Las Capillas De Los Santos Narcos

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En la céntrica calle Doctor Vertiz, en el DF, las figuras de un hombre y una mujer se exponen en un altar de cristal en la misma acera. Ella está envuelta en un bonito manto azul y verde bajo una corona de plata que sostiene el cráneo desnudo de un esqueleto. Él tiene el pelo corto, bigote poblado y una reluciente camisa blanca de botones dorados donde hay serigrafiadas Dos pistolas. En el bolsillo de la camisa sobresale un fajo de dólares. Detrás de tan extraño altar se lee: Capilla de la Santa Muerte y Jesús Malverde.

La tétrica figura de ella no precisa ser presentada; él es un hombre que dicen que robaba a finales del siglo XIX y principios del XX a los ricos para darles el dinero a los pobres. Su historia legendaria está llena de heroicidades de las que no hay constancia de que sean reales. Es el gran santo de los narcos, la creencia popular dice que los protege desde un enfrentamiento de 2 grandes capos en la década de los 70.

Giving thanks and praises to Jesùs Malverde #JesusMalverde #Malverde #Mexico #LaPiñaTarde #CastleLifeTour pic.twitter.com/2RZ7cdUjDj

? Von D / Von Dizzle (@Von__D) junio 2, 2020

Malverde es un beato apócrifo, rechazado por la Iglesia, que cuenta con una legión de seguidores en México, donde tiene diversas capillas físicas. También cuenta con altares en Los Ángeles, Estados Unidos, y en Cali, Colombia. En las redes sociales posee Asimismo diferentes y muy participativas capillas virtuales donde sus fieles suben algunas Fotos de pistolas bendecidas por la estampita del santo. ¿Qué vienen a Pedirle?, preguntamos a la señora Alicia, encargada del local. «Ellos saben qué piden, son cosas suyas», responde con gesto serio.

Además del ya mentado lugar del culto que tiene en el DF, su gran altar se halla en Culiacán, Sinaloa, gran cantera del crimen de la que han salido los más importantes narcos mexicanos y de donde señalan que él era originario. Prácticamente todos y cada uno de los grandes señores locales de la droga han acudido alguna vez allí en busca de su bendición.

«La santa Muerte es un culto de narcos y asesinos. Está hecho ad hoc, como no Deseo que me maten le pido a la muerte que no me lleve. Malverde es un personaje inventado, que Jamás existió, fruto de 3 historias diferentes. Fueron muy inteligentes al crearlo y darle el rostro del famoso actor Pedro Infante. Es culto de narcos y asesinos Asimismo», afirma a EL Planeta el padre Aguilar, subdirector de radio y televisión del arzobispado de México.

«Jesús Malverde, cuídame a la que se porta bien, Pero También cuídame a mi gente traviesa…. Pues igual y venimos siendo quienes más te necesitamos y más creemos en ti», le pide uno de sus seguidores a este «beato mexicano» que tiene oraciones de rezo propias. Él y la Santa Muerte son la protección de ese esoterismo narco que se mezcla con lo religioso. En la histórica iglesia de San Hipólito, en el DF, a finales de la década pasada, una figura de Malverde colocada junto a la de San Judas Tadeo era objeto de veneración por cientos de personas Hasta que se retiró de los altares.

«Se venera el reto, la lucha del pequeño contra el grande que tanto nos agrada a los mexicanos. El pobre campesino que lucha contra el estado y llega a ser un Dios», explica a El Planeta el comunicador y Especialista en temas de narcotráfico, Cuauhtémoc Hernández. Y en se totum revolutum de opiniones y anhelos, la Iglesia católica juega También su papel.

La Iglesia y los narcos

En la urbe de Pachuca, en Hidalgo, hay una iglesia, Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, con una placa que afirma De este modo: «Centro de Evangelización Catequesis Juan Pablo II. Donada por Heriberto Lazcano Lazcano». El nombre que figura en la placa es algo menos conocido que su apodo, Z-3, fundador y uno de los cabecillas del sanguinario Cártel mexicano de los Z, culpable de la muerte de unos cientos de personas.

Lazcano es Además del benefactor de un recinto religioso una «deidad» a la que asisten las personas para pedir milagros. Su cuerpo, tras que las autoridades le dieran por fallecido el 7 de octubre de 2012 tras un enfrentamiento con La Marina, fue robado horas después de la funeraria para ya Nunca regresar a aparecer.

