Uno De Los Testimonios Afirma Que

0
81

Firma invitada de lujo Hoy en XX Siglos. El escritor, Maestro de Derecho Internacional Privado en la Universidad de Granada, y flamante ganador del Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda con la estupenda La segunda vida del mariscal (Ediciones B, 2016) Sixto Sánchez Lorenzo pasa por este weblog para Hablar de Historia, leyenda y ficción. Con su novela galardonada, brillantemente escrita y estructurada como una precisa novela policíaca, Sánchez Lorenzo nos traslada a la vida, muerte y ¿resurrección? del célebre Mariscal Ney, el héroe de la retirada napoleónica de Rusia, el, Según Napoleón, “el valiente entre los valientes”.

El autor nos cuenta en este artículo la historia legendaria real en la que se basa su novela. La del hombre que en EE UU, fusilado Ney, afirmaba en plena borrachera que él era el héroe de Rusia. ¿Era En realidad el célebre militar O Solo un borracho lenguaraz?

La leyenda de Peter Stuart Ney

Por Sixto Sánchez Lorenzo | Escritor @SixtoSanchezLor

Lejos de los campos de batalla de toda Europa, asolados y sembrados de cadáveres tras la Revolución Francesa y el Imperio napoleónico, en el cementerio de una pequeña parroquia presbiteriana de Cleveland (Carolina del Norte), reposan los restos de Peter Stuart Ney, Profesor de escuela fallecido el quince de noviembre de 1846 a la edad de setenta y siete años. Poco antes de Morir, en su último delirio, confesó otra identidad. No era la primera vez que lo hacía, Si bien fue la última. Si bien Peter era un Maestro adusto, proclive a la disciplina y a la economía del verbo, En ocasiones se excedía en la ingesta de bebidas espirituosas, y era entonces cuando solía afirmar lo que negaba en su estado natural de sobriedad: Realmente, él era el mariscal Ney, duque de Elchingen, Príncipe del Moscova, héroe de las campañas napoleónicas, presuntamente fusilado el 7 de diciembre de 1815.

Muchos de sus contemporáneos sospechaban que aquella era su auténtica identidad. Philip Petrie, soldado reconvertido en marinero, juró haber reconocido el mariscal Ney a bordo del City of Philadelfia, y haberlo visto desembarcar a su llegada a Charleston a finales de enero de 1816. Parece que el coronel Jan Lehmanowsky, que escapó de su condena a muerte tras la batalla de Waterloo, y Pasqual Luciani, oficial corso emparentado con Bonaparte, fueron sus compañeros de travesía. Todos viajaron con nombre falso, y presuntamente Ney utilizó el de Peter Fox. Peter, Pierre, era el nombre del padre de Ney. Chapman Levy, discreto abogado de Camden de origen sefardí, llevó a cabo indagaciones acerca de la auténtica identidad de Peter Stuart Ney, Quizá originariamente Peter Fox, ya en los primeros años de su llegada a los Estados de la Unión, en su paso inicial por Carolina del Sur.

Si la curda era esencial, podía acabar confesando sus muchos títulos.

Como tantos compatriotas exiliados en el sur de los Estados Unidos tras la batalla de Waterloo, Peter Stuart Ney podía pasar desapercibido, salvo cuando estaba ebrio. Entonces se acaloraba y relataba de forma fidedigna las batallas en las que había tomado parte como soldado imperial. Si la curda era esencial, podía acabar confesando sus muchos títulos. Uno de los testimonios asevera que, tras caerse del caballo en una intentona fallida por montar, ciertos pretendieron asistirle a montar De nuevo; muy digno, Peter Stuart Ney declinó la ayuda con un buen argumento: “¿Vais a Ayudar a montar al mariscal Ney, al viejo húsar?”. Muchos de sus vecinos, Incluso algunos alumnos, aseguraron tras su muerte que conocían su verdadera identidad y que habían mantenido el secreto por respeto a una de las personas más insignes de su pequeña sociedad.

La historia de leyenda podría ser una más de las tantas que adornan el destino deseado de héroes maltratados por la tragedia, máxime cuando su muerte pesa como una losa de oprobio y vergüenza en la propia memoria de quienes lo ajusticiaron. El mariscal Claude Victor, camarada en tantas batallas, testigo de las hazañas de Ney Durante la retirada de Rusia, votó por la muerte de Ney bajo el cargo de traición, como La mayoría de los miembros de la Cámara de los Pares que lo juzgó. La fecha del fusilamiento de Ney coincidió, por un capricho del destino, con la del cumpleaños de Victor. Victor confesó que su arrepentimiento lo llevó a hacer penitencia cada día 7 de diciembre, tras aquella fatídica fecha de 1815.

