Nace El Thriller Navarro

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Nace El Thriller Navarro

La inspectora Amaia Salazar tiene una vida complicada. Aparentemente, todo le sonríe: es atractiva, está bien preparada (completó su formación en el FBI), se ha casado enamorada con un escultor que se desvive por ella, y forma parte de una de las familias más conocidas en el valle del Baztan navarro, propietaria de una esencial fábrica de dulces locales. Mas esta estudiosa de la policía foral de Navarra, creada por Dolores Redondo (San Sebastián, 1969) y protagonista de la novela El guardián invisible -que se publicó ayer en las 4 lenguas oficiales del Estado Español-, tiene un lado oscuro: por su rastreo obsesivo de los crímenes de un asesino en serie, por la turbulenta historia familiar que arrastra y Por el hecho de que despierta la envidia de algunos colegas.

Hasta Acá, lo que podría ser otra novela negra de las muchas que salen al mercado. Pero, tratándose de una autora casi desconocida -su primer libro, Los privilegios del ángel, se editó en una pequeña editorial gracias a la obra cultural de Caja de Navarra-, lo insólito es que haya sido vendida ya -antes de publicarse- en quince países, y que Peter Nadermann, el productor cinematográfico que lanzó la trilogía Millennium de Larsson, haya adquirido los derechos. El libro, editado por Destino y Columna, presenta la clásica estructura de asesino en serie y policía que investiga el caso, Mientras que van apareciendo adolescentes fallecidas en las orillas del río, Mas insufla en la trama la fuerza de las creencias ancestrales vasconas.

Bajo la intensa lluvia y algunos copos de nieve que caen estos días en Elizondo, Redondo sonríe cuando se le pregunta si existen serial killers en tan apacible sitio. “Si ha habido alguna vez crímenes en este valle, han sido los de la Inquisición O, más Exactamente, los que cometían los lugareños contra sus vecinos por miedo a la Inquisición”, Ya que esta institución, decidida a acabar con las creencias paganas, “causaba tanto miedo que muchos denunciaban para verse ellos libre de sospechas”. Los verdugos eran los propios vecinos, que “obligaban a estos supuestos brujos, Especialmente a las mujeres, a confesar cuanto ya antes”.

A la autora le semeja que “si en los últimos años hemos tenido que aguantar tanto hombre lobo, tanto vampiro y criaturas nórdicas y centroeuropeas ¿por qué no elementos de nuestra cultura? Sobre todo, estos tan potentes y terroríficos”. Son leyendas O religiones tan antiguas como los vascones, O sea, “de una edad incalculable”. Aún Hoy, en algunas puertas, vemos una flor de cardo, que “protege las casas de los malos espíritus, las brujas, el incendio y el rayo”.

Amaia Salazar es una agente metódica Pero tradicional, que reza ante los cadáveres, va a misa y sueña con ser madre. Exactamente la misma palabra Elizondo significa “junto a la iglesia” y la obra refleja, junto al arraigo de los mitos ancestrales, la fuerza de la Iglesia católica, que a menudo entremezcla sus conceptos con los de los mitos más antiguos, en un peculiar sincretismo a la navarra. La inspectora tiene “una mente racional que lo somete todo a escrutinio ya antes de darlo por bueno, Mas Asimismo es una mujer tradicional criada en un pueblo, se mueve entre Dos mundos, eso nos pasa a muchos”. Hace Solo cien años, “el 90% de la población del valle creía en brujas, El día de hoy ya solo quedan ciertas abuelas”. Eso sí, “el concepto de maldad ya antes estaba más claro. Curiosamente, El día de hoy, que hay tantos malos, nos cuesta más identificarla, pensamos que se trata de locura”.

La autora teje, asimismo, un angustiante trazado de relaciones familiares enfermizas, bergmanianas, en las que no faltan la locura, las adicciones, los juegos de poder O los adulterios. Y, en concreto, “trato el estrés postraumático, que yo experimenté en carne propia, no voy a contar Por qué. Es horrible: en EE.UU. lo tienen los excombatientes, que se vuelven locos de temor Aunque estén en un ambiente tranquilo. Son personas cuya vida corrió riesgo, Pero que no se vieron a sí mismos como víctimas de algo terrible, sino que se dijeron cosas como que Sólo cumplían con su deber. Las víctimas que reconocen su dolor se curan. Pero el excombatiente se repite que no ha pasado nada y, con el tiempo, se le presenta sin aviso un episodio de estrés postraumático, que le lleva a un estado de pánico que le hace revivir su experiencia y, Por lo tanto, a defenderse. Si tienen un arma a mano, la usan”.

