Los Pequeños Y Las Profecías Autocumplidas, Para Bien Y Para Mal

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La Asociación Mundial de Educadores Infantiles (AMEI-WAECE) me ha mandado un comunicado de prensa con una serie de consejos con los que estoy de acuerdo.

Hablan de algo que he tratado en el pasado en este weblog: de las premoniciones autocumplidas con los niños. Si les decimos “eres malo” O bien “eres vago” O “no vales para hacer deporte”, esos niños asumirán esa etiqueta que los mayores les ponemos y nos encontraremos con que acaban siendo De este modo, cuando no era un camino ineludible.

Habla También de algo importante: de que no es cierta la creencia de que los padres deben tratar a todos los hijos por igual. Es verdad que a los dos hay que apoyarlos, amarlos y darles las mismas oportunidades, “pero Cada uno tiene unas características y necesidades distintas. Es importante que se sienta singular y singular”. Obrar por igual con ellos puede ser realmente injusto. Mas de eso, si os parece, ya hablamos otro día.

Os dejo con los consejos que dan.

Y tened en cuenta, con Todas estas pautas, que resulta conveniente ser siendo consciente de ellas Mas que la perfección es imposible e procurar alcanzarla frustrante. Hay que hacer como apuntaba Pío Baroja: “Hazme caso, Pues Es verdad. Si Deseas hacer algo en la vida, no creas en la palabra imposible. Nada hay imposible para una voluntad enérgica. Si tratas de disparar una flecha, apunta muy alto, lo más alto que puedas; cuanto más alto apuntes más lejos irá”.

Todo niño normal nace con el potencial necesario para lograr la salud mental y el equilibrio emocional. Imprescindible para lograr este objetivo es tener una autoestima elevada, que se fundamenta en la creencia del pequeño de ser digno de amor y que importa por el hecho de existir, sintiendo que se valora y respeta su personalidad.

Se juzga a sí mismo comparándose con el resto y Conforme sean las reacciones de éstos hacia él.

El pequeño posee cualidades y recursos internos suficientes para gustarse a sí mismo. Desde que nace aprende a verse como considera que le ven las personas que le rodean. Su imagen la construye en función del lenguaje verbal y corporal, las actitudes y los juicios que sobre él emiten las personas que considera importantes. Se juzga a sí mismo comparándose con el resto y Conforme sean las reacciones de éstos hacia él. La opinión de sí mismo afecta su estabilidad y constituye el núcleo de su personalidad, determinando la manera en que utiliza su potencial.

La autoestima alta surge de las experiencias positivas, genera en los pequeños seguridad, propia aceptación y la confianza suficiente para poder realizarse en Todas y cada una de las áreas de la vida. Con un buen nivel de autoestima las expectativas sobre sí mismos son apropiadas, alcanzando en el futuro la estabilidad sensible.

La autoestima pobre da sitio a la inseguridad, una escasa resistencia a la frustración, un bajo sentido de quién es y provoca ansiedad. El niño se siente inepto y carece de motivación para relacionarse de forma positiva O comenzar nuevos aprendizajes. Acostumbra a ser una de las primordiales causas de las conductas desadaptadas en la infancia Ya que cuando el pequeño tiene un concepto negativo de sí mismo, cree ser “malo” y adapta sus comportamientos a este juicio. En general, Por ello se le regaña, juzga, castiga y rechaza, arraigando en él con más firmeza la convicción de “ser malo”. Por necesidad de coherencia interna evita entonces que le lleguen mensajes positivos.

El modo como nos vemos a nosotros mismos, a el resto y al Planeta que nos circunda se crea A lo largo de la infancia en el campo familiar. Las impresiones que adquirimos entonces, nos acompañan toda la vida.

Los progenitores pueden y deben fomentar una autoestima elevada en sus hijos siguiendo unas pautas sencillas, Mas valiosas. Precisamente por su gran valor es preciso insistir en ciertos aspectos como:

– QUE EL NIÑO O bien LA NIÑA SE CONSIDERE ACEPTADO Y AMADO INCONDICIONALMENTE. No basta con que le demos todo nuestro amor, debemos asegurarnos que él lo siente y experimenta. Tiene que percibir que se respeta y acepta su personalidad. Aceptar al niño significa quererle por Cómo es no por De qué manera nos agradaría que fuese y, sobre todo, no confundir el valor de su existencia con el de su comportamiento.
– Tiene que SENTIRSE VALIOSO, UTIL Y CAPAZ, vinculado a los conjuntos que pertenece (familia, clase, etc.) y recibir de éstos seguridad y confianza; interiorizando formas de conducta positivas Por el hecho de que no se hacen juicios de valor sobre su persona, sino sobre aspectos de su comportamiento.
– DEBE DESARROLLAR SEGURIDAD INTERIOR para afrontar exitosamente las dificultades que se le presenten. Para conseguirlo se le pedirá que concluya las tareas que comience, se le asignarán responsabilidades en función de su edad y capacidad, no se hará Jamás por el niño aquello que sea capaz de hacer solo, se le va a ayudar a aceptar las consecuencias de sus acciones y a medir sus posibilidades ya antes de comenzar una actividad.
– QUE PUEDA AFIRMARSE COMO INDIVIDUO. Cada niño es único e irrepetible y precisa sentirse diferente a el resto. No es cierta la creencia de que los progenitores deben tratar a todos los hijos por igual, tienen derecho a las mismas oportunidades, Pero Cada uno tiene unas peculiaridades y necesidades diferentes. Es importante que se sienta singular y singular.
– Suministrar UN Entorno SIN CONDICIONES PARA EXPRESAR Libremente SUS SENTIMIENTOS Y CUIDAR LAS EXPECTATIVAS INADECUADAS. Se fomentará De esta forma su capacidad crítica, permitiendo que piense por sí mismo, Aunque no coincida con los pensamientos de los progenitores O de otros adultos.
– CUIDAR QUE SU Personalidad NO SE CONVIERTA EN INDIVIDUALISMO EGOISTA.
– QUE ADQUIERA UNAS PAUTAS DE CONDUCTA Y UNA ESCALA DE VALORES PERSONALES que le sirvan de referencia Para que su forma de pensar y actuar adquiera coherencia, Para que aprenda a distinguir el bien del mal. Los progenitores, y Más tarde los educadores, son las personas cuya estima y aprobación busca con más esfuerzo, Por este motivo deben transformarse en los modelos que intente imitar. Los modelos que se proporcionan deben ser coherentes en sus mensajes y actuaciones.

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