Libro De Los Salmos

0
41

Los salmos (en hebreo תְּהִילִים, Tehilim, “Alabanzas”, en griego ψάλμοι, psalmoi) son un conjunto de 5 libros de poesía religiosa hebrea que es parte del Tanaj judío y del Viejo Testamento. Está incluido entre los llamados Libros Sapienciales. Asimismo es conocido como Alabanzas O bien Salterio. Acostumbra a encontrarse entre los libros de Job, Proverbios, Cantares.

1 Datos generales y títulos 1.1 Origen de la literatura hebrea
1.Dos La poesía hebrea
1.Leída Colocación y nombre
1.Cuatro Contenidos
1.5 Subdivisiones
1.6 Títulos

2.1 Traducciones

3.1 Los himnos
3.Dos Las súplicas
3.Repaso Salmos de acción de gracias
3.Cuatro Salmos reales
3.Cinco Salmos mesiánicos
3.6 Cánticos de Sion
3.7 Salmos didácticos y salmos de sabiduría
3.Ocho Otras categorías

4.1 Autores de los salmos

5.1 Ciertos temas doctrinales

Datos generales y títulos[editar]

Origen de la literatura hebrea[editar]

Las poesías de estilo salmódico son muy abundantes en las tradiciones literarias sumeria, asiria y babilónica desde la más remota antigüedad. Estas etnias empleaban sobre todo salmos en forma de himnos O bien lamentaciones.

Muchos himnos religiosos egipcios (Especialmente el “Himno a Atón”), inspiraron en forma directa diferentes salmos, cuyo ejemplo más evidente es el Salmo 104 (ver referencias).

La cultura cananea influyó sobre los salmos y probablemente Asimismo sobre el resto de la literatura hebrea. El rey David, quien Conforme la Biblia era poeta (no se cuenta con ninguna otra biografía suya), perfeccionó la organización litúrgica y aplicó un poderoso impulso a la poesía salmódica hasta lograr La enorme pluralidad y calidad de los poemas reunidos en este libro.

Durante el período de la dominación persa, los salmos estuvieron en pleno apogeo y se fueron diversificando en multitud de estilos y géneros diferentes: himnos, imágenes mesiánicas, lamentaciones individuales O bien grupales, escatología, súplicas a Dios donde se confiaba en percibir una contestación, textos didácticos que recuerdan importantes episodios históricos, cánticos de acción de gracias de personas individuales O bien de la nación entera, etcétera.

La poesía hebrea[editar]

Una de las principales dificultades al tratar de interpretar[1] los Salmos se debe a las cualidades de la poesía hebrea, expresión del ánimo peculiar del pueblo israelita, más intuitivo y sensible que el griego.[2]

La poesía hebrea se caracteriza por una métrica especial fundada en el paralelismo semántico: reiterar exactamente la misma idea dos veces por lo menos con distintas palabras:

Son rasgos principales su concisión y carácter elíptico. Las ideas se fijan con pocas palabras,[3] y se dejan implícitas muchas relaciones. Se renuncia a completar los nexos entre las ideas[4] Para que las palabras sueltas hallen en el oyente lo que el poeta no consignó en el texto. Si a eso se añade que, por lo general, la poesía hebrea es breve,[5] el trabajo exegético se dificulta mucho[6] no existe entonces la posibilidad de confrontar el texto en estudio con otros y elaborar por este medio una explicación conjunta que ilumine el detalle.

Si los poemas fueran más extensos… las distintas partes se iluminarían… y ayudarían a comprender el conjunto del poema. (Gunkel 1933:18)

La brevedad y la elipsis de los poemas hebreos se resolvían en su temporada merced a un contexto histórico y social que compartían el poeta y sus contemporáneos. El desconocimiento de ese contexto esconde Hoy día el sentido real del poema y deja paso a toda clase de especulaciones.[7]

Colocación y nombre[editar]

En la Biblia hebrea, el Libro de los Salmos se encuentra al inicio de la tercera sección, llamada ketubim (escritos). En la versión de los LXX O bien Septuaginta, encabeza También la sección de libros llamados didácticos. En cambio, las versiones latinas lo han colocado Siempre y en todo momento tras el Libro de Job.

La Biblia hebrea lo denomina tehillim O sefer tehillim, forma plural del nombre tehillah, que significa himno O alabanza. También usa, al inicio de cincuenta y siete salmos, la palabra mizmor, que se emplea para Charlar de un poema que se canta y es acompañado por instrumentos de cuerda (kinnor).

