Una Estafa Con 5 Millones (de Victimas)

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Una Estafa Con 5 Millones (de Victimas)

Se hacen llamar videntes, morabitos Y también, Incluso, curanteros. Tras sus descripciones, A veces divertidas, se esconde una realidad mucho más dura: decenas de miles y miles de personas víctimas de estafas. Investigación sobre los que se sienten angustiados.

Por primera vez, va a visitar un vidente.

París, abril de 1986. Está decidido. Christine va a dar el paso. Por primera vez, va a visitar un vidente. Madre de 4 hijos, acaba de comprarse un piso con su marido. No obstante, este termina de dejar el domicilio conyugal. Aún siente náuseas por la situación. Con un nudo en el estómago, se dirige cara la calle Faubourg Saint-Martin para encontrarse con el hombre cuya consulta aparecía en una revista de astrología.

Un matrimonio, una deuda

El vidente sacó unas cartas de tarot y le pidió la suma de trescientos euros para garantizarle “el regreso del ser querido”. Como no podía concebir la vida sin su pareja, no se hizo de rogar y pagó en el acto. Y De esta forma cada tres semanas, En todos y cada consulta. Por azar O bien por pura coincidencia, su marido regresó el siete de septiembre. Lo que pasó es que el vidente omitió un pequeño detalle: el marido de Christine parecía mostrarse indiferente hacia su mujer. “No era más que una extraña para él y Asimismo para mis hijos”, confiesa Christine. El procedimiento de trabajo de su vidente Siempre y en todo momento ha sido un misterio para ella. “Siempre y en toda circunstancia me decía que trabajaba en equipo y que iba a presentármelo. Esto no sucedió Jamás”. Sin embargo, el vidente le asegura y le repite que los sentimientos de su marido siguen estando presentes. Efectivamente, a principios del año 1987 se produjo un cambio. “Estaba más cariñoso”, confirma Christine. Mas los años pasan y su situación económica se deteriora de forma rápida. Incluso De este modo, continúa pagando cada consulta y termina por pedir el divorcio en el 2002.

No obstante, las consultas de videntes no tienen nada De nuevo.

Como Christine, muchos buscaban localizar la pareja perfecta, el regreso de su ser querido O, Incluso, su día de suerte. Se encontraron con los bolsillos vacíos. No obstante, las consultas de videntes no tienen nada De nuevo. Al contrario, Todas y cada una funcionan de exactamente la misma manera: crean la angustia al paciente, lo convencen de que es víctima de un maleficio, camuflan la compensación financiera como un hechizo y el daño ya está hecho. Actualmente, ya no se cuenta el número de víctimas de estas prácticas que, tras unos cuantos años, siguen proliferando. Aunque el INSEE (Instituto nacional de estadística y estudios económicos) “solo” recoge 2.Trescientos empresas de artes adivinatorias, no cabe duda de que hay decenas de miles y miles de videntes que ejercitan en Francia y que se aprovechan de las personas que se encuentran solas O bien que son psicológicamente vulnerables. Estos brouteurs [animales de pasto en castellano, ndlr], como él los llama, se encuentran sobre todo en las plataformas en línea como marabouts.com, Wengo O Cosmoplace. Operan A través de consulta privada y sus tarifas pueden dispararse hasta los 700 euros al mes. “Cosa que no impide que la gente se haga adicta”, comenta Sissaoui. Las plataformas generan unos flujos financieros enormes, tal como hace Wengo, que se ha experto en la consultoría y que ofrece, igualmente, servicios de videncia. En la sección de comentarios de la página web de la empresa, se puede leer : “Tras una dolorosa separación sentimental, caí en la trampa de Wengo. Una adicción que costaba más de 5.000 euros, sin tener en cuenta las falsas esperanzas”. También se pueden localizar testimonios de antiguos colaboradores. “Tras trabajar en esta plataforma, me harté de un sistema que se aprovecha de la angustia de los usuarios”, asevera una vidente en la página web del INAD, quien asegura que, a continuación, dejó su empleo Pues se niega a ser considerada una estafadora. “Wengo es una genuina gallina de los huevos de oro. Pertenece al grupo Vivendi (que sostiene, entre otros, a Canal +). Actúa como un verdadero grupo de cabildeo”, añade Sissaoui.

Marie y Marie-Ange

Además de esto del fraude en línea, las consultas También cuentan con un buen número de impostores. Víctima de una estafa de 19.000 euros, Sonia (hemos modificado su nombre) ha aceptado dar su testimonio a cafébabel. Su historia empezó el 29 de abril, Mientras que paseaba por un centro comercial de Créteil, “cuando, De súbito, una mujer de cierta edad se dirigió a mí para contarme que alguien le había echado una maldición a mi madre”, destaca esta joven. Interesada, pagó treinta euros para tener más información.

