Por Un Error, Una Ovación

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Por un error, un cántico. Por un fallo, una ovación. Por un lamento, un cariño. «¡Suárez! ¡Suárez!». Podría ser la celebración de un gol, y en cierta parte lo fue. El de uno que no llegó a marcarse, Mas sí a festejarse. Alargó el público del Camp Nou la a acentuada del apellido del delantero a lo largo del tiempo que vibraron sus cuerdas vocales. Exactamente las mismas que enmudecieron cuando al uruguayo se le atragantó el balón. Éste, en lugar de acabar en las mallas defendidas por Oblak, se marchó a la estratosfera en la mejor ocasión de que dispuso el Barcelona Hasta el momento en que se gritó de euforia la diana de Leo Messi. No lo condenaron. Lo animaron. Paciencia ante la impaciencia por ver sus dianas.

Y eso que anduvo Luis Suárez como quien deambula, como quien pasea sin saber dónde va. Clavado cual bandera en la punta del ataque, disfrazado de pívot de futbol sala antes de los carnavales Si bien correteara en algún momento por la banda derecha, Poquito a poco la puntería se fue difuminando y la saña, acumulando. Los mamporros en el ring del césped con Diego Godín se sucedieron tras el abrazo en los compases iniciales, y las protestas fueron una incesante ante el arbitraje de José Luis González González.

Se fue sin anotar una noche más Luis Suárez, quien Solo totaliza 5 tantos en los 14 encuentros que ha disputado. Si bien con los oídos repletos de piropos. Algo es algo. Luis Enrique interpreta esa ovación como un signo de «máxima confianza en el equipo y en este caso en Luis Suárez, que igual no tuvo la fortuna de marcar». Eso sí, alabó el técnico que su pupilo «nos dio soluciones en ataque». «Precisamos esa figura de delantero rematador. Los goles llegarán, no hay ninguna duda sobre él», comentó el preparador.

Quiso Asimismo regalar calma al atacante, repatriado para la causa barcelonista este verano Mediante el pago de ochenta y uno millones de euros de traspaso y Quizás un motivo por el que se pide rendimiento inmediato, el presidente Josep Maria Bartomeu: «No me preocupa en absoluto [que no anote]. Todos vemos que trabaja para el equipo. Ya marcará. Lo esencial es que si no anota él, que anoten los otros. Ayuda mucho al conjunto, es un crack».

Aunque ninguno como Leo Messi. 6 partidos se han celebrado desde que empezó el 2020, y en ellos ha marcado seis goles y ha efectuado 4 asistencias. Seis encuentros, 6 dianas. Un inicio de año redondo que comenzó con vértices puntiagudos tras la primera y única suplencia hasta la fecha en Anoeta. Ayer, el goleador del Barça vio Cómo Oblak le atajaba el penalti (el segundo que lanza este curso), Pero De qué forma Entonces la grada del Camp Nou enloquecía con su vigesimosegundo gol al Atlético en su carrera, su víctima favorita. Además de esto, es su vigesimosexto gol en los veintiseis envites que ha disputado esta temporada. Va a gol por velada. Como quien Siempre regala bombones.

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