La versión de los LXX los llama ψάλμοι O βίβλος ψάλμων,[8] Aunque el Códice Alejandrino use la expresión psalterion, que es el nombre del instrumento de cuerdas con que los oficiantes judíos acompañaban los cánticos de alabanza a Yahveh O bien Jehová. Por extensión, Después el término se aplicó a la colección de himnos y finalmente al libro que la contuvo.

Contenidos[editar]

Al parecer se trataba de una recolección oficial de cantos usados en la liturgia y que se empleaban en Jerusalén en el período del segundo templo. Son ciento cincuenta salmos en total.[9] Ahora bien, existen diferencias en cuanto a la división. Todas las versiones comprenden Exactamente ciento cincuenta salmos. El inconveniente se suscita al comparar las versiones hebreas con la Septuaginta y la Vulgata. De esta forma, se pueden observar discrepancias en la numeración y división de algunos salmos. Si bien estas divergencias se refieren Siempre y en todo momento a casos puntuales y particulares, inevitablemente repercuten en la numeración general.

La numeración que les otorga el texto hebreo Sólo se corresponde con los LXX y con la Vulgata en los ocho primeros salmos y en los ojeada últimos. La Biblia griega fusiona los salmos 9 y 10 en uno solo, y hace lo mismo con el ciento trece y 114. De manera inversa, divide en Dos el 116, y llama a las partes resultantes 114 y 115, y de la división del ciento cuarenta y siete hace los salmos 146 y 147.

Como regla mnemotécnica, puede decirse que, entre los salmos 10 y 148, la numeración de la Septuaginta y la Vulgata es igual a la numeración hebrea menos 1. Generalmente, No obstante, cuando se habla del Salmo n, sin dar mayores explicaciones, se está refiriendo a la numeración original hebrea.

Los salmos aparecen en el original hebreo agrupados en 5 libros O colecciones, separados por doxologías que aparecen al final de los salmos 41, 72, 89, 106 y 150. Este último consiste todo él en una doxología. La primera mención a la recolección que de alguna forma deja datarla se encuentra en el prólogo a una traducción del Eclesiástico que se escribió cara el 117 a. C. donde se señala que el libro de los Salmos ya formaba una parte de la Biblia hebrea a inicios del siglo II a. C.

Subdivisiones[editar]

El Libro de los Salmos se compone, En realidad, de 5 colecciones de cánticos que el viejo pueblo de Israel empleaba en su adoración. Una gran parte de estos están encabezados por anotaciones referidas al autor, su forma O bien el contexto en el que se escribieron (los llamados “títulos”). Muchos de ellos emplean un orden alfabético. Las subdivisiones serían las siguientes, separadas cada parte por una doxología:

– Salmos 1 al cuarenta y uno
– Salmos cuarenta y dos al 72
– Salmos 73 al 89
– Salmos noventa a ciento seis
– Salmos 107 a ciento cincuenta

Sin embargo, hay salmos duplicados (Por ejemplo, el 14, que se halla en el 54).[10] Otro aspecto que hace meditar en la diversidad de autores y momentos O en la existencia de otras colecciones precedentes es la falta de homogeneidad en el uso de palabras como Yahveh O Elohim, En tanto que se considera frecuentemente que los salmos que utilizan Elohim para referirse a Dios son más antiguos que los yahvistas.

Títulos[editar]

La mayor parte de los Salmos contienen un encabezado a modo de título. La versión de los LXX incluye más que el texto masorético.[11] La versión hebrea da como autor de setenta y tres salmos a David y la LXX, 84.

Se utilizan ciertas expresiones para dar a entender el tipo de salmo:

mizmor (salmo) en 57 ocasiones.
shir (cantos) en 30 ocasiones.
tefillah (oraciones) en interpretación ocasiones.
tehillah (himnos O bien cantos de alabanza) en 1 ocasión.
miktam (traducido como “poema para inscripción”[12]) en seis ocasiones como Por ejemplo en los salmos 16, 56-60).
maskil (trozo hecho con arte) en 13 ocasiones (salmos 32, 42, 44, 45, 52-55, 74, 78, 88, ochenta y nueve y 142).
siggayon (lamentación) en 1 ocasión.

Lleva por nombre lamed auctoris a una indicación que ofrece información sobre el Autor del salmo O bien su dedicatoria. Recientemente se ha puesto en duda su pertenencia original al salmo, debido a la cantidad de variantes que presenta.[13]

Se cree que la expresión se·mi·nit indica una disminución de una octava.