Otros elementos irracionales de la novela, como los sueños O bien el tarot, dibujan un fresco en que, a pesar del dominio de la trama policial, hay apuntes paranormales, algo que suele asociarse a la tradición norteamericana. “En los últimos años -replica- ha habido un giro de las novelas y series, que eran más técnicas, del estilo CSI, al estudioso más perceptivo, intuitivo, tipo El mentalista O Psiques criminales, esa es la tendencia: ver lo que hay considerablemente más abajo de la alfombra, en el subsuelo. Me agradan las raíces”.

Ese Elizondo de ficción es una comunidad pequeña en la que late una tenebrosa marea de fondo, como en Twin Peaks. “Son poblaciones apreciadas por la gente mayor, Pero que, para un joven, pueden ser una cárcel,un lugar muy agobiante del que huir”. Las adolescentes, que salen de marcha, están conectadas a las redes sociales y visten para seducir a los chicos, se enfrentan al muro de la tradición, “en cuyo nombre se han hecho y se siguen haciendo cosas horribles”.

¿Y los mantecados de la fábrica Salazar? “El de los dulces es un negocio tradicional de Elizondo, hay importantes confiterías, y Aquí se fabrica el urrakin egiña, un chocolate que se hace con almendras O bien avellanas enteras, así como panes y mantecados”. Pero, bajo tanto dulce, late una pulsión oscura. “Fabricar comida es un acto generoso en sí mismo, y que eso entrañe mezquindad es una cosa que choca al lector”. Si bien el dulce que desempeña un mayor papel en la trama es el txatxingorri, un alimento pastoril que “se hace con manteca, harina, huevos y chicharrones, lo hacen las abuelas en casa, no se comercializa mucho”.

Además de sus antiguos contactos en el FBI, la inspectora Salazar se ve obligada a colaborar con la Guardia Civil y la Ertzaintza y, como ya sucede, Por ejemplo, en las novelas de Lorenzo Silva, la relación entre los diferentes cuerpos policiales es otro elemento de la trama. “La colaboración entre los agentes de a pie es muy fluida, Mas en los casos esenciales los mandos tienen tendencia a retener información para apuntarse tantos”.

Redondo ha proyectado una trilogía de novelas del Baztan. Ya ha escrito la segunda, que saldrá a finales de año, y tiene una parte de la tercera. Admiradora de Norman Mailer, su escritor favorito, explica que “en mis inicios imitaba a Agatha Christie, me fascinaba el crimen inglés, sin sangre, en una habitación cerrada”.

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Explicadas por Dolores Redondo, son creencias que fueron progresivamente sustituidas por el cristianismo del imperio romano, Mas que estuvieron vigentes y arraigadas hasta bien entrado el siglo XX.

BASAJAUN. “Significa ‘señor del bosque’. Es una criatura protectora. Mide Dos metros y medio, está cubierto de pelos, lleva larga melena y barba hasta el vientre. Vive oculto, Sólo aparece cuando se puede romper el equilibrio. Si un pastor deja su rebaño descuidado, y aparece un depredador, avisa con grandes silbidos. O bien si viene una tormenta. Evita las calamidades de la naturaleza, Normalmente. En la novela aparece Por el hecho de que hay un enorme depredador humano, que está matando niñas”.

MARI. “Su otro nombre es Maya. Rubia, guapa y adornada con joyas de oro. Simboliza la fecundidad, ayuda a tener buenas cosechas. Es un genio y, como tal, bastante voluble, A veces está de malas, y dependiendo de De qué forma se le pidan las cosas y de si le caes bien, colabora O no”.

TARTALO. “Un cíclope tipo griego, gigante de un solo ojo, de malas pulgas. Vive solo en una cueva y, cuando pasa alguien por delante, lo coge, lo asa y se lo come”.

LAMIAS. “Son una suerte de sirenas, sin cola de pez, Pero con pies de pato. Duermen bajo la tierra y emergen a la superficie a peinar sus cabellos. Seducen a los viajeros y pastores, buscan compañía masculina. Quien acepta yacer con ellas es premiado con el peine de oro, que concede deseos. Mas quien se burle de ellas O bien les robe el corazón Será objeto de su enfado: provocan una tormenta que arrastra a la persona al río O bien a una catástrofe”.

MAIRUS. “Gigantes constructores de dólmenes O crómlechs, como los de Ibañeta en Zugarramurdi (Navarra). Sus brazos desecados O cortados presentan propiedades milagrosas. También se designa con El mismo nombre a los niños muertos sin ser bautizados O bien a las criaturas abortivas, que no podían enterrarse en los cementerios y en muchos sitios reposan en cruces de caminos; en el valle de Baztan se les enterraba alrededor de la casa, en el sitio donde cae la gota de agua del larguero del tejado. El pequeño Muerto se quedaba entonces a vivir en el hogar, y Así protegía a los otros hermanos y hacía reinar la alegría en la casa”.

INGUMA. “Genio maléfico. Provoca la apnea del sueño. Se coloca sobre un varón Mientras este duerme boca arriba y respira su aliento Hasta el momento en que le ahoga”.

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