Las Nuevas Sectas Neonazis

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El nacionalsocialismo cuajó en un clima cultural trabajado por el esoterismo. Este constituía un para nada desdeñable elemento configurativo del ethos de una sociedad tan bien pintada por Cabaret , una película memorable. Ahora el llamado reencantamiento del Mundo ha introducido en nuestra posmodernidad una vez más algo Como una pulsión irracionalista, expresada en una religiosidad mágica.

En muchas ocasiones Asimismo se ha hablado, no Siempre seriamente, de determinados exóticos componentes del nazismo, comenzando por su fundador. Aún no se sabe cuánto hay de cierto, Mas sí Es verdad que algunas corrientes como la ariosofía, de matriz teosófica, habrían tenido alguna influencia, junto a otros factores, en la conformación final de la ideología nazi.

La ariosofía y las sectas en ella integradas, como la Sociedad Vril, Thule, Edda, la Ordo Novi Templi y Germanenorder (de donde los nazis tomarían la cruz esvástica) son los lugares donde se cocina a fuego lento un nacionalismo popular ( všlkisch ) con ingredientes teosóficos y componentes racistas. Los fundadores de la ariosofía, Guido von List, Lanz von Liebenfels y Rudolf von Sebottendorff, se caracterizan por difundir a comienzos del pasado siglo un pensamiento y unas creencias de fuertes acentos gnósticos en los que se mixturan pangermanismo, antisemitismo y ocultismo. Alén de cierta explotación sensacionalista debe reconocerse que sus ideas habrían sido decisivas para fraguar el cemento de la nueva fe política.

Una vez que el Tercer Reich alcanzó su plenitud, Exactamente el mismo sistema político pareció apreciar suplantar el escenario religioso, expresando un sentido sustitutivo de lo sacro. La cruz cristiana fue reemplazada por la cruz gamada, y una liturgia política organizó impresionantes manifestaciones colectivas en las que se percibía un aliento religioso sobrevolando procesiones de antorchas y cánticos imbuidos de un estilo letánico. Los ideólogos del régimen aspiraban a construir una religión oficial, fundada en el suelo y en la sangre, en el espíritu norteño y en la raza aria.

Los Deutsche Christen constituyen el punto de arranque del frustrado proyecto del régimen de entronizar una auténtica iglesia nacional, con el retrato del FŸhrer en los altares, Mientras los niños escuchaban con unción religiosa la nueva preceptiva: juntar las manitas, inclinar la cabecita y meditar con devoción en el FŸhrer que nos da trabajo y pan y nos libra de toda miseria.

A pesar de que ha pasado más de medio siglo desde el derrumbamiento del régimen, la relación entre lo religioso y lo político prosigue encontrando Todavía Hoy en el nazismo, entendido en sentido extenso, un terreno de rica fertilidad.

En los años recientes se ha desarrollado un número relativamente importante de corrientes religiosas pertenecientes a muy diversas tradiciones, que constituyen algo Como un sistema de sostén de las ideas mesiánicas de Adolf Hitler y su sueño de un reino milenarista. Ellas exhiben con cierto desenfado la nueva impronta religiosa del neonazismo.

Resulta significativo observar De qué manera este revival ha sabido construirse sobre el encuentro entre las desgastadas tesis nacionalsocialistas y los valores que configuran el escenario variopinto de la nueva sensibilidad posmoderna, desde la ecología y el nuevo movimiento étnico hasta una New age saturada de irracionalismo.

Estas nuevas religiones son muy diferentes entre sí, e incluso se distinguen del nazismo estricto en algún aspecto, Sin embargo tienen en común con él un hilo conductor y pueden sistematizarse en seis conjuntos:

1. Neopaganismo ario: en esta corriente se inscribe Asatrú, imbuida de un fuerte sentido anticristiano, en la que se perciben influencias de la tradición nórdica y una inspiración en el culto a los antiguos dioses y diosas escandinavos precristianos, como Odín y Tyr. Asatrú es la všlk-religion O religión del pueblo que invoca el retorno a una sociedad utópica de los antiguos teutones. Reivindica el culto del honor, la espada (el uso de la fuerza) y el orgullo de la estirpe (vikinga) donde se reconoce la concepción nietzscheana del superhombre. Sus rituales incluyen sacrificios al sol como deidad, conectando con las modernas corrientes ecologistas en el culto a la diosa madre naturaleza.

Esta religión pagana no es un producto exótico del norte europeo, sino que presenta su mayor expansión en el Nuevo Mundo e incluso está Asimismo entre nosotros: el espléndido sitio de Internet que la anuncia se encarga de recordar esa vieja creencia argentina de sentirnos europeos en América.

2. Cristianismo celta: otro atractivo sitio del cyberespacio explica los valores sostenidos por una nueva iglesia nacional, el Scandinavian Roman Catholic Apostolate, de tono integrista y fuerte acento antisemita. Su nombre es Realmente una contradicción, Pues católico quiere decir universal. El estilo de esta iglesia nórdica es violento y exhibe una particular animadversión contra el gobierno norteamericano, al que supone dominado por los judíos. Aunque critica en Hitler y en el nacionalsocialismo unos contenidos gnósticos, no puede escapar a evidentes afinidades con sensibilidades nucleares de su pensamiento.

