Voy A Desquitarme De Mis Contrarios

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Entre las cuestiones más intrigantes de la Biblia figuran sin duda las numerosas profecías que allá se anuncian, formuladas por aquellos a los que se dio en llamar profetas, muchas de ellas entre los siglos VIII y IV a.C.

Los profetas no fueron videntes ni adivinos, sino más bien personas que, iluminadas por Dios, fueron capaces de hacer una lectura crítica de la situación que vivía la comunidad a la que pertenecían y de expresar cuánto se alejaba su comportamiento del ideal querido por Dios. Denunciaban Pues, en su nombre (de Dios), las situaciones de injusticia, iniquidad, explotación, abandono de los desposeídos, etc., y mostraban un camino de conversión.

Los profetas eran simples humanos con sus debilidades y miserias: Amós era un campesino, Oseas un marido engañado, Jonás un profeta A la fuerza, Nahúm un resentido, Jeremías un permanente fracasado, Ezequiel era mudo, etc.

Peculiaridades de las Premoniciones Bíblicas

En el artículo sobre el libro del Apocalipsis hicimos ya la siguiente enumeración; ahora la reiteramos para explicar, Mediante ejemplos, estas características:

– Toda profecía, en el sentido bíblico, proviene, es enviada e inspirada por Dios;

– Toda profecía, en la Biblia, es para alumbrar a los oyentes de la misma, Esto es, a los contemporáneos del profeta en cuestión;

– Toda profecía bíblica es un anuncio condicionado, que conlleva la posibilidad de cumplirse O bien no, de acuerdo a que su cometido se lleve adelante por sus destinatarios O no; y

– Toda profecía enunciada en la Biblia es un mensaje claro y transparente, En tanto que a Dios le interesa que sus destinatarios lo comprendan.

El libro del Apocalipsis O “Revelación” de Jesucristo, tal como lo hemos explicado en su momento, con su lenguaje y las imágenes y símbolos que emplea, nos sugiere un punto de contacto con las premoniciones. Realmente, su derroche de “efectos especiales” corresponde a la apocalíptica, una corriente espiritual judía que fue impulsora de un género literario particular. Este género literario fue usado por Juan, autor del Apocalipsis que aparece en la Biblia, y Por medio de él se vale para trasmitir a sus lectores contemporáneos un mensaje de esperanza: que su bastante difícil situación actual, en breve cambiará para bien.

En terminante, el Apocalipsis de Juan es un “hibrido” entre el género literario apocalíptico y la profecía, lo que se observa en sus tres primeros versículos: “Revelación de Jesucristo; se la concedió Dios para manifestar a sus siervos lo que tiene que ocurrir pronto; y envió a su Ángel para dársela a conocer a su siervo Juan, (…). Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, Por el hecho de que el Tiempo está cerca”.

Aquí se lo llama profecía, Mas es un anuncio incondicional y con un lenguaje Sólo claro para los oyentes contemporáneos de Juan, quienes perseveraron a su bastante difícil situación gracias al mensaje encerrado en esta revelación hecha a Juan.

Premoniciones, inspiradas por Dios

Decíamos entonces que una de las peculiaridades de las profecías bíblicas es que son inspiradas solamente por Dios. Esto aparece continuamente en la Biblia, de la manera: “Vino la Palabra de Dios a Isaías”; “Vino la Palabra de Dios a Ezequiel”, etc. Esta fórmula aparece doscientas treinta y tres veces en la Biblia, reforzando lo que estamos comentando.

Cuando un profeta se presenta para Charlar de parte de Dios, por su parte, emplea Asimismo la Biblia una formulación típica: “Así habla Dios” (Jeremías 28, 2), O bien “Así dice Dios” (Isaías 7, 7) O “Esto dice Dios” (Sofonías 2, 9). Esta forma de expresión aparece novecientas veces en la Biblia.

En tal categoría se incluyen las manifestaciones de la Virgen María.

La convicción queda muy clara en la Biblia: Sólo Dios ilumina al profeta, Sólo él puede Descubrir una profecía, Puesto que Sólo Dios conduce la historia. Toda otra expresión efectuada por cualquier otro medio no sería típicamente una profecía. En tal categoría se incluyen las manifestaciones de la Virgen María. Muchos cristianos caen en el error de llamarlas “profecías”, Por servirnos de un ejemplo, a las referidas a los famosos “secretos de Fátima”. Realmente pueden denominarse “mensajes” O bien “anuncios” de la Virgen, Pero no “profecías”, Pues María es un humano, y las premoniciones Sólo proceden de Dios.

Premoniciones, dirigidas a los contemporáneos

Este punto es muy importante, En tanto que define una de las peculiaridades salientes de las profecías bíblicas: se trata de mensajes para el presente del profeta y sus oyentes, no para el futuro.

Un ejemplo es la famosa profecía de Isaías citada por Mateo en su Evangelio, que afirma: “He Acá que la virgen concebirá y va a dar a luz a un hijo, a quién pondrán por nombre Emanuel, que significa, «Dios con nosotros »” (Mateo 1, 23). Como está en el Evangelio, da toda la impresión que Isaías se refiere en ella a María (la “Virgen”) y a Jesús (el “Emanuel”). Mas no es Así.