En los títulos se ofrecen También datos sobre los instrumentos musicales empleados O de acompañamiento O Aun del empleo de melodías conocidas: de cuerda, voces de soprano, tonadas del “no destruyas”. Hay indicaciones e inclusive palabras que no han logrado ser dilucidadas con certidumbre, como la expresión selah (“interludio”, en la LXX, y “siempre”, en la Vulgata de Jerónimo de Estridón). En los salmos 8, ochenta y uno y 84, aparece el vocablo hebreo gui·tit, empleado, en el viejo Israel, en la composición. Se cree que la expresión se·mi·nit indica una disminución de una octava. Por último, en el salmo 5 se halla la neji‧lóhth, de significado incierto y que seguramente derive de ja‧líl O “flauta”, en hebreo.

Hay También en los títulos ciertas indicaciones sobre el momento en que se debían usar: bien en peregrinaciones, bien para la celebración de la dedicación del templo O para el sábado, entre otros.

Por último, ciertos salmos incluyen en los títulos una explicación del momento en el que supuestamente se habría compuesto el salmo: la huida de David ante Saúl, el arrepentimiento tras la muerte de Urías, la guerra con Absalón, etcétera.

Un buen número de Padres de la Iglesia se manifiestan a favor de estimar También como inspirados estos textos de los títulos de los salmos debido a que, Según opinan, serían obra del mismo autor. Mas También muchos discuten no solo su origen sino más bien También su veracidad. Actualmente, la mayor una parte de los exégetas niegan su carácter canónico.[14]

El texto[editar]

El texto original de los Salmos estaba en hebreo. Los manuscritos más antiguos con los que se cuenta y que están en esta lengua son de fines del siglo X, Aunque los fragmentos encontrados en Qumram sean de mediados del siglo I. Dado que se trataba de un texto muy usado con fines litúrgicos, sufrió diferentes transformaciones y cambios que hacen muy difícil descubrir el texto hebreo que fue la fuente de las traducciones más antiguas con que se cuenta. Esto se puede comprobar si se comparan textos duplicados como el del Salmo 18 con 2Samuel 22 O bien el Salmo catorce con el 53. A esto se añade el hecho de que el período de composición de todos ellos va de seis a ocho siglos.

Incluso cuando fueron encontrados en Qumram diferentes textos e inclusive, en ciertos casos, variantes de un mismo salmo, el más importante es el rótulo de cuero 11QPs, con cuarenta y uno salmos: Siete apócrifos (con el himno que se menciona en Sab 51, 13-20, y el Salmo 151, que aparece También en la Septuaginta) y los últimos treinta y tres salmos del salterio canónico.

Traducciones[editar]

Se habla de una suerte de conjuntos de salmos dentro del salterio O Aun de “salterios dentro del salterio”, y es que Todas y cada una de las técnicas de crítica textual se han usado en los textos de los Salmos.[15] A continuación se enumeran diversas traducciones:

Septuaginta. Según La mayoría de los críticos, la traducción es de mala calidad, Mas es la más antigua (fines del siglo II a. C.). De hecho, Beaucamp asevera:

Las divergencias señaladas entre el texto griego de los LXX y el del texto masorético semejan debidas al traductor y al original hebraico usado. Por entonces el salterio hebraico era idéntico al que poseemos El día de hoy, Pero Aún había inseguridades en los detalles

A pesar de sus incorrecciones tanto en la traducción como en El mismo griego, se usa para tratar de esclarecer el texto hebreo que le sirvió de base.[16] Fue recensionada por Luciano de Antioquía y Hesiquio de Antioquía.

– Otras versiones en griego: Conforme Jerónimo, hubo Asimismo otras versiones griegas que utilizó para su texto latino. Una, llamada “de Áquila” (realizada a inicios del siglo II), y la de Símaco (hacia el año 200).

Pesitta O bien versión siriaca común: Existe ya una versión crítica preparada por W. E. Barnes.[17]

– El Tárgum es la versión en arameo que También resulta útil para descubrir la versión original O fuente hebrea. Se caracteriza por la cantidad de comentarios que se añaden al texto.

– Versiones latinas: 3 son obra de Jerónimo:

– una a partir de la Vetus latina (que a su vez es traducción de la Septuaginta);
– la segunda se hizo en Palestina; Realmente, es una revisión de la anterior conocida como Salterio Gallicano (fue adoptada en las Galias) y, tras la aprobación papal en 1568, entró Asimismo en el salterio;
– la tercera fue compuesta entre el 390 y el cuatrocientos cinco a partir de un texto en hebreo (de ahí su nombre de Psalterium iuxta hebraeos).

