Tiene Algo Muy Cinematográfico Y Libre

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Tiene Algo Muy Cinematográfico Y Libre

Quizás Por el hecho de que nosotros mismos nos sentimos bichos raros, nuestro teatro Siempre y en toda circunstancia habla del extraño, del apartado… De aquel que lo tiene más bastante difícil en la vida por haber nacido diferente O bien en un sitio, a priori, equivocado”. Luis Luque (Madrid, 1973) y Paco Bezerra (Almería, 1978) explican De esta forma el hilo conductor de los seis montajes que él primero ha dirigido y el segundo firmado desde que sus caminos se juntaron hace 7 años con La escuela de la desobediencia.

Efectivamente, esa extrañeza está en los desvalidos hijos de Ahora empiezan las vacaciones, en las misteriosas inmigrantes chinas de El señor Ye ama a los dragones O bien en Luismi, el pequeño al que sus compañeros de clase acosan por llevar una mochila diferente en El pequeño poni, montajes abiertos a la magia y la poesía que les han convertido en uno de los tandems más estimulantes de nuestra escena. Un largo (y A veces pedregoso) camino que les ha llevado a abrir la temporada del Centro Dramático Nacional con Dentro de la tierra, una poética fábula con toques de thriller que refleja la dura vida en los invernaderos almeriense, entre los que se crió Bezerra.

“Fue la primera obra que escribí tras salir de la RESAD”, recuerda el dramaturgo, “posiblemente, sea la más biográfica. Como al protagonista, mi madre me llevaba ya antes a la curandera que al médico. Me habrán quitado 15 males de ojo y, si cuento los minutos que me han estado rezando la cabeza con un trapo empapado en alcohol, igual he pasado horas De esta manera. Fui un pequeño muy desobediente, quería ser insumiso. Me parecía más atractivo ir a la cárcel que a la mili y, claro, eso horrorizaba a mis padres. Al final, esta obra habla de unos padres a los que les parece que las decisiones de su hijo son terribles, Aunque éste crea que son legítimas y buenas. Creo que el germen de la desobediencia está en el teatro desde Antígona y en mis obras late esa opresión de alguien que no quiere que otra persona lleve a cabo sus deseos”.

Luque asegura que alucinó al leer este texto por el que Bezerra ganó el Premio Calderón de la Barca en 2007 y el Nacional de Literatura Dramática en 2010. “No había leído a ningún autor contemporáneo Español con ese imaginario. Era una poética que a mí me resonaba por dentro. Quizás Pues es una historia del sur y los Dos tenemos sangre sureña, Además de esto tenía una mezcla entre magia y tradición que yo quería alcanzar en el teatro. Me alucinaba De qué manera se difuminaban los géneros, Pues Paco es magnífico en esto. Pasamos de la comedia al thriller, de ahí a la tragedia, al melodrama… Eso me disparó la cabeza. Siempre y cuando hemos trabajado juntos, hemos buscado esa poética”.

Luque y Bezerra se conocieron hace 7 años en una edición del mítico Qué maravilla, una fiesta travesti que organizaba Jorge Calvo, Precisamente uno de los actores que, ahora, protagoniza Dentro de la tierra junto a la veterana Julieta Serrano, Chete Lera, Pepa Rus, Raúl Prieto y los jóvenes Sammy Kahlil y Mina El Hammani. “Yo ya sabía quien era Paco y quería convencerle de hacer algo”, explica Luque, quien por entonces acumulaba a sus espaldas numerosas ayudantías de dirección con el Profesor Miguel Narros, su mentor. Ese algo terminó siendo La escuela de la desobediencia, un proyecto destinado a participar en la sección off del Festival de Almagro y que terminó haciendo vira y temporada en el Teatro Hermosas Artes.

“Al comienzo, él levantaba mucho la ceja, no se fiaba de mí. Nada de lo que nos ha ocurrido estaba premeditado, no sabíamos si íbamos a durar.”, recuerda Luque, Pero ahora se reconoce en ellos los tics y manías de un matrimonio. “Hemos tenido una relación intensísima. Nos conocemos desde hace siete años y hemos estrenado 6 funciones. Eso es muy tremendo Porque estás con la inseguridad de cualquier Creador, los tormentos, la desconfianza en uno mismo y en el resto… En esos instantes, sale lo peor de Cada uno de ellos. Y Luis y yo ya nos conocemos muy bien Pues sabemos De qué manera reaccionamos en situaciones límite. Estamos rodeados de situaciones límite todo el tiempo”, explica Paco.

