Tetas Y Versistas

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Casi todo LO importante asoma y se termina con un sujetador por el suelo, empezando por la poesía, y eso que ahora las tetas han renunciado a inspirar versos sueltos para transformarse en lienzos de lemas. Tal vez Por ello vemos tantos lemas y se mueren los versistas. Estos días Gelman, Pacheco y Félix Grande, a quienes leo por primera vez cuando Antonio Lucas me apunta con un verso sus firmas de calavera.

Un Profesor de los Urales mató estos días a un amigo por defender que la única y verdadera literatura es la prosa. Algo que no resulta extraño en un país en el que sus políticos hace tiempo que dejaron de leer poesía, para leer tetas activistas a las que condenar con impotencia tras barrotes de castidad.

A falta de tetas, uno de los versistas vivos más lúcidos, Ben Clark, se despelotó un ‘no’ de Munch que le colgaba hasta las rodillas, para probar con su grandeza que los sondeos petrolíferos previstos en la costa de Ibiza ya comienzan a afectarle como cetáceo. Tras este impacto ambiental llegaron muchas hermosas, y después los políticos arrimaron cebolleta y solidaridad de mirón con la que engordar sus rentas de buscona.

Como Zapatero aprobó los sondeos y Rajoy se niega a revocarlos, el político balear, que ni se desnuda ni se moja, va tirando con un discurso de Dos carretas que le permita hacerse una selfie con un boli Mientras que se embolsa la nómina de treinta monedas de Judas.

Es lo que tiene el petróleo y sus derivados, que son capaces de fabricarnos una democracia sintética, Pues Siempre y en toda circunstancia habrá vocaciones dispuestas a firmar cláusulas de inopia. Como ando más escaso que Ben Clark de recursos naturales, A veces pienso que solo me queda golpearme la cabeza contra las rocas, como el pobre delfín que el lunes prácticamente se mata en Figueretes, O ignorar que somos víctimas de una conciencia de chapapote, acostumbrada a reaccionar en diésel, y que no sabe alegar contra su modo de vida. No me gusta ser esta criatura de derrames, que suplica por un petróleo allá, allá lejos, donde la negra sombra no se asome, a sabiendas de que hasta las ideas de un Mundo ideal revolotean con queroseno.

Ojalá pudiese ser de nuevo aquel crío que sondeaba labios de protesta, y creía que el carmín era «quema invisible atmosfera abrasada», que escribió un Becquer que no tenía gasolina; y dibujar la piel con un rotulador descargado de la mercancía que extrae una petrolera con nombre de signo del zodíaco, que parece haber escrito nuestro futuro en las estrellas. Y Quizá sea cierto, Pues dicen los expertos que a los Capricorn, Incluso a los Capricorn Limited, ni el sexo les va improvisado.

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