Significado De Los Numeros En La Arquitectura Medieval Esoterismo

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LOS NÚMEROS Y LA ARQUITECTURA MEDIEVAL: Los arquitectos góticos, Al igual que sus predecesores egipcios y griegos, y, hasta hace muy poco, los sistemas métricos británicos, empleaban el cuerpo humano como referencia para medir los espacios y las cosas. Las medidas pequeñas se tomaban apoyando el pulgar doblado sobre la superficie, lo que daba una pulgada (Todavía vigente en muchos oficios), de unos 2,5 cm; los objetos medianos se medían con palmos, de unos veinte cm, O pies, de treinta y tres a treinta y cinco cm; y los mayores en codos, de aproximadamente 52 cm.

Estas medidas prácticas, sumadas O bien combinadas cuando era preciso, eran suficientes para la construcción propiamente dicha, una vez que estaban trazados los planos, en los que se debían establecer las dimensiones de los grandes bloques básicos, con sus naves, transeptos, ábsides, torres, etc.

Como en toda construcción sacra, estos elementos no se disponían «a ojo», Conforme el buen saber y entender de los constructores. Tanto los arquitectos como algunos canónigos eran duchos en el manejo de fórmulas matemáticas basadas en la geometría euclidiana y la aritmética indoárabe, que contenían relaciones y simbologías religiosas, cuando no de forma directa mágicas.

EL NÚMERO DE ORO: más reputada y difundida de las fórmulas matemáticas era la «sección áurea», llamada También divina proporción, que pretendía establecer una relación perfecta entre el todo y las partes. Se dice que fue descubierta por matemáticos egipcios, y se empleó en la mayor una parte de los edificios y monumentos clásicos. El principio consiste en la división armónica de una recta, De forma que «el segmento menor es al segmento mayor como éste es al todo». Su resultado, llamado «número de oro» es 1,618, ampliamente empleado por los arquitectos góticos y los artistas del Renacimiento.

San Agustín consideraba a los números como pensamientos de Dios, y toda arquitectura de pretensión religiosa O sagrada les ha conferido un valor simbólico y un cierto carácter de perfección. Los romanos otorgaban esta misteriosa cualidad a los dígitos de la primera docena. El arte gótico, Además de esto, sumó, multiplicó, y combinó en diferentes variantes dichos dígitos hasta constituir una verdadera ciencia Aproximadamente hermética.

Veamos, en grandes líneas, sus significados Según la numerología del esoterismo cristiano:

1» Significa la Divinidad, el punto de partida de Todas y cada una de las cosas, incluyendo la serie de números naturales. Es También la unidad sagrada, el principio y el fin.

2» Simboliza los dualismos, tanto complementarios como opuestos: el cielo y la tierra, bien y el mal, lo masculino y lo femenino, la polaridad que hace posible la manifestación de la vida.

3» Su representación prácticamente exclusiva era la Santísima Trinidad, Quizá el mayor y más controvertido misterio dogmático del cristianismo. La divinidad ternaria está También presente en otras religiones: Osiris, Isis y Thot en Egipto, O bien Brama, Vishnú y Siva en el hinduismo.

4» Simboliza el equilibrio material y espiritual: cuatro son los elementos, las estaciones del año, los puntos cardinales, los evangelistas y las virtudes cardinales.

5» Utilizado en puntas de estrellas O rayos de sol, simboliza la potestad autora de Dios y, en tanto suma de ojeada y 2, la vinculación de la Trinidad con el dualismo hombre-mujer, O sea el género humano.

6» No muy empleado en la arquitectura gótica, siendo suma del 2 y el cuatro suele representar la virtud de lo completo, el equilibrio perfecto.

7» Número simbólico y mágico en sí mismo, su prestigio proviene de las 7 jornadas del Creador en el Génesis, así como de las siete leyes herméticas de El Kybalión, de Hermes Trimegisto. Siete son También los sacramentos, los pecados capitales, los días de la semana, las maravillas del Mundo clásico y las notas musicales. Esta •Afra, cierra el primer ciclo de la numerología.

