Las dos reglas que debe seguir al hacer resoluciones de año nuevo, o no se pegarán

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Bueno, estamos cerca de un mes y medio en 2018. Sin duda, algunos de ustedes han hecho Resoluciones de Año Nuevo. Pero si es como la mayoría de nosotros, 40% según un informe sobre las resoluciones de año nuevo, su resolución ya se ha quedado en el camino.

¿Por qué es tan difícil hacer que las resoluciones se adhieran? Dos razones: Primero es el tiempo. Hay etapas en el proceso de curación, una de las cuales se trata de comprometerse con uno mismo y de decidir actuar en su vida en alineación con ese nuevo compromiso. El truco para la experiencia de curación más suave es conectarse con la etapa particular en la que se encuentra la mayoría de ustedes en este momento. Cuando haces eso, lo que se requiere de ti se vuelve sin esfuerzo. Cuando estás tratando de hacer que una etapa pase, requiere mucho esfuerzo y será muy difícil de sostener. Entonces, aunque el año nuevo es un buen momento para tomar una resolución, es posible que el momento no sea el adecuado para usted. Preste más atención a los temas que están surgiendo en su vida y vea si puede confiar en ellos un poco más.

La segunda razón por la que las resoluciones fizzle tiene que ver con la motivación para hacer la resolución en primer lugar. Sugiero que si observamos con atención, notemos un sutil sentimiento de inutilidad y una historia que dice algo así como: “Uf, odio cómo estoy tan gorda. Mierda”. En esencia, es el empujar una parte de nosotros mismos. Eso nos impulsa hacia la resolución.

Pero es un hecho de curación que nunca podemos presionar contra una parte de nosotros mismos con la fuerza suficiente para escapar de ella. La sensación de inutilidad y la historia que la acompaña no desaparecen solo porque nos vemos mejor en el espejo o porque nuestro armario está más aerodinámico ahora. Por lo tanto, es difícil justificar el mantenimiento de la nueva acción cuando la razón para hacerlo fue para que no tuviéramos que sentir la inutilidad o escucharnos a nosotros mismos contar la historia.

Lo que tenemos que hacer es crear más conciencia de ese sentimiento y de la historia y darle permiso para que se sienta sin alejarlo. En el proceso, nuestro corazón se está abriendo a una parte desconocida de nosotros mismos y estamos integrando esa parte. Cuando esa parte de nosotros está más integrada, podemos sostenerla con compasión y cuando ese es el caso, nuestras resoluciones tienden a estar motivadas por el deseo de una mayor integridad. Cuando se combina con el momento adecuado, el cambio se producirá de manera tan rápida y completa que no lo creerás.

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