3. Supremacismo blanco: la verdad es que resulta bastante difícil reconocer una auténtica iglesia en The World Church of The Creator. Pese a su nombre, sus pastores y su liturgia, no es una iglesia cristiana antisemita ni una religión pagana pangermanista, sino más bien una organización crudamente racista: su único dogma es la supremacía blanca en cuanto ley eterna de la naturaleza. Ni siquiera cree en un estadio ultraterreno de la existencia humana. Después de repartir invectivas contra las demás religiones acusándolas de contradictorias Y también hipócritas, no trata de disimular demasiado su odio exclusivista. Su regla de oro es: lo que es bueno para la raza blanca es el mejor valor. Los supremacistas reconocen que Hitler trató de implementar un programa similar, Pero se equivocó al elegir el nacionalismo, considerado una barrera artificial para la unificación de la raza blanca. No obstante, su iconografía y su credo laico recuerdan claramente el agresivo estilo nacionalsocialista.

4. Angloisraelismo antisemita: el Identity Church Movement, Asimismo caracterizado por un generoso uso de Internet, conforma una suerte de confederación de organizaciones antisemitas bajo un paraguas religioso: America´s Promise Ministries, Stone Kingdom Ministries, Kingdom Identity Ministries, y otras numerosas más, como Aryan Nations. Se reconoce en este movimiento la típica prédica de racismo y antisemitismo amparados en la respetabilidad de una creencia religiosa que deja gozar de oportunas exenciones impositivas. Sus raíces se aseveran en el angloisraelismo, que reivindica para los pueblos anglosajones descender de las diez tribus perdidas de Israel como el verdadero pueblo escogido, al tiempo que sataniza a los judíos.

5. Fundamentalismo islámico: el renacer en las últimas décadas de movimientos radicales como el de la revolución iraní, el Frente Islámico de Salvación argelino, Hamas y otros, actualiza la antigua creencia musulmana en la jihad, entendida como una guerra santa. Estos movimientos se encuentran lejos de reconocer una influencia nazi e incluso sus miembros tienen una filiación semita, No obstante su violento antijudaísmo los convierte en aliados naturales de las ideologías racistas antisemitas. Muy frecuentemente se han descubierto relaciones entre ultraderechistas y fundamentalistas, por aplicación de aquella vieja regla estratégica: el enemigo de mi oponente es mi amigo. Por tal motivo, el crecimiento del fundamentalismo, en expansión en el Mundo islámico y fuera de él, puede constituirse Asimismo en un factor de soporte social del neonazismo.

6. Esoterismo racial: desde Luego sería impreciso afirmar que en la heterogénea constelación New age el nazismo sea un acento dominante, Mas bien Al revés. No obstante, Ni tan siquiera esta difusa religiosidad de la cultura posmoderna puede considerarse exenta de su influjo. Retomando la anterior línea ariosófica, ciertos ambientes esotéricos actuales se han identificado en una concepción irracionalista, una de cuyas figuras más importantes está representada por Savitri Devi, una ocultista que hasta su muerte en los tempranos años ochenta expresaba su fascinación nazi considerando a Adolf Hitler un avatar O reencarnación de Vishnú, y el Tercer Reich como un régimen sagrado. Sus eclécticas creencias unían la germanofilia, el mito de la raza aria, el hinduismo y la veneración del FŸhrer. Ciertos conjuntos satanistas y skinheads cultivan el recuerdo de Savitri Devi Todavía en nuestros días.

Una suerte de hitlerismo esotérico, incluida la creencia en platos voladores nazis, se vierte en el abstruso pensamiento del diplomático chileno Miguel Serrano, autor de varios libros donde expone sus exóticas teorías cuyo pintoresquismo recuerda la no tan lejana parábola política del Hermano Daniel, nom de guerre de José López Rega. Para percibir De qué manera el ocultismo político no ha sido algo tan lejano de nuestras propias prácticas sociales basta recordar que nada menos que quien ocupó la más alta magistratura del país, Isabelita Perón, creía en Jesucristo como un avatar. Por otra parte, Asimismo la argentina Nueva Acrópolis reúne componentes neopaganos, teosóficos y raciales, donde se respira un vago perfume nazi, y el Parlamento europeo calificó a la secta como neofascista.

En los ambientes New age Suelen ser usuales los aires ocultistas Como la nostalgia de una edad dorada de signo milenarista y el gusto por el misticismo de antiguas religiones olvidadas, incluido su feminismo teológico. En ellas está presente Asimismo la misma hostilidad hacia el cristianismo y las ideas políticas que conformaron la modernidad. Ciertos estudiosos han comenzado a establecer las correspondencias entre všlkisch y New age . Nada debe ser exagerado, Pero nada ha de ser minimizado.

El autor es Maestro universitario. Su último libro es La Iglesia Nacional Peronista. (Sudamericana, 1997).

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