La nueva Vulgata de 1979 ofrece otra traducción que, Además de esto, unifica la numeración con la hebraica.

Géneros literarios de los salmos[editar]

Existe discusión entre los exegetas sobre el modo de clasificar los géneros literarios O variantes de los salmos.[18]

Es tan grande la variedad de géneros O posibles clasificaciones que fácilmente quien busca rigor y detalle se verá defraudado. La distinción más general es la que parte del que hace la oración para distinguir si es uno solo O bien una comunidad O conjunto. Los salmos que expresan la oración de la comunidad Acostumbran a ser litúrgicos. Sin embargo, hay casos en que una oración de una persona corresponde a la plegaria de un rey O bien de un sacerdote lo que implica una oración litúrgica y Además colectiva.

Una primera propuesta que se ha mostrado infructuosa es dividir los salmos por las tradiciones de las que serían eco. Ciertos salmos llaman a Dios Jehová O bien Yahveh, Al tiempo que otros lo denominan Elohim. Esta facilidad para identificar los salmos y agruparlos en Dos colecciones Conforme el uso que hagan de los distintos nombres de Dios ha generado los términos “colecciones O bien tradiciones yahvista O elohísta”

Es evidente que la única clasificación de utilidad Será aquella que los separe Conforme su género literario; Sin embargo, esta tarea También ha probado ser dificultosa dado que la literatura judía no es individual, sino más bien comunitaria. Las fuentes de sus escritos son numerosas, Mas, Todas y cada una terminan remitiendo al culto y la liturgia. Como todos y cada uno de los salmos vienen de la celebración litúrgica, Asimismo comparten un esquema estructural común.

Teniendo esto en cuenta, se han individualizado 3 condiciones que múltiples salmos han de cumplir para poder ser incluidos en una categoría común:

1. Deben proceder originalmente de un mismo campo;
2. Tener un trasfondo intelectual y filosófico común; y
3. Tener formas literarias semejantes.

De ahí la clasificación que se ofrece a continuación y que sigue a grandes rasgos la ofrecida por Drijvers.

Los himnos[editar]

Hay múltiples himnos en la Biblia, tanto en el Antiguo Testamento (cf. Éx 15, 21, Jc 5) como en el Nuevo Testamento (cf. Lc 1, 46-55, Lc 1, 68-79). Los himnos – salmos tienen como característica principal es el ser cantos de alabanza, de glorificación desinteresada, O sea, no contienen peticiones O ruegos. Además de esto tiene un esquema Más o menos fijo. Empieza por una invitación a la alabanza y en el desarrollo se ofrecen los motivos por los que Dios debe ser glorificado incluyendo En ocasiones largos relatos de sus hazañas. Las conclusiones Acostumbran a ser variadas: repiten la introducción, hacen una promesa O bien voto, una oración. Algunos tratan, como motivo de alabanza, la creación; otros la historia del pueblo de Israel y la acción divina en ella. Se detienen sea en las maravillas del Mundo sea También en los hechos que muestran el amor divino al hombre.

La redacción es casi Siempre y en todo momento impersonal, lo que facilita su empleo litúrgico O bien Al menos el que puedan ser empleados como medio para la oración en común. Aun las indicaciones de gestos O movimientos (arrodillarse, alzar los brazos, etc.) tienen un sentido litúrgico y permiten También dar con el contexto original en que se usaban.

Las súplicas[editar]

En este caso prima el ruego personal (cf. Sal 3; 5; 13; 22; 25, etc.) sobre el colectivo (Sal 4; 79; 80; 83, etc.); Aunque las formas gramaticales de una persona bien pueden referirse a la oración del sacerdote, que Realmente hace oración por intenciones colectivas. Por norma general todos son una respuesta religiosa a las desgracias y la persecución de los enemigos, respuesta que incluye la petición de ayuda divina.

Acostumbran a comenzar por una invocación breve O bien por un recuerdo apenas esbozado de las bondades divinas. Entonces viene la descripción de las desgracias que aquejan al suplicante, quien En ocasiones deja escuchar sus quejas, lamentaciones y gritos. Normalmente desembocan en un reconocimiento de que por las propias fuerzas el orante no puede salir De tal situación y que le resulta indispensable la acción de Dios. Esto sirve de marco e introducción a la súplica propiamente dicha que puede ser genérica (“Actúa, Señor”) O concreta. En la conclusión se acostumbra a hacer un acto de confianza en que Dios va a dar cuanto se le ha pedido.

