas y cada una de las obras del Oulipo, en el que sus miembros actuales escriben, a partir de una misma estructura, un divertido cuento sobre un oficio», afirma uno de los responsables de la edición.

Incluye textos de Michèle Audin, Marcel Bénabou, Frédéric Forte, el propio Paul Fournel, Michelle Grangaud, Jacques Jouet, Hervé Le Tellier, Daniel Levin Becker, Ian Monk, Olivier Salon y Eduardo Berti, entre otros 22 autores. Cada uno de ellos ha aportado una pieza a esta galería de retratos de «hombres y mujeres en reposo».

«Mi oficio consiste en bajar la montaña de arriba a abajo. Es un ofició de hombres», empieza Fournel en su pieza, dedicada a un esquiador y leída en el Reina Sofía. En lo que al texto se refiere, las páginas de Fournel dan pie a Hervé Le Tellier para trazar un retrato del seductor. Y Así, sucesivamente, se marcha del psicoanalista al biógrafo, y de este al borracho. Si bien los ‘oulipianos’ Sólo pueden ser 40, como los ladrones Alí Babá, no falta en este pequeño catálogo de prototipos el del miembro del taller. Eduardo Berti es quien lo traza: «Soy ‘oulipiano’. Tuvimos a Raymond Queneau, tuvimos a François Le Lionnais, tuvimos a Italo Calvino […]. Georges Perec llegó con sus lipogramas, sus monovocalismos y su fama de ‘what a man'».

En efecto, Puede que fuera Perec quien llegó más lejos en estos juegos literarios. De hecho, parece que en la versión original de ‘La Disparition’ (1967) -no De esta manera en la De España traducida en 1997 como ‘El secuestro’- no escribió ninguna palabra que incluyera la «Y también».

No hay duda, este obrador de literatura potencial, que supo hacer de la traba materia literaria, prosigue explotando de forma sorprendente las prohibiciones que ellos mismos se imponen 55 años tras su fundación.

1. Luis de Lezama: ‘Ya basta de generar odios y rencores’
2. Espido Freire toma la palabra en el II Festival de Música Almaclara
3. El ‘inspector Monfort’ vuelve a patrullar
4. Euskaltzaindia conmemora el 25 aniversario de ‘Literatura Vasca, siglo XX’
5.

DEJA UNA RESPUESTA

tu comentario
Tu Nombre