Marx En El Siglo XXI

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El cinco de mayo se conmemora el bicentenario del nacimiento de Karl Marx, filósofo, economista, historiador, sociólogo, periodista, político y profeta del comunismo, bajo cuya advocación se hicieron las revoluciones rusa y china, amén de otras tampoco despreciables. Hace ya más de un cuarto de siglo que el comunismo se derrumbó con estruendo en Rusia y Europa oriental. En los países donde subsiste, unos (China, Vietnam) han restaurado la economía de mercado exitosamente asombroso; otros (Cuba, Venezuela) se han aferrado a la economía colectivista, y viven en crisis y depresión crónicas. ¿Está justificado, Por tanto, celebrar esta efeméride? ¿No sería mejor echar siete llaves al sepulcro de Marx?

En mi modesta opinión, con todos sus errores y defectos, Marx fue un enorme pensador que ha dejado una huella imborrable, y en gran parte positiva, en la historia contemporánea. No debemos olvidar que, junto con Darwin y Freud, forma ese gran trío de luminarias que hicieron con con respecto a la especie humana lo que los grandes astrónomos y físicos de la llamada Revolución Científica (siglos XVI-XVII) hicieron con Con respecto al planeta Tierra. Copérnico, Galileo, Kepler y otros genios demostraron que la Tierra no era el centro del Cosmos, como hasta entonces se había pensado, sino un simple planeta girando alrededor de una estrella no muy grande de entre las incontables que hay Dentro de una galaxia de las muchas existentes.

Por su parte, Darwin, Marx y Freud demostraron que el ser humano, lejos de ser una suerte de ángel creado de manera directa por Dios para cumplir un programa ético y ejemplar (y que el resto de los animales han sido puestos en la Tierra para acompañar y servir al hombre en el centro de la Creación), es un animal más, más inteligente sin duda, Mas perteneciente al mismo árbol genealógico que el resto de los seres terráqueos. Y, Además, que se mueve históricamente por intereses predominantemente económicos Y también, individualmente, por impulsos animales, en parte, sexuales. Este gran trío nos dio una versión del ser humano considerablemente más realista que la hasta entonces predominante (Si bien a muchos les chocara esta nueva versión y se resistieran largamente a aceptarla) y sus teorías marcaron el triunfo del materialismo sobre el idealismo.

«2 revoluciones pueden vincularse al marxismo: la rusa y la socialdemócrata tras la Primera Guerra Mundial»

Como afirmó Schumpeter, está «muerta y enterrada».

¿Cuál es el legado de Marx como científico social? De entrada, Quiero afirmar que su teoría económica es absolutamente inservible. Como afirmó Schumpeter, está «muerta y enterrada». Keynes fue del mismo modo severo: en una carta a Bernard Shaw afirmaba que «sea Como sea el valor sociológico [de El Capital…] su valor económico contemporáneo […] es nulo». Lo cierto es que la economía de Marx estaba desfasada ya mucho antes de su muerte en 1883. Tal vez De ahí que no terminó El Capital. Además, sus fallos económicos afectaron negativamente al resto de su visión social. Porque su teoría de la Ley de Bronce de los Salarios (basada en un absurdo sofisma), que afirmaba que en una economía de mercado estos Jamás estarían por encima del nivel mínimo de subsistencia, le impedía aceptar la posibilidad de que las condiciones de vida del obrero mejorasen y pudiera llegarse a una situación en que el proletariado progresara y, por medio del sufragio universal, llegara a compartir el poder con la burguesía. En una palabra, su anticuada teoría económica le impidió aceptar plenamente la posibilidad de una evolución cara el socialismo democrático. Fueron su discípulo alemán Eduard Bernstein y la Sociedad Fabiana británica los que marcaron el camino hacia la socialdemocracia, que acabó triunfando tras la Primera Guerra Mundial, no sin haber sufrido toda clase de denuestos de los marxistas ortodoxos y, en singular, de Lenin. Sin duda Marx, vecino que era de Londres, advirtió la mejora del nivel de vida de los trabajadores ingleses y, seguramente, se dio También cuenta de los serios Inconvenientes de que su teoría económica adolecía, Mas no tuvo la energía para replanteársela radicalmente, y De ahí que no se decidió a publicar los volúmenes Dos y tres de El Capital después de haber dado a la luz el primero en 1867. El caso es que, si bien en El Manifiesto Comunista (1848) y en El Capital profetiza una revolución violenta que «expropiaría a los expropiadores», Asimismo pueden espigarse en su correspondencia y en escritos ocasionales afirmaciones que encierran augurios socialdemócratas.