Los salmos más conocidos y usados en la oración son de este género. Así el Salmo veintidos Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?,[19] el Salmo 51 O bien Miserere y el Salmo 130 conocido como De profundis.

Salmos de acción de gracias[editar]

Acá Asimismo encontramos tanto salmos de gratitud cuyo sujeto es una persona (cf. Sal 18; 32; 34; 40) como Asimismo varias O un colectivo (cf. Sal 66; 67; 124; 129).

La introducción es muy semejante a la de los himnos, a la que prosigue una narración de los motivos para dar gracias (una situación penosa que se ha resuelto, un ataque O bien persecución superada, etc.) añadiendo una oración de súplica. Luego prosigue el relato de la acción divina salvadora. Concluyen con la acción de gracias propiamente dicha y actos de confianza en el poder de Dios.

Salmos reales[editar]

Tienen 2 modalidades: algunos salmos que hablan sobre el rey de Israel y otros que muestran la realeza divina. La tradición de ambos grupos de salmos es davídica en el sentido de que se apoya tanto en la elección divina del Rey David como en la promesa que Yahveh le hizo sobre la perpetuidad de su dinastía. En un inicio usados para la consagración de reyes O bien para ceremonias reales, con la caída de la monarquía son reutilizados en sentido mesiánico. Los más representativos son el Salmo 2, el 45, el ochenta y nueve y el ciento diez (para los de forma directa relacionados con la dinastía davídica) y los Salmos 47; 93 al 99 sobre la realeza de Yahveh. Dada su diversidad de funciones, resulta más difícil establecer un esquema general.

Salmos mesiánicos[editar]

El tema de los salmos mesiánicos es discutido entre las escuelas a tal punto que hizo precisa la intervención de la Comisión bíblica en la Iglesia católica. Es evidente la tensión mesiánica que vivía Israel y También que los evangelistas se apropiaron de ciertos salmos para darles sentido de profecías que Jesús estaría cumpliendo. Sin embargo, se discute sobre qué salmos contendrían este tipo de profecía y cuáles serían extrapolaciones.

Cánticos de Sion[editar]

Muy relacionados con los 2 géneros precedentes, se trata de salmos que cantan las glorias de Sion, himnos de forma clásica Pero a partir de un tema único. Recuerdan los diferentes instantes de la presencia de Yahveh con su pueblo desde el diálogo con Moisés pasando por el Arca de la Alianza y hasta llegar al Templo de Jerusalén.

Salmos didácticos y salmos de sabiduría[editar]

Se trata de composiciones destinadas a la enseñanza. Se caracterizan por varios elementos formales que ayudan a hacerlos más didácticos y fácilmente memorizables: siguen un orden alfabético en la primera letra de ciertos versos (cf. Sal 9-10; 25; 34; 37; 111; 112; 119; 145), tratan de la Ley O de la ética israelita.

Otras categorías[editar]

Autores como Lipinski O Peinador abogan por una clasificación que incluya Asimismo otros géneros como salmos de imprecación, de profecía, de maldición, etc. También se habla de salmos mixtos, Es decir, que tienen formas O bien contenidos propios de los diversos géneros mencionados previamente.

El Salmo ciento treinta y siete que narra las desventuras de los judíos en la cautividad no queda En ninguno de los géneros mencionados.

Origen e historia de los salmos[editar]

La dilucidación del origen O Por lo menos del contexto litúrgico O bien no para el que fueron creados los salmos es un problema Aún no resuelto por las diferentes escuelas exegéticas. Además se trata de composiciones que han variado su uso Dentro de exactamente la misma comunidad judía dando origen a añadidos e incluso nuevos salmos que respondieran a las situaciones litúrgicas O bien sociales del pueblo que oraba con ellos.

Las opiniones entre los exégetas sobre este punto son ampliamente diferentes Incluso cuando hasta el siglo XIX eran más uniformes. Los antiguos exegetas concordaban en fijar la fecha de creación de los salmos en el período tras la cautividad en Babilonia, Incluso en el de los Macabeos. En temporada reciente los análisis de géneros y de influencias han diversificado las escuelas. Unos subrayan las diferentes influencias que logran entresacar y con eso fijan las composiciones en tiempos siguientes Aun a la cautividad de Babilonia. Otros subrayan la relación entre el salmo y su empleo cultural y Por ende, los datan en relación con las fiestas que se celebraban en el Templo. Por último ciertos tras considerar las variantes y añadidos creen que el origen de muchos salmos sería tan viejo que resultaría imposible encontrarlo.

