¿Por qué el evangelio de Dios tiene más sentido en el sufrimiento?

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Nunca deseamos sufrir en nosotros mismos, pero el sufrimiento nos llevará al corazón del evangelio, y cuando sufrimos lo suficiente, somos llevados al santuario interior de la madurez.

Con una condición: la respuesta que detiene, refleja y absorbe el dolor, determinada a no reaccionar, sino a aprender lecciones incognoscibles que solo se pueden aprender por fe.

Debemos participar en los sufrimientos de Cristo si queremos comprender y abrazar verdaderamente su evangelio. No significa que no recibamos o no ganaremos su evangelio si aún no hemos sufrido, pero a La promesa nos queda en el preludio del sufrimiento, ya que participamos como Cristo.

Siempre subestimamos lo que Jesús nos llamará en lo que respecta a la participación.

Horrorizados estamos por considerar la tarifa estándar: cualquier cosa, desde que se destruyan nuestros sueños, crímenes en contra o la pérdida de seres queridos, muerte de nosotros mismos, falsa acusación, difamación. Y hay un millón y más de sufrimientos menores que nos atormentan tanto en potencialidad como en realidad.

Puede parecer una compensación sádica que acercarnos a Dios y comprender su evangelio mucho más requiere que suframos. Pero piensa en Jesús por un momento. Él sufrió. Su enseñanza se centró en sufrir bien, tomando el corazón; ¡Lo había vencido! Sufrió la ignominia del rechazo de todos los sectores. Su muerte fue lo que más sufrió cualquiera de nosotros.

¿Nos libraríamos de algo de esto? ¡Nos hemos librado de casi todo!

Pero todavía estamos llamados a sufrir y a gloriarnos en nuestros sufrimientos.

Y a medida que nos gloriamos en nuestros sufrimientos, con la esperanza de que haya algo bueno en el proceso, el evangelio tiene mucho más sentido.

El evangelio es una realidad rompecristales, una construcción para la vida cuando la vida se pone patas arriba. Es una forma en que una vida al revés se puede cambiar de manera correcta. Entonces se convierte en la única forma verdadera y correcta en que podemos vivir.

Mientras sufrimos, podemos rendirnos al misterio de Cristo que no pronunció una palabra de represalia. En acto de ser ejecutado. Sin embargo, cuando reaccionamos, perdonémonos como Cristo nos perdona. Él es perfectamente paciente y amable y nosotros no somos nada como perfectos.

El evangelio de Dios tal como vive en nosotros es una realidad que se vuelve más clara cuanto más sufrimos.

Gracia del Señor para ti.

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