Isaías pronunció esta profecía en el año 735 a.C., en un momento muy delicado de la historia de Israel. Ajaz era rey de Jerusalén y estaba muy preocupado Puesto que Dos reyes de pueblos vecinos (Pecaj de Samaria y Resín de Damasco) se habían aliado para atacarlo y De esta manera conseguir, por las buenas O por las malas, que se uniera con ellos. El motivo era formar un bloque mayor contra el floreciente imperio militar de Asiria. Pero Ajaz tenía otra perspectiva: pensaba que Tal vez fuera mejor ser una parte del fuerte, Asiria, en lugar de luchar contra él y ser arrasado.

En estas circunstancias, Isaías le anuncia a Ajaz que Dios tiene otros planes para él, y como señal de ello pronuncia la famosa profecía: “He Acá que la joven ha concebido y va a dar a luz un hijo, a quien pondrá por nombre Emanuel” (Isaías 7, 14).

Frente al problema en ciernes que tenía Ajaz, ¿qué sentido tendría anunciarle que Dentro de 7 siglos nacería un Salvador? ¿Podría ser Isaías tan incompetente y necio, de anunciarle al rey una solución a tan largo plazo para un problema tan inminente?

Premoniciones, segunda aplicación

La solución surge al examinar la profecía. En efecto, Mateo hizo Dos cambios sutiles para enlazar la profecía de Isaías con el mensaje que él quería transmitir. Por ello, cambia la palabra “muchacha”,” joven”, en hebreo “almah” por la palabra “virgen”. Y la expresión en pasado “ha concebido” la lleva a futuro “concebirá”. Isaías entonces se refería a una joven que estaba embarazada. Y esta no es otra que la esposa de Ajaz, la reina, que está embarazada, y cuyo hijo, el “Emanuel”, Va a ser el futuro rey Ezequías.

La profecía era una señal de que Dios estaba con el rey, que no tuviera temor, que él lo asistiría, y la prueba de ello era que la reina estaba embarazada, que la familia real iba a sobrevivir, y que Dios lo iba a proteger de la invasión de los 2 reyes. Emanuel, es un nombre simbólico, que significa “Dios con nosotros”, y era el mayor signo de la voluntad de Dios de estar de una parte del rey. Isaías finalmente le anuncia a Ajaz que antes de que el niño tenga empleo de razón, el país de los Dos reyes que ahora le dan miedo quedará abandonado. (Isaías 7,16).

El anuncio de Isaías era para el presente del rey Ajaz, no para un futuro lejano. Mateo, mucho tiempo después, descubrió que esta profecía tenía una segunda y más plena aplicación con María y Jesús. Y De esta forma, otras muchas profecías del Antiguo Testamento han encontrado en el Nuevo Testamento, con Jesús, un sentido nuevo, más pleno, Aun cuando históricamente no estaban referidas a él.

Las premoniciones iluminan el presente, Si bien puedan tener consecuencias para el futuro, Puesto que viniendo de Dios, no tendrían ningún sentido si no sirvieran para los contemporáneos del anuncio. Según el sentido bíblico entonces, la revelación de hechos futuros como Por ejemplo las “profecías de san Nilo”, anunciadas en el siglo V A fin de que se cumplieran en el siglo XXI, no pueden llamarse “profecías”, sino “predicciones” O “vaticinios”.

Profecías, condicionadas

Una de las cualidades más salientes de las premoniciones bíblicas es que se trata de anuncios condicionados: proyectos que Dios revela Por medio de los profetas, y cuyo cumplimiento depende de la actitud de los destinatarios respecto de ese proyecto. En los casos que los israelitas asumieron el proyecto revelado y lo llevaron a buen término, los malos augurios no se cumplieron, O bien sí se cumplieron Porque los israelitas se desentendieron de dicho proyecto, y no pusieron de su parte para conseguirlo.

Un ejemplo se encuentra en el libro de Jonás. Allá se relata que Jonás es enviado a profetizar la destrucción de Nínive en caso que los Ninivitas no se conviertan de sus comportamientos desviados. Jonás lleva a Nínive este anuncio de una parte de Dios, los oyentes se convierten y Dios “suspende” el cumplimiento de la profecía.

Lo que estamos comentando se resume diciendo que las profecías bíblicas no son infalibles: dependen de la buena voluntad de los destinatarios, capaces de producir un efecto favorable O bien frustrar un buen anuncio. En este sentido, todo anuncio que se tiene por infalible no es una profecía en el sentido bíblico. Ejemplo de ello son las denominadas “Profecías de los Papas”; en efecto, esta larga lista de nombres de Papas que, Conforme se afirma, se va cumpliendo implacablemente A lo largo de los siglos, atribuida a san Malaquías, podría tratarse de una “clarividencia” O bien “precognición”, Pero no de una profecía en el sentido bíblico.

