Viviendo el legado que esperas dejar atrás Parte tres

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Puede que no te des cuenta, pero tu vida ha sido influenciada o beneficiada por las vidas de aquellos que te han precedido; tus padres, abuelos, bisabuelos. Te han traído a esta estación en tu vida.

Todo lo que nos sucede se filtra de alguna manera y afecta la vida de nuestros descendientes. Cada uno de nosotros es un subproducto de todos los antepasados ​​que nos precedieron. Nos han dejado la realidad en la que vivimos actualmente. Sus valores y logros afectan nuestras vidas de formas que ni siquiera nos damos cuenta.

Si su vida no está escrita o registrada de alguna manera, el recuerdo de quién es usted se desvanecerá con los años. No tiene que escribir un libro para documentar su vida. Muchas personas no están motivadas o no pueden hacerlo. Pero todos pueden llevar un diario o diario. Todos podemos grabar aspectos de video o audio de nosotros mismos que queremos compartir y vivir. ¿Qué tan emocionante sería descubrir de repente el diario de un pariente fallecido hace mucho tiempo? ¿No sería fascinante escuchar cómo era la vida en esos días?

Queremos ser recordados por cómo vivimos, no por cómo morimos. Queremos compartir los regalos que tenemos con los demás mientras nuestros ojos están abiertos. Queremos dejar esta Tierra sin rencores ni remordimientos. Debemos vivir todos los días como si fuera el último, porque muy bien podría ser.

En el libro 7 Hábitos de personas altamente efectivas, el autor Stephen Covey hace un ejercicio que implica escribir nuestro propio elogio. Él dice que al planear nuestros legados deberíamos pensar en nuestras vidas con el fin en mente, no por morbilidad, sino para darnos un enfoque claro de cómo queremos que sean nuestras vidas. El elogio se debe escribir desde la perspectiva de cuatro hablantes; un miembro de la familia, un compañero de trabajo, un miembro de su lugar de culto y un amigo. Debemos preguntarnos qué dirían estas personas sobre nosotros si muriéramos hoy.

Estos elogios se convierten en declaraciones de misión que nos ayudan a definir el legado que esperamos dejar. Nos ayudan a determinar dónde estamos ahora y hacia dónde debemos ir para llegar a nuestro destino. Covey dice que nuestra mente crea primero un pensamiento y luego sigue una acción física. Así que pensar en el final nos ayuda a manifestar las cosas que queremos.

No hay garantías de que su legado viva exactamente como usted espera. Algunas personas se sienten más cómodas preorganizando un plan de acción para el legado que quieren dejar. Ese método aumentará la probabilidad de que se cumplan sus deseos. Si hay dinero, propiedad, problemas de custodia u otros activos involucrados, es aconsejable. Pero no tiene que tener activos materiales o incluso un plan para dejar un legado.

Sé el tipo de persona que quieres que otros recuerden. Sé un dador, no un tomador. Mantenga su perspectiva en el lado positivo de la vida. Agradece todo lo que viene a ti. Toma lo bueno con lo malo. Sé honesto y verdadero en todos tus tratos. Sé valiente y fiel. Sé amable y comprensivo. Inspira a otros con la forma en que vives tu vida.

Ama a tu familia lo suficiente como para planificar con anticipación el día en que ya no estarás aquí. Ate todos los cabos sueltos para que su familia no se quede con un desorden complicado para limpiar después de que usted se haya ido. Si tiene hijos o parientes cercanos y no tiene un testamento, es aconsejable tener uno redactado. Haz conocer tus deseos. Las familias se dividen y se desmoronan cuando hay una muerte y el fallecido no deja en claro sus deseos.

Evalúa la forma en que vives tu vida y los recuerdos que esperas dejar atrás. Toca tantas vidas como puedas. Deje una huella de la que pueda estar orgulloso. Sé consciente, vive conscientemente y actúa deliberadamente. Haga que sea una prioridad comenzar a vivir su legado hoy. El mañana no puede esperar, puede que nunca llegue.

La autora Shannon Alder resumió todo esto perfectamente cuando escribió: « Lamento son las últimas palabras que le dices a tus seres queridos cuando mueres y la única cosa que todos tememos cuando vivimos. Prefiero arrepentirme de las cosas que he hecho y dicho antes que arrepentirme de las cosas que no he hecho o dicho. Son todas las experiencias y personas que te perdiste en la vida las que te harán sentir más arrepentido al final. Dios te perdonará tus errores, pero no hay nada que perdonar si nunca has intentado, hecho o dicho algo que haya hecho una diferencia en tu vida o en la de los demás.

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