Pero si veo que pone cara rara, lo llevo mal.

Luque: Yo noto la diferencia cuando dirijo algo que no es de Paco. No es igual. Mas es que soy un hombre de equipo, me gusta la familia teatral. Para mí el clan es muy esencial y cuando falta uno, y para mí Paco es una piedra angular, me siento cojo, mermado. Y eso que le llamo, le digo que venga al ensayo general… Entonces, él me da su opinión y, cuando le agrada, me quedo tranquilo. Pero si veo que pone cara rara, lo llevo mal. Por el hecho de que los Dos queremos gustarle al otro.

Jamás me da envidia de la mala.

Bezerra: Yo Jamás le pongo cara rara, eso es una percepción suya. A mí me agrada todo cuanto hace. Por ejemplo, me dio rabia no estar en su Vocalista calva. Yo la hubiera firmado feliz. Jamás me da envidia de la mala. Me gusta ver que Luis es buen directivo más allá de mis obras.

“Necesito que alguien me juzgue”

Decir que se comportan como un matrimonio no es tan exagerado. Los dos han establecido en este tiempo unos vínculos que van alén de la relación habitual entre un dramaturgo y un directivo. “Yo necesito que haya alguien que me juzgue y critique todo cuanto estoy escribiendo”, explica Bezerra. “Igual que un actor necesita el juicio de un espectador crítico del que se fía, yo necesito a Luis, Por el hecho de que confío en su criterio y eso es realmente difícil. Eso sí, quien toma la resolución final Siempre y en todo momento soy yo, soy el responsable de todo lo que escribo y Jamás me ha hecho ir hacia un camino que no quisiese”.

Igualmente, Bezerra se mantiene junto a Luque Durante los ensayos, dando notas y tomando un sin fin de elecciones. “Él me afirma más veces que no”, prosigue Paco, “Pero Por el hecho de que en los ensayos Sólo tienes cuarenta y cinco días y no puedes hacer tanta prueba y error como cuando estás escribiendo”

Aseguran que se complementan realmente bien. “Yo soy más catastrofista, negativo y pesimista. No tengo paciencia, no puedo comprender que algo no salga bien desde el principio. En cambio, Luis es más positivo, Siempre va a favor de la obra y del equipo. Admiro el temple que tiene, a él Nunca se le llevan los demonios como me pasa a mí. De ahí que Nunca creo que vaya a dirigir, Por el hecho de que desde la desconfianza no se puede crear. Debes estar seguro del material y el equipo que has elegido”.

Por su parte, Luque asegura que Paco le divierte mucho. “Aunque nos enfademos y nos agotemos el uno del otro, a los 10 minutos ya le estoy echando de menos. Paco me trae alegría, fantásticas ideas, él no se juzga Jamás, te puede presentar una escena de una china tocando el Guitar Hero… y se queda tan ancho”.

Paco: Ésa me la cortó de El señor Ye ama a los dragones. A mí me viene bien su mesura.

Una mesura aparente. Luis asegura que, si por él fuera, harían obras loquísimas con decenas de actores, naves espaciales y caballos en escena. “Pero está bien que la vida nos ponga limitaciones. De ahí que, En muchas ocasiones le digo no”.

Un instante clave en las obras que emprenden es la elección del reparto. Desde el principio, la actriz María Adanez ha estado junto a ellos. “María fue la primera que apostó por mí y por Paco. Merced a ella La escuela de la desobedencia tuvo un recorrido tan largo”, recuerda Luque. Luego protagonizaría El pequeño poni, por la que fue nominada al Premio Valle-Inclán igual que Bezerra, y Lulú, un cuento gótico feminista, que tras una larga vira, llegará al Teatro Bellas Artes en marzo.

Los actores y el tarot

Mas cuando el tándem tiene dudas sobre algún actor, recurre a un director de cásting muy poco ortodoxo: el tarot. “Cuando no tenemos claro el reparto, le preguntábamos al tarot. Decíamos: ‘Esta actriz, ¿qué tal?’ Y, si salía el sol, el éxito, la estrella, nos decidíamos. A Juan Carlos Pérez de la Fuente se lo enseñé y le fascinó. Le dije: ‘Mira lo que sale con esa actriz y lo que sale con esta otra’. En prácticamente Todas y cada una de las producciones hemos echado el tarot y, cuando no lo hemos hecho, nos ha salido mal”, cuenta Bezerra, que a menudo lleva enigmáticos amuletos al cuello. “Yo es que soy muy supersticioso, como no me fío de mis decisiones…”.