Ante las distintas propuestas, Caselles asevera:

Muchos salmos son antiguos y vehiculan recuerdos de su origen que nada tienen de artificial. La mayoría de alusiones mitológicas de los salmos son auténticas y dan fe de su antigüedad. Lo que no quita que el procedimiento haya podido imitarse en temporada reciente, y que pueda hablarse, en ciertos casos, de falso arcaísmo, debido a un simple procedimiento literario.[20]

Autores de los salmos[editar]

En los títulos de 73 salmos en la versión hebrea afirma “de David”, Mientras que doce salmos son “de Asaf”, once “de los hijos de Coré”, Dos “de Salomón”, otros “de Moisés”, Hemán y Etán y 35 están si atribución alguna. La versión griega atribuye ochenta y dos salmos a David.[21] Hay una tradición sobre el origen davídico del salterio, basada en menciones de diversos libros de la Biblia[22] y en los títulos de los mismos salmos: 73 salmos de la versión hebrea dicen “de David” y algunos Incluso añaden la ocasión en que fueron escritos. Asimismo en el Nuevo Testamento se da por supuesta la autoría davídica de algunos salmos. Por poner un ejemplo Jesús cita el salmo 110, declarando que David fue el autor:

» Dícenle: «De David».

«¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David». Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando afirma: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra Hasta el momento en que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?” Si, Puesto que, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»

No obstante, está claro que no todos y cada uno de los salmos son obra de David, Aun cuando la expresión psalterium davidicum haya sido empleada Asimismo por el Concilio de Trento. La crítica textual ha intentado descubrir las influencias En los salmos para poder ofrecer algún dato, Si bien sea mínimo, sobre sus posibles autores y considerablemente más del período dentro del desarrollo religioso en Israel. Si bien, tan solo leyendo los encabezados de cada salmo, se pueden localizar múltiples autores además de David: Moisés, Asaf, Herman, los hijos de Core, Salomón, Etan y Jedutum y ciertos de ellos sin determinar a los que se llaman Salmos Huérfanos. El salmo 79 (Según la numeración de la versión hebrea) es un lamento por la destrucción de Jerusalén, escrito Por consiguiente, Cuando menos cuatro siglos después de David.

Luis Alonso Schökel da la siguiente muestra de atribuciones de autoría de 3 salmos por parte de diferentes biblistas:

Ewald: el autor es de la época de manera inmediata posterior a David y Salomón.

:* Salmo 23.
Delitzsch: no hay razón para dudar que el autor es David.
De Wette: nada se opone, nada abona la autoría de David.
Ewald: el autor es de la época de manera inmediata posterior a David y Salomón.
Baethgen: exílico, como muestra el tono y el verso 6.
Hitzig: por la composición, el lenguaje y la claridad, hay que datado en el siglo VII; podría ser de Jeremías.
Graetz: del tiempo de Manasés O bien Joaquín.

Salmo 90.
Delitzsch: de Moisés; nada prueba que sea tardío.
De Wette: en su tenor actual no puede ser de Moisés.
Ewald: por contenido y estilo bien puede ser mosaico, cierto precedente a David, sea de Moisés O bien de Samuel.
Rosenmuller: probablemente de la época de Antíoco (siglo II).
Hitzig: muy tardío.
Hoberg: nada se opone a la atribución mosaica del título.
Koster, Graetz y Olshausen: postexílico.

Salmo 127.
Hengstenberg: la atribución a Salomón del título se confirma por el contenido.
De Wette: que Salomón sea el autor no es impensable, Aunque el título reposa en un error.
Olshausen: postexílico, de la época de Simón.
Graetz: de Nehemías.[24]

De ahí el comentario del propio Alonso Schökel: «Cada autor hace la atribución basándose en su concepción global, que es en buena parte conjetura. La mayoría de los comentaristas actuales han tomado la prudente decisión de no discutir el inconveniente del autor del salterio O de salmos individuales».[24]

Mensaje[editar]

Dada La enorme diversidad de géneros literarios y de perspectivas teológicas O bien exegéticas resulta difícil hacer una descripción de la doctrina contenida en los salmos. Se tiene que discurrir por una vía intermedia entre quien considera el salterio como un todo y desea extraer de allá enseñanzas y quien busca sencillamente ver la evolución de la experiencia religiosa que los salmos muestran.

Algunos salmos son O bien eran usados para peregrinaciones y otras actividades litúrgicas. Los sacrificios y holocaustos se animaban con salmos de acción de gracias. Sin embargo, algunos salmos quedan fuera del aspecto netamente litúrgico y manifiestan más la espiritualidad O bien experiencia espiritual del autor. Aun movimientos como los anawim (pobres de Yahveh) quedan expresados en salmos como el 34 O bien el 37.

