¿También Tú Eres Galileo?

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San Nicodemo es el nombre de un judío que aparece en el Nuevo Testamento cristiano, importante por ser el protagonista de un profundo diálogo con Jesucristo. Conforme el evangelio de san Juan, Nicodemo era un rico fariseo, Profesor en Israel y miembro del Sanedrín. De él, añade que era «principal entre los judíos».[1] Este hecho hace que sea muy apreciado entre los cristianos Pues Nicodemo, De la misma manera que Pablo de Tarso O bien José de Arimatea, representan al sabio judío versado en la Ley que reconoce en Jesús al Mesías y se hace su discípulo. Suponen Por tanto un espaldarazo a favor del cristianismo.

En la Iglesia católica es venerado como beato, y el Martirologio Romano lo celebra el lectura de agosto.[2] En cambio, la Iglesia copta celebra la fiesta del santurrón el veinticinco de julio.

1 Nicodemo en la Biblia
Dos Evangelios apócrifos
recitación Comentario teológico al diálogo de Jesús con Nicodemo 3.1 La ambientación
3.2 Esquema del discurso
3.Lectura Comentario

4.1 En los comentarios al Evangelio
4.2 En la producción más literaria

Nicodemo en la Biblia[editar]

Del mismo modo que ocurre con Lázaro, Nicodemo no pertenece a la tradición de los evangelios sinópticos y solo es mentado por Juan, que le dedica más de la mitad del capítulo repaso de su evangelio, unos versículos del capítulo 7 y una mención última en el capítulo 19. Nicodemo es, Por consiguiente, un personaje «transversal» a todo el evangelio en el sentido de que está Siempre y en toda circunstancia presente, Pero sin asumir un protagonismo.

La primera vez que aparece Nicodemo es, Conforme narra el evangelista, para encontrarse con Jesús «de noche»[3] intrigado por los milagros realizados por Jesús:

Sabemos que has venido como Profesor de parte de Dios, Pues absolutamente nadie puede hacer los milagros que haces si Dios no está con él.

A continuación Jesús sostiene una charla con Nicodemo sobre el sentido del regresar a nacer y menciona el «reino de los cielos» (rarísima en los textos joánicos.[4]) Jesús se sorprende al ver que «un Profesor en Israel» no entiende el discurso sobre el renacer en el espíritu.

Luego, en el consejo de «príncipes de los sacerdotes y fariseos» (cf. Jn 7, 45 y ss.), Nicodemo defiende a Jesús explicando a sus compañeros que han de oír e investigar antes de hacer un juicio definitivo. El interrogante que le hacen puede dar a comprender que Nicodemo era galileo[5] O bien ser una ironía de sus compañeros:

¿También tú eres galileo? Investiga y vas a ver que de Galilea no salen profetas.

Por último, en el momento de sepultar a Jesús, Nicodemo -así como José de Arimatea- se hace presente para colaborar generosamente con 100 libras de mirra y áloe -más de 30 kilogramos- (cf. Jn 19, 39) para el embalsamamiento Según la costumbre judía.

Sobre Nicodemo, son los únicos datos proporcionados por la fuente del canon bíblico.

Evangelios apócrifos[editar]

Nicodemo es descrito como un judío ortodoxo, igual que José de Arimatea y Pablo de Tarso. Nicodemo es un personaje sugestivo tanto por ser fariseo (Comunidad estricta en su observancia de la Ley de Moisés que, por sus desacuerdos con el mensaje de Jesús, y por su interpretación legalista de las Escrituras, se difunde con fama peyorativa en los relatos evangélicos), como por su temor a el resto judíos, su esplendidez y su diálogo con Jesús, más típica de un diálogo con un incrédulo. Por esta razón fue blanco de diversas especulaciones y narraciones entre los evangelios apócrifos.

Hay un Evangelio de Nicodemo que narra el proceso de Jesús desde, Según se creía, el punto de vista del fariseo. Se trata de un texto de carácter gnóstico egipcio que Incluso fue considerado herético por algunos Padres de la Iglesia. En él se trata con bastante suavidad a Poncio Pilato -inocente y obligado por las circunstancias a condenar a Jesús para «cumplir las escrituras»- haciendo cargar toda la responsabilidad de la ejecución de Jesús en los jerarcas judíos. Según este texto, Nicodemo fue el encargado de solicitar a Pilatos el permiso para desclavar a Cristo de la cruz y proceder a su entierro.