Luque: Puede parecer una locura Mas el tarot es un canal que no te va a adivinar el futuro, Pero te habla de ti y de La pregunta que le estás haciendo. Según la carta que te salga, te dirige las preguntas. No es que juguemos con el trabajo de la gente a través del tarot, que puede parecer una frivolidad. Nuestro teatro tiene que ver con el enigma, con lo escondo, con lo que no se ve… y ahí conecta bien con este punto esotérico. Hay muchas cosas que son poco explicables y están alambicadas en el Mundo de la intuición, de la magia, con lo escondo y con lo que no se puede tocar.

Bezerra: Ese es otro punto que nos une, a los Dos nos interesa lo misterioso, lo paranormal. Creemos mucho en eso que no se ve Pero se percibe por otro sitio.

Exactamente, esa atmósfera mágica es la que envuelve Dentro de la Tierra, que se va a poder ver en el Teatro Valle Inclán hasta el diecinueve de noviembre. Con este montaje llevan años fantaseando. “Cuando nos conocimos no le dije que iba a dirigir esta obra que tenía un premio nacional, Mas cuando ha habido alguna laguna de trabajo, entre cervezas, Siempre y en toda circunstancia hablábamos de De qué manera lo haríamos. Yo Siempre quise hacer una experiencia inmersiva, generar un espacio en el que entrara la gente. Naturalmente, es teatro Pero es menos teatro que Nunca”.

Efectivamente, el espectador debe Asistir presto a introducirse en el gigantesco invernadero creado por la escenógrafa Monica Boromello, un espacio prácticamente operístico, y dejarse envolver por la música de Luismi Cobo, otros Dos cómplices habituales del tándem. Ahí se van a hallar con las imágenes prácticamente oníricas que Luque ha listo para los espectadores. “Esta obra es pura imaginación y posibilidades. Tiene algo muy cinematográfico y libre. Ha habido que jugársela a la hora de traspasar esa poética a la escena. Pero yo no entendía que dijeran que esto no se pudiese representar”.

Una obra irrepresentable

Luque hace referencia a lo que Guillermo Heras afirmó a Paco Bezerra cuando ganó el Calderón de la Barca: “No vas a localizar ningún director De España capaz de montarla”. Y es que la propia Julieta Serrano le confesaba al autor que la veía similar a El público O Conque pasen cinco años, ese teatro irrepresentable de Lorca. De hecho, pese a sus 2 premios nacionales, ‘Dentro de la tierra’ se ha visto antes en Alemania y Costa Rica que en nuestro país. “Es un teatro muy libre, que escribí sin ninguna cortapisa. Creo que De ahí que ha costado hacerlo Aquí, no hay culpables ni una mano negra. Lo que sí creo que existe es un desinterés por una parte del Gobierno cara la Cultura. No veo a nadie en el ministerio viendo qué se crea para para echar una mano. En España no hay instituciones que te vayan a cuidar. Nadie va a decir: ‘Este chico tiene posibilidades, vamos a montarle esta obra Para que no se pierda’. Al final, es un tanto como dar pienso a los perros A fin de que no se muera. Pero el interés de los políticos está puesto en otro sitio. Yo Tengo que dar las gracias de poder vivir de esto siendo dramaturgo en España, para ser dramaturgo Acá tienes que estar muy loco y yo, por suerte, lo estoy”.

El hecho de que haya pasado tanto tiempo desde su escritura hasta el montaje de En la tierra, no le ha restado un ápice de actualidad Porque, como explica Luque, “Mientras que haya trabajadores explotados en el sur de Europa, Mientras haya inmigrantes trabajando para nosotros, Mientras sigamos echándole veneno a las verduras A fin de que se mantengan intactas, frescas y duren, creo que esta obra Seguirá siendo vigente 100%”.

Eso sí, que absolutamente nadie espere un discurso social sobre las tablas. “Intentamos que nuestro teatro no sea aleccionador, ni acusador. No queremos decir: esta es la verdad. Lanzamos preguntas y queremos que el público reflexione, Pues Siempre y cuando hay una reflexión se produce un cambio de alguna manera”. Así pues, En la tierra es una invitación a reflexionar y dejarse llevar por la magia de este cuento horrible sobre los tomates más caros del Mundo.

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