Profecías, claras

La última característica de toda profecía bíblica es que su mensaje es claro y transparente. Los profetas no hablaban en clave ni andaban pronunciando enigmas, Puesto que viniendo de Dios, no debían dejar dudas ni prestarse a malas interpretaciones.

Por poner un ejemplo, el profeta Amos, profetiza: “Pues bien, Puesto que vosotros pisoteáis al débil, y cobráis de él tributo de grano, casas de sillares habéis construido, Pero no las habitaréis; viñas selectas habéis plantado, Mas no beberéis su vino ¡Pues yo sé que son muchas vuestras rebeldías y graves vuestros pecados, opresores del justo, que aceptáis soborno y atropelláis a los pobres en la Puerta! (Amós 5, 11-12).

De ahí que – oráculo del Señor Yahveh Sebaot, el Fuerte de Israel -: ¡

O bien el profeta Isaías: “Tus jefes, revoltosos y aliados con bandidos. Cada Como ama el soborno y va tras los regalos. Al huérfano no hacen justicia, y el pleito de la viuda no llega hasta ellos. De ahí que – oráculo del Señor Yahveh Sebaot, el Fuerte de Israel -: ¡Ay! Voy a desquitarme de mis contrarios, voy a vengarme de mis enemigos. Voy a regresar mi mano contra ti y purificaré al crisol tu escoria, hasta quitar toda tu ganga”. (Isaías 1, 23-25).

O el profeta Ezequiel: “Así afirma el Señor Yahveh: Esta es Jerusalén; yo lo había colocado en medio de las naciones, y rodeado de países. Pero ella se ha rebelado contra mis normas con más perversidad que las naciones, y contra mis decretos más que los países que la rodean. Sí, han rechazado mis normas y no se han conducido Según mis decretos. Por eso, Así dice el Señor Yahveh: Pues vuestro tumulto es mayor que el de las naciones que os rodean, Porque no os habéis conducido Conforme mis decretos ni habéis observado mis normas, y Ni siquiera os habéis ajustado a las normas de las naciones que os rodean, Por eso, De este modo dice el Señor Yahveh: Asimismo yo me declaro contra ti, ejecutaré mis juicios en la mitad de ti a los ojos de las naciones, y voy a hacer contigo lo que Nunca he hecho y lo que no volveré a hacer Jamás, a causa de Tus abominaciones”. (Ezequiel 5, 5-9)

Vemos que se trata de mensajes claros, entendibles, específicos. Es posible que ciertas premoniciones bíblicas nos parezcan oscuras O bien encontremos su sentido velado. Esto es debido a que estamos en tiempos y etnias muy diferentes a los del contexto en el que fueron pronunciadas, y por tal motivo su sentido se nos escapa, Aunque la lógica de la Biblia nos dice que sus contemporáneos debieron entenderlas claramente.

Nostradamus, el obscuro

Siguiendo esta línea, no se podrían llamar premoniciones en el sentido bíblico a los famosísimos anuncios de Nostradamus, astrólogo y médico francés del siglo XVI, que en 1555 publicó un libro titulado “Las Verdaderas Centurias” en el que dejó escritas 1164 “profecías”.

En dicho libro pueden leerse predicciones para los siglos venideros, escritas De tal forma que resulta imposible establecer con certidumbre a que hechos O bien situaciones se refiere. Aun De esta manera, Siempre aparecen quienes aseguran que tal O bien cual “profecía” se ha cumplido en tal suceso. Por ejemplo, hay quienes ven la Caída de las Torres Gemelas en las siguientes cuartetas:

«Cinco y cuarenta grados el cielo arderá/fuego acercándose a La enorme ciudad nueva/Al instante, gran llama esparcida saltará/Cuando se quiera a los normandos probar» (XCVII cuarteta de la 6ª centuria)

«En el fuego del centro de la tierra/hará templar alrededores de ciudad nueva/2 grandes rocas largo tiempo harán guerra/Entonces Aretusa enrojecerá De nuevo el río» (LXXXVII de la 1ª centuria)

En estos ejemplos, se ve claramente como cualquiera puede interpretar lo que mejor le parezca, Con lo que podríamos llamarlos “enigmas”, “acertijos”, O bien Aun “adivinanzas” Mas no premoniciones.

Otro caso similar es el visionario pintor argentino Benjamín Solari Parravicini (1889 – 1974) quien sorprendió por dejar al Mundo lo que él llamó psicografías premonitorias, dibujadas a los largo de su vida entre 1936 y 1972. Alguna de ellas, afirman, podría asociarse Exactamente al Papa Francisco O a la actual situación del Vaticano. Es la psicografía en la que Parravicini escribe en la parte superior: “Nueva era llega! Mundo en disfraz. Mascarada perenne”; y en la parte inferior: “La iglesia entregará su otorgamiento a la renunciación del Papado y el nuevo Será joven de ideas“. Según los “entendidos”, Acá se refiere a la renuncia aceptada al papa emérito Benedicto XVI y el advenimiento de un papa, Francisco, que aparece como referente de una nueva “forma” de ejercer el papado, menos ortodoxa y más próxima al pueblo llano.

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