Una mujer adorna un altar a ‘La Santa Muerte’ en un barrio de México DF EFE

San Heriberto, como ahora le conocen algunos vecinos, cuenta con testimonios de personas que dicen que tras rogarle a él se curaron el cáncer O bien volvieron a localizar trabajo. Una señora afirma que tras el milagro del «santurrón» acude de rodillas a su capilla a darle las gracias al «santurrón Z-3». Su placa, su capilla y su mansión familiar se hallan a escasos metros de un cuartel del Ejército.

La Iglesia mexicana, oficialmente, se ha desmarcado «de una construcción privada», que explica el padre Aguilar, «se levantó como ocurre en muchos lugares del Mundo por particulares». La Fiscalía investigó la donación de la controvertida parroquia en la que se ha rendido culto.

Asimismo el sanguinario líder de la familia Michoacana, Nazario Moreno, El Chayo, del que se dice que practicaba el canibalismo, mandó construir pequeñas capillas con su rostro a la entrada de ciertas poblaciones de su zona de control en Michoacán. Era un hombre muy religioso del que tras su muerte, en 2020, se afirmó por algunos pobladores que «era un santo que obraba milagros». Sus devotos le piden protección.

En Sinaloa, el estado del que proceden el mayor número de grandes narcos del país, la lista de capillas e iglesias que se han levantado con «narcolimosnas» es más larga. La más famosa es la de San Ignacio de Loyola en Tamazula, una Iglesia jesuita del siglo XVIII. Sus bancos de madera cuentan con inscripciones de los donadores que no son otros que familias de grandes narcos de la zona como Coronel Aispuro O Ávila Beltrán. «Cuando te dan un donativo no preguntamos quién nos lo da salvo lo que impone la ley que dicta que donativos Sobre 10.000 pesos (unos 600 euros) deben tener nombre y apellidos», explica el padre Aguilar.

La iglesia reconoce Asimismo que hay en ciertas zonas graves Inconvenientes de seguridad. «Los obispos mueven a muchos párrocos por amenazas de los narcos; En ocasiones hasta los matan, algo que se procura ocultar A fin de que no cunda el pánico y no se da la imagen de que nos están ganando. Es como los guardas del Chapo, los siguen y vigilan Hasta que los encuentran y amenazan. Hay impunidad total», dice el portavoz de la Iglesia que pone un caso en primera persona de ese riesgo que se corre en las parroquias:

«Mire, en una ocasión confesé en el DF a un hombre que me dijo que era un narco y que había matado a veinte personas. Cuando le pregunté si se arrepentía me dijo que no, que Solo venía a confesarse Pues iba a ser la comunión de su hija de 15 años y quería comulgar. Le dije que sin arrepentimiento no hay confesión y él salió y me colocó una pistola en la cabeza. Le expliqué que Aunque le hiciera la señal de absolución no serviría de nada, que Dios sabía que no era franco, y él me contestó que él sabía de sus asuntos y que hiciera lo que le pedía», recuerda el sacerdote. Salió bendecido.

@javierbrandoli

Narco series y narco corridos

Quizá la serie más popular en México es la producción estadounidense «El señor de los cielos», que genera Telemundo en español, y que está basada en la vida del narcotraficante Amado Carrillo, que en la seria se llama Aurelio Casillas, y cuyo apodo era «El señor de los cielos». Carrillo fue hasta su controvertida muerte en 1997, cuando diríase que procuraba hacerse una nueva operación de cirugía estética para cambiarse el rostro, el líder del Cártel de Juárez y gran señor de la droga en el Mundo, sucesor del colombiano Pablo Escobar. La serie narra sus aventuras y desventuras convirtiéndole de alguna manera en un héroe. Otra polémica interpretación artística son los populares narco corridos en los que grupos musicales, En especial del norte, interpretan canciones convertidas en «hits» de los grandes narcotraficantes. «Grupos como Los Tigres del Norte llenan estadios hasta en Estados Unidos. Muchos están a sueldo de algunos narcos que les contratan A fin de que les hagan canciones. Tocar para varios narcos distintos se puede considerar una traición que les cuesta la vida», explica Cuauhtémoc Hernández.

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