Comentario teológico al diálogo de Jesús con Nicodemo[editar]

La ambientación[editar]

Jesús ha efectuado ya múltiples milagros, seguramente cerca de donde vivía Nicodemo y Por tanto, en Jerusalén. Por esta razón, el lugar adecuado de esta narración habría sido tras la descripción de los milagros en Jerusalén Por poner un ejemplo, tras el capítulo VII. Mendner afirma que tras la discusión con los demás fariseos, Nicodemo se habría acercado a Jesús para interrogarlo. Taciano en la concordancia del Diatessaron coloca el episodio en la Semana Santa.[6]

Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de ninguna teoría. No semeja fuera de contexto en el lugar actual: entre quienes le rechazan (los judíos en el templo) y quienes tienen fe (los discípulos en Caná) estarían los que tienen una fe parcial e insuficiente.

El hecho de la expresión griega que no existe en arameo[7] y el que se mencione al Hijo como ya ascendido al cielo (cf. Jn 3, 13) ha inducido a buen número de estudiosos a pensar que se trata de un discurso muy elaborado por el evangelista Aun cuando sería imposible descubrir Hoy en día los agregados de Juan al discurso de Jesús (y hay quienes piensan que todo el relato es invención del evangelista).[8]

Esquema del discurso[editar]

A tres preguntas de Nicodemo (la del inicio sobre la condición de Maestro de Jesús, la del modo en que un hombre puede regresar a nacer siendo ya viejo y la última sobre Cómo puede alguien nacer del Espíritu) corresponden tres secciones que comienzan por «En verdad, en verdad te digo». Según Roustang y De la Potterie en la primera contestación se habla del Espíritu Beato, en la segunda se trata del rol del Hijo del Hombre y en la tercera de Dios Padre.

El discurso en sí es sencillo y colaboran a la mejor comprensión los malentendidos -típicos en Juan-: el fondo sería que si para nacer a la vida en la carne es preciso un padre, para la vida en el Reino de Dios es necesario ser generado por un Padre Celestial. La imagen es tan realista que el autor llega a Charlar de un «semen» de Dios (cf. 1 Jn 3, 9).

Comentario[editar]

El primer nivel de referencia es el de la entendimiento por parte de Nicodemo. Las escrituras anunciaban este Reino y esta generación por la paternidad divina, hasta hablaban de un tiempo escatológico donde Dios infundiría su Espíritu. Mas no era un tema muy profundizado por los maestros de la ley de aquel entonces y era probable que no fuera familiar a los oídos de Nicodemo.

El segundo nivel es el de los posibles lectores. Es casi evidente que el tema era profundizar en el bautismo O bien propiciar una catequesis bautismal Aunque los estudiosos se dividen sobre la presencia original de la expresión «y del agua» (Jn 3, 5).

Otros elementos a tomar en cuenta en el comentario son la mención a «subir al cielo» y el del «ser levantado».

La expresión subir al cielo es equivalente a la de «ver a Dios»: los textos del Viejo Testamento son concordes en afirmar que resulta imposible al hombre (cf. Prov 30 3-4; Sb 9, 16-18, Ba 3, 29; Dt 30, 12). En consecuencia, el privilegio que reivindica Jesús ante Nicodemo es de divinidad.

Según Raymond Y también.

El «ser levantado» es un tema recurrente (cf. Jn 8, 28; Jn 12, 32-34): se refiere a la cruz. De ahí Asimismo la comparación con la víbora en el asta. El verbo empleado y su equivalente en arameo no solo implica la crucifixión sino más bien Asimismo la resurrección y la ascensión. Según Raymond Y también. Brown estas tres citas que hablan del ser levantado son el equivalente joánico de las 3 predicciones de la Pasión que se hallan en los sinópticos. La influencia parece venir del profeta Isaías: «He Aquí mi siervo, tendrá éxito, Va a ser enaltecido» (Is 52, 13 y en la versión de los LXX usa Exactamente el mismo verbo). La palabra usada en la versión de los LXX para decir el «asta» donde se puso la serpiente es exactamente la misma que se usa para «signo».

Nicodemo en la literatura cristiana[editar]

En los comentarios al Evangelio[editar]

De entre los comentarios de los Progenitores al evangelio de san Juan, el más conocido es el de san Agustín. En el Tractatus once y 12 dedicados al diálogo de Jesús con Nicodemo, se indica que este último buscaba sinceramente la verdad Mas lo hacía de noche lo que no le permitía ver con la claridad precisa y comprender las palabras de Jesús. De hecho, la aseveración de Jesús sobre el nacer Nuevamente requería toda la luz del evangelio:

No conocía más modo de nacer que el de Adán y Eva: no sabía Aún que se podía nacer de Dios y de la Iglesia; conocía Solo a los padres que generan para la muerte y no Aún a los que generan para la vida; conocía solo a los progenitores que generan herederos y no Todavía a los que viven para siempre y generan (hijos) que permanecen