Los poemas, encontrados tras su muerte entre sus efectos personales, son más que elocuentes.

Peter Stuart Ney tenía exactamente la misma edad de Michel Ney. Los retratos del personaje presentan una similitud notable con la imagen del mariscal. Su caligrafía coincide. Algunos de quienes le conocieron testimoniaban cicatrices similares a las que Michel Ney había incorporado a su anatomía tras su incesante batallar. Quienes investigaron sobre él (James A. Weston, J.E. Smoot, L. Blythe, M. Dansel…) sugieren la firmeza de ciertas evidencias acerca de su egregia identidad. Los poemas, encontrados tras su muerte entre sus efectos personales, son más que elocuentes. En “Gone with their glories, gone”, un poema compuesto en 1835, puede leerse en los primeros versos del primer cuarteto esta afirmación: “aunque yo fui el bravo entre los bravos, mi pluma y mi bastón se fueron”. La pluma y el bastón son los signos de su grado de mariscal. Y de todos es sabido que el propio Napoleón, tras las hazañas de Ney cubriendo la retaguardia de la Grande Armée en Rusia, lo había apodado como “el valiente entre los valientes”, “le brave entre les braves”.

La historia legendaria de Peter Stuart Ney se acrecienta si se tiene en cuenta que la tumba del mariscal Ney en el cementerio del Père Lachaise está vacía. Ney fue enterrado en ese camposanto, por entonces conocido como cementerio de Charonne, tras su fusilamiento. Para evitar la profanación de la tumba, fue inhumado junto a su suegro en una tumba discreta, Mas con perfección localizada. Pasado casi un siglo, en 1903, el cuerpo fue exhumado para ser trasladado a su ubicación actual, Mas se presentó, al parecer, un pequeño inconveniente: el ataúd que debía contener el cuerpo del mariscal estaba vacío…

Sobre las tesis de quién ayudó a Ney a escapar de su ejecución se han formulado las más variadas teorías. Las más recurrentes apuntan a Wellington y a agentes secretos ingleses, que ya por entonces emulaban a la inteligencia, Por lo menos cinematográfica, del MI6. Otros, más románticos, sugieren la intervención de la francmasonería. El propio rey de España José I, Pepe “Botella”, fue el líder de los masones borbónicos en su exilio estadounidense, donde se procuró una cómoda estancia gracias a la venta de las joyas de la Corona De España, que en parte invirtió en Asistir a refugiados bonapartistas, Hasta que regresó a Europa en 1841. De hecho, tras la Restauración, una ingente corriente de refugiados franceses se instaló en tierras de Carolina del Norte, Carolina del Sur y Alabama, y También más al norte, en Pensilvania, Ohio, Indiana… En el sur, estos colonos fundaron ciudades como Aigleville, en Alabama, El día de hoy desaparecida, Si bien no De esta manera el condado de Marengo, que Aún conserva su nombre en memoria de la famosa batalla ganada por las tropas de Bonaparte. En Aigleville un lugarteniente de Ney, el general Lefebvre-Desnouettes fundó la Vine and Olive Colony¸ unos años ya antes de perder su vida en un naufragio, cuando trataba de regresar al continente. En ella se dieron cita muchos bonapartistas ilustres. ¿Era uno de ellos el mariscal Ney?

La historia legendaria de la segunda vida del mariscal Ney en América sigue abierta, Por lo menos Hasta que, como han propuesto ciertos, se exhumen los retos de Peter Stuart Ney para hacer un estudio genético que contraste los datos con los descendientes del mariscal. Hasta que llegue tan incierto momento, podemos preguntarnos legítimamente si hay algo De verdad en semejante historia de leyenda. Y Asimismo podemos permitirnos fabular en torno a esta hipótesis y proponer una tesis Sobre “la segunda vida del mariscal”. Lo de menos, Quizá, es que sea verdad. Basta con que sea verosímil. Este es el único requerimiento del género de la novela histórica.

DEJA UNA RESPUESTA

tu comentario
Tu Nombre