Poder curativo secreto de los arquetipos

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Todas las personas son únicas y tienen sus propias personalidades y rasgos de carácter, pero también hay características comunes que conforman esas personalidades. Todos conocen personas extrovertidas o tímidas, arrogantes o modestas, impulsivas o lentas para actuar. La mayoría de las personas tienen una combinación de estos rasgos. El concepto de curación con arquetipos se remonta a muchos años. Ciertos psicólogos creen que la psique humana se compone de una variedad de características universales comunes a cada hombre y mujer. Al identificar y comprender estos arquetipos, los individuos pueden experimentar una sanación profunda del alma.

El psicólogo, Carl Jung, argumentó que hay tres grandes tipos de personalidades, el ego, el alma y el yo. Él redujo estas categorías a tipos de individuos más específicos. Uno de estos tipos de ego lo llamó huérfano o buen tipo. Es alguien con un verdadero sentido de empatía por los demás. La principal debilidad del huérfano es tratar de complacer a todos los demás y prefiere mezclarse con la multitud.

Otro tipo de ego que llamó el cuidador. Este es alguien similar al huérfano en que él o ella está dispuesto a hacer un esfuerzo adicional por los demás. Estas son las personas que cuidan de todos y siempre tienen tiempo para ayudar de cualquier manera. A menudo se subyugan a los demás y se pueden aprovechar fácilmente.

Jung nombró a uno de los tipos de almas, el rebelde. Esta es una persona que no necesariamente cumple con las reglas, especialmente si el individuo encuentra esas reglas opresivas o restrictivas. Él o ella no tiene miedo de hacer olas y alterar el statu quo. Este tipo puede ser destructivo y propenso a actividades ilegales si la energía no se redirige y se mantiene bajo control. Estas personas a menudo son líderes y pueden convertirse en catalizadores de grandes cambios.

Otro ejemplo del tipo de alma es el explorador. Los exploradores son los aventureros en nuestra sociedad. Son las personas que imaginaron paseos a la luna y computadoras personales. A estas personas no les va bien en espacios reducidos o alrededor de personas que tienen poca imaginación. Necesitan mucho espacio para descubrir y experimentar cosas nuevas. El peligro con estos individuos es que pueden deambular y perder el foco.

Los tipos propios incluyen el sabio. Los sabios son los intelectuales en la multitud. Les encanta aprender y estudiar todo lo que les rodea. Estas personas son los expertos de los que las personas dependen para explicar cómo funcionan las cosas y por qué las personas actúan de la manera en que lo hacen. Por lo general, se convierten en maestros, médicos, profesores e investigadores. Una de las debilidades del sabio es la tendencia a no actuar según el conocimiento que tienen.

Las reglas son auto-tipos y se reconocen fácilmente. Estos son líderes naturales. Necesitan controlar su entorno y no están satisfechos con nada menos que lo mejor. Estas personas se sienten atraídas por el poder. Tienden a convertirse en buenos entrenadores, mentores, líderes empresariales y comunitarios, y presidentes de corporaciones. Sin embargo, deben tener cuidado de no perder la capacidad de adaptarse y delegar.

Es importante saber qué desencadena las emociones y las reacciones en las personas. Cuanto más profunda sea la comprensión que las personas tienen de sí mismas y de los demás, es más probable que puedan vivir vidas saludables y exitosas.

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