En el tratado 120 vuelve a retomar la figura de Nicodemo con motivo de la sepultura de Jesús. Es interesante el hecho de que interpreta la expresión «al principio» («Vino También Nicodemo -aquel que al principio había venido a Jesús de noche») como un principio de visitas que habrían sido seguidas por considerablemente más. Y san Agustín asevera También que los restos de Nicodemo fueron encontrados junto a los del mártir san Esteban lo cual da pie a meditar que las primeras comunidades le habían concedido una veneración particular.[9]

En comentarios más recientes se suele profundizar más en la experiencia de Nicodemo desde determinado punto de vista existencial. De este modo, Por ejemplo, el sacerdote José Luis Martín Descalzo parte de todos los elementos que podrían haber separado a Jesús de Nicodemo: su forma de ver la relación con Dios, su posición social, su edad, etc. Mas que quedaron inermes ante la sincera busca de la verdad por parte de este Profesor de Israel. Búsqueda que al tiempo es cobarde O de una falsa prudencia («por temor a los judíos»). Nota Asimismo Martín Descalzo que el uso por parte de Jesús de la expresión πνευμα debió ser adrede dada la ambivalencia de sentido que tiene tanto en griego como en arameo: espíritu y viento. Sin embargo, lo más importante del diálogo reportado en el capítulo tercero del evangelio -Cuando menos para Nicodemo- es el hecho de que en pocas líneas le desvela el mensaje de todo el evangelio: Cristo, Dios ha bajado y se va a dar a la muerte para la salvación de todos.

Otro De España, esta vez exegeta, José Antonio de Sobrino, afirma en cambio que la visita nocturna de Nicodemo no se debió a temor O falsa prudencia Ya que Jesús Todavía no era conocido ni odiado por el sanedrín. En cuanto al diálogo, subraya un hecho recurrente en el evangelio de Juan: los interlocutores de Jesús toman a la letra sus comentarios (De esta forma el de la destrucción y reconstrucción del templo O el agua que ofrece a la samaritana) y Por eso se cierran -en un primer momento- a la verdadera comprensión de las palabras de Cristo. Esto puede ser un recurso pedagógico: por la incomprensión se hace posible una mejor explicación por una parte de Jesucristo Mas Asimismo indicar las dificultades que los oyentes de aquel entonces encontraban ante la novedad del mensaje predicado por los cristianos.

En la producción más literaria[editar]

En la literatura contemporánea, Nicodemo ha sido tratado a menudo.

Las Cartas de Nicodemo son un libro de Jan Dobraczynski en el que el autor pone en boca del Profesor de la ley diferentes reflexiones y el relato de su experiencia de Cristo. El destinatario de las cartas es un «amigo» de este llamado Justo.[10]

Por su parte, Miguel de Unamuno escribió Nicodemo el fariseo, obra en la que hace una reflexión sobre la virtud teologal de la fe:

¡Fe! ¡Qué poco se medita con el corazón y no con la cabeza tan Solo, en lo que la fe sea Y también importe! No una pura adhesión del intelecto a un principio abstracto, a una fórmula sin contenido ya Quizás; no la afirmación de principios metafísicos O teológicos; no, sino más bien un acto de abandono y de entrega cordial de la voluntad, una serena confianza en que concurren a un fin mismo la naturaleza y el espíritu, en que naturalizando al espíritu lo sobreespiritualizamos y espiritualizando a la naturaleza la sobrenaturalizamos, una confianza firme en que habita la verdad En nosotros, en que somos vaso De veras y en que la verdad es consuelo; una confianza firme en que al obrar con pureza y sencillez de intención servimos a un designio supremo, sea el que fuere.

Nicodemo en el arte[editar]

El tema del diálogo de Jesús con Nicodemo no ha sido representado por obras que perduren O tengan relevancia artística. En cambio, sí suele representarse a Nicodemo en la crucifixión, en el descendimiento de Cristo de la cruz, en su traslado al sepulcro y en su sepultura. En algunos casos aparece como alejado (véase Por servirnos de un ejemplo la Lamentación por Cristo Fallecido de Giotto) y pensativo en medio del dolor de las mujeres alrededor del cuerpo de Jesús y otras ayudando a cargar O bien mover el cadáver (véase Por poner un ejemplo, la Pietà de Miguel Ángel de Florencia).