¿Qué queda entonces? Queda el «materialismo histórico», Es decir, lo que se resume en la aseveración con que se comienza el primer capítulo del Manifiesto Comunista: «la historia es la historia de la lucha de clases». Hegel, de quien Marx se consideraba discípulo, había sostenido que lo que mueve la historia es «el Espíritu», frase un tanto misteriosa que puede interpretarse como que son las ideas las que mueven la historia (idealismo). Marx sostenía lo opuesto: son los intereses materiales lo que sustenta las ideas. En sus propias palabras: «Para Hegel, el proceso de pensamiento […] es el demiurgo de lo real […] Para mí, lo ideal no es, por el contrario, más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hombre. […] La dialéctica aparece en [Hegel] invertida, puesta de cabeza. No hay más que darle la vuelta, mejor dicho, ponerla de pie, y en seguida se descubre, bajo la corteza mística, la semilla racional». Estos malabarismos intelectuales significan, en la práctica, que para entender la historia hay que buscar los intereses materiales que persiguen los primordiales conjuntos sociales, cuyo modo de vida configura su visión del Planeta.

Las 3 grandes clases sociales en la historia moderna y contemporánea son la aristocracia, la burguesía y el proletariado, que son propietarias de los tres grandes factores de producción: la tierra, el capital y el trabajo. Marx aplicó este método en sus estudios históricos y produjo brillantes ensayos como El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Las luchas de clases en Francia O bien Aun sus artículos periodísticos sobre la España del siglo XIX O la Guerra de Secesión de Estados Unidos. La verdad es que el materialismo histórico de Marx caló de manera profunda en la historiografía siguiente, sobre todo, en el siglo XX, y resultó una herramienta muy útil (Aunque El día de hoy algo desfasada). Yo creo que deja entender claramente los grandes perfiles de la historia contemporánea, cosa que he tratado de mostrar en mi Capitalismo y Revolución. Sin duda, Si bien la mayor una parte de los historiadores económicos de Hoy no se consideren seguidores de Marx, el auge de la historia económica ha debido mucho a la influencia de su pensamiento. Yo me atrevería a decir que Hoy todos somos un tanto darwinianos, freudianos y marxistas, en el sentido de que hemos absorbido intelectualmente sus ideas Si bien no las demos Todas por buenas. ¿Quién no habla Hoy, prácticamente sin meditar, de la «selección natural», de la «libido» O del «complejo de Edipo», de la «plusvalía» O de la «superestructura»? A Marx, Aun, le han salido discípulos inesperados en la política reciente, como el consejero del presidente Clinton, James Carville («Es la economía, estúpido»), O bien el presidente Rajoy («No me voy a distraer de lo importante; Esto es, la economía»). Qué vueltas da el Planeta.

«Marx trató de construir una interpretación subversiva Pero racional de la sociedad y de la historia»

Marx Nunca vio su revolución, Mas en el siglo XX hubo varias. Las más de ellas no se ajustaron en lo más mínimo a sus profecías. Las revoluciones en China, Cuba O bien Irán no fueron obra del proletariado, sino más bien de los campesinos. Mas sí hubo Dos revoluciones europeas que pueden relacionarse con el marxismo: la rusa y la socialdemócrata en la Europa occidental tras la Primera Guerra Mundial. La primera fue un fracaso estrepitoso, que más que a Marx debe adjudicarse a Lenin. La segunda, el gran éxito político, económico y social del siglo XX, sí podría atribuirse en parte a Marx.

Y otra cosa hay que agradecerle: frente a la pura barbarie de los fundamentalistas islámicos O bien la bazofia intelectual de los nacionalismos, de los populismos O de lo políticamente adecuado, Marx trató de construir una interpretación subversiva Mas racional de la sociedad y la historia. Se le ha llamado «socialismo científico», lo que suena rimbombante, Mas él pretendía construir un análisis económico-social revolucionario, basado en evidencia, y por métodos científicos. Y, Si bien el capitalismo que Marx esperaba ver derrumbarse en el siglo XIX ha sobrevivido y está más fuerte que Jamás en el siglo XXI, Es cierto que esta supervivencia ha sido posible Porque durante el siglo XX el capitalismo se sometió a una profunda reforma, a un injerto socialdemocrático que debe mucho a las ideas de Marx.

Gabriel Tortella es economista e historiador, autor de Capitalismo y Revolución. Un ensayo de historia económica y social contemporánea (Gadir, 2020).

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