¿Te estoy buscando a ti, a Dios o al poder?

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Tengo una nota adhesiva pegada a una estantería a la vista mientras escribo estas palabras. Es una oración. Dice así:

Señor, hazme consciente de lo que necesito tener en cuenta en esta situación. Amén.

Una persona como yo, con mis dones y amores, necesita que se le recuerde regularmente los contextos visibles e invisibles con los que estoy obligado a operar. He cometido demasiados errores al no tener esta oración conscientemente delante de mí. Es una buena arma en mi arsenal de oración.

Déjame hacer una confesión. Fue mi esposa quien, hace más de un año, sugirió que rezara esta oración tan a menudo como pudiera.

Menciono esto porque solo recientemente, durante una conversación en curso sobre nuestra respuesta pastoral al abuso en general, que actualmente es muy actual en el mundo, mi esposa compartió conmigo otra pepita de sabiduría; otra oración Dice así:

Señor, revela mi corazón. ¿Estoy buscando servir o ejercer poder? Amén.

Especialmente cuando nos esforzamos por ministrar en espacios donde los esfuerzos de poder se manifiestan todo el tiempo, se nos recuerda que no respondamos de igual a igual. El conflicto nunca disminuye cuando ocurre una represalia.

Nos pareció, al desempacar esta revelación dada a mi esposa, que, como oración, es una buena prueba de nuestros motivos en cualquier momento dado, porque servir es La disminución a la denuncia del poder. Y eso siempre es algo bueno. Especialmente cuando estamos en roles con poder, es importante desempeñar esos roles sin ejercer poder.

El ejercicio del poder debe ser prerrogativa de Dios. Ciertamente, hay momentos en los que buscamos una demostración del poder de Dios, pero el ejercicio del poder en las relaciones solo sirve para interrumpir la dinámica de la confianza y el respeto.

Sin embargo, estamos todos somos tentados a ejercer actos de poder, y todos todos estamos sorprendidos por otros en su ejercicio de poder contra nosotros. Por supuesto, el abuso es el mal uso del poder. Siempre lo ha sido, siempre lo será.

Al rezar esta oración escucho a Dios recordándome su poder mientras sirvo. Y puedo escucharlo gentilmente recordándome lo inapropiado de retozar con un poder que no es mío ejercer.

El ejercicio del poder daña a las personas y deshonra a Dios, pero el servicio edifica a las personas y glorifica a Dios.

Señor,

¿Estoy buscando servir o ejercer poder? ¿Estoy confiando genuinamente en Ti para el siguiente paso en el camino de la vida, o estoy avanzando con mis propias fuerzas con cualquier poder que pueda ejercer? Especialmente en esas relaciones fracturadas, Señor, ayúdame a buscar servir y a confiar en Ti para la reconciliación que busco.

Amén.

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