En la escultura, resalta su presencia incesante en conjuntos escultóricos que procesionan en la Semana Santa, entre los que destaca el Nicodemo del Traslado al Sepulcro de la Hermandad de la Piedad de Cabra (Córdoba), obra del sevillano Fernando Aguado Hernández, que toma referencias faciales del estudioso de la síndone y escultor Juan Manuel Miñarro, asimismo cobra especial protagonismo en el paso del “Descendimiento de la Cruz” de la Hermandad del mismo nombre en la ciudad de Medina de Rioseco (Valladolid)

Franco Zeffirelli plasmó en su película Jesús de Nazaret a un Nicodemo que Durante la crucifixión en lugar de llorar O bien dolerse, repite en voz baja los textos del De esta forma llamado Canto del Siervo de la profecía de Isaías.

↑ El original griego dice: «αρχων των Ιουδαιων» que la Vulgata traduce «princeps Iudaeorum». La raíz griega «arché» tiene el sentido de principal, primordial. Da nombre a uno de los coros angélicos: los Principados (αρχαι) y a sus mensajeros (αγγελοι) los arcángeles.
↑ Vignolo, Roberto (2000). «Nicodemo». En Leonardi, C.; Riccardi, A.; Zarri, G. Diccionario de los Santos, volumen II. Madrid: San Pablo. pp. 1748-1752. ISBN 84-285-2259-6. «En el Martirologio Romano la fiesta de san Nicodemo se celebra el ojeada de agosto».
↑ No son casuales las indicaciones temporales del autor del evangelio: el momento en que se encontró con Jesús (la hora décima), la noche simbólica en que se hallaba Nicodemo y otra noche tristemente célebre: la de la traición de Judas. De ahí que, como tantos otros datos de este evangelio, se trata de indicaciones a las que se puede dar También una interpretación espiritual. De hecho cuando menciona Nuevamente a Nicodemo al final del Evangelio lo recuerda como «aquel que había venido a Jesús de noche» (Jn 19, 39).
↑ El sentido del verbo «ver el Reino» es el de experimentarlo, vivirlo como queda manifiesto por otros usos del mismo en el evangelio: «ver la muerte» (Jn 8, 51), «ver la vida» (Jn 3, 36). El empleo de la expresión «Reino de Dios» (típicamente «sinóptica») ha sido interpretado como residuo de una tradición común asumida por el autor del evangelio.
↑ Enciclopedia cattolica (versión italiana), Ed. Sansoni, Florencia 1951.
↑ Taciano es un apologista griego y heterodoxo del siglo II, discípulo de Justino, que escribió una concordancia entre los cuatro evangelios que tuvo mucho éxito y que fue imitada Posteriormente en varias ocasiones. En dicha concordancia, Taciano construyó un texto evangélico desde los 4 relatos canónicos, armonizando los contenidos.
↑ El griego ανοθεν significa «de lo alto» O bien «de nuevo» Mas este doble sentido se da solo en griego Puesto que en hebreo/arameo no existe palabra con igual equívoco.
↑ Cf. Raymond E. Brown, en el libro descrito en la bibliografía, pág. 179.
↑ Esta mención de san Agustín al sepulcro de Esteban es un elemento tomado por los estudiosos para datar el comentario dado que tales restos no se encontraron hasta fines del año 415.
↑ Jan Dobraczynski (2009). Cartas de Nicodemo (diecinueve edición). Herder. ISBN 978-84-254-0165-7.
Bibliografía[editar]

– NESTLE – ALAND, Novum Testamentum (graece et latine), Bibelgesellschaft, Stuttgart 1986, ISBN 3-438-05401-9.
– AURELIO DE SANTOS OTERO, Los evangelios apócrifos, BAC Madrid 1991, ISBN 84-7914-044-5.
– JAN DOBRACZYNSKI, Cartas de Nicodemo, Herder, Barcelona 1958.
Enciclopedia de la Biblia, Ediciones Garriga S.A., Barcelona 1965, vol. V voz: “Nicodemo”.
– MIGUEL DE UNAMUNO, Nicodemo el fariseo, Ediciones Encuentro, Madrid 2007, ISBN 978-84-7490-857-2.
– JOSÉ LUIS MARTÍN DESCALZO, Vida y misterio de Jesús de Nazaret, Editorial Sígueme, Salamanca 1990, ISBN 978-84-301-1074-2.
– SANT’AGOSTINO, Commento al vangelo Y también alla prima epistola di san Giovanni, Editorial Città Nuova, Roma 1968.
– JOSÉ ANTONIO DE SOBRINO, De este modo fue Jesús, BAC Madrid 1984, ISBN 84-220-1167-0.
– RAYMOND E. BROWN, El Evangelio Según Juan (cap. I-XII), Ediciones Cristiandad, Madrid 2000. ISBN 84-7057-426-4.
Cattoni, Antonio (mayo de 2018). «Actores de la Pasión (apócrifa)». Pasión en Sevilla.

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