8» Al ser inicio de un nuevo ciclo, representa el renacimiento, la renovación, el impulso Autor y, en clave evangélica, la Resurrección. Por esto mismo Suelen ser ocho las figuras de ánimas reencarnadas ante el Juicio Final. Es También símbolo de justicia reparadora, en alusión a la octava bienaventuranza: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, Por el hecho de que de ellos Va a ser el reino de los cielos».

9» Es frecuente en la representación de la Jerusalén celestial, un plano dividido en nueve cuadrados O bien «cuadras». Se lo considera Asimismo símbolo de la luz, De ahí que las líneas de vidrieras en las catedrales acostumbraban a dividirse en tres triforios, sumando nueve lucernarios O fuentes de luz.

10» Es la cifra de perfección y de retorno a la divinidad, en tanto es la suma de los 4 primeros dígitos, y el número de los mandamientos de las Tablas de la Ley. Excepto para representar éstas, no ha sido muy empleado en la arquitectura catedralicia.

11» Es el menos importante de los números del segundo ciclo, y poco se puede decir sobre su significación y presencia en el campo de la construcción religiosa.

12» Número de gran simbolismo, que cierra la serie total de números «sagrados» y simboliza a la Iglesia universal en la representación de los doce apóstoles. Mas Asimismo en las doce tribus de Israel, las doce puertas de la Jerusalén celeste, los doce meses del año O bien signos zodiacales, representados con frecuencia en las catedrales góticas.

Apuntemos, por último, que la mala fama del número siguiente, el 13, se atribuye a que es la primera cifra no divina, que corta la continuidad de la serie perfecta, sin duda a causa de los efluvios malignos que tiene.

Ahora bien, ¿cómo se utilizaba toda esta numerología simbólica en el diseño y construcción de las catedrales góticas? Lo cierto es que la casi totalidad de su estructura, desde la planta hasta los volúmenes que la alzaban, responden a fórmulas elaboradas a partir de ese simbolismo materna tico.

Toda catedral puede desagregarse en unas pocas formas geométricas sencillas, basadas en la significación de los doce números sagrados. La unidad, imagen del Dios único, se identifica con el punto y su extensión, el círculo, que alude También a los cultos solares. Son circulares los rosetones que presiden los pórticos, por los que se ve nacer la luz del día, y un semicírculo forma del ábside, cabeza de la cruz y sede de la cripta escondida.

La planta en crucero expresa la fuerza del número 2, la dualidad, las direcciones horizontal y vertical que componen el Mundo. La Trinidad está representada en los 3 pórticos de la fachada, los triforios, las tres marcas que dan acceso al coro, y el triángulo piramidal de ciertos tímpanos O los que forman las nervaduras ojivales de las bóvedas.

El cuadrado, Normalmente como rectángulo de proporción áurea, otorga simbolismo de divino equilibrio a las plantas de las naves y los planos de los tejados. Las torres tienen con frecuencia planta cuadrada, Mas Asimismo las hay en forma de prismas hexagonales O bien octogonales, Como las linternas, flechas y pináculos exteriores.

Para cumplir las estrictas normas simbólicas que se han señalado, los arquitectos medievales diseñaban con regla, escuadra y compás Todas y cada una de las formas y volúmenes de la futura catedral, desde la estructura básica del conjunto hasta los menores detalles. Entonces las medidas del boceto se trasladaban al terreno usando una cuerda de doce nudos, procedimiento que empleaban los constructores de las pirámides egipcias.

Esas formas, su repetición O bien combinación, junto a la abundante iconografía gótica, constituían una especie de lenguaje críptico. El hombre medieval, volcado tanto hacia lo sagrado como a lo escondo, podía «leer» la catedral como un libro de doctrina cristiana, Mas Asimismo como una narración de la historia mítica del Mundo.

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