La vidente, que afirmaba llamarse Marie, le comentó que detectaba un bloqueo relacionado con los hombres. Sonia, que no está casada ni tiene hijos, lo interpretó como una señal. Al hilo de la conversación, la vidente le comenta que deshacer la maldición de la madre costaría 1.000 euros. “Me inspiró confianza y me tranquilizó Mientras que apuntaba mi número de teléfono. Me repetía que no me inquietara y que iba a llamarme pronto”. Sonia no estaba del todo persuadida, Pero le dió 400 euros. Esa misma tarde, la vidente le pegó un telefonazo a su clienta y le presentó a una colega, Marie-Ange, que se manejaba mejor en francés. Le propuso a Sonia una consulta de videncia por teléfono. Las tres mujeres acordaron quedar al día siguiente. Le pidieron a Sonia que llevara con ella una lista con todos sus objetos de valor con los que recitar algunas oraciones.

Hasta ese momento, Nunca se le pidió dinero. Algunos días Después, las Dos videntes le explicaron que alguien había procurando hacer daño a su madre y que había enterrado algo en un cementerio. Además, esta persona habría dormido sobre bienes de valor A fin de que se realizara el conjuro. “A continuación, me preguntaron cuánto podría donar para salvar a mi familia”, nos confiesa. Marie-Ange tomó la iniciativa y le reveló a Sonia que solía colaborar con la ciudad de Lourdes y, sobre todo, con el padre Antonio, “que me ha confirmado, tras haberlo llamado demasiado tarde, que él no se dedica a este género de cosas”, explica arrepentida la joven. No obstante, ellas le inspiraban confianza. “Son mujeres bastante mayores y son creyentes. Puedo confiar en ellas”, se dijo ya antes de anunciar que dispone de 19.000 euros en su cuenta bancaria. Es tras ese día cuando empezó el acoso. “Me llamaban cada día y me preguntaban si había hecho las gestiones para retirar el dinero, Al tiempo que me prohibían Hablar con nadie del tema Para que la ‘curación’ funcionara”, comenta.

Una vez entregado el dinero (en efectivo), entre las 3 mujeres se estableció una relación de confianza. “Hasta me llevaron de restaurantes”, recuerda asombrada. Las videntes llegaron al punto de Pedirle tarjetas. Sonia les entregó una tarjeta bancaria. Para su sorpresa, encontró en su cuenta en línea recibos de tiendas bastante atípicas para la videncia: Yves Rocher, Channel O Incluso Hermès. Tras algunas compras más, la joven decidió presentar una denuncia. “He mantenido el contacto con estas mujeres por petición de la policía. Hoy día, tengo prohibido emitir cheques y acumulo una deuda de más de 20.000 euros”, explica Sonia. No ha podido averiguar la identidad de estas estafadoras. La persecución judicial es, Por ende, imposible.

Lagunas jurídicas

“No existe ningún control ni vigilancia en el ámbito de las artes adivinatorias”, corrobora Sissaoui. Efectivamente, hasta el 1 de marzo del 1994, el ejercicio de la videncia era un delito contemplado en el Código Penal. Tras la abolición de esta ley, la videncia ya no está controlada. “Los videntes usan un nombres falsos para eludir que se les persiga”, prosigue el presidente del INAD, refiriéndose a las múltiples intervenciones llevadas a cabo junto a múltiples gobiernos con la intención de aclarar sus dudas en este tema. Sin saber qué hacer, Sonia decide contactar con el INAD para pedirles consejo. La asociación, que cuenta entre sus miembros con múltiples abogados, ayuda a las víctimas a hallar soluciones y las acompaña en la justicia. “Redactamos un informe al procurador de la República y después dejamos el tema en manos de nuestros abogados. A continuación, esto pasa por un proceso, si el estafador se niega a reembolsar el dinero”, explica su presidente.

Curiosamente, cuando se examinan los detalles de la página web del INAD, se descubre que existe un catálogo de profesionales de las artes adivinatorias recomendados por el propio instituto. Se pueden localizar videntes, espiritistas, curanderos, numerólogos Y también, Incluso, tarotistas. “No hay fraude posible. Todos y cada uno de los profesionales han firmado y han comprometido su honor al firmar la carta deontológica”, explica Sissaoui, quien asegura que no tiene ninguna conexión con estas personas. Conforme él, la carta ha sido aprobada por el Ministerio de Economía y Finanzas, Si bien se arrepiente de no recibir subvenciones de esta institución. “Hacemos esto de forma desinteresada. Solo recibimos las donaciones de nuestros socios”, aclara.

Tras la muerte de su exmarido, Christine decidió pasar a la acción. Y, Precisamente, se ha dirigido a la organización de Sissaoui. “He guardado todos y cada uno de los justificantes de mi tarjeta bancaria que, Posteriormente, he enviado al INAD”, revela con firmeza. Su presidente contactó en seguida con el estafador y anima a la víctima a presentar una demanda para solicitar un reembolso. Víctima de la falta de transparencia y el abuso de confianza de su vidente, Christine acaba de mandarle al INAD una suma de 1.060 euros para intentar defenderse. En total, se ha gastado unos 20.000 euros en consultas desde 2002 y unos 50.000 desde su encuentro con el vidente hace treinta años. Habituado a adivinar el futuro, No obstante, no ha podido prever el suyo: ya está en marcha un juicio en su contra.

Este verano, Cafébabel quiere conocer personas que han decidido vivir su espiritualidad de una forma diferente. Descubre nuestro singular sobre religiones opciones alternativas A través de ocho reportajes.

Translated from Arts divinatoires : une escroquerie à cinq millions (de victimes)

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