Algunos temas doctrinales[editar]

Dios es el primordial interlocutor de todos los salmos, en singular de los himnos. Es un Dios grande, omnipotente y trascendente Pero También se le aplican verbos de acciones humanas, sobre todo en los salmos de súplica O de acción de gracias. Se afirma sólida y repetidamente el monoteísmo Mas no como algo doctrinal sino subrayando su grandeza, su superioridad sobre los ídolos. Hablan del poder de Dios en la creación y en la historia.

En relación con el hombre, Dios es quien hace justicia y libra a los oprimidos O los que Sufren injusticia. La idea de la paternidad divina casi no aparece en los salmos de forma textual Mas sí su fidelidad y su amor eternos (cf. Sal 136).

Se subraya continuamente la necesidad de una confianza absoluta en la acción de Dios. Muestran la certidumbre de que todo cuanto se pida Va a ser concedido Y también invitan a Yahveh a actuar sin demora. En los salmos de acción de gracias se manifiesta esa confianza realizada, sea en aspectos como la cosecha rebosante sea Asimismo por el triunfo sobre la enfermedad O los enemigos.

Los salmos de peregrinación O de procesión, como ya se ha mencionado ofrecen información útil sobre la liturgia Mas Asimismo muestran otro de los temas recurrentes en la piedad de Israel: la devoción por el Templo y la presencia de Yahveh en él.

Las diferentes actitudes del creyente ante la divinidad son otro tema recurrente en los salmos. Fidelidad, optar por el camino de Dios, vivir en Él, veneración de la palabra del Señor y de la ley, pobreza, humildad.

Ante las situaciones de injusticia manifiesta y Aún más ante aquellas que se prolongan en el tiempo, los salmistas Suelen rememorar que se trata de una victoria aparente Puesto que la dicha del malvado y la permanencia de esas situaciones inicuas serán temporales. Sin embargo, También instan con fuerza a Dios a actuar con prontitud O bien dirigen su mirada a la retribución que los justos recibirán de Yahveh por Todas estas penalidades. Con todo, para ciertos no parece haber una base de fe en la vida eterna O bien en una recompensa tras la muerte en los salmos, Sin embargo, hay porciones de los salmos que mencionan el tema de la vida después de la muerte (cf. Salmo XLVIII, 14). Hay También expresiones de franco estimar el mal para los enemigos:

Despierta para castigar a Todas las gentes, no tengas piedad de los que obran pérfidamente. […] No los mates, Para que mi pueblo no olvide; hazlos andar vagabundos por tu poder y abátelos, ¡oh, Señor, escudo nuestro! […] Acábalos en tu furor, acábalos y dejen de ser, y sepan que hay un Dios que domina en Jacob

Utilización de los salmos[editar]

La primitiva iglesia cristiana adoptó los salmos como plegaria litúrgica debido no solo a la influencia de sectores judaizantes sino más bien También para defenderse de las creaciones espontáneas y a menudo heréticas que derivaban de la originalidad.

Los salmos en la historia de la cultura[editar]

La literatura y la música han recogido en muchos momentos y de muy diferentes formas los salmos, Especialmente algunos de ellos. El salmo Miserere Por ejemplo va a lograr una relevante recepción: Orlando di Lasso, Giovanni Pierluigi da Palestrina O Gregorio Allegri le dedicarán sendas composiciones. Muchos de los coros en La Creación, oratorio de Joseph Haydn están basados en salmos. Ya en el siglo XX, Ígor Stravinski escribirá una Sinfonía de los Salmos (1930) para coro y orquesta. Leonard Bernstein compondrá en 1965 los Chichester Psalms.

↑ «Salmo 91 – El que habita al abrigo del Altísimo». estudobiblico.org. Consultado el 5 de mayo de 2014.
↑ «…menos capacitado que el griego para el pensamiento lógico» (Gunkel 1933:17)
↑ «dos O bien 3 palabras» (Gunkel 1933:17)
↑ «…sin determinar ningún género de relación lógica» (Gunkel 1933:17)
↑ «la brevedad de La mayoría de ellos» (Gunkel 1933:18)
↑ «tremendamente» (Gunkel 1933:178)
↑ «Para nosotros, no todo resulta tan simple.» (Gunkel 1933:18)
↑ Esta expresión se usa Asimismo en el Nuevo Testamento para referirse a este libro: véase Lc 20, 13, Lc 24, 44 y Hch 1, 20.
↑ Tanto el texto de los LXX como los hallazgos de Qumram dejan Charlar de un salmo ciento cincuenta y uno que es llamado “suplementario” Pero que no es considerado canónico.
↑ Otros casos: el salmo setenta es idéntico a los versículos catorce al dieciocho del salmo 40; el salmo 108 repite los versículos ocho al doce del salmo cincuenta y siete y los versículos 7 al 14 del salmo 60.
↑ De los ciento cincuenta salmos, ciento treinta y uno tienen introducción en la versión de los LXX, y 116 en la hebrea.
↑ Esta traducción es la usada por la Biblia de los LXX Mas no es compartida por otras tradiciones y variantes del cristianismo que oscilan entre distintas variantes: “plegarias a media voz”, “salmo expiatorio”, etc.
↑ Por ejemplo: Cincuenta y cinco salmos comienzan diciendo: “Del Maestro de coro”, 73 “de David”, doce “de la descendencia de Asaf”, 12 “de la descendencia de Coré”, 1 “de Moisés”, Dos “de Salomón”, 1 “de Hemán el ezrhaíta”, 1 “de Etán el ezrhaita”, 1 “de Yedutún”. Algunos personajes son conocidos de la Biblia Pero otros no, lo que dificulta sobremanera la interpretación.
↑ cf. Dom Augustin Calmet, Dissertation sur les titres des Psaumes.
↑ G. Ravasi, libro convocado en la bibliografía, p. 37.
↑ cf. Luciana Mortari, Il Salterio della Tradizione, Gribaudi, Turín, 1983, pp. 19-26.
↑ The Peshitta Psalter according to the West Syrian text edited with an apparatus criticus, 1904.
↑ Además de esto autores como Gunkel y Caselles abogan por considerar no solo el salterio sino Asimismo Todas las piezas hímnicas que se hallan en el Antiguo y Nuevo testamento Como la literatura judía que no forma parte de la Biblia. Aun, Conforme estos autores, hace falta estudiar los poemas religiosos de los pueblos aledaños al judío
↑ Aun cuando Hoy en día no tenga la misma utilización que antaño es uno de los salmos más usados por el Nuevo Testamento.
↑ Cita tomada del libro que se menciona en la bibliografía, pág. 557.
↑ “Los Salmos – Introducción”; Biblia de Jerusalén: 659. Bilbao: Desclée de Blower.
↑ Véase, Por ejemplo, 1Sm 16, 18-23 que habla de David como músico; 2Sm 6, 5-dieciseis que lo presenta organizando la liturgia.
↑ El versículo convocado es Salmos 110:1
↑ a b Alonso Schökel, Luis; Carniti, Cecilia (1992). Salmos. Tomo 1 (Salmos 1-72). Traducción, introducciones y comentario. Estella (Navarra): Ed. Verbo Divino. pp. 85-86. ISBN 84-7151-667-5.
Véase También[editar]

Libros Sapienciales
Antiguo Testamento
Biblia
Judaísmo
Cristianismo
Lírica

CAZELLES, HENRY (1981). Introducción crítica al Antiguo Testamento. Barcelona: Herder. ISBN 84-254-1085-1.
RAVASI, GIANFRANCO (1985). Il libro dei salmi. Bolonia: Centro editoriale dehoniano. ISBN 88-10-20533-2.
MORLA ASENSIO, VÍCTOR (1994). Libros sapienciales y otros escritos. Estella: Editorial Verbo Divino. ISBN 84-7151-907-0.

– FRANQUESA, R.P PEDRO (1966): Introducción a los Salmos en la Sagrada Biblia. Ed. Regina, Barcelona, 1966.
– 2 SANTOS, MARCELO, Salmo 104. Revista Axxón.
– KRAUS, HANS JOACHIM (1996), Teología de los Salmos. Ed Sigueme. ISBN 84-301-0982-X
– GUNKEL, HERMANN (1933), Introducción a los Salmos. Ed EDICEP. ISBN 84-7050-084-8
– SPAEMANN, ROBERT (2015), Meditaciones de un cristiano. Sobre los Salmos 1-51, BAC, Madrid, 2015.
– Perspicacia para comprender las Escrituras, editado por los Testigos de Jehová.

Wikisource contiene obras originales de O bien sobre Libro de los Salmos.
Wikimedia Commons alberga una galería multimedia sobre Libro de los Salmos.

DEJA UNA RESPUESTA

tu comentario
Tu Nombre